“Fueron víctimas de un sistema” que las obligaba a prostituirse y tuvieron la “mala suerte” de estar con “gente equivocada”, dijo a la AFP Federico Celedón, primo de dos de las tres jóvenes brutalmente asesinadas en un triple crimen que ha conmovido a Argentina. Los cuerpos de Brenda Del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) fueron hallados el 24 de septiembre enterrados en una casa de Florencio Varela, a las afueras de Buenos Aires, cinco días después de su desaparición.

El crimen, que los investigadores sospechan tiene nexos con el narcotráfico, fue transmitido por redes sociales a un grupo cerrado de unas 45 personas como mensaje de “disciplinamiento” por parte de un jefe narco, dijo el ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso.

Según Alonso a partir de los dichos de los primeros arrestados -dos hombres y dos mujeres al que se sumó un quinto este sábado- el crimen fue transmitido por Instagram. Sin embargo “no encontramos ninguna evidencia que indique que esa transmisión en directo tuvo lugar en Instagram. Nuestro equipo sigue cooperando con la investigación de este horrible crimen”, dijo un portavoz de la plataforma Meta este sábado.

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Víctima de un sistema

“Simplemente fueron víctimas de un sistema que no les dejó otra opción que acceder a esta clase de trabajo para poder sobrevivir (...) tener que entregar su cuerpo una noche, dos noches, un fin de semana o el tiempo que sea necesario a cambio de un poco de plata”, dijo Celedón periodista de 26 años y primo de Verdi y del Castillo.

“Ellas no tenían nada que ver con los narcos. Pongo las manos en el fuego. Fue la mala decisión de hacer esta clase de trabajos y la mala fortuna de que esto les tocara de rebote. Estuvieron en el momento equivocado, con la gente equivocada”, añadió. Dos mujeres y dos hombres arrestado se negaron a declarar el jueves. Un quinto sospechoso fue arrestado el viernes por la noche en la frontera entre Argentina y Bolivia y puesto a disposición de la justicia para tomar declaración.

Las tres jóvenes subieron a una camioneta el 19 de septiembre en La Tablada, periferia sur de Buenos Aires “sin saber que estaban cayendo en una trampa organizada (...) para asesinarlas”, detalló Alonso el miércoles en una conferencia de prensa. Las jóvenes habían entablado previamente vínculo con líderes de la organización criminal. El motivo del ataque continúa bajo investigación. Cuando se le preguntó sobre la hipótesis de que habían robado droga, Alonso respondió: “Todo puede ser”, en una entrevista más tarde al canal local TN.

El presunto jefe del grupo criminal, apodado “Pequeño J” o “Julito” y de 20 años, tiene pedido de captura. El triple crimen generó protestas convocadas por colectivos feministas y de derechos humanos, que llamaron a una movilización el sábado en la capital argentina. “Pedimos justicia por las tres, no solo por mis primas. Lara tenía 15 años, toda una vida por delante, igual que mis primas. Lo que hicieron con ellas no se lo deseo a nadie”, remarcó Celedón, a unos a 40 metros de la casa familiar, donde un mural del papa Francisco y otro del astro del fútbol Diego Maradona ladean las calles de La Tablada.

Antonio del Castillo, abuelo de Brenda del Castillo y Morena Verdi. Foto: Luis Robayo/AFP

Velorio a cajón cerrado

Dos mujeres jóvenes y una adolescente torturadas y asesinadas cerca de Buenos Aires fueron despedidas ayer viernes por familiares y amigos, en un caso que la policía vincula al narcotráfico y cuya atroz ejecución fue transmitida por Instagram a un grupo cerrado. El miércoles fueron hallados los cuerpos de Morena Verdi (20), Brenda Del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15) enterrados en una vivienda en la periferia sur de la capital argentina, tras haber desaparecido el viernes de la semana pasada.

Decenas de personas acompañaron en la mañana la procesión hasta el cementerio donde fueron enterradas Brenda y Morena en Lomas de Zamora, a unos 25 Km al sur de Buenos Aires. El sepelio de Lara tuvo lugar una veintena de kilómetros más al oeste. “Sabíamos que, a las nenas, por el tiempo que pasaba, nunca las íbamos a encontrar vivas”, dijo a la AFP Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, que eran primas.

“Entré a donde estaban los dos cajoncitos, uno al lado del otro, y ahí pude llorar más y les prometí a ellas que iba a seguir averiguando quiénes fueron que hicieron eso, porque destrozaron los cuerpos. Velar un cuerpo de un familiar con el cajón cerrado para mí es muy penoso, muy penoso”, añadió. Organizaciones feministas y de derechos humanos convocaron a manifestaciones en todo el país para la tarde del sábado con el lema “no hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios”.

Dos mujeres y dos hombres permanecen detenidos por el caso y el jueves se negaron a declarar, según medios locales. Los cuatro enfrentan una acusación por “homicidio agravado por alevosía”, dijo a periodistas el abogado de la familia de la menor de las víctimas, Gonzalo Fuenzalida. El letrado agregó que la familia de Lara Gutiérrez recibió amenazas de muerte anónimas, por lo que presentará una denuncia y pedirá protección policial.

Contexto marginal

“Estuvieron en el momento equivocado con la gente equivocada y no más que eso. No tenían nada que ver”, dijo a la AFP Federico Celedón, primo de Morena y Brenda. “Quizás iba dirigido para otras personas, añadió. Celedón, de 26 años, dijo que Brenda tenía un hijo de un año que quedará ahora al cuidado de sus abuelos. Decenas de referentes políticas, activistas y actrices repudiaron el triple crimen, reclamaron por el fin de la violencia machista y una justicia con perspectiva de género.

“Un abordaje con perspectiva de género implica tener en cuenta que estamos hablando de tres mujeres muy jóvenes, una de ellas de 15 años, a quienes según señalan las distintas versiones se las convocó a un evento vinculado al trabajo sexual, prostitución”, dijo a la AFP María Eugenia Ludueña, directora del medio independiente Presentes, que visibiliza temas de género y diversidad.

Las tres jóvenes se habrían encontrado con sus asesinos engañadas con una oferta de trabajo sexual, informó la prensa con fuentes anónimas. “Es un triple femicidio porque se aprovechan de las mujeres que inevitablemente tienen que recurrir a este trabajo para sobrevivir”, dijo Celedón. “Fueron víctimas de un sistema que no les dejó otra opción que acceder a esta clase de trabajo”.

Ludueña también sostiene que se debe señalar el contexto del cual provienen las tres víctimas: “Vivían en un complejo habitacional en La Tablada”, un barrio marginal de la periferia de Buenos Aires, donde “el Estado está en retirada hace muchos años”. El combo es explosivo. “La falta de trabajo y la crisis económica que vivimos hoy afectan también más a las mujeres. Por otro lado, permiten florezcan otros poderes desde las redes de la ilegalidad”, remarcó Ludueña.

“Disciplinamiento”

El crimen causó especial conmoción cuando el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, confirmó el miércoles que la sesión de asesinato y tortura había sido transmitida como “disciplinamiento” para 45 personas por Instagram. Los criminales habrían cortado dedos, arrancado uñas, golpeado y asfixiado a sus víctimas mientras tenía lugar el video en vivo, informaron medios locales citando fuentes de la investigación. Durante la transmisión, el jefe del grupo narco habría dicho: “Esto es lo que le pasa al que me roba droga”, relató Alonso.

Las jóvenes habían entablado vínculo con líderes de la organización criminal. El motivo exacto del ataque continúa bajo investigación. Cuando se le preguntó sobre la hipótesis de que habían robado droga, Alonso respondió: “Todo puede ser”. El presunto jefe del grupo criminal, apodado “Pequeño J” o “Julito” y de unos 23 años, está prófugo y con pedido de captura.

El auto incendiado que presuntamente transportaba a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez se ve frente a una comisaría en La Tablada. Foto: Luis Robayo/AFP

Marcha en Buenos Aires

Miles de personas marcharon este sábado al grito de justicia en Buenos Aires para reclamar por un triple femicidio con rasgos macabros que conmovió a la sociedad y cuyos supuestos lazos con el narcotráfico investiga la justicia. Familiares de Morena Verdi, de 20 años, su prima Brenda del Castillo, de 20, y de Lara Gutiérrez, de 15, torturadas y descuartizadas en un acto “aleccionador” de una banda de criminales, reclamaron justicia en una procesión acompañada por movimientos feministas, partidos de izquierda y miles de personas, constató la AFP.

“Nuestras vidas no son descartables”, “Narco-femicidio”, rezaban algunos de los carteles. Los rostros de las tres víctimas plasmados en pancartas, fotografías y remeras acompañaron a una ruidosa marcha donde sonaron con furia los tambores de los movimientos feministas al grito de “¡Vivas nos queremos!”. La justicia ya detuvo a cinco presuntos implicados -tres hombres y dos mujeres- y divulgó la fotografía del supuesto líder que ordenó matar a las mujeres, un joven de nacionalidad peruana de 20 años.

Las tres habían sido vistas por última vez el viernes 19 cuando abordaron una camioneta engañadas con una supuesta oferta de trabajo. Fueron conducidas a una casa en la periferia sur de Buenos Aires donde las torturaron para luego asesinarlas y enterradas en el lugar. Sus cuerpos fueron hallados cinco días después, el miércoles 24.

Según el ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, las víctimas creían que iban a una fiesta. Las torturas y asesinatos fueron transmitidos por redes sociales a un grupo cerrado de 45 personas, reveló el funcionario, que calificó el hecho como un acto “aleccionador” por un presunto robo de droga.

El último arrestado fue detenido la noche del viernes en la ciudad boliviana de Villazón, en un hotel a 600 metros de la provincia argentina de Jujuy, gracias a la colaboración policial entre ambos países, indicó el ministerio de Seguridad argentino. “Hay que proteger más que nunca a las mujeres”, dijo a la prensa el padre de Brenda, Leonel del Castillo, al frente de la manifestación. Antes había lamentado “no haber podido reconocer” el cuerpo de su hija debido a las marcas de la tortura.

“Sanguinarios”

El caso causó consternación en la sociedad argentina por los detalles perturbadores que lo rodean. “Lara era una nena buena de apenas 15 añitos, iba a la escuela y le gustaban mucho los peluches, los ositos”, dijo a la AFP la tía de Lara, Del Valle Galván, que encabezaba la marcha junto a un primo en silla de ruedas, la hermana y otros familiares. “En los barrios no queremos más pibas muertas”, rezaba uno de los carteles junto a la fotografía de la adolescente. Las tres víctimas vivían en un barrio empobrecido de la periferia de la capital argentina.

“En nuestro barrio hay pobreza, pero lo que se dice de Lara no es verdad”, afirmó Galván al rechazar que su sobrina tuviera nexos con la droga o la prostitución. “Queremos justicia, que no se tape nada, que salga a la luz toda la verdad para que paguen los responsables, no tenemos miedo”, dijo a la AFP.

Antonio del Castillo, abuelo de Morena y Brenda, no para de llorar. “No eran asesinos, eran sanguinarios, porque ni a un animal se le hace lo que le hicieron a ellas, no quiero pensar porque me vuelvo loco”, dijo a periodistas en la marcha. Sin embargo, mantiene la confianza en la justicia. “Tengo esperanza de que se llegue a la verdad”, dijo. “Le pido a la gente que esté con nosotros. El país entero está shockeado con lo que nos pasó”, agregó.

Mujeres y pobres

Este triple crimen “es el síntoma de una degradación y descomposición social que hay que tomarse muy en serio”, opinó la socióloga Lucía Cavallero, miembro de la organización feminista Ni una Menos. Entre las asistentes a la marcha, Yamila Alegre, de 35 años, es marroquinera y vino desde Ituzaingó, en la periferia oeste de Buenos Aires para pedir justicia.

Alegre se ofusca porque se hurga en la vida de las víctimas. “Es muy injusto todo, mucho más si somos chicas pobres y nacimos en un barrio con pocos recursos, siempre es trasmano (difícil) salir adelante”, dijo a la AFP. “La sensación es de bronca, enojo, impotencia”, agregó.

Fuente: AFP.

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