Un ataque nocturno ruso dejó sin calefacción a más de 5.600 edificios residenciales en Kiev, cuando las temperaturas en la capital ucraniana rondan los -14 °C, anunció el martes el alcalde Vitali Klitschko. “Después de este ataque, 5.635 inmuebles residenciales están sin calefacción”, indicó el regente en Telegram. “Una gran parte de la ciudad quedó sin agua corriente”, agregó.
Una mujer resultó herida y varios edificios, dañados, incluida una escuela primaria, precisó Klitschko. Estos nuevos bombardeos tienen lugar más de una semana después del peor ataque de Moscú contra la red energética de Kiev desde el inicio de su invasión a Ucrania hace casi cuatro años.
Ese ataque, perpetrado el 9 de enero, dejó sin calefacción a la mitad de la ciudad durante días, en medio de temperaturas gélidas. Rusia también atacó Kiev la madrugada de este martes con drones de combate de largo alcance, antes de disparar misiles crucero contra la capital y su entorno.
Lea más: España inicia tres días de luto por los 41 fallecidos que dejó accidente ferroviario
“Los servicios municipales y de energía trabajan por restaurar la calefacción, el agua y la electricidad en las residencias de Kiev”, aseguró Klitschko. El ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Andrii Sibiga, afirmó el martes que esta ola de ataques rusos debe ser discutida en la cita del Foro Económico Mundial, que se celebra esta semana en Davos, Suiza.
“Los bárbaros ataques de [el presidente ruso Vladimir] Putin de esta mañana son una llamada de alerta a los líderes mundiales en Davos: el apoyo al pueblo ucraniano es urgente. No habrá paz en Europa sin una paz duradera en Ucrania”, sostuvo Sibiga. Rusia bombardea el sistema energético ucraniano desde el inicio de la invasión, con lo que, según Kiev, Moscú busca quebrar la resistencia de los ucranianos.
Temperaturas extremas
La música retumba y las luces parpadean en la oscuridad durante una fiesta al aire libre organizada por unos vecinos de Kiev, a pesar de los frecuentes apagones provocados por los ataques rusos y las temperaturas polares. “¡Liberemos la presión!”, dice Olena Shvidka a voces para cubrir el sonido.
Es un “flashmob”, explica, una fiesta improvisada entre los vecinos de los edificios aledaños para “no pensar en los problemas”. Olena habla de los bombardeos rusos con drones y misiles contra la red eléctrica ucraniana, que sumen a millones de personas en la oscuridad y el frío desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania en 2022.
A principios de enero, bombardeos masivos sumieron a Kiev en la oscuridad y privaron a la mitad de sus habitantes de calefacción. Este mismo martes, un nuevo ataque aéreo ruso dejó a miles de hogares sin calefacción ni agua, con temperaturas exteriores de -14 grados.
“La gente está harta de quedarse sin electricidad, de estar triste”, resume Olena Shvidka, refiriéndose a los frecuentes cortes de los últimos días. “Es una carga psicológica para cada uno de nosotros”.
Para resistir, Olena organizó una fiesta al aire libre. Instalaron los altavoces a primeras horas de la tarde, cuando aún hacía -10 °C. “Ahora debe hacer -15 o menos”, comenta con una sonrisa.
“Invencibles”
El DJ, cuyo rostro apenas asoma por encima de un grueso plumífero y un gorro, pincha house, rap, ska. Los vecinos matan el tiempo con vino caliente, pasos de baile torpes sobre el hielo y sonrisas. “La gente está relajada aquí. Es realmente genial”, dijo a la AFP Olga Pankratova, una exoficial de las fuerzas armadas que se ha vestido de satén azul y piel sintética para la ocasión.
“Ahora muchas residencias hacen esto. Supongo que es un tema de unidad”, afirma. “Este tipo de reuniones aporta una forma de resistencia civilizada a la fuerza que se nos impone: misiles, explosiones, llamas (...) Nos une”, añade Pankratova. Se ha convertido en una moda, como se ve en los numerosos videos de fiestas de este tipo subidos a las redes sociales.
Un amago de alegría que contrasta con el ambiente de la capital: desde enero, el ronroneo de los generadores se ha convertido en la banda sonora de las calles de Kiev, menos pobladas de lo habitual debido al hielo que cubre sus adoquines.
A la vista de los drones de reconocimiento rusos que sobrevuelan Kiev durante el día, Ucrania también teme que se reanuden los ataques a sus infraestructuras. “No importa cuánto nos esforcemos por mostrar buena cara, esto afecta mucho nuestro estado emocional en ese momento”, reconoce Olga a propósito de los cortes de electricidad, y acusa a Rusia de “querer infundir miedo y odio”.
“La gente es invencible”, opina por su parte Yevgueni, un oficial militar retirado que participó en la organización de la fiesta. “A pesar de la situación tan complicada, quieren resistir y festejar. Y esperan la victoria pase lo que pase”, concluye.
Fuente: AFP.

