- Shanghái, China. AFP.
Un zoológico chino anunció este martes pasado que logró capturar a la última capibara extraviada después de que varios de estos roedores de origen sudamericano escaparan del recinto hace dos meses. La capibara hembra llamada Doubao (dulce de frijoles, en chino) escapó junto a otros dos roedores de un zoológico en Yangzhou, en el este de China, a principios de abril.
Doubao se mantuvo a la fuga durante varias semanas, pese a que los otros dos roedores fueron atrapados rápidamente. “¡La pequeña fugitiva volvió a casa!”, celebró el zoológico en las redes sociales. La capibara, del tamaño de un niño de unos seis años, entró en una trampa este martes y fue devuelta al parque.
Pese a los dos meses en libertad, Doubao ganó peso y su pelaje sigue siendo “suave y brillante”, afirmó el zoológico. “Parece que se las arregló bien afuera”, agregó. Un vídeo publicado por el zoo muestra a Doubao olisqueando una jaula y dando zarpazos a los lados mientras se oye a una persona decir: “bienvenida a casa, Doubao”.
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Según el zoo, el trío se escapó en abril cuando otro capibara, Bazong (el mandamás, en chino) rompió una valla. Más tarde encontraron a Bazong descansando en un lago. Fueron necesarios siete u ocho empleados del zoo para atrapar al segundo cómplice, Duoduo (oculto oculto), en un cubo de basura. Pero Doubao evitó ser capturada y en mayo el zoológico publicó un cartel de búsqueda de broma en el que se le acusaba de participar en una fuga masiva.
Las autoridades ofrecieron una recompensa de arroz frito congelado, una caja de huevos, artículos con temática de capibara y la entrada de por vida al zoo a quien facilitara información sobre su paradero. Estos roedores, también conocidos en Sudamérica como carpinchos o chigüires, se han convertido en una atracción en los zoológicos de todo el mundo, en parte debido al furor que genera este animal en internet.
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Trump deja China en buena sintonía para acuerdos comerciales y geopolítica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este viernes de China tras haber conseguido, según sus propias palabras, acuerdos comerciales “fantásticos” y un ofrecimiento de ayuda de su par Xi Jinping para desbloquear el estrecho de Ormuz. El avión presidencial Air Force One despegó del Aeropuerto Internacional de Pekín-Capital alrededor de las 14:40 locales (6:40 GMT) con destino a Washington tras una breve ceremonia de despedida, constataron los periodistas de la AFP.
El magnate republicano mantuvo dos días de reuniones con Xi con el objetivo claro de alcanzar pactos económicos en sectores como agricultura, aviación e inteligencia artificial (IA), además de avanzar en cuestiones geopolíticas espinosas, como la guerra en Oriente Medio o Taiwán. Pese a un tono más moderado por parte del líder chino, Trump aseguró que, de esta visita a Pekín, la primera de un mandatario estadounidense en casi una década, salieron “muy buenos resultados”.
“Cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países”, celebró, mientras Xi lo acompañaba por los jardines de Zhongnanhai, el complejo central del gobierno chino junto a la Ciudad Prohibida en Pekín. “Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver”, añadió, sin dar detalles. Por su parte, Xi aseguró que fue una “visita histórica” y que, a día de hoy, ambas partes establecieron “una nueva relación bilateral, que es una relación de estabilidad estratégica constructiva”. Prometió enviarle a Trump semillas para la Rosaleda de la Casa Blanca.
“Ayuda” en Ormuz
En una entrevista con Fox News tras concluir el primer día de la cumbre, Trump dijo que Xi aceptó varios puntos de la lista de pretensiones de Estados Unidos.
Sobre la guerra en Irán, el presidente norteamericano dijo que Xi le había asegurado que China no se estaba preparando para ayudar militarmente a Teherán, que mantiene prácticamente bloqueado el estrecho de Ormuz, vía clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
“Dijo que no suministraría material militar (...) Lo afirmó con rotundidad”, le aseguró Trump a Fox.
“Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz, y dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, estaré encantado de ayudar’”, añadió el magnate.
Sobre ese mismo tema y luego de consultas sobre si los dos líderes habían discutido el conflicto con Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino publicó este viernes un comunicado en el que pide “un alto el fuego integral y duradero” en Oriente Medio.
“Las rutas marítimas deben reabrirse lo antes posible en respuesta a los llamamientos de la comunidad internacional”, añadió.
Política sobre Taiwán “no ha cambiado”
Los cordiales apretones de manos y la pompa del jueves se vieron eclipsados por una contundente advertencia de Xi sobre un punto de tensión geopolítica mucho más antiguo: Taiwán, una isla de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.
Poco después de que comenzaran las conversaciones, los medios estatales chinos informaron de que el dirigente asiático le dijo a Trump que un mal manejo de ese asunto podría empujar a sus dos países a un “conflicto”.
La entrevista con Fox News no abordó el tema de Taiwán, y Trump no hizo comentarios a los periodistas cuando se le preguntó al respecto el jueves.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó en una conversación con la cadena NBC que “la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán no ha cambiado (...) a partir de la reunión”.
Pekín planteó el asunto, dijo. “Siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a otros temas”, añadió.
Taipéi respondió el viernes agradeciendo a Washington “por expresar repetidamente su apoyo”.
Boeing, soja y petróleo
Trump no detalló el viernes los acuerdos comerciales que, según él, se sellaron con China.
Sin embargo, en la entrevista con Fox, Trump dijo que Xi se comprometió a comprar aviones Boeing, “200 de los grandes”.
Las acciones del gigante aeronáutico estadounidense cayeron tras los comentarios del mandatario, en una señal de que el mercado esperaba una compra más sólida por parte de China.
El presidente dijo que Pekín también había expresado interés en adquirir petróleo y soja estadounidenses.
China, que es el principal cliente del petróleo iraní, compró pequeñas cantidades de crudo a Estados Unidos antes de que Trump le impusiera altos aranceles el año pasado.
Desde entonces, ha reducido drásticamente las compras de soja estadounidense, recurriendo en su lugar a Brasil. Bessent también reveló a la CNBC que Trump y Xi discutieron el establecimiento de “barreras de seguridad” para el uso de la inteligencia artificial.
Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.
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Trump presionará sobre Irán en visita a Pekín del 13 al 15 de mayo
El presidente Donald Trump presionará a su par chino, Xi Jinping, sobre Irán cuando visite Pekín la próxima semana, dijeron el domingo varios funcionarios, de cara a un “simbólico” encuentro con el telón del conflicto en Medio Oriente. El primer viaje del republicano a China desde su regreso a la Casa Blanca estará marcado por la pompa y la ceremonia e incluirá una visita al famoso Templo del Cielo y un lujoso banquete estatal, detalló la administración estadounidense.
“Esperaría que el presidente ejerza presión”, dijo un alto funcionario, bajo condición de anonimato, en una llamada con periodistas. El funcionario señaló que Trump ha planteado ante Xi, en “múltiples ocasiones”, la cuestión de los ingresos que China genera para Irán y Rusia a través de la venta de petróleo, así como la venta de bienes de doble uso (militar y civil). “Espero que esa conversación continúe”, añadió.
Confirmado
China confirmó el lunes la visita de Trump del 13 al 15 de mayo, la primera de un presidente estadounidense al gigante asiático desde 2017, cuando él mismo viajó en noviembre de ese año. “Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, realizará una visita de Estado a China”, indicó el ministerio chino de Asuntos Exteriores en un comunicado.
El comercio, los aranceles y la carrera por la inteligencia artificial figurarán en la agenda de la visita. También hay expectativa de que Trump y Xi discutan sobre Taiwán. “Esta será una visita de un considerable significado simbólico”, dijo Anna Kelly, portavoz adjunta del Ejecutivo estadounidense.
“Pero, por supuesto, el presidente Trump no viaja solo por el simbolismo. El pueblo estadounidense puede esperar que el presidente siga cerrando buenos acuerdos”, agregó. El objetivo de Trump será “rebalancear la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”, dijo Kelly.
“Estabilidad”
Trump llegará a China el miércoles por la noche, en un viaje previsto originariamente para marzo y postergado por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El jueves por la mañana se celebrarán, en Pekín, una ceremonia de bienvenida y una reunión bilateral con Xi, seguidas por una visita al Templo del Cielo, esa misma tarde y un banquete de Estado por la noche, detalló Kelly.
Posteriormente, el viernes, Trump y Xi mantendrán una reunión bilateral con té y un almuerzo de trabajo antes de que el líder estadounidense regrese a Washington. También es probable que se evoque el tema de las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a China en relación con la guerra en Irán, agregó el funcionario.
Estados Unidos y China estudiarán la posibilidad de prorrogar la tregua comercial de un año que ambos líderes acordaron en octubre del año pasado, si bien las tensiones siguen siendo elevadas a causa de los aranceles generalizados impuestos por Trump. Otro funcionario estadounidense evadió responder si es probable que se acuerde una extensión de la tregua.
“Todavía no está claro si esto se va a ampliar ahora o si se postergará para una fecha posterior. Mantenemos un contacto bastante frecuente con los chinos al respecto”, dijo a periodistas. Pero agregó que “considero que ambos lados quieren estabilidad”. Se espera que más adelante este año, el presidente chino y su esposa viajen a Washington, dijo Kelly.
Fuente: AFP.