Una cervecería danesa creó la botella de cerveza más pequeña del mundo para concienciar sobre el consumo responsable de alcohol: Se trata de un envase tan pequeño como un grano de arroz y en su interior, 0,005 centilitros de cerveza sin alcohol.
“La presentamos en el centro de Estocolmo el viernes pasado y fueron muchas personas, curiosas por verla porque es súper pequeña y adorable, y nos permitió iniciar una conversación sobre la importancia del consumo responsable" de alcohol, dijo a AFP Casper Danielsson, portavoz de la cervecería Carlsberg Suecia.
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La botella, que mide 12 milímetros, fue creada por la artista Asa Strand, especializada en miniaturas. “Es la cerveza más pequeña del mundo, no solo la más pequeña de Suecia”, insistió Danielsson. Carlsberg, que también comercializa otras marcas, adquirió recientemente al fabricante británico de bebidas sin alcohol Britvic, ampliando su cartera de productos de este tipo.
“Es un mensaje difícil de transmitir a nuestros consumidores”, admitió Danielsson. Pero el segmento de las cervezas sin alcohol ha aumentado en el país escandinavo, hasta 12 % durante el primer semestre. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada 11 muertes en Europa está relacionada con el consumo de alcohol.
Fuente: AFP.
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Una cafetería de Estocolmo experimenta la gestión en manos de la IA
En un barrio residencial de Estocolmo abrió recientemente una cafetería que, con sus tostadas de aguacate y cafés latte espumosos, parece un local convencional, salvo por un elemento distintivo: su gestión está en manos de la inteligencia artificial (IA). En el Andon Café, algunas mesas están decoradas con pequeñas plantas, las paredes son grises y la decoración es minimalista.
Hay un mostrador y detrás de él trabaja Kajetan Grzelczak, contratado por “Mona”, un agente de IA que funciona gracias a Google Gemini. “Los pedidos de aprovisionamiento no son su fuerte”, dice el joven señalando las estanterías detrás de él. “El muro de la vergüenza”, como lo llama él, está repleto de productos inútiles comprados por su “jefa”: 10 litros de aceite de oliva, 15 kilos de tomates en conserva, 9 litros de leche de coco o incluso 6.000 servilletas.
“Con esto no podemos hacer nada”, comenta Kajetan mientras muestra el menú, también diseñado por “Mona”, que no requiere ninguno de esos ingredientes. En un rincón, una gran pantalla muestra en tiempo real la facturación del café y su saldo, y un teléfono permite a los clientes hacer pedidos y dialogar con la IA. También pueden ordenar directamente al empleado humano.
Un texto describe la experiencia de este café poco común, lanzado por la empresa emergente Andon Labs, con sede en San Francisco. “Creemos que la IA desempeñará un papel importante en la sociedad y en el mercado laboral en el futuro”, explica a la AFP Hanna Petersson, miembro del equipo técnico de la empresa, que cuenta con diez empleados. “Queremos probarlo antes de que sea una realidad y ver qué cuestiones éticas surgen cuando, por ejemplo, una IA emplea a seres humanos”, añade.
Riesgos reales
Una vez encontrado el local, el contrato se envía a Gemini, el asistente de Google, con la misión de gestionar la cafetería de forma rentable. También se le asigna un capital inicial. En este caso preciso, “Mona” solicitó los permisos necesarios, elaboró el menú, encontró proveedores y organizó los suministros diarios. Incluso decidió que necesitaba personal humano para preparar cafés y contrató a dos personas.
“Publicó ofertas de trabajo en Indeed y LinkedIn, realizó entrevistas telefónicas y luego tomó las decisiones de contratación”, añade Petersson. Cuando vio la oferta Kajetan pensó que era una broma, especialmente porque se publicó un 1 de abril (Día de los Inocentes en gran parte de Europa central y septentrional). Finalmente obtuvo el puesto tras una entrevista de 30 minutos con la IA.
El salario que recibe es “bueno”, asegura, pero su derecho a la desconexión no se respeta en absoluto. “Mona” le envía mensajes a cualquier hora de la noche y no recuerda sus solicitudes de vacaciones. También le pide con frecuencia adelantar dinero para ciertas compras.
Estas cuestiones éticas surgieron rápidamente en el experimento, señala Petersson. “¿Qué salario fijó? ¿Qué beneficios sociales otorgó? Creo que lo hizo bastante bien. Ofrece un buen salario. Si no lo hubiera hecho, habríamos intervenido”, afirma. La cafetería, que recibe entre 50 y 80 clientes al día, lleva abierta solo una semana, pero ya atrae a curiosos.
Urja Risal, investigadora de 27 años en IA y desarrollo sostenible, acudió con un amigo. “Se dice mucho que la IA está a punto de quitarnos trabajo, pero ¿cómo sería en la práctica?”, se pregunta. “Espero que más personas interactúen con ‘Mona’ y reflexionen sobre los riesgos reales de tener una IA como jefa, y sobre cómo afrontarlos. Por ejemplo, si alguien se lastima, ¿cómo reaccionaría?”, se pregunta.
Fuente: AFP.
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No solo con San Patricio es momento de cerveza
La historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza.
- Por Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
El martes pasado, en las cervecerías de Buenos Aires, NYC, Dublin y muchos otros lugares se celebró San Patricio. Con más o menos intensidad que otros años, por cierto, pero hubo celebración. Estoy tentado de decir que en la Argentina fue “de baja intensidad”. El costo de vida no pocas veces conspira contra los deseos de brindar con amigos y amigas. Pero, aun así, muchas y muchos (me incluyo) celebramos. Rubia, negra, roja... celebramos. Brindamos en amistad y deseándonos reiteradamente salud. “Cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute, chin...” no faltaron lenguas en ese atardecer. Tampoco el verde en todas sus gamas. Soy cervecero. Parte de mi formación educativa la hice en una escuela alemana. Prefiero la stout. Pero no discrimino cuando de birra se trata. Mis amigos-hermanos y colegas periodistas y escritores lo saben. En mi querida Asunción, Augusto, Arturo, Paulo, JM, Vivian, Silvia, Claudio, Pepe, por solo mencionar a algunos y algunas, no se quedan atrás... ni me dejan solo cuando coincidimos en torno de una mesa o sobre la barra de un bar. La stout Guineness me puede. La Pilsen, también.
Alguien me comentó, tiempo atrás en Nueva York, que un 17 de marzo en 1914 fue allí donde se inició la costumbre de teñir de verde la birra para adherir a la efeméride. Al parecer fue idea e iniciativa de un forense nacido y criado en NYC, Thomas H. Curtin. Puede ser que haya sido así y me encanta que se haya multiplicado esa práctica celebrativa. También es un buen negocio, más allá (y más acá) del santísimo Patricio. De hecho, cuando recién se iniciaba febrero en este año, Kirin Holdings reportó que, en 2025, “el consumo mundial de cerveza ha alcanzado más de 194.000 millones de litros”. República Checa lidera con un promedio de 143 litros por año y por persona. Detrás se ubica Alemania (110 litros); Austria (108); Polonia (105); Irlanda (103); Rumanía (101); Estonia (99); Lituania (98); Bélgica (95); y España (94). En mi querido Paraguay, ubicado en el puesto 3 del ranking latinoamericano, cuando finalizó 2024, el consumo cervecero se ubicó en poco más de 74 litros por persona. Argentina, bastante más atrás, en la onceava posición, se acerca a los 44 litros.
7 MIL AÑOS ATRÁS
Aunque –hay que decirlo– la historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era (aNE) –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza. Y quienes lo hacían la compartían en un mismo recipiente. “¿El sabor del encuentro” desde siempre? ¿Por qué no? No eran tiempos de estabilidad los del 370 de Nuestra Era (dNE). El Imperio Romano trepidaba. Los hunos –luego de cruzar el Volga– presionaban a los germanos que dejaban atrás el Danubio y sus tierras ancestrales en procura de paz y mejores condiciones de habitabilidad. Migraban. Huían de la guerra. Escapaban de las violencias. Se desplazaban. Eran vulnerables.
Los visigodos viajaron (avanzaron) hacia el este. Sin embargo, las fronteras romanas obstaculizaban muchos de aquellos desplazamientos. El emperador Valente va contra los germánicos. Quiere evitar que los bárbaros invadan y arrasen. En aquel contexto nació Maewyn Succat, en Britania. En Gales o en Escocia. Algunos historiadores sostienen que dejó la vida intrauterina en el 385, año más año menos. ¿Importa acaso esta precisión? Era hijo de un diácono cristiano que también ejercía como decurión, un cargo militar. Su padre se llamó Calpurino. Su abuelo, Potito, también religioso y, según algunos historiadores, alcanzó el grado de presbítero. Su mamá, al parecer, era Concessa. Pero todos coinciden en que en su adolescencia (tal vez a los 16) fue capturado por traficantes de esclavos (quizás piratas escotos) que en poco tiempo lo vendieron a terratenientes para que trabajara en el campo. Por su juventud y fortaleza física era valioso. Esclavizado y en cautiverio en Irlanda aseguran que comenzó a tener visiones en las que se le indujo a predicar el cristianismo. Media docena de años fue cautivo. Aun así, comenzó a evangelizar. Esa fue su misión. Y justamente por ella, escapó. Aunque perseguido logró cruzar el Oceanus Britannicus –también mencionado como Mare Britannicum– hoy mencionado como canal de la Mancha, para llegar a la Galia y esconderse en un monasterio donde comenzó a estudiar en procura de convertirse en sacerdote. Las visiones no lo abandonaban. La oración y las lecturas sagradas eran su única razón de ser hasta el momento de peregrinar para misionar y evangelizar en su pueblo natal. Fue creado en el sacerdocio como Padrig, Pádraig, “padre del pueblo” para que, con el paso del tiempo, fuera conocido y mencionado como Patrick.
Eran tiempos de ignorancias. Quienes eran llamados nobles o plebeyos coincidían, mayoritariamente, en el desconocimiento de la lectura y la escritura. Con un poco más de 20 años trashumó entre Britania y las Galias. Se sabe de su paso por Tours, Lerins y Auxerre, donde formalmente fue cura. Las visiones continuaban. Se dice que cuando estaba a poco de partir en busca de nuevos horizontes, en una de esas apariciones, recibió el mandato de permanecer en el pueblo donde había nacido. Canceló su partida. Desde entonces comenzó a mencionárselo como el apóstol de Irlanda donde permaneció para siempre. Con las cosas de todos los días que encontraba a su paso y al alcance de su mano predicaba el cristianismo y aleccionaba para producir sentido común... y religiosidad. Religare. “Volver a ligar”, “reunir”, “vincular estrechamente” a la humanidad con la trascendencia. Ese era el deseo (su deseo) y la misión divina de Maewyn... que también era Patrig, Pátraic y que hasta nuestros días –aunque escasamente se lo recuerde– también es Patrick que se multiplicaba en acciones para catequizar y popularizar su fe.
EL TRÉBOL
De hecho, para celebrar cada año la Pascua de Resurrección, encendía hogueras para empatizar con las prácticas ancestrales de las y los Tuatha Dé Danann (“el pueblo de la diosa Danu”), como se conocía por entonces a las y los irlandeses. El sincretismo de Patrick hizo que con cada hoguera popular para homenajear a El Dagda (el “dios bueno” y padre protector); a Lugh (“dios de las habilidades múltiples y la luz”); a Morrigan (“diosa de la guerra y la muerte”); y, a Brigid (“diosa de la poesía, de la curación y portadora del fuego sagrado”) –deidades anteriores a la presencia humana sobre la Tierra– el pueblo de Irlanda, por su intercesión, se religara al Dios del catolicismo. Al Dios del “acontecimiento”, como gustan decir los biblistas por estos tiempos.
Pero Pádraic no se quedó allí con su misión. No. Caminante de las campiñas irlandesas descubrió y adoptó los tréboles de tres hojas para ejemplificar la idea conceptual de la Santísima Trinidad. Su catequesis prendió fuerte en el espíritu irlandés. Cada una de las hojas de aquellos tréboles simbolizaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, me dijo enfáticamente un parroquiano en un PUB de Dublin, allá por los años 90. “El cristianismo triunfó sobre el paganismo”, añadió un bebedor cercano que no bebía con nosotros cuando los relojes marcaron las 10 de la noche. No finalizaba un día más. Era 17 de marzo. Habría juerga hasta tarde. Muy tarde. Supe luego que ese día, en procesión cientos de peregrinos y peregrinas, en Donegal, condado donde se asegura que Patricio tuvo una visión, marcharon a Station Island.
Peregriné con ellos y ellas.
La fe popular sostiene que Dios le dijo a San Patrick “todo aquel que llegue hasta aquí, estará libre de pecado”. La tradición se mantiene a pesar del paso del tiempo. El cine la ha mostrado una y otra vez. En el transcurso de la trilogía de “El padrino”, Francis Ford Coppola recrea una procesión que las y los migrantes irlandés realizan en Boston, Estados Unidos desde 1737. En Peaky Blinders, el director Tom Harper le marca al clan Shelby y al mismísimo Tommy Shelby (Cillian Morphy) esa enraizada tradición. Patrick da para todo en las creencias populares. Hasta se asegura –como hazaña y leyenda– que en su tiempo condujo a todas las serpientes que habitaban la isla hasta el mar para que se ahoguen. Mito. Cientos de publicaciones prestigiosas especializadas consignan que “en Irlanda nunca hubo serpientes” desde que finalizó la última glaciación. De esto también se trata la fe. Y la cerveza, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver con todo esto?, pregunté una y otra vez hasta que alguien –después de intentar repetidamente saber– una de aquellas personas de las que quise tener respuestas fue tan clara como sintética. “Cuando niños, durante la Cuaresma, no podíamos comer dulces, pero durante el Día de San Patricio nos indultaban y podíamos hacerlo. Los adultos, por su parte, (como nosotros con los dulces) no podían beber cerveza en el mismo período. De allí que, nuestros mayores, nuestros padres y abuelos, en la misma efeméride, homologaron aquello que nos beneficiaba a las y los pequeños y, como anuencia de los obispos fueron dispensados y, desde entonces, la Cuaresma no les impide tomar cerveza”.
VÍNCULO CON LA CERVEZA
Nada dice la historia de que San Patricio tuviera vinculación alguna con la cerveza. Algunos y algunas, sin embargo, insisten y aseguran que fue el santo quien enseñó a fermentar y destilar malta para producirla. Ninguna investigación sólida que pueda mencionarse va en ese sentido. “Es una tradición popular”, me explicaron en Dublin. ¿Y la cerveza verde?, pregunté con insistencia. “No es nuestra. Se inició en los Estados Unidos. Es marketing”. De hecho, en poco más de medio centenar de países el Día Internacional de la Cerveza se celebra el primer viernes de cada mes de agosto año tras año desde el inicio del milenio que corre.
Todo se inició en Daimiel, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a unos 170 kilómetros de Madrid, donde habitan –según se verificó en 2025– 17.722 personas. Allí, en 2000, un grupo de buenos amigos festejaron por vez primera. Una y otra vez brindaron con “cañitas”, como llaman en España a la cerveza. Y, desde entonces, acordaron que repetirían ese encuentro en los años siguientes cada primer fin de semana de agosto. ¡Es una gran fiesta! Circulan y se degustan cervezas de todo tipo y procedencia. Temas para debatir: texturas, aromas, colores y transparencias. Preside el “maestro Birrote”, coronado con una jarra. Su mandato se extiende hasta el año siguiente. En 2007, cuatro amigos –Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández– instituyeron aquella creciente reunión de amistad manchega celebrada con cerveza en efeméride global. De allí que junto con los “cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute y chin chin” ya mencionados se añaden otras lenguas y, con cada brindis, se desea “Osasuna… salut… saúde…” con cerveza.
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Un camión perdió más de 1000 packs de cerveza al intentar esquivar un bache en Fernando de la Mora
Un camión transportador de bebidas perdió al menos 1.000 packs de cerveza y gaseosas cuando el conductor hizo una maniobra para intentar eludir caer en un bache y perdió el control del rodado que terminó volcado.
El accidente vial se produjo en las inmediaciones de un conocido supermercado, ubicado sobre la ruta Mariscal Estigarribia y Pitiantuta, Fernando de la Mora. Lo curioso es que en vez de ayudar, la gente acudió en masa a rapiñar la carga.
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Tras perder el equilibrio, cae gran parte de la carga sobre el asfalto y el camión termina cruzando al sentido contrario de la ruta. Pero afortunadamente no involucró a otros rodados y no se reportaron heridos, solo un perjuicio material evaluado en unos G. 40 millones.
La carga se esparció a lo largo de unos doscientos metros e inmediatamente aparecieron los avivados para juntar en bolsas y surtirse, aprovechando la oportunidad para alzarse con los packs de cerveza.
“Queremos tomar un poquitito también en Año Nuevo”, dijo un hombre al canal NPY, mientras cargaba en un bolso las cervezas.
En tanto, un empleado de la distribuidora de bebidas confirmó que cayeron alrededor de cuatro palets, equivalentes a más de 1.000 packs de cerveza. “Como 40 millones de guaraníes es la pérdida. Lo que se pueda vamos a rescatar”, expresó.
Muchas de las latas explotaron a raíz del fuerte impacto, mientras otras quedaron intactas, que fueron recogidas por los trabajadores para volver a cargar al camión.
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Tormentas dejan dos muertos en España y tres en Suecia
Los equipos de búsqueda hallaron el lunes el cadáver de un hombre desaparecido tras las inundaciones en el sur de España, informaron las autoridades, lo que eleva el número de víctimas mortales a dos. La Guardia Civil española informó que el cadáver fue encontrado a unos tres kilómetros del lugar donde fue arrastrado el domingo por un río crecido cerca de la ciudad de Granada.
La televisión española indicó que el joven de 20 años fue arrastrado mientras intentaba cruzar el lecho del río en una motocicleta. El domingo, la policía encontró en Málaga el cadáver de un hombre cuya furgoneta fue arrastrada por las aguas. El segundo pasajero de la furgoneta sigue desaparecido. Doce horas de fuertes lluvias azotaron el domingo parte de la provincia de Málaga y provocaron inundaciones.
España se ha visto muy afectada en los últimos años por el cambio climático, lo que provocó olas de calor más prolongadas y episodios más frecuentes de lluvias torrenciales. El país sigue profundamente marcado por las grandes inundaciones de octubre de 2024, que causaron más de 230 muertos, principalmente en la región de Valencia, en el este.
Tormenta Johannes
El balance de muertos en Suecia ascendió a tres después de que una tormenta azotara los países nórdicos el sábado y durante la noche, con miles de personas aún sin electricidad el domingo. La tormenta, bautizada como Johannes en Suecia, arrasó gran parte del norte del país y el oeste de Finlandia.
Un hombre de unos 60 años que trabajaba en el bosque fue golpeado por la caída de un árbol el sábado en Hofors, informó la policía sueca el domingo. Falleció más tarde en el hospital a causa de sus heridas. Esta víctima mortal se suma a las dos registradas el sábado.
Un hombre de unos 50 años murió también debido a un árbol caído cerca de la estación de esquí de Kungsberget, en el centro de Suecia. Más al norte, el proveedor regional de electricidad Hemab declaró que uno de sus empleados también había fallecido en un accidente “sobre el terreno”.
Según la cadena de televisión SVT, también fue a causa de un árbol arrancado por la tormenta.
Las fuertes ráfagas de viento derribaron árboles, interrumpieron el tráfico y provocaron grandes cortes de electricidad en Suecia y Finlandia.
En Finlandia, más de 85.000 hogares seguían sin electricidad alrededor de las 12:00 locales (10:00 GMT) del domingo, tras un pico de más de 180.000.
Las empresas energéticas advirtieron de que las labores de reparación podrían llevar varios días. Por su parte, la agencia de noticias sueca TT informó de que al menos 40.000 hogares suecos seguían sin electricidad el domingo por la mañana.
Fuente: AFP.