Por segundo día consecutivo, miles de personas se manifestaron este miércoles en Kiev, capital de Ucrania, contra la nueva ley que limita la independencia de dos importantes organismos anticorrupción, una movilización que resulta inédita desde el inicio de la guerra contra Rusia.
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La nueva ley, que rige desde el martes fue muy criticada por los activistas contra la corrupción en Ucrania. Los ciudadanos advierten que la cada vez mayor presión del gobierno amenaza las reformas necesarias para entrar en la Unión Europea.
Tampoco desde los Estados Unidos están muy conformes con los cambios decretados por Ucrania, incluso Donald Trump comentó que no estaba seguro si cada dólar enviado al gobierno de Zelenski había sido utilizado en la guerra.
También la congresista republicana Marjorie Taylor Greene opinó sobre las manifestaciones en su cuenta de X. Y se tiró contra el líder del gobierno, Volodímir Zelenski.
No se limitó a una crítica al presidente ucraniano, sino que también cuestionó la asistencia militar y económica a Kiev y pidió poner fin a esta política. “¡Y Estados Unidos debe dejar de financiar y enviar armas!”, expresó.
“Un demonio”
Las protestas, que en principio se concentraron en Kiev, con el correr de las horas se extendieron a otras localidades como Lvov, Odesa, y Dnepropetrovsk, sobre todo después de que Zelenski estampara su firma en la cuestionada ley que pone fin a la independencia de la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU, por sus siglas en ucraniano).
Según el medio RT, solo en la capital, más de 1.000 personas se congregaron cerca de la oficina presidencial, coreando consignas como “vergüenza”, “veta la ley”y “Zelenski es un demonio”.
El medio explica que la norma aprobada “establece la completa subordinación del SAP al fiscal general y le otorga a este el derecho de supervisar las investigaciones de la NABU, exigir que cualquier caso se remita a ese organismo y darle instrucciones".
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Esto hará que la NABU desarrolle sus actividades bajo la supervisión del fiscal general, con quien deberán ser acordados todos los acuerdos de culpabilidad y las sospechas.
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Chernóbil: las “dos guerras” de un ingeniero después de 40 años
Nikolái Soloviov libró su “primera guerra”, contra la radiación, en 1986 en la central nuclear de Chernóbil. Cuatro décadas más tarde, “la otra guerra”, esta vez contra la invasión rusa de Ucrania, le arrebató a un hijo. Este aficionado al rock duro conserva de su juventud el pelo largo, ahora canoso. La noche del peor accidente nuclear de la historia, el 26 de abril de 1986, Soloviov era “mecánico de turbinas” en la unidad 2, a unos cientos de metros del reactor 4, que explotó durante una prueba, cuenta con precisión a la AFP.
“Sentí como un terremoto. Las turbinas seguían girando, un ruido muy fuerte, y no oí la explosión”, describe este hombre corpulento de 67 años. Las alarmas sonaron. Entonces se dirigió hacia el reactor número 4. De camino se cruzó con un compañero irradiado que vomitaba, con otro que transportaban en una camilla y otro más desplomado sobre su ordenador, con la cabeza entre los brazos. Todos murieron poco después.
La magnitud de la catástrofe saltaba a la vista. Vio “el cielo” a través del agujero causado por la explosión. En los pasillos, torrentes de agua emanaban de las tuberías rotas. Los bomberos intervinieron en el reactor humeante. “No dejaron que el fuego se propagara”, cuenta Soloviov. Casi todos esos socorristas fallecieron, quemados por la radiación. Al amanecer habló con sus compañeros del tiempo que les quedaba de vida. “Dos semanas”, dijo uno. Entonces Nikolái Soloviov volvió a fumar: “un cigarro cubano”. Lo había dejado cinco meses antes, pero “mejor morir joven y guapo”, bromea ahora.
Ávidos de elogios
La mañana del 26 de abril de 1986, terminó su turno. El equipo de día tomó el relevo. Se fue en autobús a Pripiat, la ciudad donde se alojaban los empleados, a tres kilómetros de la central. En las calles, la gente seguía con su rutina. Lo único diferente eran los camiones que rociaban las aceras con un “detergente” espumoso. Al llegar a casa, le dijo a su mujer que se atrincherara.
Durante días, las autoridades soviéticas ocultaron la catástrofe que debilitó a la URSS más de lo que ya lo estaba. Nikolái Soloviov permaneció en la central durante la “liquidación”, la construcción del primer sarcófago y, posteriormente, del segundo, dañado en 2025 por un ataque con un dron ruso.
También estuvo en 1991 durante un grave incendio en la unidad 2. La central produjo electricidad hasta el año 2000 y desde entonces varios equipos trabajan en su interior para garantizar la seguridad. Soloviov se convirtió en ingeniero. Se quedó porque el trabajo era “interesante”, con salarios altos y “muchas vacaciones”.
En su opinión, la prueba de 1986 era “peligrosa”, pero la dirección insistió en llevarla a cabo para ganarse la simpatía de las autoridades soviéticas. Considera que “sólo la URSS” tenía los medios para llevar a cabo las operaciones de “liquidación”, en las que participaron cientos de miles de personas y otras tantas fueron evacuadas. Soloviov vio a decenas de conocidos suyos morir de cáncer.
De su equipo de noche, solo cuatro empleados, de un total de 22, siguen vivos. En 2005, un polémico informe de la ONU estimó en 4.000 el número de muertos confirmados o futuros en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Un año más tarde la oenegé Greenpeace calculó que fallecieron 100.000 personas.
“Guerra atómica”
Nikolái estuvo expuesto a fuertes dosis de radiación. Atribuye su supervivencia a “su buena salud”, la práctica de deporte, su carácter sereno y sus genes. “Hay que dar gracias a Dios y a mis padres por haberme dado buenos genes”, declara. Vive en su casa de campo cerca de Slavútich, una ciudad fundada en 1986, a 120 km al norte de Kiev, para acoger a los desplazados. En el museo local dedicado a Chernóbil ahora se exponen restos de drones rusos derribados. “Eso es la otra guerra”, comenta Nikolái Soloviov.
En la plaza central de Slavútich habla de su primera guerra “atómica” contra el veneno invisible e inodoro de la radiación. “Aquí, la gente dice ‘antes o después de la guerra’ al referirse al 26 de abril de 1986. Y ahora se dice que ya estamos viviendo la segunda guerra de nuestra generación”, explica.
La noche del 23 al 24 de febrero de 2022 partió hacia la central. Nunca llegó porque los dos puentes que conducían a ella estaban destruidos. El ejército ruso tomó Chernóbil y la ocupó durante un mes. El hijo menor de Nikolái Soloviov se alistó en las fuerzas ucranianas. En septiembre de 2023 fue dado por desaparecido en el frente. Esta desgracia dejó a Soloviov sin fuerzas para trabajar y se jubiló.
Fuente: AFP.
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Ucrania conmemora 40 años de la catástrofe de Chernóbil
Ucrania conmemora el domingo el 40.º aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernóbil que desató la peor catástrofe nuclear civil de la historia. Esta fecha se recuerda más de cuatro años después de la invasión rusa, que ha vuelto a poner en peligro la planta y aumentado el riesgo de que se produzca otra tragedia radiactiva. A continuación, cinco cosas que hay que saber sobre este desastre y la situación actual de la instalación nuclear.
A la 1:23 del 26 de abril de 1986, un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética. El estallido destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo radiactivo a la atmósfera, mientras que el combustible nuclear ardió durante más de 10 días.
Se lanzaron miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo desde helicópteros para contener la fuga radiactiva. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que la causa principal del desastre fue “graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado”, combinadas con el “incumplimiento” de los procedimientos operativos.
Nube radiactiva
En los días siguientes, la nube radiactiva contaminó gravemente Ucrania, Bielorrusia y Rusia antes de extenderse por toda Europa. La primera alerta pública se emitió solo dos días después, el 28 de abril, cuando Suecia detectó un pico en los niveles de radiación en su territorio.
El OIEA fue notificado oficialmente del accidente el 30 de abril, pero el líder soviético Mijaíl Gorbachov no lo reconoció públicamente hasta el 14 de mayo.
Se estima que miles de personas fallecieron como consecuencia de la exposición a la radiación, aunque varían las estimaciones del número exacto de víctimas.
Un informe de la ONU de 2005 estimó en 4.000 el número de muertes comprobadas o previstas en los tres países más afectados. Greenpeace calculó en 2006 que el desastre causó cerca de 100.000 muertos.
Según Naciones Unidas, unas 600.000 personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención, conocidas como “liquidadores”, estuvieron expuestas a altos niveles de radiación. Esta catástrofe aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, lo que impulsó un auge de los movimientos antinucleares en toda Europa.
Ocupación rusa
Las fuerzas rusas ocuparon la central el primer día de la invasión de Ucrania iniciada en 2022. Se tomaron la central sin combates tras enviar decenas de miles de soldados y cientos de tanques a Ucrania desde Bielorrusia, aliado cercano de Moscú.
Los soldados rusos cavaron trincheras y establecieron campamentos en zonas como el llamado Bosque Rojo, denominado así por el color que adquirieron los árboles tras la explosión radiactiva.
Su toma de la planta inactiva suscitó un intenso temor a que un incidente militar pudiera desencadenar otro desastre nuclear en el lugar.
El ejército ruso se retiró aproximadamente un mes después del inicio de la guerra, tras su fracaso para tomarse la capital, Kiev, ubicada a unos 130 km de Chernóbil, y donde hubo una feroz resistencia ucraniana.
Nuevas amenazas
Los restos de la central están cubiertos por una estructura interna de acero y hormigón conocida como el sarcófago, construida a toda prisa tras la emergencia de 1986.
Entre 2016 y 2017 se instaló una nueva cubierta exterior de alta tecnología, denominada el Nuevo Confinamiento Seguro y diseñada para sustituir finalmente al sarcófago, que no estaba pensado como una solución permanente.
Esta enorme estructura metálica exterior fue perforada por un dron ruso en febrero de 2025, por lo que perdió su capacidad para contener la radiación.
En un informe publicado en abril, Greenpeace señaló que, dado que la cubierta “no puede repararse por el momento, y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas”.
Se espera que las reparaciones duren entre tres y cuatro años. Otro ataque ruso podría provocar el colapso del refugio contra la radiación, declaró el director de la central a la AFP en diciembre de 2025.
Zona de exclusión
El área alrededor de la central fue evacuada y se convirtió en una zona de exclusión, con pueblos, campos y bosques abandonados. En total, más de 2.200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2.600 kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia son, en la práctica, inhabitables.
La gente no podrá vivir allí de forma segura durante los próximos 24.000 años, según el OIEA.
La ciudad de Pripyat, a tres kilómetros de la central y con una población de 48.000 habitantes en 1986, fue completamente evacuada. Permanece abandonada, con sus edificios vacíos y en ruinas, incluido un parque de atracciones oxidado y una noria, que la hacen parecer una ciudad fantasma postapocalíptica.
Antes de la invasión rusa de 2022 era posible realizar visitas guiadas al lugar, pero desde hace casi tres años la zona permanece cerrada a los turistas. Sin presencia humana, la región se ha convertido prácticamente en una vasta reserva natural, donde en 1998 se reintrodujo el caballo de Przewalski, una especie rara y en peligro de extinción.
Fuente: AFP.
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Ataques rusos dejan al menos 16 muertos en Ucrania
Los ataques masivos lanzados por Rusia durante la noche dejaron al menos 16 muertos, principalmente en Kiev y la ciudad portuaria de Odesa, según informaron este jueves las autoridades ucranianas, en un contexto donde las negociaciones para poner fin a la guerra permanecen estancadas tras más de cuatro años de conflicto.
Los bombardeos, ejecutados con misiles y drones, figuran entre los más mortíferos de las últimas semanas y provocaron además al menos 107 heridos en distintas regiones del país, incluidas Kiev, Odesa, Dnipropetrovsk y Járkov.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, condenó lo ocurrido y calificó los hechos como “un nuevo ataque atroz contra civiles”, afirmando que Rusia, ante el fracaso de su ofensiva, “opta por aterrorizar deliberadamente a la población”.
Desde el inicio de la invasión, en febrero de 2022, el ejército ruso ha intensificado sus operaciones, lanzando ataques nocturnos casi diarios con misiles y drones, además de recientes bombardeos diurnos que evidencian una escalada en la ofensiva.
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En las últimas 24 horas, Rusia disparó 659 drones y 44 misiles, de los cuales las defensas ucranianas lograron interceptar 636 drones y 31 misiles, según datos de la fuerza aérea de Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que Rusia no merece “ningún levantamiento de sanciones” y sostuvo que “Moscú apuesta por la guerra”, en referencia al estancamiento de las conversaciones diplomáticas.
Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que su país no extenderá la suspensión de sanciones sobre el petróleo ruso almacenado en el mar, medida que había sido implementada para mitigar el impacto del alza de los precios energéticos.
Desde el inicio del conflicto, decenas de miles de civiles han muerto en Ucrania. Solo en Kiev, el alcalde Vitali Klitschko confirmó la muerte de cuatro personas, entre ellas un niño de 12 años, además de 45 heridos, varios de ellos integrantes del personal médico.
Durante la noche, periodistas reportaron fuertes explosiones y la presencia de grandes columnas de humo sobre la capital. En el distrito de Podilski, un edificio residencial sufrió el colapso de su planta baja, y un niño fue rescatado de entre los escombros. Asimismo, un dron impactó contra un edificio de 18 pisos en la misma zona.
En Odesa, donde se registraron al menos nueve fallecidos, se produjeron varias olas de ataques con misiles y drones, según autoridades locales. En la región de Dnipropetrovsk, otras tres personas murieron como consecuencia de bombardeos rusos.
En territorio ruso, en tanto, un ataque nocturno con drones ucranianos dejó dos víctimas fatales, una adolescente de 14 años y una joven, en la ciudad portuaria de Tuapsé, ubicada a orillas del mar Negro, de acuerdo con el gobernador regional Veniamin Kondrátiev.
Fuente: AFP
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Conductores de plataformas se movilizan y advierten sobre escasez del servicio
Conductores de plataformas se movilizan este miércoles en Asunción, Encarnación, Ciudad del Este y Bajo Chaco, lo que motivará la escasez del servicio.
La marcha nacional incluirá a choferes de tres plataformas. Aclaran que la medida no es contra los pasajeros, sino para mejorar las condiciones laborales y garantizar un servicio más seguro.
El motivo principal de la movilización es la solicitud de modificación de la tarifa, atendiendo el desajuste entre ganancias y costos, según explicaciones de Carlos Alvarez, vocero de la Asociación de Motociclistas de Plataforma (Amopla).
“Estamos pidiendo que se revise la tarifa, ya que el costo operativo para nosotros está siendo muy pesado y se nos hace difícil el trabajo”, manifestó esta mañana en declaraciones al programa “Así son las cosas” de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
El pedido obedece a que las plataformas aumentaron su comisión, no así las tarifas en cuanto a ganancias para el conductor, sumado a la suba del combustible y otros gastos, precisó. “Nos vemos obligados a realizar esta marcha para que las plataformas puedan ir revisando ese punto”, precisó.
Ante el “paro” de servicio previsto entre las 9:00 y las 13:00, realizó una advertencia para los usuarios sobre la posible aparición de conductores no habilitados. “Quiero advertir que va a haber personas con cuentas ‘mau’ que van a querer aprovechar esta situación, lo que genera inseguridad a los pasajeros”, indicó.
Otro reclamo son las penalizaciones en caso de rechazo de viajes, establecido por una de las empresas de plataformas móviles.
“Pedimos que seamos reconocidos como conductores independientes, ya que el control algorítmico hace que no seamos independiente real en cuanto a este rubro. Es decir, no tenemos la posibilidad de decidir qué viajes tomar y cuáles rechazar”, explicó el conductor.
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De no hallar respuestas, tomarán medidas más severas, adelantó el vocero de Amopla. “Esto es una antesala a lo que vamos a estar realizando durante estos meses”, acotó.
Proyecto de ley
Cuestionan además el proyecto de ley que regula a los prestadores de servicios y usuarios, debido a que “afectaría solamente a los conductores y a los usuarios, no a las plataformas, deslindándose de toda responsabilidad jurídica dentro del territorio paraguayo”, sentenció.
Por dicho motivo, rechazan la propuesta legislativa argumentando que no sería equitativa para todos los sectores. También se oponen atendiendo que fue tratado solamente con representantes de plataformas, no así con ningún conductor de ninguna organización, mencionó el entrevistado.
“Entonces, lo que nosotros queremos es que la ley de por sí se modifique desde el título. Que sea, ley que regule a las plataformas digitales, prestadores de servicios y usuarios, que sea de forma integral”, puntualizó.
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