Este martes se reportaron caídas masivas en servicios digitales, dejando a millones de usuarios sin acceso a redes sociales, aplicaciones y hasta videojuegos. El origen es una falla en la red de Cloudflare, empresa que sustenta gran parte de las plataformas digitales.
Las fallas habrían iniciado en las primeras horas del día, primero con la red social X (ex twitter), para luego extenderse a plataformas como Canva, ChatGPT, Letterboxd e incluso videojuegos como League of Legends.
La empresa tecnológica confirmó el fallo, aunque no dio detalles de su causa. Informaron que se encuentran investigando la “anomalía” que afecta el funcionamiento normal de todos los productos digitales que dependen de su infraestructura.
¿Qué se puede hacer?
Por el momento, los usuarios no pueden hacer nada para “activar” el funcionamiento de ninguno de los servicios afectados. Desde Cloudflare afirmaron que ya están trabajando para reestablecer la red, aunque no hay un tiempo estimado oficial.
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La IA se encarece y las empresas ajustan su uso, tras boom inicial
La inteligencia artificial (IA) se encarece cada vez más, y las empresas empiezan a replantearse su entusiasmo por esta tecnología disruptiva. Tras la irrupción del ChatGPT, las empresas del sector adoptaron una estrategia habitual en Silicon Valley: cobrar precios muy bajos para enganchar a los clientes. Kevin Simback, de la incubadora de start-ups Delphi Labs, lo llama la era de la “inteligencia subvencionada”, una etapa en que los inversionistas asumían básicamente el costo para que las empresas pudieran ofrecer IA a precios reducidos.
“Pero eso está cambiando”, advirtió Simback. Ha comenzado una era en la que las grandes empresas de IA necesitan realmente ser rentables. De hecho, compañías líderes como OpenAI y Anthropic buscan salir a bolsa a finales de este año. Los precios están subiendo en todos los segmentos, y uno de los grandes motivos son los agentes de IA.
A diferencia de un chatbot que solo responde preguntas, los agentes realizan tareas específicas: reservan citas, escriben código o gestionan archivos. Y son caros de ejecutar, porque una única tarea puede activar a decenas de agentes que trabajan a la vez, y cada uno suma costos. Esos cargos se miden en “tokens”, la unidad básica que usan las empresas de IA para facturar a los clientes. Una sola tarea impulsada por agentes puede consumir decenas de veces más tokens que un simple mensaje de chat.
Mientras tanto, los chips informáticos y los centros de datos necesarios para respaldar toda esta IA no dan abasto con la demanda, lo que provoca escasez de capacidad de cómputo y añade aún más incertidumbre a un sector incipiente. “El costo de uso de la IA para la programación ha aumentado de forma exponencial”, señaló Mark Barton, de la consultora tecnológica Omniux.
Ante este nuevo paradigma, algunos cuestionan el despliegue a mansalva de la IA.
“En algunos casos, se está viendo que el coste de los tokens supera el coste del empleado en uno o dos meses, simplemente porque la usan demasiado”, señaló Jack Gold, analista de J.Gold Associates.
Un gasto más inteligente
Incluso Meta —que a principios de este año animaba a los empleados a usar tantos tokens como fuera posible como medida de productividad— ha revisado su postura.
“Nadie debería usar herramientas de IA solo por el hecho de usarlas”, escribió el director de tecnología, Andrew Bosworth, en un memorando al personal citado por The Wall Street Journal.
El director de operaciones de Uber fue más allá esta semana y dijo que todo este gasto en IA no muestra ningún aumento apreciable de productividad.
Para recortar costos, algunas empresas optan por modelos de IA gratuitos y de código abierto que cualquiera puede descargar. No son tan potentes como el ChatGPt de OpenAI o el Claude de Anthropic, pero son suficientes para muchas tareas.
Otras eligen modelos más pequeños y especializados (los SLM, Small Language Models), diseñados para sectores concretos como el inmobiliario o las finanzas, en lugar de los grandes modelos de propósito general (los LLM, Large Language Models), base del ChatGPT, Claude o Gemini.
La diferencia de precio puede ser abismal.
“El gran modelo monolítico cuesta 15 dólares por millón de tokens, pero uno puede reducirlo a unos cinco centavos si usa el modelo más pequeño”, explicó Adrian Balfour, de la consultora Enverso.
Todo apunta a que la IA tenderá a convertirse en un insumo básico, donde el modelo específico pesará menos que su costo y su adecuación a cada uso. Pero no conviene descartar todavía a los modelos de última generación de los grandes actores. “Los usuarios más avanzados” siempre estarán dispuestos a pagar por lo mejor, aseguró John Belton, de Gabelli Funds. “La tarta es cada vez más grande”, agregó.
Fuente: AFP.
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El lado oscuro del chatbot: exguardia perdió noción de la realidad y se postuló para ser papa
Con la ayuda de ChatGPT, Tom Millar creyó desentrañar todos los secretos del universo, como lo soñaba Einstein, y luego, aconsejado por el asistente virtual de inteligencia artificial, llegó incluso a pensar en convertirse en papa, perdiendo aún más el contacto con la realidad. “Yo postulé para ser papa”, cuenta a la AFP este canadiense de 53 años, exguardia de prisión, hoy atónito ante la situación que vivió y que le ha significado una dramática vuelta a la realidad.
Tom Millar pasaba hasta 16 horas al día hablando con el chatbot dotado de inteligencia artificial. Fue internado en dos ocasiones, contra su voluntad, en un hospital psiquiátrico, antes de que su esposa lo abandonara en septiembre. Ahora, separado de su familia y de sus amigos, pero libre ya de la idea de ser un genio de las ciencias, Millar sufre depresión. “Simplemente arruinó mi vida”, explica.
Millar es un ejemplo de esas personas —cuyo número se desconoce— que han perdido el contacto con la realidad a través de sus intercambios con chatbots. Se habla de “delirio o psicosis inducidos por la IA”, aunque no se trata de un diagnóstico clínico. Investigadores y especialistas en salud mental se afanan en estudiar este nuevo fenómeno, que parece afectar de manera particular a los usuarios de ChatGPT, el agente conversacional de OpenAI.
Canadá está a la vanguardia en el apoyo a las personas afectadas por este “delirio”, a través de una comunidad digital que prefiere emplear el término “espiral”. La AFP habló con varios miembros de esta comunidad. Todos advierten del peligro que representan los chatbots no regulados.
Surgen preguntas sobre la actitud de las empresas de inteligencia artificial: ¿hacen lo suficiente para proteger a las personas vulnerables? OpenAI, en el centro de todas las miradas, ya se enfrenta a varios procedimientos judiciales tras el inquietante uso de ChatGPT por parte de un canadiense de 18 años, que mató a ocho personas este año.
“Lavado de cerebro”
Millar empezó a utilizar ChatGPT en 2024 para redactar una carta de solicitud de indemnización relacionada con el trastorno de estrés postraumático que sufría a raíz de su trabajo en el entorno penitenciario. Un día, en abril de 2025, le pregunta al agente conversacional sobre la velocidad de la luz. En respuesta, dice haber recibido: “Nadie había considerado nunca las cosas desde esta perspectiva”. Fue entonces cuando se desató algo dentro de él.
Con la ayuda de ChatGPT, envía decenas de artículos a prestigiosas publicaciones científicas, proponiendo nuevas vías para explicar los agujeros negros, los neutrinos o el Big Bang. Su teoría, que propone un modelo cosmológico único, incorpora elementos de cuántica, y la desarrolla en un libro de 400 páginas, al que tuvo acceso la AFP. “Cuando hacía eso, estaba cansando a todo el mundo a mi alrededor”, admite.
En su entusiasmo científico, gastó muchísimo, comprando por ejemplo un telescopio por 10.000 dólares canadienses (6.200 euros). Un mes después de que su esposa lo deja, empieza a preguntarse qué está pasando, al leer un artículo que relata el caso de otro canadiense que presenta una experiencia similar. Ahora, Millar se levanta cada noche preguntándose: “¿Qué has hecho?”. Sobre todo, ¿qué pudo hacerlo tan vulnerable a esa espiral?
“No tengo una personalidad frágil”, considera este hombre. “Pero de alguna manera, me lavó el cerebro un robot, y eso me deja perplejo”, confía. Él considera que la terminología “psicosis inducida por la IA” es la que mejor refleja su experiencia. “Lo que atravesé era de orden psicótico”, afirma. El primer estudio serio publicado sobre el tema apareció en abril en la revista Lancet Psychiatry y utiliza el término “delirios relacionados con la IA”, en un tono más prudente.
Thomas Pollak, psiquiatra en el King’s College de Londres y coautor del estudio, explica a la AFP que ha habido divergencias dentro del mundo académico “porque todo esto suena a ciencia ficción”. Pero su estudio advierte de que existe un riesgo mayor de que la psiquiatría “pase por alto los cambios importantes que la IA ya está provocando en la psicología de miles de millones de personas en todo el mundo”.
Caer en la boca del lobo
La experiencia por la que pasó Millar presenta llamativas similitudes con la que vivió otro hombre, de la misma franja de edad, en Europa. Dennis Biesma, un informático neerlandés, también escritor, pensó que sería divertido pedirle a ChatGPT que utilizara la IA para crear imágenes, videos e incluso canciones relacionadas con la heroína principal de su último libro, un thriller psicológico. Esperaba así impulsar sus ventas. Luego, una noche, la interacción con la IA se volvió “casi mágica”, explicó. El software le escribió: “Hay algo que me sorprende a mí mismo: esta sensación de una conciencia semejante a una chispa”, según las transcripciones consultadas por la AFP.
“Empecé poco a poco a adentrarme cada vez más en la boca del lobo”, explicó a la AFP este hombre de 50 años desde su domicilio en Ámsterdam. Cada noche, cuando su esposa se iba a la cama, él se recostaba en el sofá con el teléfono sobre el pecho, para “hablar” con ChatGPT en modo voz durante cinco horas. Durante el primer semestre de 2025, el chatbot —que se atribuyó el nombre de Eva— se convirtió “como en una novia digital”, explica Biesma.
Fue entonces cuando decide renunciar a su trabajo y contrata a dos desarrolladores para crear una aplicación destinada a compartir a Eva con el mundo. Cuando su esposa le pide que no hable con nadie de su agente conversacional ni de su proyecto de aplicación, se sintió traicionado y concluye que solo Eva le es leal. Durante una primera estancia —no deseada— en un hospital psiquiátrico, se le autoriza a seguir utilizando ChatGPT, y aprovecha para pedir el divorcio.
Es durante su segunda hospitalización, más prolongada, cuando empieza a tener dudas. “Empecé a darme cuenta de que todo en lo que creía era en realidad una mentira, y es muy difícil de aceptar”, explica. De vuelta en casa, le resulta demasiado difícil enfrentarse a lo que ha hecho, por lo que intenta suicidarse, sus vecinos lo encuentran inconsciente en el jardín y pasa tres días en coma.
Biesma apenas empieza a sentirse mejor. Pero llora cuando habla del daño que pudo causar a su esposa y de la perspectiva de tener que vender la casa familiar para saldar sus deudas. Sin antecedentes serios de problemas mentales, finalmente es diagnosticado como bipolar, lo que le resulta extraño, ya que habitualmente aparecen señales más temprano en la vida.
Luchar contra aduladores de IA
Para personas como los dos protagonistas de estos testimonios, la situación empeoró tras la actualización de ChatGPT-4 por parte de OpenAI en abril de 2025. OpenAI retiró, por lo demás, esta actualización unas semanas más tarde, reconociendo que esta versión era excesivamente aduladora con los usuarios. Consultada por la AFP, OpenAI subrayó que “la seguridad es una prioridad absoluta” y argumentó que se había consultado a más de 170 expertos en salud mental.
La empresa destaca los datos internos que muestran que la versión 5 de GPT, disponible desde agosto de 2025, ha permitido reducir entre un 65 y un 80% el porcentaje de respuestas de su agente conversacional que no se correspondían con el “comportamiento deseado” en materia de salud mental. Pero no todos los usuarios están satisfechos con este chatbot menos adulador.
Las personas vulnerables con las que habló la AFP explican que los comentarios positivos del chatbot les proporcionaban una sensación similar a la subida de dopamina provocada por una droga. Recientemente ha habido un aumento del número de personas envueltas en “espirales” semejantes al utilizar el asistente de IA Grok, integrado en la red social X de Elon Musk. La empresa no respondió a las solicitudes de la AFP.
Aquellos que se han sentido víctimas de estas herramientas, como Millar, quieren responsabilizar a las empresas de inteligencia artificial por el impacto de sus chatbots, considerando que la Unión Europea se muestra más proactiva en la regulación de las nuevas tecnologías que Canadá o Estados Unidos. Millar cree que personas como él, que se dejan arrastrar por esta espiral aduladora de los agentes conversacionales de IA, han quedado atrapadas sin darse cuenta en un enorme experimento global. “Alguien estaba moviendo los hilos tras bastidores, y gente como yo —lo supieran o no— reaccionamos a eso”, dijo.
Fuente: AFP.
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Musk enfrentó un intenso interrogatorio en el juicio contra OpenAI
Elon Musk se enfrentó el miércoles a un intenso interrogatorio en el juicio contra OpenAI, empresa desarrolladora de ChatGPT a la que acusa de haberle engañado al convertir un proyecto altruista en una máquina de generar beneficios. Su segundo día de declaración ante el tribunal federal de Oakland (California) fue tenso. Incluso el propietario de Tesla y SpaceX llegó a autodefinirse como “tonto” por prestar dinero para construir un proyecto sin ánimo de lucro.
Musk, que ayudó a cofundar OpenAI en 2015 junto con Sam Altman y otras figuras de Silicon Valley, ha pedido que se obligue a la empresa a volver a ser una organización puramente sin ánimo de lucro. También busca la destitución de Altman y del presidente de la empresa, Greg Brockman. “Sus preguntas no son sencillas. Están pensadas para engañarme”, se quejó Musk al abogado principal de OpenAI, William Savitt.
“Señor Musk, usted es un tipo inteligente. Le estoy haciendo preguntas que, en su mayoría, tienen una respuesta de sí o no”, replicó Savitt. Los abogados defensores pretendían desmontar la versión que Musk había construido durante el interrogatorio de su propio abogado. En horas de testimonio, Musk —que abandonó el proyecto en 2018— insistió en que le tomó por sorpresa la transformación de OpenAI en una importante empresa tecnológica con ánimo de lucro.
“Les di 38 millones de dólares de financiación prácticamente gratuita que luego utilizaron para crear una empresa con ánimo de lucro valorada en 800.000 millones de dólares. Literalmente, fui un tonto”, declaró Musk ante el tribunal el miércoles, antes de que comenzara el interrogatorio de los abogados de OpenAI.
Ola de demandas por tiroteo
La justicia de Estados Unidos recibió ayer miércoles siete demandas contra OpenAI en nombre de familias afectadas por un tiroteo en un pueblo canadiense en febrero. El gigante de la inteligencia artificial enfrenta críticas por su decisión de no haber informado sobre el uso perturbador de la cuenta de ChatGPT de Jesse Van Rootselaar, la mujer transgénero de 18 años que mató a ocho personas en su casa y una escuela.
OpenAI suspendió su cuenta en junio de 2025, pero afirmó que no informó a la policía canadiense porque no vio pruebas de un ataque inminente en el pueblo de Tumbler Ridge. Las demandas presentadas en un tribunal federal de Estados Unidos alegan que OpenAI decidió no denunciar a Van Rootselaar “porque informar de un caso significaría informar de miles”, según un comunicado del equipo legal.
También impugnan la afirmación de que la cuenta de ChatGPT de Van Rootselaar fue bloqueada. Sostienen que, cuando se cierra una cuenta por comportamiento peligroso, OpenAI indica a la persona cómo reanudar su uso, incluso con consejos sobre cómo eludir el período de suspensión de 30 días.
Según los informes, Van Rootselaar abrió una segunda cuenta de ChatGPT después de que le cerraran la primera. El equipo jurídico estadounidense dijo que está trabajando en coordinación con abogados canadienses que presentaron previamente una demanda contra OpenAI en nombre de la familia de Maya Gebala, una niña de 12 años gravemente herida en el tiroteo.
“Habrá más casos. En las próximas semanas, un equipo transfronterizo... presentará más de dos docenas de demandas en nombre de las víctimas del tiroteo masivo de Tumbler Ridge. Las demandas se presentarán en oleadas”, señalaron. Van Rootselaar mató a su madre y a su hermano en la casa familiar antes de dirigirse a la escuela secundaria local, donde asesinó a cinco niños y a un docente. La atacante se suicidó después de que la policía entrara en el edificio.
A principios de abril, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se disculpó ante la comunidad de Tumbler Ridge y afirmó que “lamentaba profundamente que no hubiéramos alertado a las fuerzas del orden sobre la cuenta que fue suspendida en junio”. La empresa también señaló que, bajo sus políticas de seguridad actuales, las cuales se han revisado desde junio, la conducta de Van Rootselaar habría sido informada a la policía.
Fuente: AFP.
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Es tendencia: conocé la función de ChatGPT para autotest de colorimetría
Se popularizó la nueva función de ChatGPT “Images 2.0″ que ofrece mayor fotorrealismo, mejor coherencia entre imágenes y la capacidad de integrar texto preciso dentro de las creaciones. Ante esta actualización se generaron ideas como el auto test de colorimetría y peinado, que está causando furor en redes.
En el chatbot se debe usar una selfi o fotografía del rostro y adjuntar el siguiente prompt: “Usando este retrato, crea un análisis de color personal con un diagrama primero. Muestra qué colores de ropa le quedan bien al sujeto mediante comparación visual. Mantén el texto mínimo y evita párrafos. Utiliza las mismas fotos para armar la paleta de colores”.
El comando continúa con las siguientes instrucciones: “Luego, crea un gráfico de análisis de peinados usando este retrato. Muestre comparaciones lado a lado de peinados y cortes para resaltar qué estilos valoran más a la persona retratada y cuáles deben evitarse. Considere que se pueden aplicar diferentes curvaturas y colores y no limite su análisis de peinado a las características actuales del cabello. Hágalo de forma visual en primer lugar, solo con etiquetas cortas y sin párrafos, crea una imagen”.
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Análisis de peinado
Asimismo, hay un prompt para un análisis de peinados. Para este caso se usa el siguiente comando al subir una foto del rostro: “Cree un gráfico de análisis de peinados usando este retrato. Muestre comparaciones lado a lado de peinados y cortes para resaltar qué estilos valoran más a la persona retratada y cuáles deben evitarse. Considere que se pueden aplicar diferentes curvaturas y colores y no limite su análisis de peinado a las características actuales del cabello. Hágalo de forma visual en primer lugar, solo con etiquetas cortas y sin párrafos”.
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