El presidente depuesto de Madagascar confirmó por primera vez que abandonó el país tras semanas de protestas que desembocaron en la toma del poder por parte de una unidad militar. Andry Rajoelina partió entre el 11 y 12 de octubre después de que “se hicieran amenazas explícitas y extremadamente serias contra la vida del jefe de Estado”, indicó la presidencia en un comunicado la noche del miércoles.

Las amenazas se dieron en momentos que Rajoelina debía realizar un viaje internacional oficial, según el comunicado. Medios de prensa informaron que el líder de 51 años fue evacuado el domingo en un avión militar francés. El lunes dijo que se había refugiado en un “lugar seguro”, sin dar más detalles.

Rajoelina, quien llegó al poder en 2009 tras un golpe apoyado por los militares, acusó a la Asamblea Nacional de aliarse con los militares para removerlo de la presidencia. Los militares que tomaron el poder dijeron que su líder, el coronel Michael Randrianirina, juraría el viernes el cargo.

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Su destitución se produjo tras un movimiento de protesta iniciado por jóvenes el 25 de septiembre por la falta de agua y electricidad. La comunidad internacional expresó alarma con los acontecimientos y la ONU lo censuró como una toma “inconstitucional” del poder.

La Unión Africana anunció el miércoles la suspensión de Madagascar del bloque. Madagascar es la última de varias excolonias francesas africanas en caer bajo control militar desde 2020, luego de los golpes en Malí, Burkina Faso, Níger, Gabón y Guinea.

Asumirá un coronel

Madagascar entró el miércoles en una nueva era de gobierno militar, después de que una unidad de élite del ejército tomara el poder tras la dramática destitución del presidente Andry Rajoelina por abandono de sus funciones. El comandante de CAPSAT, Michael Randrianirina, será investido como presidente de transición durante una “audiencia solemne” en el tribunal supremo del país el viernes, según informó la nueva autoridad de facto el miércoles.

El anuncio se realizó en un comunicado atribuido al “Consejo Presidencial para la Refundación de la República de Madagascar” y firmado por el propio Randrianirina. La pobre nación insular del Océano Índico se sumió en su peor crisis política en años después de que el contingente militar CAPSAT asumiera el poder tras la destitución de Rajoelina, quien al parecer huyó del país mientras las protestas callejeras se intensificaban.

Madagascar se convierte así en la más reciente antigua colonia francesa en caer bajo control militar desde 2020, sumándose a los golpes de Estado en Mali, Burkina Faso, Níger, Gabón y Guinea.

Rajoelina enfrentó más de dos semanas de protestas callejeras encabezadas por jóvenes manifestantes furiosos con la élite gobernante.

La capital, Antananarivo había amanecido tranquila el miércoles aunque con cierta incertidumbre sobre el futuro.

El coronel Randrianirina afirmó el martes que la transición duraría menos de dos años e incluiría la reestructuración de las principales instituciones.

La supervisará un comité formado por oficiales del ejército, la gendarmería y la policía.

Randrianirina, un crítico abierto de la administración de Rajoelina, prometió elecciones en un plazo de 18 a 24 meses y dijo que el comité buscaría un “primer ministro de consenso” para formar un nuevo gobierno.

El Tribunal Constitucional validó su autoridad tras aceptar el voto contra Rajoelina.

La rápida toma del poder ha suscitado preocupación en el extranjero, y Francia, Alemania, Rusia y otros socios internacionales instaron a actuar con moderación.

“Ahora es esencial que se respeten escrupulosamente la democracia, las libertades fundamentales y el Estado de derecho”, afirmó el gobierno francés en un comunicado, añadiendo que “estos principios no son negociables”.

La ONU dijo estar esperando a que “se calmen las aguas”, pero que está “preocupada por cualquier cambio inconstitucional de poder”. Por su parte, la Unión Africana suspendió al país de sus instancias “con efecto inmediato”.

“Aprenda de esto”

Las protestas comenzaron el 25 de septiembre por los constantes cortes de agua y de electricidad, aunque poco a poco fueron incluyendo denuncias contra la corrupción, los responsables políticos y la falta de oportunidades en el país.

El movimiento juvenil que inició las movilizaciones acogió con satisfacción la intervención de Randrianirina.

“Me siento realmente aliviada de que Andry Rajoelina ya no esté en el poder”, declaró a AFP una empresaria que solo se identificó como Muriella en la ciudad norteña de Antsiranana, donde decenas de personas, en su mayoría jóvenes, bailaban en las calles tras el anuncio de su destitución.

“Esto también es un mensaje para su sucesor: aprenda de esto y no cometa los mismos errores”, agregó.

Por su parte, la presidencia denunció “un claro intento de golpe de Estado” e insistió en que Rajoelina, cuyo paradero se desconoce y que fue visto por última vez en público hace una semana, “sigue plenamente en el cargo”.

El miércoles calificó la decisión del Tribunal Constitucional de “ilegal”, afirmando que estaba plagada de ilegalidades procesales y corría el riesgo de desestabilizar el país.

Rajoelina, reelegido en 2023 en una votación boicoteada por la oposición, llegó al poder en 2009 tras un golpe de Estado respaldado por el ejército que fue condenado por la comunidad internacional. Ante las informaciones de que había recibido ayuda de Francia para abandonar el país, afirmó que se encontraba en un “lugar seguro”.

Fuente: AFP.

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