El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pidió el jueves la liberación del derrocado mandatario venezolano Nicolás Maduro, a quien fuerzas estadounidenses capturaron el 3 de enero en medio de un bombardeo para someterlo a un juicio por narcotráfico. Ortega y su esposa, Rosario Murillo, con quien comparte el poder, son estrechos aliados del gobierno venezolano desde los tiempos del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013).

“Nos sumamos al clamor para que regresen al presidente Maduro a su pueblo”, dijo Ortega durante una ceremonia de graduación de policías, y señaló que el líder chavista fue detenido en una “acción totalmente desproporcionada (...), sin ninguna orden de captura”.

En su discurso transmitido por medios públicos, el gobernante izquierdista también llamó a Estados Unidos a que “deje de amenazar a Cuba”. Tras la incursión en Caracas, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron llevados a Nueva York donde enfrentan un juicio por supuesto tráfico de drogas.

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Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, asumió el poder de forma interina entre amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien asegura conducir el país caribeño y en particular su industria petrolera. Ortega saludó a Rodríguez, quien según él “está haciéndole tiempo a Nicolás”.

Trump y Rodríguez mantuvieron el miércoles una “larga conversación telefónica”, reveló el mandatario estadounidense, quien la calificó como una persona “formidable”. La presidenta encargada ha prometido “rescatar” a Maduro, al tiempo que inició un proceso para reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, rotas en 2019.

Ataques contra la prensa

Las agresiones contra la prensa en Nicaragua se concentran cada vez más en el mundo digital, ante la ausencia de periodistas que debieron exiliarse, denunció ayer jueves desde Costa Rica una oenegé defensora de la libertad de expresión. Unos 309 trabajadores de la prensa viven exiliados y medio centenar de medios se vieron forzados a cerrar, especialmente desde 2018, cuando protestas desataron una fuerte represión del gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, con saldo de unos 300 fallecidos.

Las “estrategias represivas (...) se han desplazado con mayor fuerza hacia el ámbito digital y operan de forma más fragmentada, persistente y silenciosa”, señaló la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) en su informe sobre los ataques a la prensa en Nicaragua durante 2025. Según el reporte, las redes sociales y medios digitales oficialistas representan hoy “uno de los principales escenarios de ataque contra la prensa”, a través de la “amenaza y deslegitimación”.

Estas prácticas “dificultan la denuncia, amplían los márgenes de control y profundizan la autocensura”, añadió la organización basada en Costa Rica, que documentó 115 violaciones a la libertad de prensa el año pasado, frente a 81 en 2024. El gobierno nicaragüense acusa a la prensa de querer desestabilizarlo y de servir al “intervencionismo” de Estados Unidos, al que responsabiliza de haber intentado un golpe de Estado con las protestas de 2018.

La mayoría de las agresiones son “verbales, escritas y digitales”, indica el balance, que detalla que 26 periodistas se exiliaron en 2025 para “proteger su vida e integridad”. A otros, cuyo número no especifica, se les negó el ingreso al país cuando regresaban de viajes al exterior.

La oenegé también observó un aumento de los llamados “desiertos informativos”, regiones del país donde el gobierno sandinista monopoliza la información y que hoy representan 65 % del territorio nacional. Esa situación es resultado de “cierres forzados de medios, exilio de periodistas, intimidación, confiscaciones, encarcelamientos y otras formas de persecución”, asegura la FLED.

La combinación de estos factores ha precarizado aun más la actividad periodística en el país, mientras exiliados temen que la persecución traspase las fronteras luego del asesinato por sicarios, en junio pasado en Costa Rica, del exmilitar nicaragüense exiliado Roberto Samcam.

Fuente: AFP.

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