- Ginebra, Suiza. AFP.
El acuerdo internacional sobre la prevención y la cooperación frente a las pandemias fue adoptado este martes en la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de más de tres años de intensas negociaciones.
"Este acuerdo es una victoria para la salud pública, la ciencia y la acción multilateral. Colectivamente, nos permitirá proteger mejor el mundo contra futuras amenazas pandémicas", declaró el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, citado en un comunicado.
El texto fue adoptado en Ginebra en la reunión anual de los países miembros de la OMS, e instaura una coordinación global más precoz y más eficaz para prevenir, detectar y responder rápidamente a una futura pandemia.
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Todo ello tras el fracaso de la coordinación colectiva frente al covid-19 hace cinco años, en el que los países en desarrollo se vieron faltos de vacunas acaparadas por los países ricos, así como de material para realizar test y elementos básicos para atender a pacientes, como los respiradores.
El acuerdo, precisamente, busca garantizar un acceso equitativo a productos sanitarios en caso de nueva pandemia.
El pacto cerrado este martes representa un éxito al término de unas negociaciones a menudo difíciles y en un contexto de recortes drásticos en el presupuesto de la OMS, que cada vez afronta más crisis.
Y aunque la retirada de Estados Unidos de la OMS, decidida por el presidente Donald Trump al regresar a la Casa Blanca en enero, sólo será efectiva el próximo enero, Washington ya se había desentendido de las negociaciones en los últimos meses. Y el país ni siquiera envió delegados a la asamblea.
“La pandemia de covid-19 fue un electroshock. Nos recordó de forma brutal que los virus no conocen fronteras, que ningún país, por muy poderoso que sea, puede afrontar solo una crisis sanitaria mundial”, destacó la embajadora francesa para la salud mundial y copresidenta de las negociaciones, Anne-Claire Amprou.
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Director de la OMS visitará la zona cero del ébola en RD Congo
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia. Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.
La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional. Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.
En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa. La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020. “Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto”, dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña. En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están “solos”.
“Seremos exterminados”
En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes. La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso. Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.
Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército. Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos. La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.
Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial. “Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados”, dice a la AFP. “Dormimos unos encima de otros”, describe Déborah Nzale, otra desplazada. “Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir”, comentó.
La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo “para finales de 2026”. Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.
Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC. La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era “alto”, pero que a escala mundial seguía siendo “bajo”.
Fuente: AFP.
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EE. UU. e Irán alcanzan acuerdo marco sujeto a la aprobación de Trump, según fuentes estadounidenses
Los negociadores estadounidenses e iraníes alcanzaron un acuerdo marco para prorrogar el alto el fuego de 60 días, pero este aún requiere la aprobación del presidente Donald Trump, informaron este jueves fuentes estadounidenses a la AFP.
El reporte llegó después de que Washington y Teherán se acusaran mutuamente de violar el alto al fuego, tras una serie de ataques, tres meses después de que estallara la guerra a raíz de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra la república islámica.
Las fuentes confirmaron la información publicada por el medio de noticias Axios, según la cual ambas partes habían alcanzado un acuerdo sobre un memorando de entendimiento para prolongar la tregua e iniciar negociaciones sobre el programa nuclear de Irán.
No obstante, una fuente cercana al equipo negociador negó a la agencia iraní Tasnim que el texto haya sido finalizado.
Además la fuente señaló que Irán aún no ha informado al mediador pakistaní y hasta que esto sea así “cualquier información procedente de fuentes occidentales sobre la finalización de este asunto carece de fundamento”.
Los informes llegaron poco después de las hostilidades más graves desde que se instauró el cese el fuego el 8 de abril, que trastocaron los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.
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Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo bombardeos en la ciudad portuaria de Bandar Abás y, en represalia, los Guardianes de la Revolución iraníes anunciaron un ataque contra una base estadounidense.
Los Guardianes no precisaron cuál, pero Kuwait, un estrecho aliado de Washington, condenó el ataque con drones y misiles contra su territorio que atribuyó a Irán e indicó que esto marca “una peligrosa escalada”.
Las fuerzas iraníes también realizaron disparos de advertencia contra cuatro buques que intentaban atravesar el estrecho de Ormuz, informó este jueves la televisión estatal (Irib).
La cancillería iraní condenó las “violaciones continuas del alto el fuego” por parte de Estados Unidos, y su portavoz, Esmail Baqai, aseguró que Teherán “tomará todas las medidas necesarias para defender su soberanía nacional”.
El Ejército estadounidense, en tanto, dijo que el ataque con misil de Irán contra Kuwait es una “flagrante violación del cese el fuego”.
Según dijo un funcionario estadounidense a la AFP, “estas acciones fueron mesuradas, puramente defensivas, y destinadas a mantener el cese al fuego”, afirmó.
“Un infierno”
En este contexto, los habitantes de Teherán expresaron su preocupación.
Un asunto clave del acuerdo propuesto es restablecer la navegación total en el estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado por Irán y por el que antes de la guerra transitaba una quinta parte de las exportaciones globales de hidrocarburos.
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El miércoles, Donald Trump amenazó a Omán, aliado de Washington, cuando se le preguntó por un posible arreglo a corto plazo que le permitiera a este país e Irán controlar Ormuz, afirmando que los “volaría por los aires” si Mascate decidiera colaborar con esos planes.
Y este jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, amenazó con sancionar a Omán si colabora con Irán en el sistema de peajes.
Omán medió en las conversaciones entre Washington y Teherán antes de la guerra y también ha sido atacado por las fuerzas de la república islámica.
Ataques en Líbano
En otro de los frentes más activos, los bombardeos y combates prosiguen en Líbano a pesar de otro alto el fuego que, en teoría, está vigente desde el 17 de abril.
El ejército israelí afirmó que llevó a cabo un ataque selectivo en la zona de Beirut, y las fuerzas armadas libanesas afirmaron que impactó en un apartamento al sur de la capital.
En imágenes de AFPTV se aprecia una humareda emergiendo desde una zona aledaña a los suburbios del sur de Beirut, un bastión del movimiento proiraní Hezbolá.
El Ministerio de Salud de Líbano dijo este jueves que ataques israelíes en el sur del país mataron al menos a 14 personas, entre ellas dos niños.
El ejército israelí había anunciado este mismo día que bombardeó objetivos de Hezbolá en Tiro, en el sur del país, un día después de advertir que consideraba “zona de combate” todo el territorio situado al sur del Zahrani, río que discurre a unos 40 kilómetros al norte de la frontera común.
El Ministerio de Salud de Líbano indicó el miércoles que, desde que empezó la guerra a principios de marzo, al menos 3.269 personas han muerto en ataques israelíes.
- Fuente: AFP
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Mundial 2026: países anfitriones coordinan protocolos preventivos para el ébola
El gobierno mexicano dijo ayer martes que coordina con Estados Unidos y Canadá medidas que serán implementadas durante el Mundial de fútbol para prevenir contagios de ébola, que afecta a países africanos. La República Democrática del Congo, golpeada por una epidemia de este virus mortal, jugará sus partidos de la primera fase del torneo canchas estadounidenses y mexicanas.
El lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la epidemia en la República Democrática del Congo es “extremadamente grave y difícil” y amenaza al menos a una decena de países africanos más. “Estamos implementando protocolos de vigilancia epidemiológica en coordinación con los Estados Unidos y Canadá en el contexto fundamentalmente de la Copa del mundo” dijo David Kershenobich, secretario de Salud mexicano, durante la conferencia de prensa presidencial.
El funcionario detalló que se contemplan medidas de aislamiento y un estrecho seguimiento por parte de autoridades de los sectores de salud y de turismo. La semana pasada, Estados Unidos anunció que la selección de la República Democrática del Congo deberá permanecer aislada durante 21 días antes de ingresar al país, donde el 17 de junio debuta ante Portugal en Houston.
El segundo partido del once africano será ante Colombia en Guadalajara, en el oeste de México, país que estima recibir a más de cinco millones de turistas durante el Mundial de Norteamérica. El último partido de los congoleños, que tendrán su campamento en Houston, será el 27 de junio en Atlanta ante Uzbekistán.
La OMS estima en 220 el número de muertes por el brote en ese país, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos. Uganda es el otro país africano afectado y hasta el lunes contabilizaba siete casos confirmados. El actual brote es de la cepa Bundibugyo, para la que no hay ni vacuna ni tratamiento específico.
Fuente: AFP.
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Miedo y negación en la 17.ª epidemia de ébola en RD Congo
A diferencia de otros habitantes de Mongbwalu, en el corazón del devastador brote de ébola en el este de República Democrática del Congo, Laureine Sakiya cree en la existencia del virus que ya ha matado a algunos de sus vecinos. “La enfermedad existe”, afirma esta mujer de 26 años entrevistada por la AFP. “Las autoridades tienen que traernos vacunas”, agrega.
Pero lo que no existe, precisamente, es inyección ni tratamiento para la cepa Bundibugyo que ha provocado esta 17.ª epidemia de ébola en el vasto país centroafricano. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en 220 el número de muertes sospechosas por el brote, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos.
El foco se centra en la región de Ituri, en el noreste, donde décadas de abandono y de conflicto han alimentado un sentimiento de desconfianza hacia el Estado congoleño. Con la epidemia actual, la reacción de la población se mueve entre las críticas a la respuesta del gobierno y la negación de la enfermedad. Buscadores de oro y vendedores ambulantes cruzan regularmente esta región convulsa y rica en minerales.
Las motos embarradas de gente que viene y va son una estampa habitual en la ciudad de Mongbwalu, a unos 100 kilómetros de Uganda y a apenas 200 kilómetros del inestable Sudán del Sur. En el espacio de varias semanas, el brote se ha propagado a varias provincias cercanas y ha llegado a Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una emergencia internacional.
“Fuera de lo común”
En el modesto hospital local, levantado en medio de árboles y hierba alta, equipos sanitarios frotan el suelo y las paredes con una solución de cloro. Mascarillas, gafas, trajes de protección: están equipados de pies a cabeza ante una enfermedad que se transmite por contacto físico cercano o por los fluidos corporales. Pero los dispositivos destinados al lavado de manos están hechos con cubos de plástico.
En el epicentro de lo que se perfila como una de las epidemias más graves de la historia del ébola, la respuesta sanitaria tarda en organizarse. Hay oenegés locales y la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha prestado tiendas de campaña para aislar a las personas infectadas.
“Esta epidemia es algo fuera de lo común”, alerta el coordinador de MSF, Florent Uzzeni, desde Bunia, la capital de la provincia, situada a unos 80 km. Los balances oficiales están “subestimados” porque “la capacidad para hacer pruebas a la población es extremadamente limitada”, asegura.
En la parte trasera del hospital de Mongbwalu, un armazón ennegrecido es lo que queda de una de las tiendas de aislamiento incendiada en unos disturbios durante la noche. No es algo novedoso. En epidemias anteriores, la desconfianza de una parte de la población hacia las autoridades y hacia la existencia de la enfermedad ya había provocado incidentes.
“Asunto de ataúdes”
Algunos creían que la última epidemia se debía a una “enfermedad mística”, una creencia común en algunas zonas remotas de RDC. “Al principio, la gente creía que se trataba de un asunto de ataúdes”, dijo Jonathan Imbalapay, líder de la sociedad civil en Mongbwalu. El primer caso sospechoso se identificó en Bunia, la capital provincial. Tras la muerte del hombre, su familia trasladó el cadáver a Mongbwalu.
Pero el trayecto de 80 kilómetros por las carreteras del este de RDC, conocidas por su mal estado y sus baches, dañó el ataúd, lo que dejó al descubierto el cadáver infectado por el ébola. Los líderes tradicionales y algunos lugareños querían quemar el ataúd dañado. Después de que las pruebas realizadas en un laboratorio provincial no lograran identificar el ébola como la fuente, no se tomaron medidas para contener la enfermedad en la ciudad.
No fue hasta que las muestras llegaron al laboratorio de investigación biomédica de la capital, Kinshasa, a casi 1.800 kilómetros de distancia, cuando se confirmó el brote de ébola. Adam Hussein, un representante de 35 años de los curanderos tradicionales de Mongbwalu, se inquieta por esta actitud incrédula y pide a todo el mundo que tome precauciones. “Me preocupan aquellos que dicen que esta enfermedad es inventada”, afirma.
Fuente: AFP.