Las previsiones de nuevas lluvias para este jueves aumentaron el temor de más daños en Indonesia y Sri Lanka, aún afectadas junto a otros países asiáticos por inundaciones devastadoras que han causado la muerte de más de 1.500 personas. Una torrencial temporada monzónica, a la que se sumaron dos inusuales ciclones tropicales, provocó desde la semana pasada intensos aguaceros en zonas remotas de Indonesia y Sri Lanka, además de en el sur de Tailandia y el norte de Malasia.

En Indonesia, la agencia meteorológica advirtió que las tres provincias más afectadas de la turística isla de Sumatra sufrirán más lluvias “moderadas a intensas” entre el jueves y el viernes. Las precipitaciones comenzaron durante la noche, pero hasta ahora no han alcanzado la intensidad que desencadenó las destructivas riadas y deslizamientos de tierra de días anteriores.

El jueves, el número de víctimas mortales ascendía a 776, una cifra ligeramente revisada a la baja con respecto al día anterior, a medida que llega información de zonas remotas e inaccesibles. Más de 560 personas siguen desaparecidas, y las comunicaciones y el suministro eléctrico irregulares dificultan la confirmación de su paradero.

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En un refugio en Pandan, en el norte de Sumatra, Sabandi, de 54 años, dijo a la AFP que todavía estaba traumatizada por las inundaciones que arrastraron metros de lodo a su casa. “Tenemos miedo”, dijo sobre el pronóstico.

Mientras que en toda Asia los monzones estacionales traen las lluvias de las que dependen los agricultores, el cambio climático está haciendo que el fenómeno sea más errático, impredecible y mortal en toda la región.

La magnitud del desastre de este año ha dificultado las labores de socorro. En Sri Lanka, los meteorólogos dijeron que el monzón del noreste llegaría a partir del jueves por la tarde.

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Se renovaron las alertas por deslizamientos de tierra para algunas de las zonas más afectadas de la región central y se aconsejó a los residentes que no regresaran a sus hogares, ya que las laderas, ya saturadas, podrían derrumbarse con más lluvias.

Al menos 479 personas han muerto en ese país y cientos siguen desaparecidas, por lo que el presidente ha pedido ayuda internacional. Las autoridades calculan que necesitarán hasta 7.000 millones de dólares para reconstruir viviendas, industrias y carreteras.

Fuente: AFP.

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