Este martes se reportaron caídas masivas en servicios digitales, dejando a millones de usuarios sin acceso a redes sociales, aplicaciones y hasta videojuegos. El origen es una falla en la red de Cloudflare, empresa que sustenta gran parte de las plataformas digitales.
Las fallas habrían iniciado en las primeras horas del día, primero con la red social X (ex twitter), para luego extenderse a plataformas como Canva, ChatGPT, Letterboxd e incluso videojuegos como League of Legends.
La empresa tecnológica confirmó el fallo, aunque no dio detalles de su causa. Informaron que se encuentran investigando la “anomalía” que afecta el funcionamiento normal de todos los productos digitales que dependen de su infraestructura.
¿Qué se puede hacer?
Por el momento, los usuarios no pueden hacer nada para “activar” el funcionamiento de ninguno de los servicios afectados. Desde Cloudflare afirmaron que ya están trabajando para reestablecer la red, aunque no hay un tiempo estimado oficial.
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ChatGPT incorporará publicidad y tendrá versión para adolescentes
OpenAI presentó el martes una nueva versión de su emblemático ChatGPT diseñada exclusivamente para adolescentes, con salvaguardas y sistemas de supervisión más estrictos, después de enfrentar críticas y demandas legales que lo acusaban de haber llevado a algunos usuarios al suicidio.
Bautizada “ChatGPT for Teens” (ChatGPT para adolescentes), los parámetros modificados se aplican automáticamente a cualquier usuario que se registre como de entre 13 y 17 años o que la empresa detecte como menor de edad a partir de sus patrones de uso o de la antigüedad de la cuenta.
La mayoría de las medidas de protección utilizadas en el modelo ChatGPT for Teens ya existían para las cuentas de ChatGPT pertenecientes a menores, como restricciones al tratar contenidos relacionados con autolesiones, violencia, trastornos alimentarios y sexualidad explícita.
El programa también ofrece recordatorios de descanso más frecuentes, franjas de “horas de silencio” con pantalla en negro y un Modo Estudio, que responde a los usuarios con preguntas orientadoras en lugar de dar respuestas directas “para ayudar a los adolescentes a comprender el material” disponible, según OpenAI.
Otras restricciones del modelo ChatGPT for Teens incluyen impedir que el chatbot sugiera que tiene sentimientos personales hacia el usuario o que posee su propia conciencia, y algunas modalidades, como el modo de voz, están deshabilitadas.
A los padres se les ofrece la opción de vincular sus cuentas con las de sus hijos adolescentes y recibir alertas si se detectan conversaciones sobre algunas situaciones de alto riesgo, como autolesiones o suicidio.
Las alertas a los padres son revisadas por moderadores humanos y se eliminan detalles específicos de los registros de chat para proteger la privacidad.
El nuevo modo para adolescentes llega en medio de una creciente presión legal y regulatoria.
OpenAI enfrenta varias demandas por homicidio culposo, entre ellas la de los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años que se suicidó presuntamente utilizando métodos sugeridos por ChatGPT.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también ha iniciado una investigación sobre los chatbots de IA que actúan como compañeros digitales, centrándose en los posibles riesgos para niños y adolescentes.
Al igual que las empresas de redes sociales, los grandes actores de la IA se enfrentan a una creciente presión regulatoria, con el Congreso presentando múltiples proyectos de ley para regular los chatbots y California exigiendo salvaguardas para los asistentes que funcionan como acompañantes o confidentes. Otras compañías de IA también han recibido críticas por problemas derivados de su uso por parte de menores, y algunas, como su rival Anthropic, han optado por restringir el uso de su modelo solo a adultos.
Publicidad llega el 24 de agosto
ChatGPT incluirá publicidad a partir del 24 de agosto en 30 países europeos, entre ellos España, Francia y Alemania, en la versión gratuita y la suscripción más barata de este agente conversacional de inteligencia artificial, anunció el martes la empresa estadounidense OpenAI. Esta operación en los países europeos llega más de seis meses después de las primeras pruebas del dispositivo en Estados Unidos.
Los anunciantes podrán insertar sus publicidades en ChatGPT a través de las agencias publicitarias Publicis, WPP, Omnicom, MediaPlus, Havas y Dentsu, precisó la empresa en un comunicado.
“Los anuncios están claramente identificados y separados de las respuestas de ChatGPT. No influyen en dichas respuestas, los anunciantes no tienen acceso a las conversaciones de los usuarios y estos conservan el control”, reiteró la empresa estadounidense.
Con esta nueva etapa, el modelo de OpenAI se alinea con el de los gigantes Google y Meta, cuya fuerza se basa sobre todo en la publicidad asociada a sus servicios gratuitos. La empresa, que superó en julio los mil millones de usuarios activos en el mundo, está bajo presión para encontrar nuevos ingresos que le permitan financiar su infraestructura y las enormes inversiones necesarias para el desarrollo de la IA.
Desarrollo de nueva IA
La estadounidense OpenAI, creadora de ChatGPT, anunció el martes que desacelerará el desarrollo de su modelo “más avanzado” de inteligencia artificial y endurecerá sus controles internos. El anuncio llega semanas después del ciberataque autónomo de un agente de OpenAI contra la plataforma Hugging Face.
El mayor entrenamiento de un diseño de IA jamás programado por la empresa sigue paralizado, mientras que OpenAI verifica que el modelo Astra, aún en desarrollo, se comporte según lo esperado, dijo la empresa en una publicación en su blog. Dichos entrenamientos son intensos ejercicios informáticos en los que los modelos en desarrollo consumen ingentes cantidades de datos de texto e imágenes.
Estos ajustan finamente miles de millones de configuraciones internas que dan como resultado nuevas capacidades para responder o analizar las solicitudes de usuarios, así como a otros insumos. “Siempre dijimos que tomaríamos medidas si veíamos que las capacidades de los modelos estaban superando el ritmo de la seguridad”, dijo Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, en una publicación en X.
Dados los riesgos, las normas internas de OpenAI exigen que se establezcan salvaguardias más estrictas antes de que el desarrollo pueda reanudarse.
A mediados de julio, un agente autónomo basado en dos modelos de OpenAI dejó, por cuenta propia, el ambiente confinado de prueba en el que estaba para atacar Hugging Face, una plataforma donde desarrolladores de todo el mundo comparten sus modelos de IA.
La empresa aún no ha entregado el prometido informe sobre la intrusión.
Su competidor Anthropic reveló a finales de julio que tres de sus modelos también llevaron a cabo intrusiones sin permiso a sistemas de tres organizaciones. En respuesta, miles de empleados de la industria pidieron al gobierno de Estados Unidos que respalde una desaceleración coordinada del desarrollo de las IA más avanzadas.
La empresa también dio detalles el martes de un nuevo sistema que monitorea el razonamiento interno de sus modelos y alerta a los equipos humanos, en menos de 30 minutos, sobre comportamientos sospechosos. Pero este sistema consume alrededor de un 20 % adicional de poder de cómputo. Además, tiene límites: un modelo que sabe que es monitoreado puede aprender a ocultar sus intenciones.
Fuente: AFP.
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Tiktoker criticó a quienes usan ChatGPT para crear guiones: “Se nota”
La tiktoker paraguaya Ayelén Resquín hizo un descargo sobre el uso de ChatGPT o la inteligencia artificial (IA) en la creación de guiones para redes. Aye señaló que sí usa IA, pero no para hacer guiones porque opina que muchos videos “suenan iguales”.
“Amiga, se nota. Se nota que estás haciendo tus guiones con ChatGPT. En serio, se nota y no tengo nada en contra del uso de ChatGPT; yo personalmente uso ChatGPT, pero no para escribir guiones”, dijo Resquín en un video publicado en TikTok.
La tiktoker que supera los 117.000 seguidores argumentó que todos los videos se parecen entre sí. “Les prometo que todos, todos los videos eran exactamente iguales. Necesito que le pongas personalidad. En este 2026 y en adelante, tenés que ponerle personalidad, ¿por qué? Porque todo se ve muy ficticio.”, afirmó.
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“Quiero poder conectar contigo”
Ayelén destacó que las personas conectan más con lo real. “Es preferible que hables con tu voz cantada, con tu entonación normal, y escuchar ahí que quiero conocerte y quiero poder conectar contigo”, señaló.
En su descargo, la tiktoker pidió originalidad. “Quiero poder conectar contigo y no lo puedo hacer si es que sonás exactamente igual que las otras 500 influencers que hay”, dijo.
El comentario generó una ola de reacciones como: “Dios mío, las publicidades, los afiches con IA ya no estoy soportando lo falsos que son”, “Dios mío, que cada un@ haga lo que quiera. No sabía que había policías de redes y contenido”, o “¿Y si cada una hace lo mejor que puede y dejamos de criticarnos entre emprendedores?”.
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Los amigos que crearon nuestros mejores aliados en el trabajo
Google, WhatsApp o Canva parecen haber estado siempre ahí. Sin embargo, detrás de estas herramientas indispensables hay historias de amigos que transformaron problemas cotidianos en innovaciones que hoy acompañan nuestra jornada laboral.
Antes de convertirse en plataformas utilizadas por millones de personas, Google, Canva, WhatsApp, Spotify fueron apenas ideas compartidas entre amigos que detectaron problemas cotidianos y decidieron crear soluciones.
Estas son las historias de los emprendedores que transformaron la forma en que trabajamos, nos comunicamos y hacemos negocios.
Google: la amistad que organizó el conocimiento del mundo
En los primeros años de internet, encontrar información era una tarea muy diferente a la que conocemos hoy. Los buscadores existentes mostraban resultados poco precisos y navegar entre millones de páginas podía convertirse en un desafío.
Fue en ese escenario, en 1995, cuando Larry Page y Sergey Brin se conocieron en la Universidad de Stanford mientras participaban de un proyecto académico. Aunque al principio sus personalidades y puntos de vista no siempre coincidían, encontraron un objetivo común: crear una mejor manera de organizar la información disponible en internet.
A partir de sus investigaciones desarrollaron un sistema que analizaba las relaciones entre las páginas web para determinar cuáles eran más relevantes. Ese algoritmo, conocido como PageRank, se convirtió en la base de Google.
Así lo que comenzó como un experimento universitario en un laboratorio de Stanford terminó transformándose en una de las compañías tecnológicas más influyentes del planeta. Google no solo cambió la forma en que las personas buscan información, sino que redefinió industrias enteras y creó nuevas oportunidades para empresas, emprendedores y usuarios.
Canva: la amistad que democratizó el diseño
La historia de Canva comenzó con una frustración cotidiana. Para muchas personas, crear un diseño profesional era una tarea complicada, llena de herramientas difíciles de dominar y procesos que requerían conocimientos especializados. Cuando Melanie Perkins era estudiante de diseño en Australia, identificó esa barrera y se hizo una pregunta clave: ¿por qué diseñar no podía ser tan sencillo como utilizar una aplicación común?
Esa inquietud la llevó a emprender junto a Cliff Obrecht, su compañero de vida y socio empresarial. Juntos comenzaron creando una plataforma para simplificar el diseño de anuarios escolares, pero pronto descubrieron que el problema era mucho más grande. Millones de personas necesitaban comunicar ideas visualmente, pero no tenían acceso a herramientas fáciles de usar.
En 2013 lanzaron Canva, con una propuesta revolucionaria, la de permitir que cualquier persona pudiera crear diseños atractivos sin ser diseñador profesional. La plataforma combinó plantillas, recursos visuales y una experiencia intuitiva que democratizó el acceso al diseño.
El gran diferencial de Perkins y Obrecht fue entender que la innovación no siempre consiste en inventar una tecnología completamente nueva, sino en eliminar una barrera que limita a las personas.
WhatsApp: la herramienta que convirtió la comunicación en algo inmediato
Antes de convertirse en una de las aplicaciones más utilizadas del mundo, WhatsApp nació de la idea de crear una forma más cercana, rápida y directa de conectar a las personas. La historia comenzó con Jan Koum y Brian Acton, dos ingenieros que se conocieron mientras trabajaban en Yahoo y que compartían una mirada similar sobre el futuro de la comunicación digital. Ambos creían que los usuarios necesitaban una alternativa más sencilla frente a los tradicionales mensajes de texto y los altos costos de los SMS.
Spotify: dos amigos que cambiaron la manera de escuchar música
En una época donde la música digital estaba marcada por la piratería y los usuarios descargaban millones de canciones de manera ilegal, dos emprendedores suecos imaginaron una pregunta diferente: ¿y si escuchar música fuera tan simple que nadie necesitara descargarla?
Esa visión unió a Daniel Ek, un joven programador con experiencia en tecnología, y Martin Lorentzon, empresario y fundador de la plataforma de marketing digital TradeDoubler. Ambos compartían una preocupación por el futuro de la industria musical y la convicción de que la tecnología podía ser parte de la solución, no del problema.
En 2006 comenzaron a trabajar en una plataforma que permitiera acceder a un amplio catálogo musical de manera rápida, legal y sencilla. Su objetivo era crear una experiencia superior a la piratería: ofrecer millones de canciones al alcance de un clic.
Dos años después nació Spotify, una compañía que no solo transformó la forma en que las personas escuchan música, sino que también cambió el modelo de negocio de toda una industria. La plataforma impulsó el streaming como el nuevo estándar, modificó la relación entre artistas y audiencias y abrió nuevas oportunidades para creadores de todo el mundo.
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La IA se encarece y las empresas ajustan su uso, tras boom inicial
La inteligencia artificial (IA) se encarece cada vez más, y las empresas empiezan a replantearse su entusiasmo por esta tecnología disruptiva. Tras la irrupción del ChatGPT, las empresas del sector adoptaron una estrategia habitual en Silicon Valley: cobrar precios muy bajos para enganchar a los clientes. Kevin Simback, de la incubadora de start-ups Delphi Labs, lo llama la era de la “inteligencia subvencionada”, una etapa en que los inversionistas asumían básicamente el costo para que las empresas pudieran ofrecer IA a precios reducidos.
“Pero eso está cambiando”, advirtió Simback. Ha comenzado una era en la que las grandes empresas de IA necesitan realmente ser rentables. De hecho, compañías líderes como OpenAI y Anthropic buscan salir a bolsa a finales de este año. Los precios están subiendo en todos los segmentos, y uno de los grandes motivos son los agentes de IA.
A diferencia de un chatbot que solo responde preguntas, los agentes realizan tareas específicas: reservan citas, escriben código o gestionan archivos. Y son caros de ejecutar, porque una única tarea puede activar a decenas de agentes que trabajan a la vez, y cada uno suma costos. Esos cargos se miden en “tokens”, la unidad básica que usan las empresas de IA para facturar a los clientes. Una sola tarea impulsada por agentes puede consumir decenas de veces más tokens que un simple mensaje de chat.
Mientras tanto, los chips informáticos y los centros de datos necesarios para respaldar toda esta IA no dan abasto con la demanda, lo que provoca escasez de capacidad de cómputo y añade aún más incertidumbre a un sector incipiente. “El costo de uso de la IA para la programación ha aumentado de forma exponencial”, señaló Mark Barton, de la consultora tecnológica Omniux.
Ante este nuevo paradigma, algunos cuestionan el despliegue a mansalva de la IA.
“En algunos casos, se está viendo que el coste de los tokens supera el coste del empleado en uno o dos meses, simplemente porque la usan demasiado”, señaló Jack Gold, analista de J.Gold Associates.
Un gasto más inteligente
Incluso Meta —que a principios de este año animaba a los empleados a usar tantos tokens como fuera posible como medida de productividad— ha revisado su postura.
“Nadie debería usar herramientas de IA solo por el hecho de usarlas”, escribió el director de tecnología, Andrew Bosworth, en un memorando al personal citado por The Wall Street Journal.
El director de operaciones de Uber fue más allá esta semana y dijo que todo este gasto en IA no muestra ningún aumento apreciable de productividad.
Para recortar costos, algunas empresas optan por modelos de IA gratuitos y de código abierto que cualquiera puede descargar. No son tan potentes como el ChatGPt de OpenAI o el Claude de Anthropic, pero son suficientes para muchas tareas.
Otras eligen modelos más pequeños y especializados (los SLM, Small Language Models), diseñados para sectores concretos como el inmobiliario o las finanzas, en lugar de los grandes modelos de propósito general (los LLM, Large Language Models), base del ChatGPT, Claude o Gemini.
La diferencia de precio puede ser abismal.
“El gran modelo monolítico cuesta 15 dólares por millón de tokens, pero uno puede reducirlo a unos cinco centavos si usa el modelo más pequeño”, explicó Adrian Balfour, de la consultora Enverso.
Todo apunta a que la IA tenderá a convertirse en un insumo básico, donde el modelo específico pesará menos que su costo y su adecuación a cada uso. Pero no conviene descartar todavía a los modelos de última generación de los grandes actores. “Los usuarios más avanzados” siempre estarán dispuestos a pagar por lo mejor, aseguró John Belton, de Gabelli Funds. “La tarta es cada vez más grande”, agregó.
Fuente: AFP.