La policía de Shanghái desarticuló este mes una banda dedicada a la fabricación y venta de muñecas Labubu falsas, una operación en la que detuvo a ocho personas y confiscó miles de artículos valorados en 1,7 millones de dólares, informaron medios estatales chinos. Las muñecas de la marca china Pop Mart causan furor en todo el mundo y famosas como las cantantes Rihanna o Dua Lipa las exhiben en sus bolsos.
Estas particulares muñecas, peludas y con colmillos, alcanzan un precio de hasta 40 dólares, se comercializan en cantidades limitadas y causan sensación en todo el mundo. Esta moda ha hecho que muchas falsificaciones, también fabricadas en China, inunden las plataformas de venta online, donde los usuarios de las redes sociales las bautizaron como “Lafufus”.
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La redada ocurrió a principios de julio en Shanghái y fueron confiscadas muñecas valoradas en 12 millones de yuanes (1,7 millones de dólares), informó el martes en la noche el diario estatal Shanghai Daily.
La operación ocurrió después de que Pop Mart alertara a la policía, después de que un cliente denunciara que una muñeca comprada por internet era falsa. Entonces, las autoridades descubrieron una tienda online que vendía ventiladores, parlantes y consolas de videojuegos, pero que también era una tapadera para vender falsificaciones.
Fuente: AFP.
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Putin llega este martes a China tras la visita de Trump
El presidente ruso, Vladimir Putin, llega este martes a Pekín para reunirse con su homólogo chino y “viejo amigo” Xi Jinping, con quien espera dejar en claro que sus lazos son inquebrantables pocos días después de la visita que hizo Donald Trump. La confirmación del viaje de Putin se produjo pocas horas después de que Trump concluyera el viernes una pomposa visita de Estado, la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década, destinada a estabilizar sus turbulentas relaciones.
De su parte, Putin y Xi tienen previsto discutir cómo “fortalecer aún más” la asociación estratégica entre sus países e “intercambiar opiniones sobre temas internacionales y regionales clave”, según un comunicado del Kremlin. Sus lazos se han profundizado desde la invasión que Rusia lanzó sobre Ucrania en 2022. Desde entonces, Putin ha visitado Pekín cada año.
Moscú se encuentra diplomáticamente aislada en la escena mundial y depende en gran medida de Pekín en lo económico, ya que China es ahora el principal comprador del petróleo ruso sancionado. Marcando un tono cordial para la visita, los dos líderes intercambiaron “cartas de felicitación” el domingo para conmemorar los 30 años de la asociación estratégica entre sus países.
Xi afirmó que la cooperación entre Rusia y China se ha “profundizado y consolidado continuamente”, según los medios estatales chinos.
En un mensaje de video dirigido al pueblo chino difundido el martes, Putin dijo que las relaciones han alcanzado “un nivel verdaderamente sin precedentes” y que “el comercio entre Rusia y China sigue creciendo”.
“Sin aliarnos contra nadie, buscamos la paz y la prosperidad universal”, añadió el líder ruso, sin mencionar a ningún tercer país.
Queridos y viejos amigos
Cuando Putin visitó Pekín por última vez, en septiembre de 2025, Xi lo recibió con los brazos abiertos como a un “viejo amigo”, un lenguaje que el líder chino no utilizó con Trump la semana pasada.
Putin, quien de su lado llama a Xi su “querido amigo”, estará ansioso por mostrar al mundo que sus relaciones no se ven afectadas por la visita de Trump.
Aunque no se espera que la visita del presidente ruso reciba la misma fastuosidad que la de Trump, “la relación entre Xi y Putin no requiere ese tipo de gesto de tranquilidad”, dijo Patricia Kim, del centro de investigación Brookings Institution en Washington.
Ambas partes consideran que sus lazos son “estructuralmente más fuertes y estables” que los entre China y Estados Unidos, agregó.
Aunque Pekín ha pedido regularmente que se entablen conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, que ya dura más de cuatro años, nunca ha condenado a Rusia por enviar tropas, al presentarse como una parte neutral.
Trump y Xi hablaron sobre Ucrania la semana pasada, pero el presidente estadounidense se fue de China sin lograr ningún avance.
“Es casi seguro que Xi informe a Putin sobre su cumbre con Trump”, consideró Kim.
Sin embargo, dijo, la falta de resultados claros de la reunión “probablemente tranquilice a Moscú al saber que Xi no llegó a ningún acuerdo con Trump que socavara sustancialmente los intereses rusos”.
Apetito por el petróleo
Putin esperará que China profundice su compromiso con Moscú, después de que Trump dijera a Fox News durante su visita que Pekín había acordado comprar petróleo estadounidense.
Dado que Rusia depende de las ventas a China para sostener su esfuerzo bélico, “Putin no quiere perder ese apoyo”, explicó a la AFP Lyle Morris, de la organización Asia Society.
“Es probable que Putin esté ansioso por escuchar a Xi sobre el próximo paso de China en Oriente Medio”, añadió Morris, después de que “Trump haya señalado claramente que espera que Pekín desempeñe un papel de liderazgo”.
Sin embargo, en lo que respecta a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, China y Rusia pueden tener prioridades diferentes.
“(China) depende de la libertad de las principales vías navegables del mundo para mantener sus actividades económicas, y preferiría que el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz terminara cuanto antes”, dijo a la AFP James Char, de la Universidad Tecnológica de Nanyang de Singapur.
Por otro lado, Moscú “se ha beneficiado económicamente de los combates en Irán debido a la flexibilización de las sanciones contra los suministros energéticos rusos, por lo que podría tener una opinión diferente”. Tras reunirse con Xi en abril, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, dijo que Rusia podría “compensar” la escasez energética de China a medida que la guerra afecta a los suministros mundiales.
Ejercicios nucleares
Rusia anunció este martes que su ejército inició tres días de maniobras con armas nucleares, en las que participan miles de soldados en todo el país. “Del 19 al 21 de mayo de 2026, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia están llevando a cabo un ejercicio sobre la preparación y el uso de las fuerzas nucleares en caso de amenaza de agresión”, informó el ministerio ruso de Defensa.
El anuncio coincide con la intensificación de los ataques de Ucrania con drones, y la visita del presidente Vladimir Putin a China, que arranca este martes. Desde que emprendió su ofensiva en Ucrania en febrero de 2022, Rusia ha blandido reiteradamente la amenaza nuclear.
Los ejercicios tienen lugar meses después de que decayera en febrero, sin ser renovado, el Tratado Nuevo START de limitación de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia. En los ejercicios participarán más de 65.000 soldados con 7.800 categorías de equipamiento y armas, incluyendo más de 200 misiles, según el ministerio de Defensa.
También participarán aviones, buques y submarinos nucleares, y se ensayarán misiles balísticos y misiles de crucero. Los ejercicios incluirán un ensayo del uso de armas nucleares desplegadas en la vecina Bielorrusia, puntualizó el ministerio. Rusia ha desplegado allí un misil hipersónico con capacidad nuclear, el Oreshnik.
Fuente: AFP.
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Trump deja China en buena sintonía para acuerdos comerciales y geopolítica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este viernes de China tras haber conseguido, según sus propias palabras, acuerdos comerciales “fantásticos” y un ofrecimiento de ayuda de su par Xi Jinping para desbloquear el estrecho de Ormuz. El avión presidencial Air Force One despegó del Aeropuerto Internacional de Pekín-Capital alrededor de las 14:40 locales (6:40 GMT) con destino a Washington tras una breve ceremonia de despedida, constataron los periodistas de la AFP.
El magnate republicano mantuvo dos días de reuniones con Xi con el objetivo claro de alcanzar pactos económicos en sectores como agricultura, aviación e inteligencia artificial (IA), además de avanzar en cuestiones geopolíticas espinosas, como la guerra en Oriente Medio o Taiwán. Pese a un tono más moderado por parte del líder chino, Trump aseguró que, de esta visita a Pekín, la primera de un mandatario estadounidense en casi una década, salieron “muy buenos resultados”.
“Cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países”, celebró, mientras Xi lo acompañaba por los jardines de Zhongnanhai, el complejo central del gobierno chino junto a la Ciudad Prohibida en Pekín. “Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver”, añadió, sin dar detalles. Por su parte, Xi aseguró que fue una “visita histórica” y que, a día de hoy, ambas partes establecieron “una nueva relación bilateral, que es una relación de estabilidad estratégica constructiva”. Prometió enviarle a Trump semillas para la Rosaleda de la Casa Blanca.
“Ayuda” en Ormuz
En una entrevista con Fox News tras concluir el primer día de la cumbre, Trump dijo que Xi aceptó varios puntos de la lista de pretensiones de Estados Unidos.
Sobre la guerra en Irán, el presidente norteamericano dijo que Xi le había asegurado que China no se estaba preparando para ayudar militarmente a Teherán, que mantiene prácticamente bloqueado el estrecho de Ormuz, vía clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
“Dijo que no suministraría material militar (...) Lo afirmó con rotundidad”, le aseguró Trump a Fox.
“Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz, y dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, estaré encantado de ayudar’”, añadió el magnate.
Sobre ese mismo tema y luego de consultas sobre si los dos líderes habían discutido el conflicto con Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino publicó este viernes un comunicado en el que pide “un alto el fuego integral y duradero” en Oriente Medio.
“Las rutas marítimas deben reabrirse lo antes posible en respuesta a los llamamientos de la comunidad internacional”, añadió.
Política sobre Taiwán “no ha cambiado”
Los cordiales apretones de manos y la pompa del jueves se vieron eclipsados por una contundente advertencia de Xi sobre un punto de tensión geopolítica mucho más antiguo: Taiwán, una isla de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.
Poco después de que comenzaran las conversaciones, los medios estatales chinos informaron de que el dirigente asiático le dijo a Trump que un mal manejo de ese asunto podría empujar a sus dos países a un “conflicto”.
La entrevista con Fox News no abordó el tema de Taiwán, y Trump no hizo comentarios a los periodistas cuando se le preguntó al respecto el jueves.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó en una conversación con la cadena NBC que “la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán no ha cambiado (...) a partir de la reunión”.
Pekín planteó el asunto, dijo. “Siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a otros temas”, añadió.
Taipéi respondió el viernes agradeciendo a Washington “por expresar repetidamente su apoyo”.
Boeing, soja y petróleo
Trump no detalló el viernes los acuerdos comerciales que, según él, se sellaron con China.
Sin embargo, en la entrevista con Fox, Trump dijo que Xi se comprometió a comprar aviones Boeing, “200 de los grandes”.
Las acciones del gigante aeronáutico estadounidense cayeron tras los comentarios del mandatario, en una señal de que el mercado esperaba una compra más sólida por parte de China.
El presidente dijo que Pekín también había expresado interés en adquirir petróleo y soja estadounidenses.
China, que es el principal cliente del petróleo iraní, compró pequeñas cantidades de crudo a Estados Unidos antes de que Trump le impusiera altos aranceles el año pasado.
Desde entonces, ha reducido drásticamente las compras de soja estadounidense, recurriendo en su lugar a Brasil. Bessent también reveló a la CNBC que Trump y Xi discutieron el establecimiento de “barreras de seguridad” para el uso de la inteligencia artificial.
Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.