Cualquier acuerdo para devolver la antigua base estadounidense de Bagram es “imposible”, declaró el domingo el gobierno afgano, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara a Afganistán con sanciones si rechaza la propuesta. Bagram, la base aérea más grande de Afganistán, ubicada al norte de Kabul, fue el centro de operaciones estadounidenses en su guerra contra los talibanes durante 20 años.
Trump amenazó el sábado con castigar al país, sin especificar cómo, si no devolvía la base a Estados Unidos, cuatro años después de que los norteamericanos se retiraran de Afganistán. “Si Afganistán no devuelve la Base Aérea de Bagram a quienes la construyeron, los Estados Unidos de América, ¡¡¡COSAS MALAS VAN A PASAR!!!”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.
Pero el domingo, el jefe de gabinete del Ministerio de Defensa Fasihudin Fitrat, dijo que es imposible llegar a un acuerdo de tal naturaleza con Estados Unidos. “Recientemente algunas personas dicen haber iniciado negociaciones con Afganistán para recuperar la base aérea de Bagram”, dijo Fitrat, en comentarios transmitidos por los medios locales. “Un acuerdo, aunque sea sobre una pulgada del suelo de Afganistán, es imposible. No lo necesitamos”, subrayó.
Luego el gobierno afgano afirmó en un comunicado que “la independencia e integridad territorial de Afganistán son de suma importancia”.
Base estratégica
Trump ha lamentado a menudo la pérdida de Bagram, destacando su cercanía respecto a China, pero el jueves, durante su visita de Estado al Reino Unido, fue la primera vez que planteó públicamente que Estados Unidos debe recuperar el control de la base.
Las tropas estadounidenses y de la OTAN se retiraron caóticamente de Bagram en julio de 2021, bajo la presidencia de Joe Biden, como parte de un acuerdo de paz negociado por Trump, mientras los talibanes tomaban control de vastas áreas de Afganistán antes de finalmente tomar control de todo el país.
La pérdida de poder aéreo provocó el colapso militar afgano semanas después y el regreso de los talibanes al poder.
El sábado, después de sus declaraciones en las redes sociales, un grupo de periodistas le preguntó a Trump en la Casa Blanca si estaba considerando enviar tropas estadounidenses a recuperar a Bagram.
Trump contestó: “No hablaremos de eso, pero ahora estamos hablando con Afganistán, y la queremos de vuelta y la queremos pronto, de inmediato. Y si no lo hacen, ustedes van a descubrir lo que haré”.
Una pequeña ciudad
Bagram fue una pieza clave en la campaña militar liderada por Estados Unidos contra los talibanes, cuyo gobierno fue derrocado por Washington tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras organizaciones han acusado reiteradamente a las fuerzas estadounidenses de haber cometido abusos sistemáticos de derechos humanos en la base, sobre todo contra los detenidos en la “Guerra contra el Terror” de Washington.
El aeródromo original fue construido a principios de 1950 con ayuda de la Unión Soviética, ampliado con ayuda estadounidense durante la Guerra Fría y mejorado significativamente por Moscú durante la ocupación soviética de Afganistán entre 1979 y 1989.
Durante el apogeo del control estadounidense, alrededor de 2010, se había convertido prácticamente en una pequeña ciudad, con supermercados, comercios y cadenas de comida rápida norteamericanas como Dairy Queen y Burger King. La base fue visitada por varios presidentes estadounidenses, entre ellos Barack Obama en 2012 y Trump en 2019.
Fuente: AFP.
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Ataque pakistaní contra centro médico de Kabul mató a 400 personas
El ataque pakistaní perpetrado el lunes contra una clínica de rehabilitación de toxicómanos en la capital de Afganistán dejó “cientos de muertos y heridos”, afirmó la ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), presente en el lugar. El portavoz del Ministerio de Salud afgano, Sharafat Zaman, había reportado el martes 400 muertos y más de 200 heridos en el ataque, efectuado el lunes por la noche contra la clínica.
“Según lo que hemos visto y lo que hemos hablado con las demás (agencias) implicadas en las operaciones de socorro, podemos afirmar que hay cientos de muertos y heridos“, declaró a la AFP el director para Afganistán de la oenegé NRC, Jacopo Caridi. Los dos países llevan meses en conflicto.
Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes pakistaníes (TTP), que han reivindicado ataques en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan. Caridi dijo que el NRC tenía equipos en el terreno después del ataque para apoyar las tareas de rescate.
Confirmó que uno de los edificios del centro médico quedó “completamente quemado y destruido”, y que los equipos de rescate continuaban recogiendo cuerpos de entre los escombros. Una confirmación inmediata sobre el número exacto de víctimas es difícil en Afganistán, donde a menudo ocurren ataques en sitios de difícil acceso y las autoridades suelen dar informaciones contradictorias.
“En Europa tenemos sistemas para identificar a las personas, incluso con sólo partes del cuerpo”, indicó Caridi. “Pero aquí, no sé si tienen estos sistemas. Lo que vi fue un dedo en un lugar, un pie en otro lugar, una mano en un sitio. Fue realmente horroroso”, describió Caridi.
“El balance no es definitivo”
Más de 400 personas murieron en un ataque pakistaní contra un centro para toxicómanos en Kabul, afirmó el martes pasado el gobierno afgano, una acusación desmentida por Pakistán. El ejército pakistaní bombardeó la capital afgana el lunes por la noche. Los dos países llevan meses en conflicto. Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP) que han reivindicado ataques mortales en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan.
“El balance no es definitivo; las operaciones de búsqueda continúan, pero tenemos unos 400 muertos y más de 200 heridos”, declaró el portavoz del ministerio de Salud afgano Sharafat Zaman. El portavoz adjunto del gobierno, Hamdullah Fitrat, también dio cuenta de 400 muertos. El saldo no ha sido verificado a través de una fuente independiente, pero periodistas de AFP vieron por la noche al menos una treintena de cadáveres y decenas de heridos en este centro médico.
El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, afirmó que las acusaciones afganas son “completamente infundadas”. “No se atacó ningún hospital, ningún centro de rehabilitación de drogadictos ni ninguna instalación civil”, escribió Tarar en la red social X, donde aseguró que el ejército llevó a cabo seis ataques “precisos, deliberados y profesionales”.
“Busco a mi hermano”
El martes por la mañana más de un centenar de personas intentaban desesperadamente tener noticias de sus familiares en este hospital que, según fuentes médicas, acogía entre 2.000 y 3.000 toxicómanos.
“Estoy aquí desde anoche. Busco a mi hermano, pero no lo encuentro. ¿Qué puedo hacer?”, declaró llorando Habibullah Kabulbai, de 55 años. Su hermano menor, Nawroz, ingresó hace cinco días. “Estamos desamparados, esto no me pasa solo a mí, sino a todo Afganistán”, añade, rodeado de otras familias en busca de respuestas.
Las operaciones para encontrar cuerpos y posibles supervivientes continúan, según un equipo de la AFP en el lugar. En uno de los edificios de este centro, el techo se ha derrumbado. Azmat Ali Momand, un médico de 30 años, resultó herido.
“El techo me cayó encima”
“Había terminado de examinar a los pacientes y me había ido a hacer las abluciones (antes de la oración) cuando se oyó la explosión” y entonces “el techo me cayó encima”, contó a AFP. El martes se veían restos humanos entre las ruinas ennegrecidas por el incendio que siguió al ataque. Los bombardeos paquistaníes tuvieron lugar el lunes en torno a las 16:30 GMT, provocando el pánico entre muchos habitantes.
“He oído un caza volar sobre nosotros. Unidades militares cercanas dispararon contra el avión. Soltó bombas y se declaró un incendio”, explicó a AFP uno de los guardias del centro médico, Omid Stanikzai.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados exigió el martes una investigación “rápida” e “independiente” de este ataque, con diferencia el más mortífero en el conflicto que enfrenta a ambos vecinos desde hace meses.
Después de una escalada en octubre que causó decenas de muertos, los enfrentamientos entre ambos países se habían calmado, pero se reanudaron con intensidad el 26 de febrero después de una ola de ataques pakistaníes.
Islamabad habló de “guerra abierta” el 27 de febrero y ese mismo día atacó Kabul.
Según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA), 75 civiles afganos murieron entre el 26 de febrero y el 13 de marzo y más de 115.000 familias se han visto desplazadas en las provincias del este y del sur.
Pakistán también ha informado de víctimas mortales entre la población civil.
“Los esfuerzos diplomáticos de los últimos meses han fracasado y los países del Golfo están ahora ocupados con su propia guerra”, afirma Michael Kugelman, experto del centro de estudios Atlantic Council International Affairs, quien no vislumbra un final del conflicto a corto plazo.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) advirtió esta semana que una “inestabilidad persistente (empujaría) a millones de personas a sufrir aún más el hambre” en Afganistán.
Fuente: AFP.
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Mujeres afganas: un vestido azul, una canción, un grito en la montaña
Se sienten encarceladas “como un pájaro al que le arrancaron las alas”, pero siguen adelante, desafiantes a su manera. Cinco mujeres afganas hablaron con AFP sobre las cosas que las ayudan a sobrellevar una vida estrictamente controlada por las normas del gobierno talibán, desde cantar hasta subir a las montañas para gritar. Tienen prohibido estudiar más allá de los 12 años y acceder a numerosos espacios públicos, incluidos parques, piscinas, gimnasios y salones de belleza.
Deben cubrirse al salir de casa, dejando visible únicamente manos y ojos. Quienes infringen la ley se arriesgan a ir a prisión. El líder supremo Haibatulá Ajundzadá insiste en que las mujeres fueron liberadas de la opresión desde que las autoridades talibanas regresaron al poder en 2021, imponiendo su estricta interpretación de la ley islámica.
Por su parte, la ONU afirma que las mujeres se enfrentan a un “apartheid de género”. La sensación de estar atrapadas aumenta a medida que Europa y Estados Unidos endurecen aún más sus normas de entrada, mientras que Irán y Pakistán expulsaron a 2,5 millones de afganos solo el año pasado. “Todas las puertas están cerradas”, comenta una de las mujeres, procedentes de distintas partes del país y cuya identidad AFP oculta por razones de seguridad.
Cuaderno azul
Sanam, de 25 años, quería estudiar Medicina, pero perdió su oportunidad cuando se revocó el acceso a las universidades para las mujeres en 2022. “Me siento privada de mis derechos y enfadada porque nos los quitaron. Soy como un pájaro al que le arrancaron las alas”, afirma. Vive en un pueblo muy pobre, pero siente que está marcando la diferencia al enseñar en línea a 30 niñas y jóvenes.
Cada día “esperan a que les diga buenos días y les enseñe una nueva lección. Enseñar no está permitido y es un delito. Acepto este riesgo porque sé que es valioso y me hace sentir útil”, subraya. También atesora un cuaderno azul. “Para animarme, escribo allí recuerdos todos los días.
Lo guardo en mi armario, entre mi ropa, para que nadie pueda acceder a él", explica. “Las chicas de mi edad son libres fuera de Afganistán. Nosotras estamos en una jaula, no podemos estudiar, pero aun así lo intentamos, tenemos esperanza y seguimos adelante pese a todos los peligros”, recalca.
Gritar en las montañas
Sayamoy, viuda de 34 años, vive en una casa de dos habitaciones en una de las mayores ciudades de Afganistán. Su marido era un oficial militar, asesinado por combatientes talibanes antes de que tomaran el poder. “Me siento muy triste y desearía no ser mujer. Pero cuando veo a mis hijos vuelvo a encontrar esperanza. Aunque mis ojos estén llenos de lágrimas, sigo sonriendo por ellos”, describe.
“Les cuento historias imaginarias. Intento que sean motivadoras y alentadoras”, añade, como relatos sobre una nueva casa con habitaciones y camas separadas. Se gana la vida como limpiadora, pero también da clases a niños de primaria en su casa, señalando una pequeña pizarra blanca en la pared.
Como se espera que las mujeres vayan acompañadas en público por un hombre de su familia, recuerda que la rechazaron en una agencia inmobiliaria. “Me dijeron: ‘Váyase, señora. No tenemos ninguna casa en alquiler’”, recuerda. Cuando buscó ayuda del gobierno, le dijeron que se casara con un combatiente talibán. “El hombre armado (el combatiente) también estaba allí... Me asusté y no volví”, cuenta.
Pero encuentra alivio junto a la tumba de su marido, en una llanura entre altas montañas. “No hay nadie que escuche mi voz. Allí grito mucho”, dice, sintiendo que las montañas comparten su dolor cuando le devuelven el eco de sus gritos. “Entonces mi corazón se vacía de tristeza y me siento aliviada”, atestigua.
Arreglarse y vestirse
Hura, de 24 años, quería ser diplomática y estudiaba relaciones públicas y periodismo antes de que las universidades fueran cerradas a las mujeres. “Todas las puertas están cerradas para las chicas. Solo la del matrimonio queda abierta y esa puerta me da miedo”, indica, temiendo verse obligada a quedarse en casa.
“Lo que mejora mi ánimo es que tomo videos y fotos de mí misma y los publico”, subraya con un piercing visible en la nariz. En uno aparece con un vestido azul de terciopelo escotado, el cabello suelto y cantando en un país donde la música está prácticamente prohibida. Otra publicación la muestra con un colorido vestido tradicional, sonriente y maquillada.
“Me siento libre porque esa foto es mi realidad, es quien quiero ser. Pero también tengo miedo”, confiesa, tras haber oído que mujeres fueron encarceladas por publicaciones en redes sociales. Sigue soñando con ser diplomática y quiere que mujeres en el extranjero la ayuden a acceder a cursos en línea para retomar sus estudios. “Aunque mi cabello se vuelva blanco, no me rendiré hasta obtener mi máster”, enfatiza.
Música de estrellas exiliadas
Shogofa, de 22 años, vive en una ciudad importante con sus padres y ocho hermanos. Se suponía que sería profesora. “Rezo para algún día ser libre y poder estudiar sin miedo. Espero que algún día todas las niñas puedan reír libremente”, detalla. Extraña estudiar y a sus compañeras.
“Me gustaría volver a esos días, poder caminar, ver a mis amigas. Era muy feliz entonces y tenía esperanza en el futuro. Ahora, estoy en un rincón de mi casa y solo estudio en línea”, describe. Shogofa sufre de artritis y la música la ayuda. “Para animarme escucho música y veo programas de cocina. Escucho canciones de Aryana Sayeed y Farhad Darya”, comenta, refiriéndose a estrellas que abandonaron Afganistán.
“Kabul Jaan”, de Darya, fue la primera canción emitida en la radio nacional tras la salida del gobierno talibán en su primer mandato en 2001. Sayeed, que fue jurado en el programa de televisión “Afghan Star”, es conocida por canciones que denuncian la violencia contra las mujeres y recibió amenazas de muerte incluso antes de 2021.
Leer historias de mujeres
Mohjeza, de 30 años, trabajaba en una ONG apoyando a mujeres agricultoras, pero perdió su empleo el año pasado debido a los recortes de ayuda de Donald Trump. Vive en una región montañosa con su madre y cinco hermanos, depende de la energía solar y tuvo que salir de casa en busca de señal telefónica para hablar con AFP.
“Me siento como una prisionera porque ni siquiera puedo ir al mercado sola. No hay un lugar público donde podamos respirar aire fresco unos minutos”, añade. Se ofrece como voluntaria para enseñar a niñas de su comunidad -lo que la “motiva a seguir adelante”- y aún da consejos a las agricultoras a las que ayudaba anteriormente. “Hago ejercicio media hora por la mañana”, relata.
También le encanta leer libros, que descarga y comparte con otras mujeres. “Los libros que suelo leer son sobre mujeres que pasaron por muchas dificultades. Sus historias me motivan a continuar”, insiste. Por el momento sigue atrapada en las montañas después de que le rechazaran una solicitud de visado para estudiar en China. “Solicité asilo en Estados Unidos, pero desde que llegó Trump, todo se canceló. Mi mensaje para quienes están fuera de Afganistán es que nunca pierdan la esperanza”, destaca.
Fuente: AFP.
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Conflicto entre Afganistán y Pakistán se agudiza con bombardeos contra civiles
Afganistán acusó a Pakistán de matar a civiles en el distrito rural de Kandahar este sábado, en medio de enfrentamientos entre estos dos países vecinos del sur de Asia. Varios meses de enfrentamientos fronterizos derivaron el pasado jueves en una escalada bélica, cuando Afganistán lanzó una ofensiva a lo largo de la frontera, que las fuerzas pakistaníes respondieron en tierra y desde el aire.
Según las autoridades afganas, la ofensiva se decidió en respuesta a unos bombardeos aéreos que mataron a civiles y que, según Pakistán, apuntaban contra grupos milicianos que atacan su territorio y que cuentan con el apoyo del gobierno talibán afgano. Islamabad acusa a Kabul de no hacer lo suficiente para reprimir a grupos de milicianos que llevan a cabo ataques en Pakistán, algo que el gobierno afgano rechaza.
Muchos atentados cometidos en Pakistán han sido reivindicados por el grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que ha incrementado su acción en Pakistán desde 2021, cuando los talibanes regresaron al poder en Afganistán.
Este sábado, un periodista de la AFP oyó el sobrevuelo de un avión en Jalalabad, en el este de Afganistán, seguido del sonido de dos fuertes explosiones procedentes del aeropuerto de la ciudad.
Las fuerzas de seguridad afganas afirmaron que derribaron un avión de combate pakistaní y que capturaron a su piloto. Islamabad tachó esa información de “totalmente falsa”.
El Ministerio de Defensa afgano también ha revindicado ataques aéreos en territorio pakistaní durante los últimos dos días, que según expertos podrían haber sido con drones.
En Kandahar, en el sur de Afganistán, varios obreros de la construcción afirmaron que fueron alcanzados por dos bombardeos aéreos que, según el encargado de las obras, mataron a tres personas.
“Todo se puso oscuro”, dijo Enamullah, un joven de 20 años que no dio su apellido. “Yo solo vine de Kabul para ganarme un trozo de pan”, agregó.
Pakistán admitió que bombardeó varias ciudades la víspera, entre ellas Kabul y Kandahar, donde vive el líder supremo de Afganistán. Sin embargo, Islamabad no hizo comentarios sobre las muertes de civiles.
Además de los muertos en Kandahar, el viceportavoz del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, indicó que los bombardeos pakistaníes mataron a 30 civiles en las provincias de Jost, Kunar y Paktika, en el este del país, desde el jueves.
Sin embargo, los balances comunicados por ambos bandos son difíciles de verificar de forma independiente.
Diplomacia fallida
Hasta ahora, los esfuerzos diplomáticos destinados a sellar una tregua, en los que se involucraron Arabia Saudita y Catar, han fracasado. Por su parte, China afirmó que está “trabajando con” con los dos países e hizo un llamado a la moderación.
Estados Unidos, en tanto, “expresó su apoyo al derecho de Pakistán a defenderse de los ataques talibanes”, dijo Allison Hooker, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos.
Pakistán centró sus ataques aéreos de esta semana contra instalaciones del gobierno afgano. Según analistas, es un cambio radical en la estrategia de Islamabad que en operaciones anteriores apuntaba contra milicianos.
El ministro de Información de Pakistán indicó el sábado que su fuerza aérea había alcanzado 37 objetivos en todo Afganistán desde que empezó la ofensiva.
Previamente, Islamabad había informado de la muerte de 12 de sus soldados.
En cambio, Fitrat, el viceportavoz del gobierno afgano, aseguró que más de 80 soldados pakistaníes han muerto y que 27 fueron capturados.
El año pasado se celebraron varias rondas de negociaciones entre Pakistán y Afganistán tras un alto el fuego negociado por Catar y Turquía, sin que se haya logrado un acuerdo duradero. Este mes, Arabia Saudita intervino después de que la tregua se violara varias veces, y medió en la liberación de tres soldados pakistaníes capturados por Afganistán en octubre.
Fuente: AFP.
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Pakistán bombardea Afganistán al declarar “guerra abierta” al gobierno talibán
El gobierno pakistaní declaró este viernes la “guerra abierta” a las autoridades talibanas de Afganistán y bombardeó grandes ciudades, incluida la capital, Kabul, tras meses de ataques entre ambos países. Las agresiones se reanudaron el jueves entre Pakistán, potencia nuclear, y su vecino gobernado por los talibanes, cuando fuerzas afganas atacaron a tropas fronterizas pakistaníes en “represalia” por bombardeos anteriores.
Pakistán y Afganistán, que históricamente mantuvieron relaciones cordiales, se enfrentan esporádicamente desde que el movimiento talibán tomó el control de Kabul en 2021. Islamabad acusa a las autoridades afganas de dar cobijo a militantes armados que lanzan ataques contra su territorio, algo que ellas niegan.
“Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, aseguró a primera hora del viernes el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, en la red social X. Poco antes, periodistas de la AFP presenciaron fuertes explosiones y el sobrevuelo de aviones en las ciudades clave de Kabul y Kandahar, esta última un bastión del gobierno talibán en el sur donde tiene su sede el líder supremo Haibatulá Ajundzadá.
El ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, reivindicó que estos ataques y otros en la provincia de Paktia constituyen una “respuesta adecuada” a los de su vecino. Y el primer ministro, Shehbaz Sharif, advirtió que sus fuerzas armadas “tienen plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva”.
El gobierno de Afganistán confirmó los ataques aéreos, y su portavoz Zabihulá Mujahid afirmó que no hubo víctimas. Horas antes, Mujahid había anunciado la reanudación de “operaciones ofensivas a gran escala” en la frontera “en respuesta a las repetidas violaciones del ejército pakistaní”.
Periodistas de la AFP fueron testigos de disparos y bombardeos en el importante paso fronterizo de Torkham. Pero, en pleno Ramadán, las calles de Kabul estaban tranquilas después del amanecer. Las autoridades talibanas no han aumentado considerablemente la presencia de fuerzas de seguridad ni de puestos de control, constataron los reporteros de la AFP.
Ataques
El ejército afgano había atacado el jueves instalaciones militares fronterizas en Pakistán en represalia, dice, por varios bombardeos mortales. “Decenas de soldados pakistaníes han muerto”, “varios también han resultado heridos y otros han sido hechos prisioneros”, afirmó el vocero Mujahid. Precisó a la AFP que más de 15 puestos avanzados pakistaníes habían caído en dos horas.
Esta información fue desmentida por un portavoz del primer ministro Sharif, según el cual “ningún puesto pakistaní ha sido tomado o dañado”, mientras que se han infligido “graves pérdidas” a los afganos. Ese asalto de las fuerzas de Kabul se produjo además tras varios ataques aéreos pakistaníes del pasado fin de semana en las provincias de Nangarhar y Paktia, a raíz de “recientes atentados suicidas” en Pakistán.
Según la misión de la ONU en Afganistán, estos bombardeos, los más importantes desde los enfrentamientos entre los dos Estados vecinos en octubre, causaron la muerte de al menos 13 civiles. El gobierno talibán afirmó que al menos 18 personas han fallecido. El martes también hubo fuego cruzado en la zona fronteriza, sin causar víctimas.
Tensiones
Las relaciones entre Pakistán y Afganistán se han deteriorado considerablemente en los últimos meses, ya que los pasos fronterizos terrestres han permanecido cerrados en su mayoría desde los combates de octubre, que causaron más de 70 muertos en ambos bandos, aunque los afganos que regresan a su país pueden cruzar la frontera.
Tras un alto el fuego inicial negociado por Catar y Turquía, se han celebrado varias rondas de negociaciones, pero estos esfuerzos no han logrado alcanzar un acuerdo duradero. Ante repetidas violaciones de esa tregua, Arabia Saudita intervino este mes para mediar en la liberación de tres soldados pakistaníes capturados por Afganistán en octubre.
Irán, que comparte frontera oriental con Afganistán y Pakistán y está inmerso por su parte en negociaciones para evitar un conflicto con Estados Unidos, se ofreció este viernes a “facilitar el diálogo” para resolver el enfrentamiento. En los últimos meses se han producido una serie de atentados suicidas en Pakistán y Afganistán.
Entre ellos, un ataque contra una mezquita chiíta en Islamabad que causó la muerte de al menos 40 personas y que fue reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI). La rama regional Estado Islámico-Khorasan también reivindicó un atentado suicida mortal en un restaurante de Kabul el mes pasado.
Fuente: AFP.