La foto, tomada el 18 de julio de 2025, muestra a mujeres charlando en el espacio cultural exclusivamente femenino “Half the Sky” en Pekín. Foto: Jade Gao/AFP
Un huerto, gansos, y ningún hombre. Este alojamiento rural forma parte de las comunidades femeninas que se multiplican en China. Allí las mujeres buscan descanso y apoyo mutuo, lejos de las presiones socioprofesionales y de los juicios masculinos. ¿Sus motivaciones? “Hablar libremente de temas íntimos”, “hacer amigas” o “sentirse seguras”, explican las participantes en esta casa blanca situada en la ladera de una colina.
Tras preparar panes al vapor rellenos de carne en la cocina con vista a las montañas, las mujeres charlan en la acogedora sala de estar, donde las risas brotan alrededor de un juego de mesa y cafés con leche. "Un espacio 100 % femenino es tranquilizador. Entre mujeres hablamos más fácilmente de ciertas cosas", como relaciones amorosas o heridas emocionales, afirma Zhang Wenjing, de 43 años.
“En presencia de un hombre prestamos más atención a nuestra actitud”, añade Chen Fangyan, de 28 años. Las participantes pagan 30 yuanes (unos 4 dólares) por noche, y luego 80 yuanes (11 dólares) a partir del cuarto día, en este lugar llamado “El Universo Imaginario de Keke”, apodo de la fundadora, Chen Yani, de 30 años. “Durante mis experiencias profesionales y empresariales fui acosada por hombres hasta el punto de no poder trabajar normalmente”, relata, añadiendo que fue entonces cuando empezó a pensar en “un lugar donde no existiera esa aprensión”.
Así rehabilitó esta casa situada en Lin’an, en la provincia de Zhejiang, en el este del país, y organiza a través de la red social Xiaohongshu (el Instagram chino, también conocido como RedNote) una estancia en su casa durante el Año Nuevo chino. Doce mujeres acuden para escapar de las preguntas intrusivas de sus padres durante las fiestas, ya que en China la presión por casarse antes de los 30 años es especialmente fuerte.
“En familia, las mujeres deben ocuparse a menudo de los abuelos, hijos y la limpieza. Sin contar las responsabilidades en el trabajo”, señala Chen Yani. “Necesitan un lugar donde no estén obligadas a desempeñar un papel”, subraya. Gracias a su independencia económica y a un mayor nivel educativo, hoy las mujeres tienen más opciones, estima Yuan Xiaoqian, de 29 años.
En RedNote estas comunidades femeninas se multiplican. Buscan ser lugares de solidaridad entre mujeres, durante unos días o meses. Como el que Yang Yun, de 46 años, abrió a comienzos de junio en Xiuxi, un pueblo de Zhejiang. Un lugar con aires de hotel con encanto, muebles rústicos y caligrafías en las paredes. A cambio de 3.980 yuanes (550 dólares) de cuota de inscripción a este club, llamado “Su Espacio”, las socias pueden acudir en cualquier momento y de por vida.
“Si pierde su empleo, a sus padres, discute con su marido, o está agotada por la vida urbana, sabe que puede venir y encontrar calidez”, explica Yang, asegurando tener 120 socias. “Eso les da fuerza mental”, destaca. Las socias pueden convertirse en inversoras, participando en la renovación de casas del pueblo, que luego pueden alquilar a turistas. Estos espacios no mixtos son acusados por algunos de fomentar el antagonismo entre los sexos, algo que Chen Yani rechaza.
“Al igual que los niños o los ancianos (...), las mujeres constituyen un grupo social con trayectorias de vida y problemas similares. Es más fácil comprenderse y mostrar empatía”, explica. Otros lugares reservados a mujeres se van creando en China. “Los hombres tienen un sinfín de oportunidades para socializar, en fiestas alcoholizadas o practicando deportes”, comenta Lilith Jiang, de 34 años, fundadora en Pekín de la librería-café no mixta “La Mitad del Cielo”.
Espacios de intercambio que “las mujeres no tienen”, insiste. Si bien Chen Yani admite que su “modelo económico no es viable”, asegura que “mientras haya demanda, seguirá existiendo y creando otra manera de vivir”. “Algunas personas repiten constantemente a las mujeres: si no te casas, ¿qué será de ti cuando envejezcas?”, dice Lilith Jiang. Para ella “las convivencias 100 % femeninas a largo plazo, para envejecer entre mujeres, podrían ser una solución”.
Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
Paola Irún
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
Selva Fox
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
Raquel Rojas
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.
Exposición retrata a mujeres del Mercado 4 y su lucha por una vida sin violencia
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En el marco del Día Internacional de la Mujer (8M), el UNFPA en Paraguay, Fondo de Población de las Naciones Unidas, lanza por quinto año consecutivo la campaña “¡Quiero Vivir Así! #SinViolencia”, que en el 2026 se inaugura con la exposición fotográfica permanente titulada “Mujeres del Mercado 4 – Retratos de la fuerza laboral femenina”, en alianza con el Mercado Municipal N.º 4.
Desde la organización indiaron que la muestra reúne 28 retratos de mujeres trabajadoras del Mercado 4 y forma parte de la estrategia 2026 de la campaña, centrada en historias reales que visibilizan el derecho de las mujeres a vivir sin violencia, con dignidad y oportunidades.
“Con más de 83 años de historia, el Mercado 4 de Asunción, es el principal centro comercial popular de la capital. Recibe a diario a miles de personas que recorren sus pasillos en busca de frutas, verduras, ropas, productos electrónicos o hierbas medicinales”, recordaron.
También informaron que cerca de 2.700 personas cuentan con permiso y existen aproximadamente 800 locales activos. En este espacio emblemático de la economía popular se desarrolla la exposición.
En el acto de inauguración, el director del Mercado Municipal N.º 4, Alejandro Buzó, destacó el rol de las trabajadoras del centro comercial: “El 60,5 % de los vendedores del Mercado 4 son mujeres; ustedes son el motor económico urbano de la capital del país, y cada una tiene una historia de vida y de superación que merece ponerle rostro a la fuerza laboral del mercado”, expresó.
A continuación aclaró que la muestra está instalada en la juguería del Mercado 4, con ingreso por la calle Pettirossi, en el Paseo de las Flores, debajo del edificio municipal. Podrá ser visitada por la ciudadanía las 24 horas, todos los días, con acceso libre y gratuito.
El Mercado 4 de Asunción es el principal centro comercial popular de la capital. Recibe a diario a miles de personas que recorren sus pasillos. Foto: Gentileza
Ejemplo de lucha y resiliencia
En este tempro del comercio céntrico las protagonistas son las vendedoras de frutas, verduras, flores, jugos, comidas, artesanías y productos tradicionales. Las trabajadoras inician su jornada en la madrugada, son mujeres que han dedicado más de cinco décadas al comercio popular, madres solteras, sobrevivientes de enfermedades, mujeres que financiaron estudios universitarios de sus hijos con el ingreso diario de sus puestos.
“Las vendedoras del Mercado 4 son ejemplo de lucha y resiliencia en la búsqueda de mejores oportunidades para sus familias, y esta muestra busca visibilizar su trabajo y reconocer que todas están representadas en estas historias”, destacó la representante nacional del UNFPA en Paraguay, Rocío Galiano Mares.
Durante la presentación tambien destacaron que las historias reflejan no solo trayectorias laborales extensas, sino también experiencias vinculadas a la conciliación entre trabajo y cuidados, la superación de enfermedades como el cáncer, la reconstrucción tras el incendio de la Feria Aragón y los desafíos de la informalidad laboral, que en muchos casos implica la ausencia de jubilación y de seguridad social.
Red de aliados públicos
“El objetivo principal de la campaña es posicionar la vida sin violencia como un derecho alcanzable y visible a través de historias reales, combinando inspiración con información práctica sobre derechos y servicios disponibles para mujeres en situación de vulnerabilidad”, afirmaron.
Agregaron que desde su creación, “¡Quiero Vivir Así! #SinViolencia” ha construido una red de aliados públicos, privados y de la sociedad civil que amplifican el mensaje a nivel nacional. El año pasado, 30 socios del sector público, privado y de la sociedad civil adhirieron sus voces a esta iniciativa.
Finalmente, indicaron que en esta edición, el lanzamiento en el Mercado 4 busca situar la conversación en un espacio cotidiano y de alta circulación, donde el trabajo femenino sostiene una parte significativa de la economía popular.
Por primera vez AFD emite bonos ODS destinados al financiamiento de mujeres
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Por primera vez la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) llevó a cabo una emisión de Bonos de Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) del ejercicio 2026 por G. 71.000 millones, unos USD 11 millones en el mercado de valores local.
Se trata de la primera emisión en el país, cuyos recursos serán destinados exclusivamente al financiamiento de mujeres, principalmente en las líneas de vivienda, educación o apoyo a mipymes lideradas por ellas, según informó este viernes la banca de segundo piso.
La colocación se realizó a 6 años de plazo, con una tasa de 7,70 %, con pago de intereses trimestral y amortización del capital al vencimiento. “Se trata de bonos ODS de categoría social, cuyos recursos serán canalizados a través del sistema financiero hacia programas que promuevan el acceso de las mujeres al financiamiento y a mayores oportunidades de desarrollo”, indicaron.
Esta operación se enmarcó en la estrategia institucional de la AFD orientada a impulsar el desarrollo económico sostenible, movilizando recursos hacia sectores prioritarios de la economía. “En esta oportunidad, la emisión incorpora un enfoque especial en el acceso de las mujeres al financiamiento, destacando su rol como protagonistas del crecimiento económico y social del país”, indicaron.
Impacto social y ambiental
Detallaron además, que tras el lanzamiento del primer bono sostenible del Paraguay en 2023, se marcó un hito en el mercado de capitales al promover un modelo de financiamiento que combina rentabilidad con impacto social y ambiental.
Con esta nueva colocación, el total emitido bajo este marco ascendió a G. 1.370.000 millones (equivalente a USD 211 millones) consolidando a la institución como una de las principales impulsoras de las finanzas sostenibles en Paraguay.
“A través de estos recursos queremos acompañar a mujeres que estudian, emprenden, trabajan y sueñan con progresar, mujeres que buscan acceder a su primera vivienda, fortalecer sus emprendimientos o continuar su formación académica”, comentó la presidenta de la AFD, Stella Guillén, añadiendo que cuando una mujer accede a más oportunidades, el impacto se multiplica en su familia, su comunidad y en el desarrollo del país.
Con esta nueva emisión, la AFD afirmó que se sigue ampliando el alcance de las finanzas sostenibles en Paraguay, canalizando recursos hacia proyectos que generan desarrollo económico, inclusión social y oportunidades para más paraguayos.
Durante el evento, la Primera Dama de la Nación, Leticia Ocampos, valoró la iniciativa y destacó su impacto asegurando que Paraguay emita por primera vez bonos destinados exclusivamente al financiamiento de mujeres es una señal clara del país que queremos construir, uno en el que las mujeres encuentren más puertas abiertas.
Seis de cada diez mujeres participan del mercado laboral en Paraguay
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El Instituto Nacional de Estadística (INE), difundió datos actualizados sobre la situación de las mujeres en el mercado laboral paraguayo, basados en la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) correspondiente al cuarto trimestre y al consolidado anual de 2025.
De acuerdo con el informe, la tasa de ocupación femenina alcanza el 61 % entre las mujeres de 15 años y más, lo que equivale a 1.419.378 mujeres que se encuentran trabajando activamente en el país. Esta cifra refleja el peso creciente de la participación femenina en la economía nacional y su aporte a la actividad productiva.
Al analizar la condición laboral de las mujeres ocupadas, el mayor porcentaje se concentra en el sector privado, donde el 31 % se desempeña como empleada u obrera. En segundo lugar se ubican las trabajadoras por cuenta propia, que representan el 30 %, lo que evidencia una fuerte presencia femenina en actividades independientes.
El trabajo doméstico remunerado constituye otro segmento relevante, con 16 % de participación, mientras que el sector público emplea al 13 % de las mujeres ocupadas. Asimismo, el 7 % trabaja como familiar no remunerado, generalmente en emprendimientos o negocios del hogar. En contraste, solo el 3 % de las mujeres ocupa el rol de empleadora o patrona, lo que refleja aún una baja presencia femenina en posiciones empresariales.
En términos de sectores económicos, el sector terciario o de servicios concentra la mayor parte del empleo femenino, con 82,6% de participación. Este segmento incluye actividades como comercio, restaurantes y hoteles, transporte, comunicaciones, servicios financieros, así como servicios comunales, sociales y personales.
El sector secundario, que abarca industrias manufactureras, construcción y explotación de minas y canteras, emplea al 9 % de las mujeres, mientras que el sector primario, vinculado a la agricultura, ganadería, caza y pesca, concentra el 8,5 %.
Por ramas de actividad, los servicios comunales, sociales y personales lideran la ocupación femenina con el 39 %, seguidos por comercio, restaurantes y hoteles con el 34 %. Más atrás se ubican agricultura, ganadería, caza y pesca (8,5 %), industrias manufactureras (8,4 %) y finanzas, seguros e inmuebles (7,8 %).
Otras actividades presentan menor presencia femenina, como transporte y comunicaciones (1,6 %), construcción (0,4 %) y electricidad, gas y agua (0,3 %).