El cónyuge de la nueva primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aseguró que le dará su apoyo siendo un “esposo discreto”, cocinando para ella, pero manteniéndose alejado de los focos, informó la prensa. El exdiputado Taku Yamamoto hizo estas declaraciones un día después de que la conservadora Takaichi, una admiradora de la británica Margaret Thatcher, fuera nombrada jefa del gobierno tras forjar un acuerdo de coalición de última hora.
“A diferencia de Occidente, es mejor que la pareja se mantenga alejada de los focos”, aseguró Yamamoto el martes, según la cadena Fukui Television. Dijo que es esencial que Takaichi, quien ganó este mes la dirección del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), pueda trabajar con la coalición “para perseguir su visión de primera ministra”.
“Quiero ofrecer un apoyo sólido como ‘esposo discreto’ para garantizar que mi presencia no se convierta en un obstáculo para ello”, añadió, de acuerdo con el periódico Asahi, Fuji Television y otros medios. Yamamoto, antiguo legislador del PLD, se casó con Takaichi en 2004, pero la pareja se divorció en 2017 alegando “diferencias en sus opiniones políticas”.
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Se volvieron a casar en 2021, después de que supuestamente Yamamoto apoyara a Takaichi cuando se presentó a las elecciones a la presidencia del PLD ese año. Él perdió su escaño en la Cámara Baja en unos comicios anticipados tras la votación.
Las opiniones de Takaichi sobre el género la sitúan a la derecha de un PLD ya de por sí conservador. Se opone a la revisión de una ley del siglo XIX que obliga a las parejas casadas a compartir el mismo apellido, una norma que recae principalmente en las mujeres. Durante el primer matrimonio de Takaichi y Yamamoto, ella adoptó el apellido de él. En el segundo, él adoptó el de ella.
Yamamoto aseguró a la prensa que quiere utilizar su experiencia política para ayudar a su esposa, pero que también se le daba bien cocinar, por lo que la apoyará preparándole la comida. La pareja vive junta en un complejo residencial para miembros del Parlamento en Tokio, donde Takaichi ayuda a cuidar de Yamamoto después de que este sufriera un derrame cerebral este año y le diagnosticaran cáncer de próstata, según los medios.
La lucha continúa
Por primera vez, una mujer gobierna Japón. Pero la “victoria simbólica” de la designación de Sanae Takaichi no cambia las expectativas sociales de otras políticas, presionadas para priorizar sus familias sobre sus carreras. La AFP entrevistó a tres políticas locales sobre los obstáculos que enfrentan en el mundo masculino de la política japonesa.
Cuando Makoto Sasaki se postuló a las elecciones municipales de una ciudad del noreste de Japón a los 26 años de edad, algunos votantes le recomendaron formar una familia en lugar de hacer política. Dos años después, Sasaki ocupa uno de los 22 escaños concejales de Miyako, la mitad de cuyos integrantes son hombres de más de 70 años. Solo hay tres mujeres.
En Japón, los roles de género permanecen rígidamente arraigados. Se espera que las mujeres se ocupen del hogar y la familia, incluso cuando trabajan. Están ampliamente subrepresentadas en la política y los negocios. “Mientras no abordemos las estructuras sociales, como la brecha de género, la distribución de las tareas domésticas, el trabajo de cuidados”, el número de mujeres en la política “no aumentará”, considera Sasaki.
Takaichi, del ala conservadora del Partido Liberal Democrático (PLD) y admiradora de Margaret Thatcher, prometió un gobierno con una proporción “escandinava” de mujeres... pero al final solo designó a dos. Sasaki considera “extraordinario” que una mujer dirija el país, pero duda que la conservadora Takaichi promueva la igualdad de género.
“Mi departamento, Iwate, nunca ha tenido una mujer gobernadora ni alcaldesa”, lamenta. Japón figura en el lugar 118 de 148 en el informe de 2025 del Foro Económico Mundial sobre la brecha de género. La Cámara Baja del Parlamento tiene solo 15 % de mujeres. Tras volver a Miyako después de vivir en varias grandes ciudades, Sasaki quería cambiar la política a nivel local. Pero rápidamente enfrentó prejuicios: “Me dijeron que no podría casarme si trabajaba tanto”, o que “no sería una adulta realizada sin tener hijos”.
“Las madres deben acudir”
En Toma (oeste), Chihiro Igarashi de 37 años, política local y madre de dos niños pequeños, confiesa estar “preocupada constantemente” por tener que conciliar su vida familiar con su mandato. “La idea de que son las madres quienes deben acudir en caso de emergencia está profundamente arraigada”, explica Igarashi.
Según datos oficiales de 2021, las madres japonesas de niños pequeños dedican en promedio 7 horas y 28 minutos al día a las tareas domésticas y el cuido, frente a una hora y 54 minutos de los padres. Igarashi desconfía de Takaichi por sus posturas contra el matrimonio homosexual y a favor de mantener la ley que impone un apellido único a las parejas casadas.
La nueva dirigente defiende también la sucesión masculina en la familia imperial. “Pero su tenacidad merece respeto (...) Tuvo que hacer esfuerzos extraordinarios”, reconoce Igarashi, una de las únicas dos mujeres entre los 13 concejales municipales de Toma.
En Nara, ciudad natal de Takaichi, algunos esperaban que ella abriera “nuevas perspectivas” para las mujeres en política. Pero otros siguen escépticos. “Tengo la impresión de que los hombres son un poco más sólidos en términos de liderazgo”, señala Satoe Tominaga, de 77 años.
Libres de expectativas sociales
En Atsugi, cerca de Tokio, Erika Tsumori de 34 años es una política local y madre separada con dos niños que defiende liberar a las mujeres de las expectativas sociales y los prejuicios. “Mi ciudad es conservadora, así que me pidieron no decir abiertamente que soy madre soltera”, recuerda.
“También me dijeron que no era una candidata digna porque llevaba pendientes largos”, considerados como poco formales. “Creo que eso está cambiando”, asegura, al señalar que el número de candidatas está aumentando. Algún día, dice, “seguramente habrá más mujeres en la política”.
Fuente: AFP.

