La nobel de la paz venezolana María Corina Machado relató este jueves su reencuentro con sus tres hijos en Oslo, después de más de dos años sin verlos. Tras un viaje secreto, la líder opositora de 58 años llegó a la capital noruega, pero demasiado tarde para asistir el miércoles a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz, que recogió su hija Ana Corina Sosa.
La implacable crítica de Nicolás Maduro, que vive en la clandestinidad desde agosto de 2024, reapareció el jueves en público por primera vez en casi un año. Salió a saludar desde el balcón de su hotel después de las 2:00 (1:00 GMT) y recibió una ovación. Consultada por la prensa sobre sus primeras horas en Oslo y el reencuentro con sus hijos, la galardonada no escondió su emoción.
“No logré dormir durante la noche, repasando una y otra vez el instante en que vi a mis hijos”, señaló en una conferencia de prensa junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre. “Durante semanas había pensado en esa posibilidad y en quién abrazaría primero. Finalmente los abracé a los tres al mismo tiempo, y fue uno de los momentos espirituales más extraordinarios de mi vida”, relató Machado.
Sus tres hijos -Ana Corina, Henrique y Ricardo- viven en el extranjero. En ausencia de su madre, Ana Corina, de 34 años, recogió la medalla de oro y el diploma del Nobel, un premio dotado con 1,2 millones de dólares. La última vez que Ana Corina había visto a su madre fue en diciembre de 2023, siete meses antes de las elecciones presidenciales en Venezuela, en las que Maduro fue declarado vencedor pese a las denuncias de fraude formuladas por la oposición.
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La tiranía acabará “muy pronto”
La líder de la oposición venezolana María Corina Machado aseguró este jueves en Oslo que la “tiranía” en su país acabará “muy pronto”, un día después de ausentarse de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz en Noruega, que recogió su hija. “Vine a recibir el premio en nombre del pueblo venezolano y lo llevaré a Venezuela en el momento adecuado”, afirmó, en inglés, la opositora de 58 años en el Parlamento noruego.
“No diré cuándo ni cómo se hará, pero haré todo lo posible para poder regresar y también para poner fin a esta tiranía muy pronto”, añadió, asegurando además que es necesario “terminar el trabajo” para establecer la democracia en su país. Asimismo, Machado agradeció “a todos aquellos hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas” para que ella pudiera viajar a Oslo.
Tras un viaje secreto, Machado, de 58 años, llegó tarde para asistir a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz, que recogió su hija Ana Corina Sosa. Machado reapareció en público en plena crisis entre Venezuela y Estados Unidos, que despliega desde agosto una flotilla naval oficialmente para luchar contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, donde ha causado 87 muertes.
El presidente venezolano Nicolás Maduro acusa a Washington de querer derrocarlo para apoderarse del petróleo de su país. Machado, implacable crítica de Maduro, salió a saludar desde el balcón de su hotel después de las 2:00 (1:00 GMT), recibiendo una ovación. Luego cantó con la gente el himno nacional de Venezuela.
Cuando bajó a la calle a saludar a los seguidores, la recibieron como a una estrella de rock, al grito de “¡Libertad!” y “¡Valiente!”. “¡María ayúdanos a volver!”, pedían, rompiendo la calma de la apacible capital noruega. Muchos entonaban canciones tradicionales con el cuatro, un instrumento típico venezolano, y gritaban consignas por una “Venezuela libre”.
Fue su primera aparición pública desde enero, cuando participó en una marcha en rechazo a la juramentación de Maduro para un nuevo periodo presidencial. La visita al Parlamento noruego era uno de sus primeros compromisos de su agenda oficial este jueves, cuando también tiene previsto ofrecer una rueda de prensa a las 11:30 GMT, según el Instituto Nobel.
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“Luchar por la libertad”
En el discurso leído el miércoles por su hija, la opositora llamó a “luchar por la libertad”. En la ceremonia de premiación, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes envió un mensaje al gobernante venezolano. “Señor Maduro: Debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo”, expresó Frydnes, interrumpido por el aplauso del público.
El discurso de Machado denunció los “crímenes de lesa humanidad, documentados por Naciones Unidas” y un “terrorismo de Estado, usado para enterrar la voluntad del pueblo”. “Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad”, sostuvo. Decenas de venezolanos exiliados, aliados políticos de Machado y los presidentes de Argentina, Panamá, Ecuador y Paraguay viajaron a la capital noruega para la ceremonia.
No es la primera vez que un ganador del Nobel de la Paz no puede acudir a la entrega de los premios. Ya ocurrió con la iraní Narges Mohammadi (2023), el chino Liu Xiaobo (2010) o la birmana Aung San Suu Kyi (1991). El mes pasado, el fiscal general de Venezuela declaró a AFP que Machado sería considerada “fugitiva” si abandonaba su país, donde se la acusa de “actos de conspiración, incitación al odio y terrorismo”.
“No me gustaría que fuera detenida, no estaría contento”, declaró el miércoles el presidente estadounidense, Donald Trump, ante preguntas de la prensa en la Casa Blanca. Según Benedicte Bull, profesora especialista en América Latina en la Universidad de Oslo, Machado “corre el riesgo de ser arrestada si regresa, aunque las autoridades han mostrado más moderación con ella que con muchos otros, porque un arresto tendría un simbolismo muy fuerte”.
Machado pasó a la clandestinidad después de las presidenciales de julio de 2024 que otorgaron un tercer mandato a Nicolás Maduro. Los resultados no fueron reconocidos por Estados Unidos, la Unión Europea ni por varios países de Latinoamérica.
La líder opositora sostiene que Maduro le robó las elecciones a su candidato, Edmundo González Urrutia, y publicó copias de las actas de votación como prueba del fraude. El chavismo niega las acusaciones. Elogiada por sus esfuerzos en favor de la democracia en Venezuela, los adversarios le reprochan su afinidad con Trump, a quien dedicó su Nobel.
Fuente: AFP.

