Uganda comenzó este jueves a votar en unas elecciones legislativas y presidenciales en las que Yoweri Museveni busca prolongar sus 40 años en el poder, con internet bloqueado y con represión policial. En Kampala las mesas electorales tardaron en abrir, como es habitual en este país africano que desde su independencia de Reino Unido en 1962 ha participado en varias guerras civiles y conflictos regionales.
El periódico Daily Monitor insto a sus lectores a “proteger” las casas y reforzar puertas y ventanas por el riesgo de disturbios. El exguerrillero Yoweri Museveni, de 81 años, lleva cuatro décadas en el poder y ha sido acusado de reprimir con violencia a sus oponentes.
Su principal rival en las elecciones es Bobi Wine, de 43 años, un cantante convertido en político que creció en un barrio marginal y se califica a sí mismo “presidente del gueto”. “Estamos celebrando elecciones a ciegas”, dijo Wine tras votar. “Esto lo hacen para facilitar el fraude previsto por el régimen”, añadió, animando al pueblo de Uganda “a resistir”.
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Al igual que en 2021, cientos de seguidores de Wine fueron detenidos en los días previos a las elecciones. El candidato ha tenido que usar chaleco antibalas en los mítines y describió las votaciones como una “guerra” y a Museveni como un “dictador militar”.
A pesar de haber prometido que no lo haría, el martes el gobierno bloqueó el acceso a internet para evitar la difusión de “desinformación” e “incitación a la violencia”. Naciones Unidas calificó el bloqueo digital como “profundamente preocupante” y Wine ha prometido protestas si se manipulan los resultados.
Fuente: AFP.
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Perú: inédito debate de seis días reunirá a 36 candidatos presidenciales
Los 36 candidatos a la presidencia de Perú participarán a lo largo de seis días en un inédito debate televisado, en grupos de doce para cada fecha, en el proceso electoral con más contendores en la historia reciente del país, informó ayer martes el Jurado Nacional de Elecciones. Esta fórmula sin precedentes se debe a la enorme fragmentación del escenario político del país andino.
Entre los aspirantes comprendidos en la cédula de votación de 65 centímetros de largo, figuran un exfutbolista de la selección nacional, un cómico de televisión y un prófugo de la justicia por presunta corrupción. El organismo electoral señaló que “habrá doce candidatos por día, divididos en cuatro grupos de tres integrantes cada uno para el intercambio de propuestas” durante el debate.
Se debatirá sobre seguridad ciudadana y lucha contra la criminalidad, corrupción, educación y empleo. Las presentaciones se realizarán en seis fechas entre el 23 de marzo y el 1 de abril. El candidato derechista y exalcalde de Lima Rafael López Aliaga lidera las encuestas con 13,4 % de la intención de voto, seguido por la hija del expresidente Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, con 9,7 %, según un reciente sondeo de la consultora Datum.
El ganador de las elecciones reemplazará el próximo 28 de julio al actual mandatario interino, el izquierdista José María Balcázar, quien asumió el poder la semana pasada en medio de una profunda crisis política. Desde el 2016, Perú ha tenido ocho gobernantes. Antes de Balcázar, cuatro fueron destituidos por el Congreso, dos renunciaron antes de correr la misma suerte y solo uno completó su mandato interino.
Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a las urnas el 12 de abril para elegir a un presidente, 130 diputados y 60 senadores. Si ningún candidato a jefe de Estado supera el 50 % de los votos, se disputará un balotaje en junio entre los dos favoritos.
Fuente: AFP.
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Candidato presidencial de Colombia promete bombardear campamentos narcoterroristas
El principal candidato de la derecha a las presidenciales de mayo en Colombia dijo el miércoles a la AFP que en sus primeros 90 días de gobierno se compromete a lanzar una ofensiva aérea respaldada por Estados Unidos e Israel para doblegar a los carteles de la cocaína. En su sede de campaña en Bogotá, Abelardo de la Espriella aseguró que si gana implementará un “plan de choque” para recuperar el control de las zonas bajo el mando de guerrillas y narcos, con bombardeos y fumigaciones, sin descartar el uso de aviones de guerra estadounidenses.
La idea es “empezar de manera inmediata con los bombardeos a los campamentos narcoterroristas y con la fumigación" de narcocultivos, dijo el abogado de 47 años, que se hace llamar “El Tigre”. “Esto no se puede hacer sin una alianza estratégica con Estados Unidos y el Estado de Israel”, añadió. Defiende el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40 % y la construcción de megacárceles como la del presidente Nayib Bukele en El Salvador.
De traje impecable y acento caribeño, el excéntrico aspirante se dice un “outsider” de la política, con “los cojones” para implementar su línea dura y sacar del poder a la izquierda, que accedió al gobierno por primera vez con el presidente Gustavo Petro en 2022. Durante sus cuatro años de gobierno, sin posibilidad de reelección, Petro intentó sin éxito negociar la paz con numerosos grupos armados.
Pese a que en los últimos meses endureció la ofensiva militar contra los carteles presionado por Washington, Colombia sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína.
La encuesta más reciente muestra un empate técnico entre De la Espriella, del movimiento “Defensores de la Patria”, y el izquierdista y discípulo de Petro Iván Cepeda.
Sobre su plan de choque, De la Espriella dice que consiste en “dotar de armas de primera generación, de inteligencia artificial, de drones y, por supuesto, de presupuesto” a la fuerza pública “para ampliar el pie de fuerza”.
“Muerte al tirano”
Colombia, un país dividido por el conflicto armado, se batirá de nuevo entre dos fuerzas opuestas.
Con frecuentes alusiones a “la patria” y al “tigre” que la defenderá, el abogado asegura ser amigo personal del popular expresidente derechista Álvaro Uribe, el enemigo número uno de Cepeda, quien lo llevó a los tribunales en un histórico juicio.
De nacionalidad colombiana y estadounidense, al abogado millonario es admirador de los presidentes de El Salvador, Nayib Bukele, de Argentina, Javier Milei, de Donald Trump y de Uribe, con quien asegura que habla “casi todos los días”.
Sus opositores le critican por representar a personalidades controvertidas como paramilitares, narcotraficantes y a Alex Saab, señalado de ser testaferro del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro.
De la Espriella dice que no se arrepiente de este último vínculo y defiende que fue netamente profesional.
Escritor del libro “Muerte al tirano”, donde despelleja a varios “dictadores” incluido Maduro, el candidato asegura que la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, es una “ficha” de Trump.
“Delcy coopera o termina peor que Maduro”, aseguró confiado en una transición “cuanto antes”.
“Porque Venezuela se va a convertir en nuestro primer socio comercial”, añadió.
“Amenazado” de muerte
Atentados, secuestros, amenazas. Las campañas de cara a las legislativas del 8 de marzo y las presidenciales del 31 de mayo transcurren en un clima de miedo.
Militares, policías y guardaespaldas en moto y en autos blindados protegen a De la Espriella con un robusto esquema de seguridad.
“Estoy muy amenazado y en grave riesgo” pero “llegué tarde a la repartición del miedo”, aseguró.
Antes de ser candidato, el abogado llevaba una vida lujosa en Italia, cantaba ópera y promocionaba múltiples negocios.
“Soy un outsider, no pertenezco a la casta política de siempre (...) un empresario del mundo jurídico, del mundo de la construcción, del mundo de las bebidas alcohólicas”.
De cara a las elecciones, sus opositores le piden explicar el origen de su fortuna.
Interrogado sobre una entrevista pasada en la que dijo que planeaba “destripar” a la izquierda, se disculpó. “Pido excusas y lo retiro (..) Implica acabar con un relato, no con la gente físicamente”, precisó, ataviado con una gorra de felino de colmillos afilados. Uribe apoya públicamente a la candidata de su partido derechista, con muy pocas opciones según encuestas.
Fuente: AFP.
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Portugal: socialista moderado vence a la ultraderecha en segunda vuelta presidencial
El socialista moderado António José Seguro ganó el domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal, superando ampliamente a su adversario de extrema derecha André Ventura, quien sale fortalecido pese a la derrota. Con 99,2 % de los votos contabilizados, Seguro, de 63 años, obtuvo el 66,8 % de los sufragios, frente al 33,2 % para Ventura, un derechista de 43 años.
Seguro sucederá así a comienzos de marzo al conservador Marcelo Rebelo de Sousa, en el cargo desde hace diez años. Si bien el papel del jefe de Estado portugués es principalmente simbólico, está llamado a desempeñar un papel de árbitro en caso de crisis y dispone del poder de disolver el Parlamento para convocar elecciones legislativas anticipadas.
“Los vencedores esta noche son los portugueses y la democracia”, expresó Seguro, quien agregó que pretende ser “el presidente de todos los portugueses”.
Seguro llegó el domingo como favorito en las encuestas, tras ganar la primera vuelta el 18 de enero.
Pese a su derrota, su rival Ventura consolidó sus ambiciones al alcanzar el balotaje con 23,5 % de los votos en la primera ronda, donde su formación de extrema derecha Chega (Basta) revalidó su posición como la segunda fuerza política del país.
“Conducimos a la derecha en Portugal y pronto gobernaremos este país”, declaró Ventura a sus seguidores.
La jefa de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, celebró la victoria de Seguro como un triunfo de “los valores europeos compartidos”.
“Los ciudadanos portugueses se han pronunciado y, frente a la devastación causada por las tormentas, han demostrado una notable resiliencia democrática”, publicó en X.
Campaña trastocada por tormentas
La campaña electoral se había visto trastocada por dos semanas de tormentas y fuertes vendavales que causaron la muerte de al menos siete personas y dejaron daños estimados en cuatro 4.000 millones de euros (4.700 millones de dólares).
Ventura había criticado la respuesta del gobierno a las condiciones climáticas extremas y trató en vano de lograr el aplazamiento de toda la elección.
Al votar en Lisboa, la profesora jubilada Celeste Caldeira dijo a la AFP que creía que las autoridades “tomaron la decisión correcta” al mantener la votación.
Seguro es un político experimentado que, sin embargo, pasó la última década apartado de la vida pública.
Exlíder del Partido Socialista, inició su carrera en la sección juvenil de la colectividad.
En 2014 perdió una lucha interna por el poder y fue desplazado como secretario general del partido por el futuro primer ministro António Costa, quien ahora es presidente del Consejo Europeo.
Pese a haber estado fuera del foco público, Seguro nunca renunció a su creencia en una “izquierda moderna y moderada”.
Comenzó su campaña presidencial sin el respaldo de la dirección del Partido Socialista, aunque la mayoría acabó por apoyarlo y fue escalando lentamente en las encuestas.
La abstención como “gran rival”
Mientras esta victoria anunciada le hacía temer una desmovilización del electorado, las inclemencias del clima de los últimos días llevaron al político socialista a alertar que la abstención era su “gran rival”.
“Hago un llamamiento a los portugueses para que acudan a votar. Aprovechen esta ventana de buen tiempo”, dijo Seguro tras votar en una escuela de Caldas da Rainha, la ciudad donde reside, a unos cien kilómetros al norte de Lisboa.
Ventura, entre tanto, prometía una “ruptura” con las formaciones que dirigen Portugal desde hace 50 años, se quejó de haber tenido que hacer campaña con un escenario de “todos contra uno”, lo que hizo su elección “mucho más difícil”.
Seguro ganó la primera vuelta hace tres semanas, con el 31,1 % de los votos, y desde entonces sumó el apoyo de numerosas personalidades políticas procedentes de la extrema izquierda, del centro e incluso de la derecha, aunque no el del primer ministro Luis Montenegro, del Partido Social Demócrata, un partido de derecha moderada.
Fuente: AFP.
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Laura Fernández, elegida presidenta de Costa Rica, “nunca” permitirá el autoritarismo
La derechista Laura Fernández fue elegida presidenta de Costa Rica al arrasar en las elecciones del domingo con su promesa de mano dura contra el narcotráfico, en este país que por años fue considerado uno de los más seguros del continente. Fernández, politóloga de 39 años, obtuvo el 48,3% de los votos, ocho puntos más de los necesarios para ganar en primera vuelta, según el 94% del escrutinio del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Sus propuestas sobre seguridad -que capitalizaron el principal reclamo de los costarricenses- y para reformar los poderes del Estado son vistas por opositores como parte de un plan para concentrar el poder, al estilo del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, primer mandatario en felicitarla.
Pero en su discurso de victoria, en el que sorpresivamente no aludió a la violencia criminal, la futura mandataria sostuvo que “nunca” permitirá el “autoritarismo”. Se declaró una “demócrata convencida” y “defensora de la libertad”, aunque atacó duramente a la prensa, como suele hacerlo su mentor, el presidente Rodrigo Chaves, una figura popular y polarizante que está enfrentado a los demás poderes del Estado.
“El cambio será profundo e irreversible”, advirtió sin dar detalles, y agregó que cambiarán “ciertas reglas del juego político”.
Apenas se conocieron los primeros resultados, que ya mostraban una amplia ventaja sobre el socialdemócrata Álvaro Ramos (33,4% de los votos), miles de militantes del Partido Pueblo Soberano se reunieron en sitios emblemáticos del país para festejar.
Caravanas de vehículos con banderas turquesa y fiestas callejeras se organizaron rápidamente en San José y otras ciudades.
Su triunfo afianza a la derecha en Latinoamérica tras las recientes victorias en Chile, Bolivia, Perú y Honduras. Este año también habrá presidenciales en Brasil y Colombia, actualmente gobernados por la izquierda.
Modelo Bukele
Los costarricenses eligieron también a 57 diputados. Según las proyecciones, Fernández contaría con una treintena de diputados, una mayoría que sin embargo no le permitiría reformar la Constitución, como ha planeado.
Fernández, quien asumirá el 8 de mayo por cuatro años, propone copiar parte de la guerra contra las pandillas de Bukele y reformar los poderes del Estado, sobre todo el judicial, al que ella y Chaves acusan de auspiciar la impunidad de los criminales.
Aunque acabó con la violencia en El Salvador, la ofensiva de Bukele es blanco de denuncias de abusos. Durante el gobierno de Chaves, la tasa de asesinatos alcanzó un récord de 17 por 100.000 habitantes.
Siete de cada diez homicidios están ligados al narcotráfico, que convirtió a este país, considerado por décadas uno de los más seguros del continente, en centro logístico y de exportación de drogas.
Fernández ofrece terminar la construcción de una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de Bukele, aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas marginales conflictivas.
“Me gusta su proyecto de la cárcel. La violencia explotó porque están tocando a los cabecillas, como sacar a las ratas de las cloacas”, justificó Jéssica Salgado, oficinista de 27 años.
Temor al autoritarismo
Fernández será la segunda mujer que gobierne Costa Rica, de 5,2 millones de habitantes y uno de los países más estables de la región, tras el mandato de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera ronda en 2010.
“Las mayorías electorales, por más avasalladoras que resulten, no son patente de corso para silenciar a las minorías ni para sofocar las voces disidentes”, advirtió Chinchilla, una de sus críticas más férreas, quien pidió a la oposición cumplir su papel de contrapeso en el Congreso.
Los opositores aseguran que Chaves, a quien acusan de “autoritario”, controlará al Ejecutivo desde detrás del trono y que Fernández busca allanar su regreso al poder. En Costa Rica el presidente debe esperar dos períodos para volver a postular.
A Fernández la tildan de “populista” y “mala copia” de Chaves por adoptar su retórica confrontativa y sarcástica.
“Lo primero que quieren los dictadores es reformar la Constitución para mantenerse en el poder”, lanzó el domingo el expresidente Óscar Arias, premio Nobel de la Paz en 1987.
“Aquí no hay dictaduras”, dijo tras sufragar el presidente, quien desató críticas por hacer gestos de burla contra votantes que gritaban “¡Fuera Chaves!”. Aunque la pobreza bajó del 18% en 2024 al 15,2% en 2025, Costa Rica está entre los seis países latinoamericanos más desiguales en el índice Gini y es el segundo más caro después de Uruguay.
Fuente: AFP.