Los precios del petróleo se recuperaron ligeramente ayer viernes tras la caída del día anterior, con los operadores siguiendo de cerca la evolución de la situación en Irán, un importante productor mundial de crudo. Ahogada por una violenta represión que dejó miles de muertos, según expertos y ONG, la ola de protestas en Irán, iniciada a fines de diciembre, parece haber perdido impulso en los últimos días.

Lo que sucede en el país asiático es “el factor determinante de los precios en el mercado petrolero”, afirmó Barbara Lambrecht, de Commerzbank. El precio del crudo Brent del Mar del Norte, para entrega en marzo, subió un 0,58 % el viernes, hasta los 64,13 dólares por barril.

Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate, para entrega en febrero, avanzó un 0,42 %, hasta los 59,44 dólares por barril. “Tras las últimas declaraciones del presidente estadounidense (Donald) Trump, el riesgo de una intervención (inmediata) estadounidense se ha revisado a la baja”, dijo Lambrecht.

Trump agradeció ayer viernes a Teherán por haber cancelado “todos los ahorcamientos previstos” de manifestantes. “Sin embargo, persiste el riesgo de una escalada de la situación”, señaló Lambrecht, lo que impide una caída excesiva de los precios.

Dado que el crudo iraní está sujeto a sanciones, “las interrupciones en el suministro iraní no tienen un impacto directo en los índices de referencia mundiales”, según analistas de Oxford Economics.

Pero una pérdida significativa de barriles iraníes, sostienen, no puede compensarse indefinidamente en el mercado paralelo e “incrementaría la demanda” en el mercado tradicional, e impulsaría los precios al alza.

En cuanto a la oferta, la producción de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) cayó en diciembre a 42,83 millones de barriles diarios, lo que moderó en cierta medida las expectativas de sobreoferta.

Petrobras batió récord

Petrobras alcanzó en 2025 su récord de producción de petróleo, con un incremento del 11 % respecto del año anterior, informó ayer viernes la petrolera estatal de Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva pregona que el mundo planifique una salida de los combustibles fósiles, pero recibe críticas de ambientalistas por su impulso a la explotación de hidrocarburos en su país, uno de los diez mayores productores globales.

La gigante Petrobras generó 2,4 millones de barriles por día en 2025, mejorando sus propias metas y superando “récords anuales históricos registrados a lo largo de una trayectoria de más de 70 años”, según una nota de la empresa.

La compañía mantiene desde hace décadas una tendencia creciente en sus volúmenes de producción.

La producción total de petróleo y gas natural creció un 11 % respecto de 2024, hasta alcanzar los 2,99 millones de barriles de petróleo equivalente por día (esta medida incluye ambas fuentes de energía).

El 82 % de la producción de Petrobras proviene hoy de la explotación pre-sal, que extrae hidrocarburos entre gruesas capas de sal en las profundidades marinas.

La empresa proyecta expandir sus “fronteras de exploración” con un polémico megaproyecto en el Margen Ecuatorial, un área marítima cerca de las costas de la Amazonía. Tras años de discusión, Petrobras recibió en octubre una licencia de la autoridad pública ambiental para empezar las perforaciones, en medio de críticas de ambientalistas.

Lula ha impulsado el proyecto bajo el argumento de que se necesita el dinero del petróleo para financiar la transición energética. Al mismo tiempo, el mandatario de izquierda defendió en noviembre, durante la conferencia climática COP30 de la ONU en la ciudad amazónica de Belém, que el mundo diseñe una “hoja de ruta” para salir de los combustibles fósiles.

Fuente: AFP.

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