Estados Unidos y Brasil trabajan para organizar una reunión entre los presidentes Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva en la cumbre regional asiática (ASEAN) en Malasia que se abre el domingo, informaron ayer miércoles a la AFP fuentes oficiales de ambos países. Ambos líderes han comenzado a resolver sus diferencias después de meses de disputas por el juicio y la condena del expresidente brasileño de extrema derecha Jair Bolsonaro, aliado de Trump.
“El presidente Trump ha expresado su interés en reunirse con el presidente Lula tras su amistosa llamada” este mes, indicó un alto funcionario de la Casa Blanca bajo condición de anonimato. “Se están llevando a cabo discusiones para facilitar dicha reunión mientras el presidente Trump esté en Malasia”, agregó.
Una fuente de la presidencia brasileña señaló que “existen conversaciones con los estadounidenses para una posible bilateral”. El republicano Trump y el izquierdista Lula tienen previsto viajar a la 47ª cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, que se desarrollará entre el 26 y 28 de octubre en Kuala Lumpur.
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Antes de arribar a Malasia, Lula realizará una visita de Estado a Indonesia, donde se encuentra desde ayer miércoles. El encuentro entre Lula y Trump sería el primero entre ambos mandatarios.
Trump ha impuesto un arancel del 50 % a muchos productos brasileños y sanciones contra varios altos funcionarios, incluido un juez del Tribunal Supremo, para castigar a Brasil por lo que denominó una “caza de brujas” contra Bolsonaro.
El Tribunal Supremo de Brasil condenó en setiembre a Bolsonaro a 27 años de prisión por su papel en un intento fallido de golpe de Estado tras su derrota electoral de 2022 frente a Lula.
Sin embargo, la tensa relación entre Trump y Lula empezó a distenderse cuando los dos líderes de 79 años tuvieron un breve intercambio al margen de la Asamblea General de la ONU en setiembre.
Luego hablaron por teléfono el 6 de octubre y plantearon por primera vez la posibilidad de reunirse en la cumbre de la ASEAN. El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Mauro Vieira, pidió la semana pasada a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, revertir los aranceles que impuso Washington en julio durante una reunión en la Casa Blanca.
Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Lula deroga criticado impuesto a pequeñas compras de plataformas chinas
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, derogó ayer martes un impuesto que había fijado a las compras de menos de 50 dólares a través de plataformas de comercio, como las chinas Shein o Temu, un guiño hacia los consumidores a pocos meses de buscar la reelección. En 2024, Lula había decretado una sobretasa del 20 %, conocida como “taxa das blusinhas” (impuesto a las blusas), a dichas transacciones.
La oposición de derecha lo convirtió en munición y acusó al gobierno de recaudar a expensas de los sectores de menores ingresos. Acompañado de varios ministros, Lula derogó el impuesto en un acto oficial. “Lo que usted está haciendo es retirar impuestos federales del consumo popular, del consumo de las personas más pobres”, valoró el ministro de Planeación y Presupuesto, Bruno Moretti, durante el evento.
El tributo fue creado inicialmente como una medida provisional, y se hizo permanente por votación del Senado un par de meses después. Impopular entre los consumidores, el impuesto contaba con respaldo de la industria brasileña, en especial del sector de las confecciones, que alegaba una competencia desleal de los productos baratos importados por medio de plataformas internacionales.
Según el gobierno, la sobretasa fue eficaz para luchar contra el contrabando. “Conseguimos prácticamente eliminarlo, conseguimos combatir el contrabando (...), entonces podemos dar un paso adelante” y derogar el impuesto, afirmó el secretario del Tesoro, Rogério Ceron.
El anuncio llega a menos de cinco meses de los comicios en los que Lula, de 80 años, buscará un cuarto mandato. Se debe enfrentar con el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por golpismo. Ambos aparecen empatados en las últimas encuestas de intención de voto.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.
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Trump presionará sobre Irán en visita a Pekín del 13 al 15 de mayo
El presidente Donald Trump presionará a su par chino, Xi Jinping, sobre Irán cuando visite Pekín la próxima semana, dijeron el domingo varios funcionarios, de cara a un “simbólico” encuentro con el telón del conflicto en Medio Oriente. El primer viaje del republicano a China desde su regreso a la Casa Blanca estará marcado por la pompa y la ceremonia e incluirá una visita al famoso Templo del Cielo y un lujoso banquete estatal, detalló la administración estadounidense.
“Esperaría que el presidente ejerza presión”, dijo un alto funcionario, bajo condición de anonimato, en una llamada con periodistas. El funcionario señaló que Trump ha planteado ante Xi, en “múltiples ocasiones”, la cuestión de los ingresos que China genera para Irán y Rusia a través de la venta de petróleo, así como la venta de bienes de doble uso (militar y civil). “Espero que esa conversación continúe”, añadió.
Confirmado
China confirmó el lunes la visita de Trump del 13 al 15 de mayo, la primera de un presidente estadounidense al gigante asiático desde 2017, cuando él mismo viajó en noviembre de ese año. “Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, realizará una visita de Estado a China”, indicó el ministerio chino de Asuntos Exteriores en un comunicado.
El comercio, los aranceles y la carrera por la inteligencia artificial figurarán en la agenda de la visita. También hay expectativa de que Trump y Xi discutan sobre Taiwán. “Esta será una visita de un considerable significado simbólico”, dijo Anna Kelly, portavoz adjunta del Ejecutivo estadounidense.
“Pero, por supuesto, el presidente Trump no viaja solo por el simbolismo. El pueblo estadounidense puede esperar que el presidente siga cerrando buenos acuerdos”, agregó. El objetivo de Trump será “rebalancear la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”, dijo Kelly.
“Estabilidad”
Trump llegará a China el miércoles por la noche, en un viaje previsto originariamente para marzo y postergado por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El jueves por la mañana se celebrarán, en Pekín, una ceremonia de bienvenida y una reunión bilateral con Xi, seguidas por una visita al Templo del Cielo, esa misma tarde y un banquete de Estado por la noche, detalló Kelly.
Posteriormente, el viernes, Trump y Xi mantendrán una reunión bilateral con té y un almuerzo de trabajo antes de que el líder estadounidense regrese a Washington. También es probable que se evoque el tema de las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a China en relación con la guerra en Irán, agregó el funcionario.
Estados Unidos y China estudiarán la posibilidad de prorrogar la tregua comercial de un año que ambos líderes acordaron en octubre del año pasado, si bien las tensiones siguen siendo elevadas a causa de los aranceles generalizados impuestos por Trump. Otro funcionario estadounidense evadió responder si es probable que se acuerde una extensión de la tregua.
“Todavía no está claro si esto se va a ampliar ahora o si se postergará para una fecha posterior. Mantenemos un contacto bastante frecuente con los chinos al respecto”, dijo a periodistas. Pero agregó que “considero que ambos lados quieren estabilidad”. Se espera que más adelante este año, el presidente chino y su esposa viajen a Washington, dijo Kelly.
Fuente: AFP.