Fallece a los 49 años la chimpancé Ai, que dominaba el alfabeto inglés
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Una chimpancé “genio” llamada Ai, que podía reconocer más de 100 caracteres chinos y el alfabeto inglés, murió a los 49 años, informaron investigadores japoneses. Ai, cuyo nombre significa “amor” en japonés, participó en estudios sobre percepción, aprendizaje y memoria que ampliaron nuestra comprensión de la inteligencia de los primates, señaló en un comunicado el Centro para los Orígenes Evolutivos del Comportamiento Humano de la universidad de Kioto.
Murió el viernes a causa de un fallo multiorgánico y dolencias relacionadas con la vejez, indicó la universidad. Además de conocer caracteres chinos y el alfabeto, Ai también podía identificar los números arábigos del cero al nueve y 11 colores, dijo el primatólogo Tetsuro Matsuzawa en 2014.
En un estudio, a Ai se le presentó una pantalla de ordenador que mostraba el carácter chino para el color rosa, junto con un cuadrado rosa y otro cuadrado alternativo de color púrpura. La chimpancé eligió correctamente el cuadrado rosa, explicó Matsuzawa.
Cuando se le mostraba una manzana, Ai seleccionaba en la pantalla del ordenador un rectángulo, un círculo y un punto para dibujar una “manzana virtual”, añadió. Su gran capacidad la convirtió en objeto de numerosos artículos académicos y programas de medios de comunicación, incluidos estudios publicados en la revista Nature, y le valió el apodo de “genio” en los medios populares.
La chimpancé, originaria de África occidental, llegó a la universidad en 1977 y, en el año 2000, dio a luz a Ayumu, cuyas habilidades atrajeron la atención hacia estudios sobre la transferencia de conocimientos, informó la agencia japonesa Kyodo News.
Los estudios de Ai ayudaron a establecer “un marco experimental para comprender la mente del chimpancé, proporcionando una base crucial para considerar la evolución de la mente humana”, señaló el Centro. “Ai era muy curiosa y participaba activamente en estos estudios, revelando por primera vez diversos aspectos de la mente del chimpancé”.
El MSc. Ing. Edgar Heriberto Ayala, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Computación de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FPUNA), posgrado cofinanciado por el Conacyt, logró una publicación científica internacional sobre inteligencia artificial aplicada a la detección de crisis epilépticas.
La investigación analiza registros de electroencefalograma (EEG) para identificar automáticamente crisis epilépticas y propone 25 características del dominio temporal, de las cuales 13 no contaban con antecedentes documentados para esta aplicación.
COMBINACIÓN
Los resultados mostraron que la combinación de características tradicionales y nuevas permitió mejorar el desempeño del modelo, que alcanzó un 86,59 % de detección correcta de las crisis, aproximadamente cinco puntos porcentuales más que utilizando únicamente características tradicionales.
El trabajo forma parte del proyecto EpilexIA, orientado al desarrollo de una herramienta de apoyo al diagnóstico de la epilepsia para el IPS, y reúne a investigadores de la UNA, el Hospital Central del IPS y la Universidad Kwangwoon de Corea del Sur.
El artículo “Real-Time Epileptic Seizure Detection from Raw EEG Using Classical Machine Learning and Time-Domain Features” fue publicado en la revista Machine Learning and Knowledge Extraction (MDPI), de acceso abierto y perteneciente al primer cuartil (Q1).
La formulación de biofertilizantes, biofungicidas e insecticidas microbiológicos se realiza a partir de microorganismos benéficos y compuestos naturales
El Conacyt acompaña el desarrollo de una biofábrica
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El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) realizó una visita de monitoreo al proyecto “FMIV25-80 AFSI Biofábrica”, de Agroforestal San Isidro SRL, ubicado en el distrito de Capitán Miranda, departamento de Itapúa.
La iniciativa se desarrolla en el marco del instrumento “Fortalecimiento de mipymes paraguayas con un abordaje de innovaciones verdes y sostenibles – Convocatoria 2025”, y busca desarrollar y comercializar insumos agrícolas de origen biológico.
El proyecto contempla la formulación de biofertilizantes, biofungicidas e insecticidas microbiológicos a partir de microorganismos benéficos y compuestos naturales, como alternativas al uso intensivo de productos químicos en la producción agropecuaria.
Estas soluciones apuntan a reducir la carga química en los sistemas productivos y contribuir al cuidado del suelo y al uso eficiente de nutrientes.
Estas soluciones apuntan a reducir la carga química en los sistemas productivos
LÍNEAS DE DESARROLLO
La biofábrica cuenta con un laboratorio destinado a la selección y reproducción de microorganismos para su utilización en productos agrícolas. Entre sus líneas de desarrollo se encuentran insecticidas y fungicidas biológicos, biofertilizantes y un biodigestor orientado a favorecer la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes mediante cargas microbianas. El proyecto contempla además el desarrollo de otras alternativas, como un herbicida biológico.
Según explicó Isidoro Benítez Medina, socio gerente comercial y desarrollador de productos de la empresa, la iniciativa surgió de la búsqueda de alternativas para una producción más sostenible y con menores costos para los productores.
El desarrollo se basa en el aprovechamiento de microorganismos y materia orgánica disponible en los propios establecimientos productivos, con el objetivo de responder a necesidades del sector agrícola.
Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de registro de la biofábrica, mientras que los productos desarrollados deberán avanzar posteriormente en sus respectivos procesos de registro para su comercialización legal en Paraguay.
Durante la visita, el equipo técnico-financiero del Conacyt verificó in situ los avances de la iniciativa y conoció las actividades desarrolladas y el estado actual del proyecto.
Embajada de Taiwán anunció su apoyo a refugio de policía rescatista
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La Embajada de Taiwán en Paraguay anunció su apoyo al refugio de animales Los Pikilines de Luque como presentador oficial del Calendario 2027 que busca recaudar fondos a ser destinados a la castración de perros y gatos callejeros de todo el país.
El calendario saldrá a la venta desde el 31 de octubre. Cada mes del año está ilustrado con imágenes de tiernas mascotas, las cuales fueron rescatadas y son criadas en el albergue.
En ese contexto, el embajador taiwanés Iván Yueh-Jung Lee visitó personalmente las instalaciones del Refugio Los Pikilines, impulsado por el oficial de policía Carlos Miguel Ruiz.
El uniformado lleva adelante desde hace años la noble tarea de rescatar animales abandonados o maltratados, gesto valorado por la comunidad, que bautizó simbólicamente al agente como el “policía rescatista”.
El diplomático realizó un recorrido por las instalaciones del establecimiento, incluyendo la clínica veterinaria y los demás sectores del predio a fin de conocer de cerca el trabajo diario con los perros rescatados.
Constató que los “peluditos” reciben asistencia médica, alimentos y, sobre todo, una nueva oportunidad de vida en un ambiente de calidez y cariño. El encuentro permitió visibilizar el compromiso y el amor con que se sostiene el lugar.
Desde la organización expresaron un profundo agradecimiento por la presencia y el interés del embajador Lee, destacando que su visita representa un gran impulso para seguir firmes en esta misión solidaria.
“Fue una hermosa oportunidad para compartir de cerca nuestra labor, el compromiso que asumimos y el esfuerzo que hay detrás de cada rescate, cada tratamiento y cada nueva oportunidad”, resaltó el policía rescatista.
Además, el valioso respaldo de la Embajada de Taiwán como presentadora oficial del calendario solidario 2027, una iniciativa clave que busca generar recursos para continuar salvando vidas bajo la premisa de que en la sociedad “seamos más los buenos”.
En el lado paraguayo, el proyecto de recuperación de fauna fue llamado Mymba Kuéra, expresión guaraní que significa “los animales”, señala la publicación. Foto: Gentileza
Publicación internacional destaca el gran rescate de animales liderado por paraguayo durante la construcción de Itaipú
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La BBC News Mundo se hizo eco del operativo Mymba Kuéra, consistente en el rescate de más de 30.000 animales cuando se construyó la represa de Itaipú.
El material, elaborado por Alejandra Martins, recordó que el ingeniero agrónomo paraguayo Darío Pérez Chena lideró uno de los mayores rescates de fauna silvestre en la historia de América Latina.
El compatriota, quien entonces trabajaba para la Entidad Binacional Itaipú, dirigió el equipo que en 1982 salvó a miles de animales, entre monos, armadillos, víboras, tarántulas.
La construcción de la represa de Itaipú llevó nueve años y en ella trabajaron cerca de 40 mil personas. Para realizar las obras en terreno seco fue necesario excavar un canal para desviar temporalmente el río.
En 1982, finalizados los trabajos, todo estaba listo para abrir las compuertas del canal y comenzar a llenar el gigantesco embalse de la represa, de unos 1.350 km cuadrados.
Pero la zona que quedaría inundada estaba en un enorme ecosistema, el Bosque Atlántico del Alto Paraná, una de las áreas de biodiversidad más ricas del planeta. Alberga cerca de 20.000 especies de plantas y al menos 2.000 especies de animales, incluyendo jaguares y pumas, además de 400 especies de aves.
La construcción de Itaipú coincidió con una nueva era en ecología. Brasil y Paraguay asumieron la tarea de rescatar la fauna silvestre. En el lado paraguayo, el proyecto de recuperación de fauna fue llamado Mymba Kuéra, expresión guaraní que significa “los animales”.
Los rescatistas se desplazaban en lanchas y se comunicaban a menudo en guaraní, recordó el entrevistado. Foto: Gentileza
Los preparativos para el rescate llevaron varios años, e incluyeron realizar un inventario de toda el área afectada en la que trabajaron botánicos, zoólogos e ingenieros forestales, entre otros.
“El relevo permitió constituir un gran archivo de la fauna paraguaya, contribuimos mucho al conocimiento sobre esa zona”, relató el ingeniero Pérez Chena a la BBC.
El inventario fue la base del operativo de rescate, que sería realizado por un equipo de 189 personas lideradas por Pérez Chena. Los rescatistas se desplazaban en lanchas y se comunicaban entre sí por radio, a menudo en guaraní.
“El personal fue muy bien seleccionado. Tratamos de llevar toda gente joven, no más de 40, 45 años, que sepa nadar, que tenga buena vista, buen oído”, recordó.
Además había un equipo de apoyo de otras 150 personas, entre médicos, enfermeros, pilotos de helicóptero, mecánicos y bomberos.
Los rescatistas fueron entrenados por técnicos brasileños y de otros países.
“Con ese bagaje de conocimiento y de recursos humanos nos largamos a la aventura un día 13 de octubre del año 82”, contó el agrónomo.
Aquel 13 de octubre se cerraron las compuertas del canal de desvío y comenzó a inundarse la zona del embalse.
El equipo de rescate salvó más de 600 animales en un solo día, recordó Pérez Chena. Foto: Gentileza
Mientras el agua subía se inició el rescate de animales. Al comienzo se recuperaron pocos, pero la cifra aumentó rápidamente hasta alcanzar un máximo de más de 600 en un solo día. “Salvamos solamente los animales que no sabían nadar. Hemos salvado monas con su hijo pequeñito colgado en el cuello. Parecía que lloraban de perder su libertad”, relató el entrevistado.
Los trabajadores estaban entrenados para lidiar con animales agresivos o tarántulas y serpientes venenosas. “En cada lancha teníamos un kit con suero antiofídico para ser usado en casos de emergencia”, recordó.
Pérez Chena no esperaba tener que rescatar aves, pero también salvaron a muchas. “Encontramos aves en el agua chapoteando. Subían a las ramas de los árboles a buscar insectos y a veces se les mojaban las plumas de la cola, que es el timón. Tuvimos que comenzar a buscar jaulas especiales para recoger las aves”.
El operativo de rescate se prolongó hasta el 10 de enero de 1983.
“En total salvamos 27.150 animales. El 45 % fueron víboras. Y de esas la mitad eran ponzoñosas”.
En el lado brasileño había menos bosque y más áreas de cultivo, por lo que se rescataron menos animales, unos 11.000. “Si sumamos todo son casi 39.000 animales, un récord para América del Sur hasta hoy día”.
Muchos de los animales fueron trasladados a más de 100.000 hectáreas de áreas protegidas en el mismo ecosistema de Bosque Atlántico.
Cientos de víboras fueron enviadas al Instituto Butantán en Sao Paulo, un centro líder en investigaciones biológicas y en la elaboración de sueros antiofídicos y otros fármacos.
Algunos armadillos negros (o armadillos de seis rayas) acabaron en Japón.
Pérez Chena reconoce que, a pesar del vasto operativo, muchos animales no pudieron ser rescatados. “Hemos salvado a muchos animales, pero probablemente hayan muerto muchos más. Por ejemplo, insectos. No sabemos cuántos animales con su guarida bajo tierra pasaron a formar parte de la materia orgánica del suelo”, señaló.
Pérez Chena tiene ahora 87 años y vive en Asunción con su esposa Lucina. El matrimonio tiene cuatro hijos y 12 nietos.
El rescate de fauna de 1982 sentó las bases para reservas y proyectos de biodiversidad actuales como el Centro Ambiental Tekotopa de Itaipú, en la ciudad paraguaya de Hernandarias.
A lo largo de los años el operativo Mymba Kuéra ha tenido numerosos reconocimientos. “Fuimos galardonados con algunos títulos internacionales como grandes defensores de la naturaleza. Pero lo más lindo tal vez es que hemos hecho algo positivo por la biodiversidad de esa zona”.
Darío Pérez Chena cree que es importante seguir dando a conocer cómo fue aquel histórico rescate. “A veces la gente dice lo pasado pisado. Sin embargo, el pasado debe enseñar a no cometer los mismos errores”, dijo el ingeniero paraguayo a la BBC.