Las lluvias torrenciales de una temporada de monzones poco habitual provocaron la muerte de 221 personas en Pakistán desde finales de junio, entre ellos un centenar de niños, dijo el martes una agencia del gobierno. Los monzones, que se extienden de junio a septiembre, son vitales en el sur de Asia porque aportan entre un 70 y un 80% de las precipitaciones anuales, pero también suelen conllevar inundaciones devastadoras y a menudo con consecuencias mortales.
Este año, las lluvias torrenciales empezaron antes de lo habitual, afirmó una portavoz de la Autoridad de Gestión de Catástrofes de Pakistán. “Balances de víctimas humanos como estos se observan generalmente en agosto, lo que convierte esta temporada en poco habitual”, agregó. Entre las 221 personas fallecidas desde el 26 de junio por inundaciones repentinas, edificios colapsados o electrocuciones, “104 eran niños y 40 mujeres”, precisó.
Justamente este martes, las autoridades de la región de Gilgit-Baltistán, en el norte, anunciaron la muerte de tres personas por un deslizamiento de tierra el lunes en una carretera montañosa. Más de ocho vehículos fueron arrastrados por el alud, según las autoridades, que siguen buscando a más de quince personas desaparecidas, dijo a AFP Abdul Hameed, responsable policial del distrito de Diamer.
Las inundaciones del lunes dañaron 50 casas, cuatro puentes, un hotel, una escuela y bloqueó carreteras y afectó la red de comunicación. La región es un importante destino turístico conocido por sus grandes montañas, valles y ríos. Pakistán es uno de los países más vulnerables al cambio climático y sus 225 millones de habitantes están frecuentemente expuestos a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Durante la temporada de monzones de 2022, un tercio del país quedó inundado, con más de 33 millones de personas evacuadas. Se calcula que unas 1.700 personas murieron y gran parte de la cosecha agrícola de ese año se perdió.
Fuente: AFP.
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Conflicto entre Afganistán y Pakistán se agudiza con bombardeos contra civiles
Afganistán acusó a Pakistán de matar a civiles en el distrito rural de Kandahar este sábado, en medio de enfrentamientos entre estos dos países vecinos del sur de Asia. Varios meses de enfrentamientos fronterizos derivaron el pasado jueves en una escalada bélica, cuando Afganistán lanzó una ofensiva a lo largo de la frontera, que las fuerzas pakistaníes respondieron en tierra y desde el aire.
Según las autoridades afganas, la ofensiva se decidió en respuesta a unos bombardeos aéreos que mataron a civiles y que, según Pakistán, apuntaban contra grupos milicianos que atacan su territorio y que cuentan con el apoyo del gobierno talibán afgano. Islamabad acusa a Kabul de no hacer lo suficiente para reprimir a grupos de milicianos que llevan a cabo ataques en Pakistán, algo que el gobierno afgano rechaza.
Muchos atentados cometidos en Pakistán han sido reivindicados por el grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que ha incrementado su acción en Pakistán desde 2021, cuando los talibanes regresaron al poder en Afganistán.
Este sábado, un periodista de la AFP oyó el sobrevuelo de un avión en Jalalabad, en el este de Afganistán, seguido del sonido de dos fuertes explosiones procedentes del aeropuerto de la ciudad.
Las fuerzas de seguridad afganas afirmaron que derribaron un avión de combate pakistaní y que capturaron a su piloto. Islamabad tachó esa información de “totalmente falsa”.
El Ministerio de Defensa afgano también ha revindicado ataques aéreos en territorio pakistaní durante los últimos dos días, que según expertos podrían haber sido con drones.
En Kandahar, en el sur de Afganistán, varios obreros de la construcción afirmaron que fueron alcanzados por dos bombardeos aéreos que, según el encargado de las obras, mataron a tres personas.
“Todo se puso oscuro”, dijo Enamullah, un joven de 20 años que no dio su apellido. “Yo solo vine de Kabul para ganarme un trozo de pan”, agregó.
Pakistán admitió que bombardeó varias ciudades la víspera, entre ellas Kabul y Kandahar, donde vive el líder supremo de Afganistán. Sin embargo, Islamabad no hizo comentarios sobre las muertes de civiles.
Además de los muertos en Kandahar, el viceportavoz del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, indicó que los bombardeos pakistaníes mataron a 30 civiles en las provincias de Jost, Kunar y Paktika, en el este del país, desde el jueves.
Sin embargo, los balances comunicados por ambos bandos son difíciles de verificar de forma independiente.
Diplomacia fallida
Hasta ahora, los esfuerzos diplomáticos destinados a sellar una tregua, en los que se involucraron Arabia Saudita y Catar, han fracasado. Por su parte, China afirmó que está “trabajando con” con los dos países e hizo un llamado a la moderación.
Estados Unidos, en tanto, “expresó su apoyo al derecho de Pakistán a defenderse de los ataques talibanes”, dijo Allison Hooker, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos.
Pakistán centró sus ataques aéreos de esta semana contra instalaciones del gobierno afgano. Según analistas, es un cambio radical en la estrategia de Islamabad que en operaciones anteriores apuntaba contra milicianos.
El ministro de Información de Pakistán indicó el sábado que su fuerza aérea había alcanzado 37 objetivos en todo Afganistán desde que empezó la ofensiva.
Previamente, Islamabad había informado de la muerte de 12 de sus soldados.
En cambio, Fitrat, el viceportavoz del gobierno afgano, aseguró que más de 80 soldados pakistaníes han muerto y que 27 fueron capturados.
El año pasado se celebraron varias rondas de negociaciones entre Pakistán y Afganistán tras un alto el fuego negociado por Catar y Turquía, sin que se haya logrado un acuerdo duradero. Este mes, Arabia Saudita intervino después de que la tregua se violara varias veces, y medió en la liberación de tres soldados pakistaníes capturados por Afganistán en octubre.
Fuente: AFP.
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Calor y chaparrones para el fin de semana largo, prevé Meteorología
El tiempo durante el fin de semana largo estará marcado por condiciones inestables, pero con ambiente caluroso y temperatura cercana a 40 ℃, según el pronóstico extendido de la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH).
Este viernes se presenta fresco al amanecer y por la tarde el ambiente se volverá caluroso. El cielo estará parcialmente nublado, los vientos soplarán del sureste, luego variables y se esperan chaparrones en la zona del Chaco, con lluvias intermitentes que podrían presentarse de forma puntual. La extrema prevista oscilará entre 32 y 36 ℃ en ambas regiones.
Para mañana sábado, se prevé un día cálido a caluroso, con cielo mayormente nublado y predominarán vientos del noreste, luego variables. Las precipitaciones con probables tormentas eléctricas se extenderán a más puntos del territorio nacional. La mínima prevista estará entre 19 y 23 ℃, mientras que la máxima entre 34 y 37 ℃.
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El domingo, en el arranca el tercer mes de año, se anuncia una jornada muy calurosa. El cielo estará parcialmente nublado a nublado, con vientos variables y probables lluvias en gran parte del territorio nacional. Al amanecer la temperatura prevista estará entre 20 y 24 ℃, en tanto que la máxima entre 35 y 38 ℃.
El lunes, feriado debido al traslado de la recordación del Día de los Héroes, persistirá el ambiente caluroso y húmedo en Asunción y alrededores. La temperatura máxima prevista es de 38 ℃. El martes se mantendrían las mismas condiciones, pero ya con una extrema de 39 ℃.
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Pakistán bombardea Afganistán al declarar “guerra abierta” al gobierno talibán
El gobierno pakistaní declaró este viernes la “guerra abierta” a las autoridades talibanas de Afganistán y bombardeó grandes ciudades, incluida la capital, Kabul, tras meses de ataques entre ambos países. Las agresiones se reanudaron el jueves entre Pakistán, potencia nuclear, y su vecino gobernado por los talibanes, cuando fuerzas afganas atacaron a tropas fronterizas pakistaníes en “represalia” por bombardeos anteriores.
Pakistán y Afganistán, que históricamente mantuvieron relaciones cordiales, se enfrentan esporádicamente desde que el movimiento talibán tomó el control de Kabul en 2021. Islamabad acusa a las autoridades afganas de dar cobijo a militantes armados que lanzan ataques contra su territorio, algo que ellas niegan.
“Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, aseguró a primera hora del viernes el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, en la red social X. Poco antes, periodistas de la AFP presenciaron fuertes explosiones y el sobrevuelo de aviones en las ciudades clave de Kabul y Kandahar, esta última un bastión del gobierno talibán en el sur donde tiene su sede el líder supremo Haibatulá Ajundzadá.
El ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, reivindicó que estos ataques y otros en la provincia de Paktia constituyen una “respuesta adecuada” a los de su vecino. Y el primer ministro, Shehbaz Sharif, advirtió que sus fuerzas armadas “tienen plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva”.
El gobierno de Afganistán confirmó los ataques aéreos, y su portavoz Zabihulá Mujahid afirmó que no hubo víctimas. Horas antes, Mujahid había anunciado la reanudación de “operaciones ofensivas a gran escala” en la frontera “en respuesta a las repetidas violaciones del ejército pakistaní”.
Periodistas de la AFP fueron testigos de disparos y bombardeos en el importante paso fronterizo de Torkham. Pero, en pleno Ramadán, las calles de Kabul estaban tranquilas después del amanecer. Las autoridades talibanas no han aumentado considerablemente la presencia de fuerzas de seguridad ni de puestos de control, constataron los reporteros de la AFP.
Ataques
El ejército afgano había atacado el jueves instalaciones militares fronterizas en Pakistán en represalia, dice, por varios bombardeos mortales. “Decenas de soldados pakistaníes han muerto”, “varios también han resultado heridos y otros han sido hechos prisioneros”, afirmó el vocero Mujahid. Precisó a la AFP que más de 15 puestos avanzados pakistaníes habían caído en dos horas.
Esta información fue desmentida por un portavoz del primer ministro Sharif, según el cual “ningún puesto pakistaní ha sido tomado o dañado”, mientras que se han infligido “graves pérdidas” a los afganos. Ese asalto de las fuerzas de Kabul se produjo además tras varios ataques aéreos pakistaníes del pasado fin de semana en las provincias de Nangarhar y Paktia, a raíz de “recientes atentados suicidas” en Pakistán.
Según la misión de la ONU en Afganistán, estos bombardeos, los más importantes desde los enfrentamientos entre los dos Estados vecinos en octubre, causaron la muerte de al menos 13 civiles. El gobierno talibán afirmó que al menos 18 personas han fallecido. El martes también hubo fuego cruzado en la zona fronteriza, sin causar víctimas.
Tensiones
Las relaciones entre Pakistán y Afganistán se han deteriorado considerablemente en los últimos meses, ya que los pasos fronterizos terrestres han permanecido cerrados en su mayoría desde los combates de octubre, que causaron más de 70 muertos en ambos bandos, aunque los afganos que regresan a su país pueden cruzar la frontera.
Tras un alto el fuego inicial negociado por Catar y Turquía, se han celebrado varias rondas de negociaciones, pero estos esfuerzos no han logrado alcanzar un acuerdo duradero. Ante repetidas violaciones de esa tregua, Arabia Saudita intervino este mes para mediar en la liberación de tres soldados pakistaníes capturados por Afganistán en octubre.
Irán, que comparte frontera oriental con Afganistán y Pakistán y está inmerso por su parte en negociaciones para evitar un conflicto con Estados Unidos, se ofreció este viernes a “facilitar el diálogo” para resolver el enfrentamiento. En los últimos meses se han producido una serie de atentados suicidas en Pakistán y Afganistán.
Entre ellos, un ataque contra una mezquita chiíta en Islamabad que causó la muerte de al menos 40 personas y que fue reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI). La rama regional Estado Islámico-Khorasan también reivindicó un atentado suicida mortal en un restaurante de Kabul el mes pasado.
Fuente: AFP.
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Brasil: nuevas lluvias castigan región que registra al menos 48 muertos
Fuertes lluvias golpean nuevamente la noche de ayer miércoles el sureste de Brasil, dos días después de que aguaceros torrenciales dejaron al menos 48 muertos y miles de personas desplazadas de sus hogares. Con cantidades inusitadas de agua, el temporal desatado el lunes en el estado de Minas Gerais provocó inundaciones, derrumbes de edificaciones y deslizamientos de tierra que sepultaron a decenas de personas.
La ciudad más golpeada fue Juiz de Fora y en menor medida la cercana Ubá. En total, hay 19 desaparecidos, según un nuevo balance oficial de los socorristas, que dio cuenta además que más de 3.000 personas deberán pasar la noche fuera de sus casas. Esta tragedia en el sureste del país se suma a otros grandes desastres por inclemencias climáticas sufridos en Brasil en los últimos años, que científicos asocian en varios casos a los efectos del calentamiento global.
Una fuerte lluvia, con rayos y truenos, se desató en la noche del miércoles en Juiz de Fora, con calles inundadas en el centro, constató la AFP. Bomberos que trabajan en los rescates en esa ciudad explicaron a la AFP que a esta altura es poco probable hallar a víctimas con vida bajo los aludes de lodo.
Rescatistas y vecinos continuaron ayer miércoles la búsqueda de los desaparecidos por las lluvias torrenciales, bajo un clima de desesperanza. “Nuestra familia está desesperada”, dijo entre lágrimas a la AFP Josiane Aparecida, una cocinera de 43 años en Juiz de Fora que buscaba entre los escombros a los dos hijos de 6 y 9 años de su prima, así como a su novio.
La prima murió por un deslizamiento de tierra, al igual que su madre. “Tenemos esperanza y no tenemos, porque es muy difícil (hallarlos) y ya perdimos a dos”, lamentó. La casa de sus familiares, en el barrio Paineiras, quedó completamente destruida y sepultada por el lodo.
A pocas cuadras de allí, los rescatistas retiraron el cuerpo de un hombre que antes de morir logró sacar a su esposa de la casa alcanzada por el deslizamiento, según relataron los bomberos a la AFP. En Juiz de Fora, la previsión es de más lluvias fuertes hasta el viernes.
“Era el caos”
En la ciudad de Ubá, a dos horas en automóvil, habitantes cubiertos de barro limpiaban el lodo de un río que se había desbordado, constató la AFP. Felippe Souza Lima, de 30 años, dueño de una ferretería ahora rodeada de agua lodosa y escombros, afirmó que supo la gravedad de la situación cuando vio a dos personas pasando sobre una canoa la noche del lunes.
“Nuestra puerta se abrió de golpe, era el caos. Perdimos muchas cosas, el agua debió llegar a un metro y medio. Pero lo importante es que todos están ok, todos están vivos”, dijo a la AFP. En otra parte de la ciudad, Mauro Pinto de Moraes Filho, de 63 años, observaba desesperado el lodo que rodeaba los vehículos nuevos en su concesionaria. Afirmó que las inundaciones -de hasta dos metros de altura- le provocaron pérdidas de casi un millón de dólares.
“Todo está arruinado. Voy a cerrar temporalmente la sucursal. Después de este desastre, es una locura gastar tanto dinero para reconstruir”, apuntó de Moraes. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó el martes el estado de calamidad en la región y puso en “alerta máxima” a la defensa civil nacional.
Brasil ha sufrido tragedias en los últimos años vinculadas a eventos climáticos extremos, desde inundaciones hasta sequías e intensas olas de calor. En 2024, unas inundaciones inéditas golpearon el sur del país y dejaron más de 200 muertos y dos millones de habitantes afectados, en una de sus peores catástrofes naturales.
Fuente: AFP.