El expresidente estadounidense Joe Biden se está sometiendo a radioterapia y tratamiento hormonal para combatir el cáncer de próstata, declaró un portavoz este sábado a la AFP. El demócrata de 82 años, que se retiró de su candidatura a la reelección en 2024 por motivos de salud, reveló en mayo que le habían diagnosticado una forma “agresiva” de cáncer de próstata con “metástasis óseas”.
Su cáncer tenía entonces una puntuación de 9 en la escala de Gleason, que evalúa la agresividad de los cánceres de próstata en una medición que va hasta 10, según la oficina del expresidente. “Como parte de un plan de tratamiento para el cáncer de próstata, el presidente Biden se somete actualmente a radioterapia y tratamiento hormonal”, declaró el portavoz.
La radioterapia “utiliza rayos o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas”, explica la Sociedad del Cáncer de Estados Unidos en su sitio web.
Este tipo de tratamiento se utiliza para las distintas etapas del cáncer de próstata, especifica la organización.
El propósito de tomar hormonas para esta enfermedad, señala la institución, es “reducir los niveles de hormonas masculinas, llamadas andrógenos, en el cuerpo o evitar que impulsen el crecimiento de las células del cáncer de próstata”.
Tras expresar inicialmente su “tristeza” por la noticia en mayo, el actual presidente Donald Trump sugirió al día siguiente que el diagnóstico del demócrata se conocía desde hacía mucho tiempo. En junio, Trump ordenó el inicio de una investigación sobre el entorno de Biden, sospechoso de haber “conspirado” para encubrir el deterioro físico y cognitivo de su sucesor y predecesor en la Casa Blanca.
Trump tiene salud “excelente”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está en “excelente estado de salud”, dijo su médico el viernes, tras su segundo chequeo este año.
El mandatario de 79 años, que al momento de su elección el año pasado era el de mayor edad en la historia de Estados Unidos, fue atendido en el Centro Médico Militar Walter Reed, a las afueras de Washington.
A su regreso a la Casa Blanca, Trump hizo una seña a los periodistas levantando su pulgar, pero no declaró.
“El presidente Trump sigue mostrando un excelente estado de salud”, escribió su médico, el capitán de la Marina Sean Barbabella en una carta difundida por la Casa Blanca.
“Se encontró que su edad cardiaca (...) es de aproximadamente 14 años más joven que su edad cronológica. Sigue manteniendo una exigente agenda diaria sin ninguna restricción”, indicó el reporte de salud.
Añade que el presidente tiene “buen rendimiento cardiovascular, pulmonar, neurológico y físico”.
A Trump se le hicieron varios exámenes de rutina, y le pusieron vacunas de refurezo contra la influenza y el Covid-19. Esta última “con vistas a un viaje internacional”, a pesar de que su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su posición antivacunas, ha restringido el acceso a las vacunas contra el covid.
La revisión médica se realizó tres meses después de que la Casa Blanca anunciara que Trump fue diagnosticado con una afección venosa común.
La Casa Blanca señaló a principios de esta semana que este sería el examen médico anual, aunque en abril ya había tenido uno.
Trump les dijo a periodistas en la Oficina Oval el jueves que iba a hacerse “una especie de revisión médica semestral”.
“Estoy en muy buena forma, pero ya les informaré. Pero no, hasta ahora no tengo ninguna dificultad... Físicamente me siento bien. Mentalmente, muy bien”, dijo.
El republicano se embarcó entonces en una de sus típicas diatribas comparando su salud con la de otros expresidentes, en particular con la de su predecesor demócrata Joe Biden.
Trump ha sido acusado repetidamente de falta de transparencia sobre su estado de salud a pesar del gran interés que suscita por ser el comandante en jefe de Estados Unidos.
En septiembre, desestimó los rumores en redes sociales sobre su salud, incluyendo publicaciones de que había muerto.
En julio, la Casa Blanca informó que Trump fue diagnosticado con una condición benigna conocida como insuficiencia venosa crónica, después de especulaciones sobre su mano amoratada y sus piernas hinchadas.
Sobre la mano -cuyo dorso se ve fuertemente maquillado en eventos públicos- se informó que el amoratamiento está vinculado con las aspirinas que toma como parte de un programa “estándar” de salud cardiovascular.
Tras el último chequeo médico, la Casa Blanca dijo que el mandatario tenía buena salud y que tenía “una estructura y función cardíaca normales, sin signos de falla cardíaca, insuficiencia renal o enfermedad sistémica”.
Fuente: AFP.

