El presidente Emmanuel Macron enfrenta una presión creciente en Francia para detener la firma esta semana del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, entre protestas agrícolas, resoluciones parlamentarias y llamados al boicot de productos sudamericanos. Negociado desde 1999, la Comisión Europea alcanzó en diciembre un acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La presidenta del brazo ejecutivo de la UE, Ursula von der Leyen, quiere firmarlo el sábado durante la cumbre del Mercosur en la ciudad brasileña Foz do Iguaçu.
Pero primero necesita el visto bueno del Consejo de la UE, que representa a los 27 países del bloque. Francia busca aplazar a 2026 este voto crucial bajo presión de su sector agrícola y en un contexto ya tenso por la gestión de la dermatosis nodular, una enfermad bovina. “Hay que decir no, porque está en juego la supervivencia de nuestra agricultura y, por tanto, la soberanía de nuestro país”, presionó este martes la líder ultraderechista, Marine Le Pen, al frente del primer partido de oposición.
La firma podría incendiar el sector agropecuario en Francia, donde los agricultores protestan desde el fin de semana, esencialmente en el sur del país, contra la política de sacrificar a toda una vacada cuando se detecta un caso de dermatosis nodular. A este movimiento también se suma el malestar con el Mercosur y con la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), que incluye las ayudas directas a los agricultores europeos. El jueves, se esperan más de 10.000 manifestantes en Bruselas, al margen de una cumbre de la UE.
“Este tratado es el fin de la agricultura francesa”, aseguró a AFP Vincent Thoumieux, miembro del sindicato Jóvenes Agricultores, durante el bloqueo parcial con tractores de una carretera en la región de París.
Los agricultores franceses temen el impacto de una llegada masiva a Europa de carne, arroz, miel o soja sudamericanos, vistos como más competitivos por sus normas de producción, a cambio de la exportación de vehículos y maquinaria europea al Mercosur.
“No compraremos productos de Sudamérica desde el momento en que haya productos franceses equivalentes”, advirtió este martes Dominique Schelcher, presidente ejecutivo de Coopératives U, el cuarto distribuidor francés.
“Exigencias” incumplidas
Desde el acuerdo alcanzado en Montevideo, Francia ha intentado en vano construir una minoría de bloqueo en el Consejo de la UE para impedir su adopción e introducir medidas que protejan su sector agrícola. En concreto, París pide una “cláusula de salvaguardia” en caso de perturbación del mercado, medidas “espejo” para que los productos importados respeten las normas ambientales y sanitarias de la UE y controles sanitarios reforzados.
El Parlamento Europeo adoptó este martes varias medidas de protección, como la aplicación de aranceles en caso de una desestabilización del mercado, que ahora deberá negociar con los representantes de los países europeos para lograr un acuerdo final.
En junio, durante una visita a París del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, Macron se dijo dispuesto a firmar este año el acuerdo si se incluían sus reclamos. Sin embargo, todavía no considera suficientes las medidas anunciadas por Bruselas.
“Las exigencias francesas no se han cumplido”, indicó el domingo una fuente del entorno de Macron, al anunciar que el mandatario de la segunda economía de la UE solicitó a Von der Leyen el aplazamiento del voto y la firma del acuerdo.
Alemania, la primera economía, y España, la cuarta, presionan en cambio por la adopción esta semana de este acuerdo, que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo con 700 millones de consumidores. Todas las miradas están puestas en qué hará Italia, la tercera economía del bloque.
Si se firma el acuerdo, “será un fracaso” para Macron, reconoce una ministra, que pide el anonimato. Y esto creará “un malentendido absoluto entre los franceses y la UE”, en un momento en que la desconfianza ya es récord, advierte.
Durante un debate con críticas a la “ambigüedad” del presidente, el Senado francés adoptó este martes por casi unanimidad una resolución en la que insta al gobierno a llevar el proceso de adopción del Mercosur ante la justicia europea. Diputados de izquierda radical y extrema derecha llamaron por su parte al gobierno a dejar de contribuir al presupuesto de la UE, si el tratado comercial sale adelante.
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Medidas de protección
El Parlamento Europeo aprobó este martes una serie de medidas de protección reforzada para los agricultores de la UE, con el fin de limitar el impacto del acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur. Las disposiciones de salvaguarda fueron aprobadas por 431 votos a favor y 161 en contra y buscan crear un mecanismo para supervisar el impacto del acuerdo en productos sensibles como el buey, las aves y el azúcar.
También abren la puerta a aplicar aranceles en caso de desestabilización del mercado. Pese a estas medidas, es probable que Francia, uno de los países más reacios, no dé su visto bueno. El gobierno de París ha solicitado a la Unión Europea retrasar la firma del pacto comercial, que Bruselas querría rubricar el próximo sábado en Brasil.
La protección anunciada el martes por el Parlamento Europeo es más fuerte que la aprobada por los Estados miembros. Los eurodiputados quieren que la Comisión Europea intervenga si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 5% inferior al de la misma mercancía en la UE y si el volumen de importaciones exentas de arancel aumenta más de un 5%. La propuesta inicial fijaba estos umbrales en el 10%.
Ahora, Estados y Parlamento Europeo intentarán encontrar un compromiso sobre este aspecto. Ursula von der Leyen espera poder firmar el tratado de libre comercio durante la cumbre del Mercosur el sábado en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu. Pero la presidenta de la Comisión necesita previamente el visto bueno de los Estados miembros.
Francia pide posponer la votación hasta 2026. Alemania, por el contrario, ha llamado a firmar el tratado esta semana. Todo dependerá de Italia, que en los últimos meses ha mostrado señales contradictorias. La jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni, “tiene las llaves” de este asunto, comentó un diplomático europeo que pidió el anonimato.
Los sindicatos agrícolas europeos siguen estando totalmente en contra de este acuerdo comercial con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay y prevén una manifestación el jueves en Bruselas. Este tratado favorecería las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y licores. A cambio, facilitaría la entrada en Europa de carne, azúcar, arroz, miel o soja sudamericanos, lo que alarma a los sectores afectados.
España espera aprobación
España “espera” que la Comisión Europea suscriba “en estos días” el tratado de libre comercio negociado por la UE con los países del Mercosur, afirmó el martes el ministro español de Agricultura, Luis Planas, pese a las reticencias de Francia. “Esperemos que la Comisión saque adelante Mercosur en estos días, que es un tema fundamental”, declaró Planas ante periodistas en Madrid.
“Se trata de un acuerdo estratégico para Europa”, estimó de su lado el Ministerio de Economía en una reacción enviada a AFP, quien dijo confiar en que “la Unión Europea dé este paso decisivo para avanzar en nuestra agenda común y consolidar nuestro papel como actor global relevante”. Los sindicatos agrícolas europeos siguen estando totalmente en contra de este acuerdo comercial con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que favorecería las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y licores.
Pero a cambio, facilitaría la entrada en Europa de carne, azúcar, arroz, miel o soja sudamericanos, lo que alarma a los sectores afectados. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, espera poder firmar el tratado de libre comercio durante la cumbre del Mercosur el sábado en Brasil. Para ello, necesita previamente el visto bueno de los Estados miembros.
Francia pide posponer la votación hasta 2026. Alemania, por el contrario, ha llamado a firmar el tratado esta semana. El Parlamento Europeo aprobó este martes una serie de medidas de protección reforzada para los agricultores de la UE, con el fin de limitar el impacto del acuerdo de libre comercio, sin garantías de mover la postura de Francia.
Boicot de supermercados
El cuarto distribuidor francés, Coopératives U, anunció este martes que sus supermercados boicotearán los productos procedentes del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, tras calificar el bloque sudamericano de “Shein de la competencia desleal”. Este anuncio llega en pleno pulso entre Francia y la Comisión Europea para detener la firma esta semana de este acuerdo de libre comercio entre los 27 países de la UE y las naciones sudamericanas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
“No compraremos esos productos si llegan a Francia”, declaró el presidente ejecutivo de Coopératives U, Dominique Schelcher. “No compraremos productos de Sudamérica desde el momento en que haya productos franceses equivalentes”, agregó en la radio RMC. “El Mercosur es como el Shein de la competencia desleal”, subrayó en referencia al gigante asiático del comercio electrónico, muy criticado en Francia.
Los agricultores franceses temen el impacto en su sector de este acuerdo, que facilitaría la llegada a Europa de carne, arroz, miel o soja sudamericanos a cambio de la exportación de vehículos y maquinaria europea al Mercosur. “Cuando se obliga a los agricultores a producir con un cierto número de normas y restricciones que son pesadas, pero pueden llegar productos con menos exigencias, es una forma de competencia desleal”, estimó Schelcher. “Hay que protegerse”, agregó.
Francia pide aplazar a 2026 la votación prevista esta semana por el Consejo de la UE del acuerdo comercial alcanzado en diciembre en Montevideo, antes de su eventual firma el sábado durante la cumbre del Mercosur en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu. El lunes por la noche, el presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró a los dirigentes de la UE reunidos en Berlín su oposición a la firma de este acuerdo, que “por el momento” no permitiría “proteger a los agricultores franceses”, dijo su entorno este martes.
La líder ultraderechista Marine Le Pen llamó al presidente a “decir no” al acuerdo, en lugar de pedir el aplazamiento del voto. “Está en juego la supervivencia de nuestra agricultura y, por tanto, la soberanía de nuestro país”, agregó. El gobierno francés enfrenta también una nueva oleada de protestas agrícolas por su política para frenar la propagación de la dermatosis nodular, que consiste en sacrificar todo el rebaño de reses cuando se da un único caso positivo de esta enfermedad animal.
Fuente: AFP.

