La NASA planea instalar un reactor nuclear en la Luna
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La NASA quiere instalar un reactor nuclear en la Luna esta década, confirmó ayer martes la agencia espacial a la AFP, en plena carrera espacial entre Estados Unidos y sus rivales, Rusia y China. Una nueva directiva de la NASA, de la que informó Politico y consultó la AFP, reclama el nombramiento de un zar de energía nuclear para seleccionar dos propuestas comerciales en un plazo de seis meses.
Firmada por el jefe interino de la NASA, Sean Duffy, quien también es secretario de Transporte, el memorando del 31 de julio es la última señal del cambio de la agencia para priorizar la exploración espacial humana sobre la investigación científica. “Desde marzo de 2024, China y Rusia han anunciado en al menos tres ocasiones un esfuerzo conjunto para colocar un reactor en la Luna para mediados de la década de 2030”, afirma.
El primer país en hacerlo podría potencialmente declarar una zona de exclusión, lo que inhibiría significativamente a Estados Unidos de establecer una presencia planificada de Artemis. La idea de utilizar energía nuclear fuera del planeta no es nueva.
Desde el año 2000, la NASA ha invertido 200 millones de dólares en el desarrollo de pequeños sistemas de energía de fisión. El esfuerzo más reciente data de 2023 con tres contratos de estudio industrial de 5 millones de dólares que se centraron en generar 40 kilovatios de energía, suficientes para abastecer continuamente a 30 hogares durante diez años.
A diferencia de la energía solar, los sistemas de fisión pueden operar las 24 horas del día, algo importante durante las largas noches lunares o las tormentas de polvo marcianas. Los avances en tecnología han hecho que estos sistemas sean cada vez más compactos y livianos. La NASA apuesta por enviar un reactor nuclear para 2030. La licitación, que se publicará próximamente, se referirá a un dispositivo capaz de producir al menos 100 kilovatios de electricidad, suficiente para abastecer aproximadamente 75 hogares estadounidenses.
Este anuncio se produce en un momento en el que la carrera mundial por el espacio, especialmente entre Estados Unidos y China, está en pleno apogeo. Pekín ha anunciado su intención de enviar hombres a la Luna para 2030. Desde que regresó al poder en enero, Donald Trump oscila, sin embargo, sobre su prioridad en materia de exploración espacial.
Criticó el programa lunar Artemis, muy costoso y que ha sufrido numerosos retrasos, y en los últimos meses ha insinuado que podría saltarse la Luna para ir directamente a Marte. Un objetivo seguramente influenciado por su exconsejero Elon Musk, obsesionado con el planeta rojo. Pero la disputa entre ambos en junio y las presiones geopolíticas podrían jugar a favor de los proyectos lunares de la NASA.
Lo mandaron “bien a la China”… y terminó rumbo a la Luna
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China lanza este domingo su misión Shenzhou-23 en la que un astronauta permanecerá por primera vez en el espacio durante un año, una etapa crucial en su ambición de enviar humanos a la Luna de ahora a 2030.
Gracias a inversiones masivas, el gigante asiático ha desarrollado enormemente su programa espacial y compite ahora con Estados Unidos y su programa Artemis para volver a pisar el satélite terrestre.
El inicio de la misión está previsto a las 23:08 (15:08 GMT), cuando el cohete lanzadera Larga Marcha 2F despegará desde el centro de Jiuquan, situado en el desierto del Gobi, en el noroeste del país.
El cohete impulsará la nave Shenzhou y a sus tres tripulantes hacia la estación espacial Tiangong (“Palacio Celestial”, en chino), donde uno de ellos debe quedarse un año entero.
Esta experiencia permitirá estudiar los efectos de una larga estancia en microgravedad, indispensable para eventuales futuras misiones lunares o incluso en Marte.
La misión marcará también el primer vuelo espacial realizado por un astronauta originario de Hong Kong: Li Jiaying, de 43 años, que antes trabajaba para la policía de ese territorio semiautónomo chino.
Los otros miembros de la tripulación son el comandante Zhu Yangzhu, un ingeniero espacial de 39 años, y Zhang Zhiyuan, un expiloto de la fuerza aérea, también de 39 años, que viajará por primera vez al espacio.
Además de la estancia orbital de un año, los tripulantes realizarán numerosos experimentos vinculados a las ciencias de la vida, las ciencias de materiales, la física de fluidos y la medicina.
Grandes desafíos
La selección del astronauta encargado de permanecer un año en órbita se producirá más tarde, en función de la evolución de la misión Shenzhou-23, indicó el sábado un funcionario de la agencia espacial china a cargo de los vuelos tripulados (CMSA).
Los “principales desafíos” serán “los efectos sobre el ser humano”: “pérdida de densidad ósea, atrofia muscular, exposición a las radiaciones, alteraciones del sueño, fatiga conductual y psicológica”, explica a la AFP Richard de Grijs, astrofísico y profesor en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Universidad Macquarie, en Australia.
También subraya la importancia de la fiabilidad de los sistemas de reciclaje de agua y aire, así como de la capacidad para gestionar posibles emergencias médicas lejos de la Tierra.
“China se ha vuelto muy competente en estos ámbitos, pero la duración es importante. Un año en órbita sitúa al material y a los seres humanos en un régimen operativo diferente al de las misiones Shenzhou más cortas”, recalca De Grijs.
Hasta ahora, las tripulaciones permanecían seis meses en la estación Tiangong antes de ser reemplazadas.
Nave de ensueño
China está todavía en la fase de desarrollar y probar los equipos necesarios para mandar astronautas a la Luna en esta década.
Para este año está previsto el vuelo de prueba en órbita de la nave Mengzhou (“Nave de ensueño”), que sustituirá a las Shenzhou para las misiones tripuladas a la Luna.
Pekín espera haber construido de aquí a 2035 el primer segmento de una base científica habitada en el satélite terrestre, llamada Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).
El gigante asiático ha inyectado miles de millones de dólares en los últimos treinta años para poner su programa espacial al nivel de los de Estados Unidos, Rusia o Europa.
Sus avances han sido particularmente visibles en la última década.
China posó en 2019 una sonda espacial en la cara oculta del astro lunar, un logro inédito a escala mundial, y en 2021 hizo aterrizar un pequeño robot en Marte.
China está formalmente excluida de la Estación Espacial Internacional (EEI) desde 2011, año en que Estados Unidos prohibió a su agencia espacial, la NASA, colaborar con Pekín.
Esto empujó al gigante asiático a desarrollar su propio proyecto de estación espacial.
Un espacio de aprendizaje y resguardo de los saberes tradicionales
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.
“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.
Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)
Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.
La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.
DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL
“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.
La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.
El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.
ESPACIO DE INTERPRETACIÓN
El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.
“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.
Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.
ACCIONES INTEGRALES
Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.
“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.
El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.
COMERCIALIZACIÓN
El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.
“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.
Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.
Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.
“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”
Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.
“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.
Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.
“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.
Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.
“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.
En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.
“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.
La licitación internacional comprenderá la ingeniería de diseño, construcción integral, mantenimiento operativo de paneles e infraestructura de interconexión eléctrica a la red estatal. Foto: Ilustrativa
Ande prevé adquirir energía eléctrica solar fotovoltaica
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La Administración Nacional de Electricidad (Ande), da un paso hacia la diversificación de la matriz energética del país al convocar formalmente a una audiencia pública virtual para el próximo lunes 1 de junio, a las 19:00.
El objetivo central del encuentro es presentar y socializar el Pliego de Bases y Condiciones (PBC) para la construcción y adquisición de energía proveniente de la futura Central Solar Fotovoltaica de Loma Plata, para la región Occidental (Chaco).
La transmisión se realizará a través de la plataforma Google Meet, y tanto el acceso a la reunión como el documento técnico de la licitación ya se encuentran disponibles en el portal web de la institución.
La futura planta fotovoltaica contará con una potencia de 140 MW y será conectada de forma directa al Sistema Interconectado Nacional (SIN) a través de la Subestación Loma Plata en un nivel de tensión de 220 kV.
De acuerdo con el alcance diseñado por los técnicos, la licitación internacional comprenderá la ingeniería de diseño, la construcción integral, el mantenimiento operativo de los paneles y la infraestructura de interconexión eléctrica a la red estatal.
BANCO MUNDIAL
Desde la Ande resaltaron que, inmediatamente al día siguiente de la promulgación de la reglamentación de la nueva Ley N.º 7599/2025 de generación de energía, la Ande remitió a la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) la solicitud formal para la apertura de la audiencia y la publicación de los pliegos preliminares, para la licitación correspondiente. El desarrollo técnico y financiero del proyecto contó con el soporte técnico y el acompañamiento del Banco Mundial.
Investigadora aporta datos sobre seguridad hídrica
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La doctora Regina León-Ovelar, investigadora del Sistema Nacional de Investigadores (Sisni) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y docente investigadora del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA), publicó el capítulo titulado “Data science and public policies: Towards water security” (Ciencia de datos y políticas públicas: hacia la seguridad hídrica) en un libro de alcance internacional.
Se trata de “Smart water quality monitoring: artificial intelligence, automation and analytical chemistry”, (Monitoreo inteligente de la calidad del agua: Inteligencia artificial, automatización y química analítica) publicado por Springer Cham.
GESTIÓN SOSTENIBLE
El capítulo aborda el papel de la ciencia de datos y las políticas públicas en la seguridad hídrica, destacando la necesidad de integrar información científica, tecnologías digitales y herramientas de gobernanza para fortalecer la toma de decisiones vinculadas al acceso equitativo al agua, la gestión sostenible de los recursos hídricos y el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.