El papa León XIV cerró la “Puerta Santa” en la basílica de San Pedro de Roma el martes, día de la Epifanía, marcando el final del jubileo católico de 2025, que atrajo a millones de peregrinos a la ciudad. La ceremonia de cierre de las ornamentadas puertas de bronce de la basílica, seguida de una misa, fue la etapa final de un año santo católico inaugurado por el predecesor de León, Francisco, en diciembre de 2024.
Desde el exterior de la vasta basílica, el papa estadounidense y peruano se arrodilló para rezar ante las puertas, antes de cerrarlas solemnemente. “Con corazón agradecido, nos preparamos para cerrar esta puerta santa, apoyados por una multitud de fieles, seguros de que el buen pastor siempre tiene la puerta de su corazón abierta para acogernos cada vez que nos sentimos cansados y oprimidos”, expresó León XIV, de 70 años.
Junto a cardenales vestidos de blanco, el pontífice se dirigió después al altar para presidir una misa a la que asistió, entre otros, el presidente italiano Sergio Mattarella. El jubileo es un periodo de reflexión y penitencia para los más de 1.400 millones de católicos del mundo, y atrajo a más de 33 millones de peregrinos a Roma, indicaron el lunes las autoridades del Vaticano.
Francisco, quien falleció en abril a los 88 años, inauguró el año santo el 24 de diciembre de 2024, llamando a las mismas puertas antes de que se abrieran. Durante los jubileos, que la Iglesia organiza cada 25 años, los peregrinos que atraviesan las puertas santas se benefician de una “indulgencia plenaria”, un tipo de perdón por sus pecados.
Más de 33 millones de peregrinos
El jubileo católico de 2025 atrajo a más de 33 millones de peregrinos a Roma, informó el Vaticano este lunes, cuando los últimos fieles pasaban por la “Puerta Santa” de la basílica de San Pedro. El papa León XIV cerrará el martes las puertas de bronce de la basílica durante una gran ceremonia, 12 meses después de que fueran abiertas por su predecesor, Francisco, fallecido en abril.
El jubileo, organizado por la iglesia cada 25 años, es un período de reflexión y penitencia para los más de 1.400 millones de católicos del mundo. “Todo el mundo vino a Roma. Los peregrinos llegaron de 185 países” para 35 actos importantes, como un festival para jóvenes católicos y la canonización del primer santo milenial, declaró a los periodistas el arzobispo Rino Fisichella.
Las cifras dan fe de “una iglesia dinámica”, estimó en rueda de prensa. También será recordado como un jubileo de dos papas. La última vez que un sumo pontífice murió durante un “Año Santo” fue en 1700. A pesar de la lluvia torrencial, miles de peregrinos pasaron por la puerta el último día. Muchos recibieron una “indulgencia plenaria”, o perdón por los pecados confesados.
“Es realmente una gracia. Y me siento de maravilla”, contó Josie Aguirre, de 67 años y procedente de Filipinas. El último peregrino pasará por la enorme puerta a las 16:30 GMT. Alrededor del 60% de los peregrinos que participaron en el jubileo provenían de Europa y el 16% de América del Norte, dijo el Vaticano. La participación aumentó considerablemente tras la elección en mayo de León, el primer papa estadounidense, agregó.
Las voces críticas temían que la Ciudad Eterna no pudiese lidiar con millones de visitantes adicionales pero el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, declaró a los periodistas que el “principal legado” del Jubileo fue una renovada “confianza en la posibilidad de mejorar y transformar” la urbe, después de “un período muy largo de estancamiento o incluso declive”.
Fuente: AFP.

