El Gobierno de Estados Unidos oficializó su respaldo a Marruecos al anunciar que alentará inversiones de empresas estadounidenses en el Sáhara, consolidando así la convergencia entre diplomacia política y económica en una región estratégica para la estabilidad regional.
El Gobierno de Estados Unidos reafirmó de manera oficial su posición respecto a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, anunciando que apoyará toda iniciativa de inversión de empresas estadounidenses en la región. El pronunciamiento fue realizado por el subsecretario de Estado, Christopher Landau, tras una reunión con el canciller marroquí, Nasser Bourita.
De acuerdo con Landau, esta decisión se enmarca en la continuidad del reconocimiento oficial de Washington a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, al tiempo que refleja la voluntad de articular los intereses políticos con los económicos. “Queremos promover nuevas oportunidades comerciales en una región estratégica para la estabilidad y el desarrollo regional”, expresó.
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Durante el encuentro, ambos diplomáticos destacaron las excelentes y sólidas relaciones entre Rabat y Washington, que han evolucionado en distintos ámbitos durante las últimas décadas. Landau remarcó, además, la disposición de la administración estadounidense a cooperar con Marruecos para impulsar la prosperidad, la paz y la estabilidad en la región sur.
El anuncio supone un paso más en la consolidación de la relación bilateral, donde el respaldo político se complementa con la promoción de inversiones directas. Las Provincias del Sáhara son consideradas por Marruecos como motor de desarrollo y pilar de su proyección africana, lo que otorga a la región un rol clave en la estrategia nacional.
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Analistas coinciden en que este apoyo de Washington podría atraer capital privado estadounidense y abrir nuevas oportunidades de cooperación en sectores clave, como energías renovables, infraestructuras y logística, todos ellos prioritarios para Marruecos en su plan de desarrollo regional.
Estas declaraciones marcan el inicio de una nueva etapa en la dinámica bilateral, en la que Estados Unidos no solo consolida su respaldo político, sino que apuesta por transformar el Sáhara en un polo económico y comercial de alcance internacional, fortaleciendo al mismo tiempo la estabilidad del Magreb y del continente africano.