- Brasilia, Brasil. AFP.
El Congreso de Brasil aprobó ayer miércoles derogar un alza en los impuestos a las transacciones internacionales decretada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, un revés para el mandatario en su esfuerzo por equilibrar el presupuesto de la mayor economía latinoamericana.
Por amplias mayorías en ambas cámaras, el parlamento votó en contra de tres decretos firmados por Lula en mayo que elevaban las tasas cobradas sobre operaciones como compras con tarjetas de crédito en el extranjero y los envíos de dinero a otros países, entre otros incrementos.
“La derogación del decreto significará automáticamente una restricción de los programas sociales perjudicando a los más pobres” dijo a periodistas el líder de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, Lindbergh Farias.
Incluso partidos que forman parte de la coalición del gobierno de izquierda votaron en contra de los tributos fijados para cumplir las reglas fiscales del país. La iniciativa para derogar los impuestos fue liderada por el partido del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
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Lula busca “cumplir la regla fiscal sin renunciar a su obsesión por el aumento descontrolado de los gastos públicos”, afirmó el diputado Luciano Zucco, autor del acto legislativo. La regla fiscal limita el crecimiento del gasto hasta 2026, cuando acaba el periodo presidencial. El Ejecutivo argumenta que el alza afectaría principalmente a las personas de mayores ingresos y permitiría equilibrar el presupuesto sin renunciar a la inversión social.
La oposición, de su lado, argumentó que los impuestos se traducirían en un aumento en la inflación, que en mayo se situó en 5,32% interanual. A comienzos de año el real brasileño llegó a su cotización más baja en la historia frente al dólar por una reacción adversa de los mercados a un proyecto del gobierno para eximir del impuesto de renta personas de ingreso medio. La moneda ha recuperado buena parte de su cotización desde entonces.
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Lula adelanta pagos de asistencia para 50 millones de beneficiarios antes del balotaje
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció el lunes que adelantará pagos de un programa emblemático de asistencia social, de forma que sus 50 millones de beneficiarios lo cobrarán antes del balotaje del domingo en Brasil. Creado en 2003 por el izquierdista Lula en su primer mandato, el Bolsa Familia garantiza un ingreso mensual transferido por el Estado a familias pobres, bajo requisitos como escolarización y vacunas al día de los hijos.
Tras su derrota en la primera vuelta por 47 % a 45 % de los votos, las encuestas muestran a Lula en empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022). El gobierno modificó el calendario de pagos del Bolsa Familia hasta fin de año “para mitigación de riesgos excepcionales” ligados al fenómeno climático El Niño, según una ordenanza del ministro de Desarrollo.
El calendario original preveía que cerca de la mitad de las familias cobraran el monto de octubre después de las elecciones, pero ahora todas lo harán antes. Jair Bolsonaro tomó una medida similar antes del balotaje de 2022. Poco antes de la primera vuelta del 4 de octubre, Lula aumentó un 15 % el Bolsa Familia, cuyo piso mínimo alcanzó los 691 reales mensuales (unos 137 dólares).
Dijo luego en una entrevista que “no sabía” que el programa llevaba tres años sin ajustes. Lula tiene su principal base electoral en regiones pobres del país como el noreste. En los últimos días también prometió un perdón a deudas de microemprendedores, un fondo de becas universitarias y un pase libre de transporte. Y obtuvo un triunfo clave en el Congreso con la aprobación de una reforma constitucional que garantiza dos días de descanso a los trabajadores. “No voy a dejar de dar un beneficio que puedo dar porque hay elecciones”, dijo el mandatario el lunes a la cadena televisiva SBT.
El senador Camilo Santana, coordinador de campaña de Lula, afirmó a periodistas que el equipo económico de Bolsonaro dio señales de que planea “acabar con el Bolsa Familia en este país”. El derechista aseguró en redes que el programa está “garantizado” en su eventual gobierno y acusó a Lula de usar una “estrategia para meter miedo”. Bolsonaro promete un “tijerazo” al gasto público, sin detalles sobre los sectores que lo sufrirían, en un contexto de deterioro fiscal.
Fuente: AFP.
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Brasil define su rumbo: mercado o estatismo
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
En la semana decisiva en la que millones de brasileños acuden a las urnas, una segunda vuelta electoral para elegir el futuro de su nación, el debate político trasciende los nombres individuales y se sitúa en una encrucijada fundamental: elegir entre el modelo de un Estado interventor y desbordado, o consolidar una agenda de libertad económica, responsabilidad fiscal y firmeza en la seguridad pública.
Brasil ha demostrado históricamente un dinamismo formidable cuando se le permite al sector privado ser el verdadero motor de la riqueza. Durante los años de gestión conservadora, la premisa fundamental fue simplificar la burocracia, fomentar las privatizaciones y reducir el peso que el Estado ejerce sobre los hombros de los contribuyentes. La promulgación de la Ley de Libertad Económica y la atracción de inversiones privadas en áreas estratégicas como el saneamiento, la infraestructura y el agronegocio demostraron que la prosperidad no nace de decretos gubernamentales, sino de la iniciativa individual, la certeza jurídica y el respeto a la propiedad privada.
Frente a quienes proponen mantener el gasto público desmedido y al endeudamiento como supuestas vías de crecimiento, la alternativa conservadora sostiene que la verdadera justicia social proviene de un empleo digno y formal, no de la dependencia estatal. Mantener el equilibrio fiscal y proteger el valor de la moneda no son meros conceptos abstractos para analistas de mercado; son la única garantía real de que el costo de vida no devore el salario de la familia trabajadora.
Por otro lado, la economía no prospera en el caos. La seguridad pública constituye el pilar indispensable para cualquier proyecto de desarrollo sostenible. Durante el mandato de Jair Bolsonaro, la estrategia de tolerancia cero hacia el crimen organizado, el fortalecimiento de las fuerzas policiales y la flexibilización del derecho a la legítima defensa permitieron registrar reducciones históricas en los índices de homicidios y delitos violentos a nivel nacional. Todo lo contrario al último y actual periodo de Lula da Silva.
Garantizar calles seguras no es solo una medida de control social, sino un acto fundamental de protección a las familias y a los pequeños comerciantes que integran el tejido productivo del país. Cuando el Estado garantiza la ley y el orden, los ciudadanos recuperan la libertad de emprender, transitar y prosperar sin el yugo de la criminalidad.
Estas elecciones representan una oportunidad para reafirmar un rumbo claro. Brasil no necesita recetas caducas de intervencionismo que históricamente han derivado en estancamiento y corrupción. Lo que la nación exige es regresar a un modelo que confíe en la capacidad de sus ciudadanos, proteja las libertades individuales y mantenga la firmeza institucional necesaria para asegurar un futuro de paz, trabajo y progreso.
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Balotaje de infarto con Lula y Bolsonaro al borde del empate ¿Quién ganará?
Cuando falta menos de una semana para el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, la gran pregunta es ¿quién va a ganar? Las últimas encuestas muestran una carrera presidencial cada vez más ajustada en Brasil, con el senador conservador todavía por delante, pero con una ventaja que se achica frente al actual mandatario, que busca la reelección. Los números anticipan una definición de infarto, en la que cada voto podría resultar decisivo.
Los sondeos divulgados este lunes 19 de octubre reflejaron una tendencia favorable para Lula en los últimos días, luego de que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, terminara la primera vuelta con una diferencia cercana a los dos puntos sobre el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), según publicación del medio RT.
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Encuestas encienden alarmas
Una de las mediciones, realizada por Nexus para BTG y publicada este lunes, ubicó a Flávio Bolsonaro con el 46,5% de las preferencias, frente al 45,9% de Lula. La diferencia quedó reducida a apenas 0,6 puntos porcentuales.
El escenario mostró un cambio respecto del sondeo anterior de la misma firma, divulgado el 13 de octubre, cuando el senador del Partido Liberal (PL) alcanzaba el 47,9%, mientras que el actual presidente reunía el 45,1%.
Otra medición, elaborada por AtlasIntel para Bloomberg, también situó a Bolsonaro al frente, aunque con una ventaja más amplia. El senador obtuvo un 49,8% de las preferencias, frente al 47,6% atribuido a Lula.
Sin embargo, los resultados evidenciaron un retroceso del candidato conservador en comparación con el relevamiento del 9 de octubre, cuando registraba un 51,1 %. En sentido contrario, Lula mostró una recuperación al pasar del 45,7 % al 47,6 % en esa misma serie de mediciones.
Aunque los dos sondeos mantienen a Flávio Bolsonaro por delante, la reducción de su ventaja y el crecimiento de Lula alimentan la incertidumbre sobre el desenlace de una elección que entra en su etapa decisiva.
Insultos y acusaciones
El enfrentamiento en el último debate estuvo marcado por interrupciones, provocaciones y fuertes cuestionamientos, al punto de que la moderadora tuvo que intervenir en reiteradas ocasiones para mantener el orden.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Lula se quejó de que su adversario se burlaba de él. La periodista pidió entonces a Flávio Bolsonaro que respetara los turnos de intervención y evitara hablar mientras su rival tenía la palabra.
La respuesta del mandatario elevó todavía más el tono de la confrontación. “El payaso aquí es él, no yo”, lanzó Lula, quien también acusó al movimiento bolsonarista de carecer de “comportamiento ético”.
El cruce dejó en evidencia la dureza de una campaña en la que los ataques personales y las acusaciones mutuas ganaron protagonismo, mientras los candidatos buscan convencer a quienes todavía no definieron su voto.
Con las encuestas mostrando una competencia estrecha y un electorado dividido, los últimos días de campaña serán cruciales. La ventaja de Bolsonaro ya no parece tan firme como al comienzo de la recta final, y Lula intenta aprovechar cada oportunidad para revertir el resultado de la primera vuelta.
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Lula y Flávio Bolsonaro se cruzan con duros ataques en el primer debate cara a cara
Con más agravios personales que propuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro debatieron este domingo por primera vez en TV, a una semana del balotaje electoral en Brasil, mientras empatan en encuestas. Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), venció en la primera vuelta por 47 % contra 45 % de los votos al veterano Lula, de 80 años.
El debate en los estudios de TV Band en Sao Paulo, el primero tras la negativa de Lula a participar antes de la primera vuelta, no tardó en encenderse. Con una corbata con los colores de Brasil, el izquierdista se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar “distancia con miliciano”, según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador derechista con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Rio de Janeiro.
Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la “billetera puede ser robada”, y mostró una anotación en la palma de su mano: “Corrupto”. Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, estuvo preso por corrupción antes de que su condena fuera anulada por defectos de forma.
“Mentiroso contumaz, malandro”, lo llamó el izquierdista luego de que su adversario mencionara a la primera dama Janja da Silva como un gasto público dispensable. “Brasil te va a jubilar”, le dijo Bolsonaro. Vestido de traje aunque menos formal que Lula, Bolsonaro se paró varias veces detrás de su rival mientras hablaba a cámara, haciendo gestos de negación.
El voto del preso Bolsonaro
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo “payaso”. El derechista atacó por su parte con menciones a un caso por posible corrupción sobre “Lulinha”, un hijo de Lula. Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones.
Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo. El debate prevé réplicas y contrarréplicas, aunque los candidatos entablaron poco diálogo y optaron por intervenciones aptas para cortes en redes sociales. Detrás de cámara se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
La motosierra de Milei
Bolsonaro machacó sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de “gastar locamente para reelegirse” con anuncios de beneficios sociales.
El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un “tijerazo” al gasto público y le preguntó si “tomó prestada la motosierra” del ultraliberal Javier Milei, presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado.
Lula aseguró además que “la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses”, en relación al presidente Donald Trump, aliado de su padre Jair Bolsonaro. Sondeos de las firmas Datafolha y Quaest publicados esta semana dan al senador 51 % de intención de voto frente a 49 % del presidente.
Por la “vuelta”
El debate culminó una jornada de manifestaciones en Brasil de ambos bandos. Ataviados con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron en un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de Sao Paulo.
Los asistentes pedían la “vuelta” de Bolsonaro, en alusión al expresidente, pese a que cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
“El país está en una situación catastrófica. Para llegar a fin de mes o comprar cualquier cosa, hay que tener dos o tres trabajos”, dijo a la AFP Sara Machado, de 36 años, una de las alrededor de 70.000 asistentes a esta marcha, según un conteo de la Universidad de Sao Paulo (USP).
Bañistas en Rio
En Rio de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula. Más tarde, un “acto por la democracia” en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a unos 56.000 izquierdistas, según la USP.
“Puedes tener el deseo de luchar y de crecer, pero sin medios, sin programas sociales, simplemente no es posible. Por eso estoy aquí, continuando la lucha”, dijo a la AFP Fabiana Leite, una enfermera y trabajadora social de 51 años, en relación a las ayudas del gobierno de Lula.
Fuente: AFP.