El gradual restablecimiento de las comunicaciones en Irán, después de varios días de bloqueo durante las protestas antirrégimen, está dejando emerger el perfil de algunas de las víctimas de la represión ejercida por las autoridades. Según la oenegé Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, al menos 3.428 manifestantes murieron como consecuencia de la represión. Otras estimaciones elevan la cifra a más de 5.000 e incluso hasta 20.000.

Iran Human Rights afirmó que la mayoría de los fallecidos eran hombres jóvenes, aunque también hay mujeres y menores entre los fallecidos. Estas son algunas de sus historias. Negin Ghadimi era una mujer “alegre”, graduada en ingeniería biotecnológica, que amaba pintar y nadar, según contó una fuente cercana a su familia al IHR, que analizó y verificó su caso.

La joven de 28 años recibió un disparo durante una manifestación en Tonekabon, en la provincia de Mazandaran, y se desangró en los brazos de su padre. En la manifestación, las fuerzas de seguridad habían lanzado gases lacrimógenos, haciendo que la multitud se dispersara, según la fuente.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Negin y su padre se separaron del resto de la familia y él le dijo que fuera a un lugar seguro. “Negin respondió: ‘¿Por qué deberíamos volver? ¿De qué tienes miedo?’ Dio un paso adelante y fue alcanzada inmediatamente por una bala”, informó el IHR. La joven recibió el disparo en un costado. Fue llevada a una casa cercana, pero nunca llegó a un hospital, ya que los disparos continuaron en las calles.

El carpintero

Reza Eskandarpour, un manifestante de 37 años que dirigía un taller de carpintería, fue asesinado mientras intentaba salvar a un amigo que había recibido un disparo cuando protestaban en el oeste de Teherán el 8 de enero, según informó a IHR una fuente cercana a su familia. Había salido a la calle con un grupo de amigos, tras decir a su familia que quizás no regresaría.

Mientras Reza intentaba ayudar a su amigo, fue alcanzado por seis balas de un tirador apostado en la azotea de un edificio cercano. Reza fue enterrado en el cementerio Behesht Zahra, de Teherán. Miles de cuerpos estaban en el lugar, y las familias de los fallecidos corearon consignas antigubernamentales, según la fuente, que añadió que agentes de seguridad eliminaron de los teléfonos de familiares de Reza las imágenes del entierro.

La montañista y la violinista

La ONG Hengaw, también con sede en Noruega, ha confirmado el asesinato de al menos 33 mujeres durante las protestas hasta el lunes, incluyendo una mujer embarazada y madres de niños pequeños. En la ciudad de Rasht, Sara Behboodi, de 45 años, murió a tiros. Era montañista y había escalado grandes picos en Irán.

Imágenes obtenidas por el medio IranWire mostraron a Behboodi sonriendo bajo un sol rutilante, vestida con un sombrero y chaqueta amarillos en la cima del monte Kamal, en la provincia de Azerbaiyán Oriental, a 3.700 metros. Rasht, cerca del mar Caspio, “fue uno de los principales focos de las protestas”, según IHR. En Lahijan, cerca de Rasht, Sanam Pourbabayi también murió víctima de la represión, afirmó Hengaw. Era profesora de violín, y tras su muerte circuló un video que la muestra tocando junto a un guitarrista.

“No hay vuelta atrás”

La viuda del último sah de Irán, Farah Pahlavi, considera que “no hay vuelta atrás” después de las protestas contra el régimen islámico, y dice estar convencida de que los iraníes saldrán “vencedores de este enfrentamiento desigual”, en una entrevista exclusiva con la AFP. Expulsada del país en enero de 1979 junto a su esposo Mohammad Reza Pahlavi durante la revolución que llevó al poder al ayatolá Jomeini, la mujer de 87 años asegura que su “deseo” y su “necesidad hoy son regresar a Irán”.

“Pero lo que realmente importa no es mi destino personal. Es que la juventud y todo el pueblo iraní sean por fin libres y se liberen de este régimen criminal, retrógrado y oscurantista”, expresó en su apartamento de París. “He rechazado numerosas solicitudes de la prensa estas últimas semanas, pero es mi deber dirigir un mensaje no solo en apoyo a mis compatriotas, sino al mundo entero, que debe ayudarlos”, declaró Pahlavi, también conocida como Farah Diba.

“Mantengan la esperanza y la determinación. Ustedes saldrán vencedores de este enfrentamiento desigual con la república islámica”, dijo la ex emperatriz dirigiéndose a los jóvenes de su país. Con indumentaria oscura, posó para las fotos ante la bandera del antiguo régimen imperial iraní, con un león y un sol. Previamente, la viuda del último sah aceptó responder por escrito y en francés a una serie de preguntas sobre la situación en su país natal.

“Hay una cosa que está clara: ya no hay vuelta atrás. Este camino es de sentido único -conduce a la libertad-, y cada día, de manera trágica, es regado con la sangre de las hijas y los hijos de esta tierra. Un sacrificio semejante conlleva necesariamente una victoria”, dijo en la entrevista con AFP. “Y esa victoria no será solo de mi país, será también la victoria de la paz, la seguridad y la estabilidad del mundo”, agregó.

Una vida en el exilio

Reina a los 21 años y coronada emperatriz o “shahbanu” a los 29 por su esposo Mohammad Reza Pahlavi, ocupó en las décadas de 1960 y 1970 las portadas de revistas internacionales y llevó una vida fastuosa. Su destino cambió el 16 de enero de 1979. Expulsada del trono por la revolución islámica junto a su esposo, quien dirigió un Estado considerado represivo y falleció al año siguiente, vive desde entonces en el exilio, principalmente entre París y Estados Unidos.

También en Estados Unidos reside su hijo mayor, Reza Pahlavi, quien afirma estar dispuesto a encabezar una transición democrática en su país. Preguntada por las ambiciones de este, Fara Pahlavi respondió que “su rol será exactamente el que el pueblo iraní decida confiarle (...) Él sólo se considera el portavoz de los jóvenes iraníes hasta el día de la libertad”. AFP preguntó a la ex emperatriz si desearía una intervención exterior, por ejemplo, de Estados Unidos, para acabar con el régimen de los ayatolás.

“Yo apelo a la conciencia del mundo entero, para que, en solidaridad con este pueblo, siga apoyándolo. No es posible que miles de iraníes pierdan la vida en la indiferencia general. Reforzar sus opciones en esta lucha profundamente desigual equivale a entender que con su victoria y el advenimiento de un Irán democrático caminaremos hacia un Oriente Medio más pacífico”, respondió.

La movilización iniciada el 28 de diciembre con las protestas contra el alto costo de la vida se convirtió en un desafío abierto a la república islámica instalada desde 1979. El poder respondió con una amplia campaña de represión que dejó miles de muertos, según varias oenegés.

Fuente: AFP.

Déjanos tus comentarios en Voiz