El terremoto de Kamchatka de magnitud 8,8 registrado este 29 de julio de 2025 es el mayor terremoto en el mundo desde el de Tohoku, Japón, de magnitud 9,0 de 2011, y que causó un grave tsunami. Asimismo, se encuentra entre los diez terremotos más fuertes ocurridos a nivel mundial desde 1900, según informó el USGS, el servicio sismológico de Estados Unidos.
Este terremoto, registrado a las 23.24 UTC del 29 de julio, fue el último de una serie de sismos ocurridos frente a la costa de la península de Kamchatka (en la costa rusa del Pacífico) que comenzaron 10 días antes. Previos al terremoto de magnitud 8,8 se produjeron 50 terremotos de magnitud 5,0 o superior, incluyendo un terremoto de magnitud 7,4 el 20 de julio y tres terremotos de magnitud 6,6. Solo en las cuatro horas posteriores al temblor se habían se habían registrado 24 réplicas de magnitud superior a 5,0, incluyendo eventos de magnitud 6,9 y 6,3.
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Zona con fuerte riesgo sísmico
Estos terremotos ocurrieron en la zona de subducción sísmicamente activa de Kuril-Kamchatka, donde la placa del Pacífico se subduce al noroeste debajo de la placa de América del Norte. La superficie de esta zona de subducción (fosa de Kuril-Kamchatka) se encuentra al este de las Islas Kuriles y la península de Kamchatka. En esta región, la placa del Pacífico se mueve hacia el noroeste a una velocidad de uno 80 mm/año, lo que la convierte en uno de los márgenes convergentes más rápidos del mundo.
Esta región costera de la península de Kamchatka ha tenido casi 700 terremotos de magnitud superior a 5 desde 1990. El mayor terremoto registrado en la sección de Kamchatka de la zona de subducción fue un terremoto de magnitud 9.0 en 1952. El epicentro de 1952 está a menos de 30 km del epicentro del 29 de julio de 2025.
Fuente: Europa Press.
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Centro simbólico y fortaleza estratégica del Japón moderno
- Juan Carlos Dos Santos
- Fotos: Juan Carlos Dos Santos
De bastión militar del shogunato Tokugawa a centro geopolítico y diplomático del Japón moderno, el Palacio Imperial de Tokio preserva entre sus murallas de piedra y fosos concéntricos la evolución del archipiélago desde la era feudal hasta la actualidad.
En el corazón de Tokio, cercado por rascacielos financieros y avenidas de intenso tráfico, se extiende un oasis de más de 1,1 kilómetros cuadrados de jardines, fosos concéntricos y murallas de piedras.
Es el Palacio Imperial (Kōkyo), residencia oficial del emperador de Japón y sede de la dinastía hereditaria continua más antigua del mundo. Sin embargo, detrás de sus majestuosos fosos y puentes se esconde una trayectoria que encapsula la evolución geopolítica, militar y arquitectónica del archipiélago desde la era feudal hasta la actualidad.
El espacio que hoy ocupa el Palacio Imperial fue, durante más de dos siglos y medio, el poder neurálgico del país bajo el nombre de Castillo de Edo (Edo-jō).
Construido originalmente en 1457 por el guerrero Ota Dokan y expandido radicalmente tras el ascenso del clan Tokugawa en 1603, se convirtió en la fortaleza defensiva más grande del mundo en su época. Desde allí, el shogun ejercía el control político de un Japón pacificado pero cerrado al exterior (sakoku).
El punto de inflexión geopolítico llegó en 1868 con la restauración Meiji. Con la abolición del régimen feudal, la capital imperial se trasladó formalmente de Kioto a Edo, renombrada como Tokio (Capital del Este).
El antiguo castillo militar pasó a ser la residencia del emperador Meiji. Aunque la torre principal del castillo (Tenshudai) había sido destruida por un devastador incendio en 1657 y nunca se reconstruyó, la estructura general defensiva –fosos con agua, atalayas y murallas de basalto– permaneció intacta para proteger el nuevo símbolo del Estado.
ARQUITECTURA DEFENSIVA Y ELEMENTOS EMBLEMÁTICOS
Para quien contempla el palacio desde el exterior, el diseño urbano transmite una sensación deliberada de inviolabilidad y distancia. La ingeniería del periodo Edo no solo buscaba la belleza estética, sino una profunda funcionalidad defensiva frente a asedios militares.
El puente Nijubashi y el Seimon Ishibashi: la icónica vista exterior desde la plaza Kokyo Gaien muestra el puente de piedra, frecuentemente confundido con el Nijubashi (Puente de Dos Pisos), que se encuentra justo detrás.
El nombre histórico de Nijubashi proviene de la época en que el puente superior era de madera y requirió una estructura de soporte doble para salvar la profundidad del foso. Fosos concéntricos y murallas de piedra: los muros están construidos con la técnica Uchikomi-hagi, donde enormes bloques de piedra volcánica se tallaban minuciosamente para encajar sin necesidad de mortero, lo que además de proporcionar resistencia militar le confirió a la estructura una notable capacidad para absorber sismos.
Atalayas defensivas: de las decenas de torres de vigilancia que protegían los accesos, hoy se conservan algunas emblemáticas como la torre Fushimi-yagura, trasladada desde Kioto en el siglo XVII, y Tatsumi-yagura, situada en el foso exterior.
RECONSTRUCCIONES, CUSTODIA Y EL PALACIO EN LA ERA CONTEMPORÁNEA
Durante la Segunda Guerra Mundial, las estructuras del palacio original de la era Meiji sufrieron severos daños por los bombardeos aliados de 1945.
La estructura actual del Palacio Principal (Kyūden) se completó en 1968, combinando conceptos de la arquitectura tradicional japonesa –como techos inclinados y estructuras de madera vista– con concreto reforzado y tecnología antisísmica de vanguardia.
Hoy en día, la seguridad y preservación del recinto no dependen de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF), sino de un cuerpo especial dependiente de la Agencia de la Casa Imperial y la Agencia Nacional de Policía: la Policía Imperial.
Este cuerpo especializado tiene a su cargo la protección directa de la Familia Imperial, la custodia de los accesos y la supervisión técnica de las ceremonias de Estado.
El Palacio Imperial no representa solo la continuidad de la institución monárquica japonesa, sino la transformación de un punto de mando militar feudal en un hito de diplomacia y diplomacia cultural en Asia Oriental. Sus muros de piedra representan el puente tangible entre el Japón de los samuráis y la potencia tecnológica del siglo XXI.
El emperador Naruhito sale en público, dentro de su propio palacio, apenas dos veces al año: el 2 de enero, cuando la familia imperial saluda desde el balcón por Año Nuevo, y el 23 de febrero, su cumpleaños.
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La cultura paraguaya brilló en Rusia
- Fotos: Gentileza
Un fotógrafo y un docente hablan sobre una muestra de cultura paraguaya realizada recientemente en Rusia en el marco del V Festival de la Cultura de los Países de América Latina y el Caribe, que se celebró en Moscú y San Petersburgo del 18 al 26 de julio pasado.
Se trata de Óscar Rivet, fotógrafo profesional que viajó desde Asunción invitado para la ocasión, y William Díaz, docente de español e inglés radicado en Rusia hace 13 años.
En sus fotografías, Díaz hace énfasis en todo lo que es la fauna, las tradiciones y el folclore del Paraguay.
Ambos fueron invitados por la gobernación de Moscú a través de la Embajada Paraguaya en la Federación Rusa. También hubo música y danzas tradicionales.
Las primeras dos presentaciones fueron en Moscú, en el parque Hermitage y en el zoológico de la capital rusa, uno de los más grandes de Europa. En tanto que la tercera fue en la ciudad de San Petersburgo.
MUESTRA SOBRE LA FAUNA
La presentación se basó en una muestra de lo más importante y representativo de nuestra fauna y los animales más emblemáticos de nuestro ecosistema, así como sobre la importancia de la preservación de la biodiversidad.
Bajo los lemas de “La fotografía es un puente que une culturas” e “Imágenes que generan conciencia”, Rivet llevó parte de nuestro país a Rusia, donde el público se mostró muy interesado y deseoso de conocer más sobre nuestra cultura.
Así, fueron exhibidas fotografías del yaguareté, pájaro campana, carpincho, urutaú, tuyuyú cuartelero, aguara guasu, ciervo de los pantanos, entre otros. También fueron exhibidas imágenes de la confección del poncho para’i de 60 listas, de la mano de la artesana Rosa Segovia, e imágenes de trabajos de ñandutí, de la mano de la artesana María Inés Salinas.
Los principales animales que maravillaron a la concurrencia fueron el canto del pájaro campana y el carpincho. Así también, fueron muy ponderadas por el público las artesanías hechas cien por ciento a mano como el poncho para’i y el ñandutí.
INTERÉS DEL PÚBLICO
“El público era muy curioso, culto y con mucho conocimiento. Gente muy leída, que al final de las presentaciones abordó con muchas consultas sobre las presentaciones”, destacó Rivet sobre la experiencia de llevar nuestra cultura a un lugar muy lejano y a un público ávido de conocer más sobre nuestras tradiciones.
Como una anécdota jocosa, Díaz se mostró sorprendido por el conocimiento que tenían muchos rusos de algunas peculiaridades de nuestro país. Así, por ejemplo, dijo que nos conocen debido a que muchos consideran que José Luis Chilavert fue el mejor portero de fútbol de la historia y que somos el único país que cuenta con una sopa sólida. Una persona también hizo una consulta sobre las misiones jesuíticas.
Por último, Rivet señaló que “quedé gratamente sorprendido con Rusia. Muchas historias, país ordenado y limpio. Me gustaría que podamos emular algo de todo aquí en nuestro querido Paraguay”.
Por su parte, Díaz refirió que, a pesar de haber formado una familia y estar consolidado en el país eslavo, “siempre uno extraña su país, su cultura, su idioma, su comida, su familia, sus amigos. Estamos no solo lejos, sino muy lejos. Esta actividad lo que hizo fue traer más cerca de mi corazón mi patria, mi familia, mis amigos, mi comida. Y eso cuenta mucho estando lejos. Estoy feliz con las decisiones que tomé y con quienes estoy, pero eso no cambia mi identidad y quién soy”.
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Estiman más de 10.000 desaparecidos tras los terremotos en Venezuela
¿Mil, 10.000 o 50.000? La cifra de desaparecidos por el doble terremoto que golpeó hace casi un mes y medio a Venezuela da lugar a cifras disímiles que las autoridades no se esfuerzan por esclarecer. La búsqueda de cadáveres continúa entre las ruinas de decenas de edificios que se derrumbaron como castillos de arena y dejaron al menos 6.125 muertos, según el último saldo oficial.
Salvo algún hallazgo milagroso, a más de 40 días de la tragedia se considera “desaparecidas” a las personas cuyos cuerpos no han sido hallados bajo los escombros. El último parte oficial publicado el lunes indica la cantidad de muertos, personas atendidas en hospitales, viviendas afectadas y hasta las toneladas de escombros retiradas. Pero desde el 24 de junio, día de los terremotos, no hay dato alguno sobre desaparecidos.
En Caraballeda, una localidad del estado costero de La Guaira que concentra la mayor cantidad de víctimas y daños, decenas de voluntarios y rescatistas abren túneles entre escombros de edificios derrumbados. Intentan acceder a los apartamentos donde se encuentran los cuerpos de sus seres queridos.
“Vamos a seguir (...) Hasta que no lo consiga, no me voy a quedar quieto”, dice Víctor Morales con lágrimas en las mejillas. Busca el cuerpo de su nieto de 11 años tras recuperar el de su nieta de 13 de entre los escombros.
“Nosotros no nos vamos a rendir, nosotros vamos a seguir. Y estamos desde el día uno aquí, pensando por aquí, abriendo huecos hasta la planta baja, buscando, sacando” escombros, dice este carpintero de 50 años que descansa bajo una lona al pie del edificio, recalentado por el inclemente sol caribeño.
¿Cuántos desaparecidos hay?
Al día siguiente de la catástrofe, Tom Fletcher, responsable de ayuda humanitaria de la ONU, estimó la cifra de desaparecidos en unos 50.000.
Fue un “error”, estimó una fuente diplomática que pidió el anonimato. “Es imposible saberlo exactamente, pero lo que se maneja es arriba de 10.000”, añadió.
Proyectar un número es casi una misión imposible con los datos demográficos oficiales porque el último censo poblacional de Venezuela data de 2011.
El gobierno, que afronta una crisis económica y política desde 2013, no ha podido o querido hacer un censo en los últimos 15 años.
Las autoridades son en general reticentes a publicar estadísticas demográficas o económicas. Lo hacen a cuentagotas, cuando parece convenirles, incluso en medio de la crisis por los devastadores sismos.
El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, dijo el 30 de junio que 30.000 personas se encontraban en las zonas afectadas por el sismo, y que entonces se contabilizaron 19.000 que se salvaron y 2.000 fallecidos.
Según este recuento, faltaban 9.000 personas. 9.000 más 2.000 resulta en 11.000 muertos. ¿Será este el balance final?
El gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, habló la semana pasada de casi 6.000 muertos y, según un registro de habitantes, al menos 1.338 desaparecidos. Otra autoridad con nuevas cifras y más contradicciones.
Ante la ausencia de información oficial, los venezolanos han creado sitios web para intentar encontrar a las víctimas.
Allí también hay contradicciones. Al menos tres iniciativas distintas estiman entre 17.000 y 41.000 desaparecidos.
Según la página “Venezuela Te Busca”, unas 44.274 personas fueron declaradas desaparecidas por sus familiares y 17.790 “quedan por localizar”.
El sitio “Desaparecidos Terremoto Venezuela” data de 44.418 reportados como desaparecidos y 29.518 que siguen “sin contacto”.
Mientras que el portal Venezuela Reporta registra unos 41.311 “desaparecidos”. La fuente diplomática aplaudió la “buena voluntad” de las iniciativas, pero desestimó la fiabilidad de estas cifras.
Descansar en paz"
En “eventos tan desastrosos de semejante magnitud (...) pueda suceder que alguien no se recupere, no se lo encuentre o quede desaparecido”, advirtió Esteban Chala, un experimentado rescatista argentino con experiencia en otras catástrofes.
El temor de muchas familias es que sus allegados figuren para siempre como desaparecidos. Quieren recuperar sus restos para darles una sepultura digna.
Fernando Bencomo enciende un cigarrillo mientras personal forense, vestidos con trajes blancos de bioseguridad, extraen con cuidado el cuerpo irreconocible de su hijo, Fernando Antonio Bencomo, un estudiante de 21 años, y su perro. El cuerpo fue encontrado tras 40 días de búsqueda.
“Tenía toda la vida (por delante). Desde el primer día estoy aquí buscando, no quería parar antes que pudiera descansar en paz”, lamentó este policía de 50 años. “Sacamos entre 40 y 49 cuerpos. Voy a seguir ayudando. Hay otros cuerpos” por recuperar de entre los escombros, afirma. Su hijo es un desaparecido menos, pero un muerto más.
Fuente: AFP.
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Paraguay apuesta por la ciencia para frenar el dengue con innovador control biológico del mosquito
El combate contra el dengue podría dar un paso importante hacia métodos más sostenibles y basados en evidencia científica. El Ministerio de Salud Pública informó este jueves que, en conjunto con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), impulsa un estudio que analizará el desempeño de un bio-larvicida ecológico destinado a reducir la reproducción del Aedes aegypti, mosquito responsable de transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya y el zika.
A diferencia de los métodos tradicionales, que dependen en gran medida del uso de insecticidas químicos y de la eliminación de criaderos, el control biológico busca actuar sobre la fase larvaria del mosquito mediante agentes naturales o de bajo impacto ambiental. Este enfoque pretende disminuir la población del vector sin afectar significativamente otros organismos ni favorecer la aparición de resistencia a los productos químicos, un desafío creciente en varios países.
Estrategias nacionales
La investigación permitirá determinar si esta tecnología mantiene su eficacia bajo las condiciones climáticas y ambientales de Paraguay. Los resultados servirán para fortalecer las estrategias nacionales de vigilancia y control vectorial, aportando información científica que podría respaldar la incorporación de nuevas herramientas para prevenir epidemias de enfermedades transmitidas por mosquitos.
En ese contexto, el viceministro de Rectoría y Vigilancia de la Salud, José Ortellado, recibió a la representante residente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Chika Takahatake, con quien analizó los avances del Estudio de Verificación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el Control de Enfermedades Transmitidas por Mosquitos.
La iniciativa será ejecutada en coordinación con el Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), organismo responsable de las acciones de vigilancia y control del mosquito en el país. Durante el encuentro se revisaron los aspectos técnicos del proyecto y el alcance del acuerdo de cooperación que permitirá desarrollar la investigación.