Los precios al consumidor en China bajaron de nuevo en setiembre, más de lo esperado, en un contexto de bajo gasto de los hogares y persistentes presiones deflacionistas. El gigante asiático afronta dificultades con sus exportaciones y un consumo interno débil desde la pandemia de covid-19, debido en particular a una prolongada crisis en el sector inmobiliario.

El índice de precios al consumidor, un indicador clave de la inflación, retrocedió un 0,3% en setiembre con respecto al año anterior, según los datos publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). La bajada fue más pronunciada de lo previsto por economistas consultados por la agencia Bloomberg (-0,2%). Sin embargo, el descenso fue menor al registrado en agosto (-0,4%).

La deflación, aunque apreciada por los consumidores, se considera un fenómeno peligroso para la economía, ya que incita a los hogares a posponer sus compras con la esperanza de que los precios bajen aún más. Las presiones económicas sobre China se han agravado también con la guerra comercial iniciada por Estados Unidos a principios de año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó el martes que un “reequilibrio” hacia el consumo mediante medidas presupuestarias podría ayudar a Pekín a contener la amenaza deflacionista.

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Aceite de cocina

El presidente Donald Trump dijo el martes que la decisión de China de dejar de comprarle soya a Estados Unidos es un “acto hostil” y anunció que, como represalia, dejará de importar aceite de cocina de su rival. Las tensiones comerciales entre las dos economías más grandes del mundo se reavivaron en la segunda presidencia de Trump, con amenazas de aranceles recíprocos de lado y lado.

“Estamos considerando terminar nuestros negocios con China en lo que respecta al aceite de cocina, y otros elementos de comercio como retribución”, dijo Trump en su plataforma Truth Social. Sus comentarios llegan después de que pareció bajar el tono a las recientes tensiones entre Washington y Pekín. “Tenemos una relación justa con China y creo que estará bien. Y si no, está bien también”, dijo Trump a reporteros en la Casa Blanca.

En una entrevista con el diario Financial Times, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, acusó a China de querer dañar la economía global tras la decisión del gigante asiático de imponer nuevos controles a las exportaciones de tierras raras, un sector actualmente dominado por China y crucial para producir metales que son fundamentales para las industrias de autos, equipos electrónicos y defensa.

“Esto es una señal de cuán débil es su economía y quieren arrastrar a todos los demás con ellos”, dijo Bessent este lunes. A su vez, Trump añadió que Washington debe “tener cuidado con China”. “Tengo una gran relación con el presidente Xi (Jinping), pero a veces se vuelve tensa, porque a China le gusta aprovecharse de las personas,” dijo Trump. “Donde se lanzan golpes, hay que poner bloqueos”.

En Truth Social, Trump destacó que la interrupción de las compras por parte de China estaba causando dificultades para los agricultores de soya de Estados Unidos. Las importaciones de grasas animales, sebos y aceites procesados de Estados Unidos, incluidos los aceites usados para cocina, se han disparado en los últimos años, impulsadas por el aumento de la producción nacional de diésel a base de biomasa, según datos del gobierno.

Desde este martes, Pekín impone tarifas especiales a los buques estadounidenses que entren en sus puertos en respuesta a medidas similares de Washington que deben entrar en vigor este mismo día. El domingo, Trump pareció dar marcha atrás a su retórica combativa en una publicación en su red Truth Social, donde afirmó que “todo estará bien” y que su país quiere “ayudar” a China. Pero Pekín acusó a Washington el fin de semana de tener “dobles estándares” después de la amenaza de Trump de más aranceles. El martes, China dijo que estaba lista para “luchar hasta el final” en una guerra comercial con Estados Unidos.

Fuente: AFP.

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