Turistas se protegen del sol con sombrillas durante un paseo en góndola por la laguna de Venecia el 27 de junio de 2025. El Ministerio de Salud de Italia advirtió a residentes y turistas el 27 de junio de 2025 sobre el aumento de las temperaturas en todo el país, emitiendo una alerta roja para 21 ciudades este fin de semana. Foto: AFP
Una ola de calor golpea el sur de Europa con temperaturas de 40 ºC
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El sur de Francia enfrenta este viernes temperaturas de hasta 40 ºC en el marco de una precoz ola de calor, que afectará también el fin de semana a Italia, España y Portugal. Ciudades como Marsella, Venecia o Madrid se encuentran en alerta por calor al inicio del verano boreal, ilustrando la intensificación de los períodos de temperaturas anormalmente altas.
Los científicos alertan desde hace años del impacto del cambio climático en las olas de calor, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más intensos y frecuentes.
Francia registra desde el 19 de junio su 50ª ola de calor nacional desde 1947, la mitad de las cuales tuvieron lugar en el siglo XXI. Este viernes, la temperatura podría alcanzar 40 ºC.
Cuatro zonas del litoral mediterráneo se encuentran en alerta naranja --la segunda más elevada--, con el “factor agravante” de las temperaturas de la superficie del mar.
Según la agencia meteorológica Météo-France, estas podrían “influir en el efecto de las temperaturas mínimas, haciendo las noches más sofocantes”. Las autoridades se encuentran movilizadas desde hace días para evitar los incendios y recomendar a los ciudadanos que adapten sus horarios de trabajo para evitar los picos de calor.
En Marsella, la segunda ciudad más grande de Francia, el ayuntamiento anunció que las piscinas serán gratuitas hasta que termine la actual ola de calor. El miércoles, tras una jornada con más de 35 ºC en varias regiones de Francia, se desencadenaron violentas tormentas por la noche, que causaron dos muertos y 17 heridos.
El viernes por la mañana, 25.000 hogares seguían sin electricidad, según el operador Enedis. Se trata de un “episodio de calor temprano”, cuya duración y extensión requieren “una vigilancia particular”, insiste Météo-France.
La agencia meteorológica ya puso en alerta naranja otros nueve departamentos del sur y el este de Francia a partir del sábado.
“Efectos sobre la salud”
Esta ola de calor también golpea a otros países del sur de Europa. Italia decretó la alerta “roja” este fin de semana en Roma, Venecia y otras 19 ciudades, al estimar que el nivel de calor podría tener “efectos sobre la salud de las personas en buen estado, y no sólo sobre los grupos de población de riesgo”.
El ministerio de Salud italiano recomienda evitar las actividades físicas y exponerse al sol entre las 11H00 y las 18H00, así como una “alimentación ligera, favoreciendo la pasta y el pescado” en lugar de la carne.
También invita a recurrir a los aires acondicionados, comunes en Italia, donde se batió el récord de temperatura para Europa continental en 2021 (48,8 °C), según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La primera ola de calor de la temporada estival en España comenzará el sábado y disparará el mercurio hasta los 42 ºC en el sur. Su duración está prevista hasta el martes.
La agencia meteorológica nacional Aemet decretó la alerta naranja en siete regiones, entre ellas Madrid, Cataluña y Andalucía. Además, las temperaturas mínimas no bajarán de 25 ºC en amplias zonas de la mitad sur del país, lo que augura noches tropicales que harán difícil conciliar el sueño.
Protección Civil recomendó a la población beber mucho líquido, vestir ropa de color claro y estar pendiente de personas mayores o niños, que pueden verse especialmente afectados, entre otras medidas.
Las altas temperaturas también inciden en el incremento de la violencia machista, subrayó el ministerio del Interior, que reforzó las medidas de protección de las mujeres vulnerables hasta que termine el verano.
En Portugal, dos tercios del país estarán en alerta naranja el domingo, con 42 °C previstos en Lisboa y un riesgo máximo de incendio.
Entre maletas, estudios y comunidad: paraguayos que construyen su vida en Irlanda
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Nayeli Carvallo Silvera
Corresponsal de La Nación en Europa
Fotos: Gentileza
Cruzar el Atlántico con una valija cargada de proyectos es una realidad cada vez más frecuente para la juventud paraguaya. Cada año, más personas dejan el país para estudiar, trabajar o iniciar una nueva etapa en el exterior, enfrentando desafíos culturales, emocionales y personales. En ese proceso, la distancia, la adaptación y la reconstrucción de la identidad lejos de casa se convierten en una experiencia compartida entre quienes viven fuera del país.
Cruzar el Atlántico con una valija cargada de proyectos es una realidad cada vez más frecuente para la juventud paraguaya. Cada año, más personas dejan el país para estudiar, trabajar o iniciar una nueva etapa en el exterior, enfrentando desafíos culturales, emocionales y personales. En ese proceso, la distancia, la adaptación y la reconstrucción de la identidad lejos de casa se convierten en una experiencia compartida entre quienes viven fuera del país.
Según una encuesta realizada a paraguayos residentes en Irlanda, las principales razones para emigrar se concentran en la formación académica y el crecimiento personal. Sin embargo, la nostalgia aparece rápidamente. En la mayoría de los casos, la falta de los domingos en familia y de las rutinas cotidianas en Paraguay se convierte en el aspecto más difícil de la experiencia migratoria.
CUANDO TRES PARAGUAYAS ERAN TODA UNA COMUNIDAD
Soila María López de Tynan llegó a Irlanda en 1993. En ese momento, la presencia paraguaya en el país era prácticamente inexistente. No había redes sociales, asociaciones ni canales de comunicación. “Éramos tres paraguayas”, recuerda.
Nacida en Puerto Pinasco y criada en el Bañado Tacumbú de Asunción, fue su primera experiencia fuera del país. Llegó tras casarse con su esposo irlandés e iniciar una nueva vida familiar. Uno de los primeros impactos fue el invierno y la nieve, muy distinto a la realidad de su país, lo que marcó profundamente su adaptación.
Con los años, la presencia paraguaya comenzó a crecer hasta superar hoy los 500 compatriotas. En ese proceso se consolidó la Asociación de Paraguayos Residentes en Irlanda (APRI), formalizada en 2022 como un espacio de encuentro y acompañamiento.
Hoy, Soila preside la asociación, que funciona como punto de apoyo para quienes llegan, especialmente estudiantes de inglés. A través de encuentros culturales y redes de contacto, la APRI se convirtió en un espacio clave para la comunidad paraguaya en Irlanda.
MIGRAR COMO BÚSQUEDA Y ARTE
Para Julieta Benjamín, la migración no fue solo un cambio de país, sino también una forma de explorarse a sí misma. Licenciada en Comunicación Audiovisual, actriz y escritora, llegó a Irlanda impulsada por la curiosidad y la necesidad de crecimiento personal.
En su recorrido aparece una búsqueda constante de algo más, tanto a nivel profesional como interno, junto al deseo de explorar nuevas versiones de sí misma.
Vivir en otro país la llevó a enfrentarse a una nueva realidad, pero también a mirarse desde otro lugar. La distancia transforma la manera en que se percibe el propio origen y abre una sensibilidad distinta frente a la memoria y las raíces.
Esa misma mirada atraviesa su trabajo artístico. En su poemario “La amnesia busca asilo en otra parte”, la memoria y el olvido aparecen como un juego constante, como si cada recuerdo fuera una forma de reconstruir lo vivido desde la distancia.
Para ella, empezar de cero no es solo una decisión geográfica, sino una experiencia profundamente humana, la de desarmarse y volver a armarse cuantas veces sea necesario en un entorno completamente nuevo.
IRLANDA COMO PUENTE HACIA EL FUTURO
En el caso de Alejandro Rivas, ingeniero industrial, la experiencia en Irlanda se enmarca dentro de un proceso más amplio de formación. Su decisión de salir de Paraguay respondió a la necesidad de exponerse a un entorno internacional que le permitiera ampliar sus oportunidades académicas y profesionales. En su camino, Irlanda funcionó como una etapa intermedia, un puente hacia nuevos objetivos en el exterior.
Durante su estadía buscó no solo mejorar el idioma, sino también comprender otras formas de trabajo, de organización y de pensamiento. Desde su perspectiva, cada vez más jóvenes paraguayos están optando por caminos similares, con la idea de adquirir nuevas herramientas y luego decidir cómo reinsertarse o moverse en el mundo con más preparación: “Y es que en el exterior nos damos cuenta de que hay tecnologías nuevas, procesos de automatización y avances que todavía no están tan desarrollados o implementados en nuestro país”.
Sostiene que en Europa se ven innovaciones en automatización, digitalización y sostenibilidad que aún están en expansión en Paraguay. En ese sentido, remarca que también hay mucho por construir en el país.
RESILIENCIA Y COMUNIDAD
La historia de Jessica Enciso refleja otra cara de la migración, la del esfuerzo cotidiano y la capacidad de adaptación. Licenciada en Ciencias del Deporte y acróbata, llegó a Irlanda decidida a estudiar inglés y trabajar al mismo tiempo.
Antes de llegar a Europa, había tenido una experiencia previa en Estados Unidos, que le dio un primer acercamiento a la vida fuera de Paraguay. Aun así, Irlanda representó un cambio más profundo y una rutina completamente nueva.
Los primeros meses exigieron mucho esfuerzo. Resolver trámites, buscar alojamiento, empezar las clases y conseguir trabajo se sumaba a un idioma que al principio no dominaba del todo. Con el tiempo, el inglés dejó de ser un obstáculo y se convirtió en una herramienta que le dio independencia y seguridad.
Hoy, Jessica se desenvuelve con confianza, algo que representa uno de los logros más importantes de esta etapa. Más allá del aprendizaje técnico, destaca la seguridad que ganó en sí misma y la capacidad de seguir avanzando en contextos nuevos.
Para Lucas Grisetti, la experiencia migratoria tiene tanto luces como sombras. Desde su rol en la APRI, participa en la organización de eventos culturales y espacios de formación para la comunidad paraguaya en Irlanda.
Lleva cinco años en el país europeo y describe los primeros tiempos como los más difíciles, especialmente por la adaptación cultural y la vivienda, uno de los principales desafíos para quienes llegan. A pesar de ello, destaca las oportunidades de crecimiento, el contacto con personas de distintas partes del mundo y la apertura de vivir en un entorno internacional.
Desde la vicepresidencia de la APRI, Evelyn Gaona ofrece una mirada más amplia. Tras más de ocho años en Irlanda, describe su recorrido como una mezcla de desafíos y aprendizajes que le permitió construir una vida estable.
La asociación busca promover la cultura paraguaya, fortalecer vínculos y acompañar a quienes llegan. En ese proceso aparece el techaga’u, el sentimiento profundo de extrañar la tierra, la familia y las costumbres.
Sin embargo, también destaca la resiliencia de los paraguayos en el exterior y su capacidad de adaptación. “En cada actividad y en el día a día se nota que los paraguayos somos muy valientes afuera; siempre resaltamos por nuestra calidad humana, la unión y el espíritu mbarete”.
UN MISMO CAMINO, MÚLTIPLES HISTORIAS
Aunque cada historia es distinta, todas se cruzan en un mismo punto. En ese recorrido, la comunidad aparece como el refugio clave para que la distancia no se convierta en soledad.
Estos testimonios demuestran que salir no significa olvidar las raíces, sino caminar el mundo con una mirada nueva, llevando consigo todo lo aprendido. Porque la identidad paraguaya se reconoce en cualquier rincón del mapa, en la solidaridad cotidiana, en esa valentía silenciosa de empezar de nuevo una y otra vez y, sobre todo, en el idioma guaraní.
Llevar nuestra lengua a otros lugares es hacer que la tierra viaje con nosotros; es ese saludo cómplice que acorta los kilómetros y nos devuelve el hogar. Quienes viven estas historias encuentran un mismo impulso, el de salir adelante sin perder nuestra esencia.
Al final, este viaje nos enseña que la distancia no borra lo que somos, sino que lo amplifica.
Ola de calor en Europa: reportan temperaturas récord
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Una gran parte de Europa, desde Francia hasta los Balcanes, enfrentó este sábado otra jornada sofocante, con récords absolutos de temperatura batidos desde Alemania hasta Dinamarca, en una ola de calor que puso a prueba los sistemas de salud.
La sofocante ola se desplaza ahora hacia el noreste del continente, pero la alerta máxima también sigue vigente en Suiza, Alemania, Austria y Hungría. Al menos 193 millones de habitantes de Europa, de los cuales 75 millones en Alemania, enfrentaron temperaturas superiores a 35 ºC, según un análisis de datos de AFP.
Las temperaturas máximas deberían superar los 30 ºC para más de 404 millones de habitantes en Europa -sin contar Turquía-, algo menos que la víspera. El análisis, basado en los pronósticos del servicio meteorológico alemán y en las proyecciones de población para 2025 del Joint Research Center, coincide con las cifras de la oenegé austríaca Klimadashboard.
Las cifras para este sábado crecieron respecto a las previsiones del instituto alemán calculadas para la víspera a las 3:00 GMT del viernes. Entonces se esperaban temperaturas superiores a 35 °C para 150 millones de habitantes. La ola de calor que durante la semana atenazó Francia, el sur de Inglaterra, España e Italia se está desplazando hacia el noreste del continente.
Este sábado, Dinamarca y República Checa registraron las temperaturas más elevadas de su historia, y Alemania y Suiza superaron récords que había sido verificados el viernes. El servicio meteorológico alemán (DWD) emitió este sábado una alerta por calor extremo en la mayor parte del país.
Calor récord
Efectivamente, la estación meteorológica de Drewitz, en el Este de alemania, registró una temperatura de 41,5 °C hacia las 16H30 (hora local), informó un portavoz del DWD a la AFP. Así, superó el récord anterior, de 41,3 °C, registrado el viernes en Saarbrücken, en el suroeste del país.
“Lo que es especialmente pesado para la gente es que de noche no refresca. Muchas regiones del país tendrán de nuevo noches tropicales”, añadió el DWD. Algo similar ocurrió en República Checa, donde este sábado se registró un récord absoluto de temperatura de 40,6 °C, en Doksany, al norte de Praga, informaron los servicios meteorológicos.
El registro más alto anterior, de 40,4 °C, databa de 2012 y se había registrado en Dobrichovice, al suroeste de Praga, recordó la agencia meteorológica CHMI. En Dinamarca, el Instituto Meteorológico de Danés (DMI) informó este sábado que había registrado la temperatura más elevada desde que comenzaron las mediciones, en el siglo XIX.
“Con 36,6°C al norte de Odense, tenemos el día más caluroso jamás registrado desde que empezaron las mediciones, en 1874”, señaló el DMI en una publicación en X, añadiendo que “el día aún no terminó”.
En Suiza, la ciudad de Basilea registró 39 ºC, la temperatura más elevada registrada en un mes de junio en el país. Se trató del tercer día consecutivo de registros récord de calor en Suiza para el mes de junio.
Así, en toda Europa, cualquier medio se tornó bueno para ganar unos grados: refugiarse en una iglesia, dormir en el sótano o a la orilla de un río, o refrescarse bajo una fuente. Una popular cadena francesa de productos congelados se convirtió en un refugio seguro para huir del calor aunque sea por unos minutos.
Ola de calor en Francia: suben a 55 muertes por ahogamiento y un repunte de paros cardiacos
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El balance de personas muertas por ahogamiento en Francia durante la actual canícula se elevó a 55 personas, informó el viernes el gobierno, que teme un balance todavía peor. Después de varios días de temperaturas cercanas o superiores a los 40 ºC en algunas zonas, numerosas personas han muerto ahogadas, en su mayoría jóvenes, que se bañaban en zonas no autorizadas en ríos o lagos para escapar del calor.
El jueves por la noche “estábamos en 55 (ahogados), pero tememos que la situación no evolucione favorablemente”, dijo la ministra de Deportes, Marina Ferrari, a la cadena televisiva Franceinfo. Según la ministra, “un 65 % de estos ahogamientos tuvieron lugar en lugares de baño no vigilados o no autorizados”.
La actual ola de calor en Europa ha sido especialmente intensa en Francia, que ha vivido las dos noches más calurosas jamás registradas y ha experimentado un repunte de los paros cardíacos.
El prefecto de policía de París, Patrice Faure, advirtió que los hospitales de la capital francesa y su área metropolitana están cerca de la “saturación”, por lo que prohibió el consumo del alcohol en la vía pública a partir del mediodía del viernes.
Saturación hospitalaria
El prefecto de policía de París advirtió ayer jueves que los hospitales de la capital francesa están cerca de la “saturación” y anunció la prohibición del consumo de alcohol en la vía pública a partir del mediodía del viernes.
“Estamos llegando a una ‘saturación’ de los centros hospitalarios”, declaró el prefecto de policía, Patrice Faure, que destacó que el número de ingresos “no cesa de aumentar”. La autoridad mencionó que se adoptaron diversas medidas de prevención, comenzando por un decreto que veta el consumo de alcohol en París en la vía pública a partir del mediodía del viernes (10:00 GMT) y la prohibición de la venta para llevar a partir de las 18:00.
“Esta prohibición no se aplica a las zonas del espacio público ocupadas habitualmente por restaurantes y establecimientos de bebidas que cuenten con las autorizaciones necesarias”, precisó la Prefectura de Policía. El decreto estipula la prohibición de consumo en la calle desde las 12:00 del viernes hasta las 07H00 del día siguiente. Después, también regirá un veto desde el mediodía del sábado hasta el domingo a las 7:00.
Convocan a huelga
Los sindicatos de docentes en Francia llamaron ayer jueves a la huelga para protestar contra “unas condiciones de trabajo inaceptables”, mientras una intensa ola de calor bate récords de temperatura en el país. Con la mayor parte de Francia en alerta roja, se espera que la ola de calor alcance su punto máximo el jueves.
La mayoría de las escuelas francesas no están equipadas con aire acondicionado, y alrededor de 3.500 centros permanecieron cerrados ayer jueves. Miles de escuelas más se vieron obligadas a adaptar sus horarios, y muchas de las que siguieron abiertas tuvieron dificultades para enseñar al alumnado en sofocantes aulas.
Un cartel pegado el jueves en la puerta de una escuela en el este de París decía: “Las temperaturas en las aulas alcanzaron entre 32°C y 34°C a las 8 de la mañana”. “La salud del personal y del alumnado, así como sus condiciones de trabajo, están corriendo peligro”, señalaron los sindicatos en un comunicado conjunto.
Las centrales denunciaron “una clara falta de preparación” ante las olas de calor. “Desde hace 48 horas, recibimos cada vez más alertas de nuestros compañeros sobre las condiciones en las que trabajan”, indicaron.
Los sindicatos mencionaron “desmayos”, un aumento de las visitas a la enfermería escolar y de los traslados a urgencias, así como “un repunte en los partes de salud y seguridad en el trabajo”.
“Ante el empeoramiento de la situación y la inacción del Gobierno”, los sindicatos señalaron que habían presentado preavisos de huelga. También animaron al personal a recurrir a las medidas ya existentes, como ejercer su derecho de retirada del puesto de trabajo en caso de peligro grave e inminente.
Un termómetro muestra una temperatura de 89,6 grados Celsius en un coche negro durante una ola de calor en Toulouse el 23 de junio de 2026. Foto: Ed Jones/AFP
Francia: segundo caso de niño fallecido dentro de un auto en plena ola de calor
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Un niño de 3 años murió el miércoles por la tarde cuando se encontraba solo dentro de un auto en la localidad de Saint-Gratien, al noroeste de París, en plena ola de calor en Francia, indicaron este jueves a AFP varias fuentes. Sus padres lo “hallaron en el vehículo aparcado ante el domicilio”, indicó una fuente policial. Los bomberos confirmaron el deceso ocurrido cuando la región de París y gran parte del país estaba en alerta roja por calor extremo.
La fiscalía de Pontoise indicó a AFP que cuando llegaron los equipos de emergencia, estos tomaron el relevo de los padres del menor que intentaban reanimarlo, en vano. Según las primeras pesquisas, el niño, a quien su padre pidió que hiciera una siesta, escapó a la vigilancia de sus padres durante al menos 45 minutos y se encerró en el auto, donde quedó atrapado, indicó la fiscalía.
Francia vivió el miércoles su jornada más calurosa jamás registrada, superando el récord de la víspera, con un indicador térmico nacional de temperaturas medias provisionalmente fijado en 30°C. La ola de calor que afecta al país, así como a una parte importante de Europa desde hace casi una semana, ya ha provocado numerosas tragedias, con más de 40 ahogados en Francia y varias personas sin hogar fallecidas.
El lunes, dos hermanos de 2 y 4 años también fueron hallados muertos dentro del auto de su familia, aparcado en una zona residencial de Carpentras, en el sureste de Francia. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, informó el jueves de un “aumento de la mortalidad” en la capital a causa de la ola de calor, sin dar cifras.