La misa de entronización del papa León XIV será celebrada mañana domingo 18 de mayo en la basílica vaticana de San Pedro. Está previsto que líderes políticos y religiosos de todo el mundo asistan a esta ceremonia que se realizará 10 días después de su elección como líder espiritual de 1.400 millones de católicos.
En ese marco, la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del pontífice difundió este sábado las imágenes del anillo del pescador y del palio que serán entregados al nuevo papa durante la celebración de mañana. Ambos objetos representan las tradicionales insignias episcopales asociadas a la figura de San Pedro.
En el interior del anillo está grabado el nombre de León XIV, mientras que en el exterior se representa a San Pedro con las llaves y la red, símbolos de su misión apostólica, señala la publicación hecha por vaticannews.es. Esta imagen, de acuerdo con la explicación oficial, “hace referencia al apóstol pescador que, confiando en la palabra de Jesús, echó las redes desde la barca y recogió la pesca milagrosa”.
Podés leer: León XIV, un papa que cuida tanto de su alma como de su cuerpo
“El anillo del pescador tiene un valor simbólico profundo: actúa como sello que autentica la fe, una misión encomendada a Pedro, según el evangelio de Lucas y que ahora se transmite también al nuevo pontífice. Junto al anillo, el papa recibirá el palio, cuya imagen también fue difundida el viernes. Se trata de una estrecha banda de lana blanca que se apoya sobre los hombros, encima de la casulla, la vestidura litúrgica”, indica la publicación.
Así también menciona que “el palio simboliza al obispo como buen pastor y, al mismo tiempo, al cordero de Dios crucificado por la salvación de la humanidad. Decorado con seis cruces negras de seda –una en cada extremo que cuelga por el pecho y la espalda, y cuatro en el anillo que rodea los hombros– el Palio incluye además tres alfileres (acicula) que evocan los clavos de la cruz de Cristo".
Fuente: AFP - Vatican News
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Los venezolanos volvieron a misa, en medio de los escombros y el dolor
María Elizabeth Domínguez ha regresado ayer domingo a misa, después de que el 24 de junio la iglesia de San Sebastián se le vino encima, derrumbada por los dos terremotos que han causado más de 3.000 muertos en Venezuela. En silencio, los habitantes del pueblo de Maiquetía, aledaño al aeropuerto internacional, se reúnen en la Plaza Jerusalén, una construcción moderna de hormigón donde está el columbarium y una representación de las estaciones del Vía Crucis.
El padre Rafael Troconis oficia una misa de difuntos, al igual que todas las iglesias de Venezuela ayer domingo, y le recuerda a sus feligreses que “hemos sido creados para la vida”. “La muerte no tiene la última palabra. Creemos en la resurrección”, les dice enfático. “La fe es una luz potentísima que nos ayuda a encontrarle sentido a esto”, asegura. Domínguez, de 67 años, lo escucha de pie, mientras muchos de los presentes se secan las lágrimas.
“Tengo mucha tristeza por dentro, porque ha muerto mucha gente amiga, muchos vecinos”, dice esta mujer a la AFP. La iglesia de San Sebastián, de 1834, está derruida, con varios muros caídos y el campanario quebrado en sentido longitudinal. Todas las iglesias del estado La Guaira sufrieron los efectos del sismo y están inhabilitadas. En las calles se suceden cuadra tras cuadra los edificios colapsados, incluyendo el del aeropuerto internacional de Maiquetía. Bajo los escombros hay todavía un número indeterminado de cuerpos que no han podido ser recuperados.
“Reconstruiremos nuestras vidas”
“Las piernas me temblaban, no podía salir. Me tuvieron que ayudar”, recuerda Domínguez sobre el momento en que fue sacada del templo, minutos después de los dos sismos.
Ella estaba en la iglesia, donde recién se había terminado la misa y conversaba con otras mujeres. “Una de las compañeras gritó: ‘está temblando’ y yo me metí debajo del banco. Empezó eso a caerse. Polvo, polvo, polvo, yo no veía nada. Pensé que me iba a aplastar. Estuve rezando hasta que cesó”.
Esta es la segunda vez que Domínguez vive una catástrofe natural en La Guaira. En 1999, trabajaba en el aeropuerto de Maiquetía cuando las lluvias hicieron caer la montaña en un deslave que arrasó las poblaciones ubicadas en el este del estado. Ella vivía entonces en Macuto, donde su esposo quedó atrapado. El padre Troconis procura dar consuelo a sus feligreses. “He tenido encuentros con matrimonios que han perdido a sus dos hijos, o a dos de sus tres hijos”, refiere. “Uno quisiera estar cerca de quien sufre. Uno nota mucha tristeza y desesperanza”, dice.
Pero en seguida se recompone, y recuerda que él también sufrió el deslave en esta región hace 27 años. Era entonces rector del seminario y estaba en la iglesia de Macuto, donde pasó 24 horas refugiado junto a un grupo de personas en el coro del templo hasta que pudo salir caminando a través de varios kilómetros sobre el fango que tapió casas y edificios.
“Yo recuerdo que inicialmente parecía que aquello era el fin del mundo. La Guaira había quedado destrozada. Y bueno, pasaron los años y echamos pa’ lante (salimos adelante). Aquí va a ser lo mismo, con la ayuda de Dios”, señala. “Reconstruiremos materialmente el estado y reconstruiremos nuestras vidas. Ya tenemos experiencia”, sentencia Troconis.
Fuente: AFP.
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León XIV urge “proteger” a los migrantes desde la Puerta de Europa en Lampedusa
El papa León XIV instó este sábado a Europa a esforzarse por “proteger” e “integrar” a los migrantes, durante una visita a la isla italiana de Lampedusa, convertida en un símbolo de la crisis migratoria con miles de muertos en la travesía desde África. El primer papa estadounidense de la Iglesia católica, que se ha enfrentado al Gobierno del presidente Donald Trump por su trato a los migrantes, hizo coincidir el viaje con el 4 de julio, cuando Estados Unidos cumple 250 años de su independencia.
La visita de León XIV tiene lugar además dos semanas después de que la Unión Europea aprobara nuevas normas migratorias que prevén un mayor uso de la detención y la creación de centros de retención fuera de sus fronteras. “Desde este confín de Europa en el Mar Mediterráneo, se ve mejor la llamada que el fenómeno migratorio dirige a la sociedad europea”, dijo el papa durante su homilía.
“Europa tiene la capacidad (...) de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar”, insistió. El papa comenzó la visita con un momento de recogimiento en el cementerio donde se encuentran las tumbas de migrantes no identificados.
Solo frente al mar
Acto seguido se quedó solo frente al mar, con la sotana azotada por un fuerte viento. Miraba a las aguas que se han tragado tantísimas embarcaciones de migrantes en la frontera entre África y Europa.
El papa habló con una familia migrante, antes de tomar de la mano a los niños y colocarse junto a su madre embarazada en la “Puerta de Europa”, un monumento dedicado a las personas que arriesgan todo en busca de una vida mejor.
Lampedusa, a 145 kilómetros de la costa de Túnez, ha acogido a miles de migrantes. El santo padre dio las gracias a esta comunidad pesquera y turística de 6.000 habitantes por su solidaridad, y rindió homenaje a los fallecidos durante la travesía.
“Sentimos su presencia”
“Sentimos su presencia, que nos interpela tanto como la de aquellos que han desembarcado, necesitados de atención y ayuda”, afirmó.
La travesía para llegar allí desde el norte de África es considerada la ruta migratoria más mortífera del mundo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En 2025, unas 1.330 personas murieron o desaparecieron al intentarlo.
Embarcaciones de organizaciones humanitarias acusan a la UE de no actuar para prevenir los naufragios.
El papa también visitó el muelle al que llegan las personas rescatadas en el mar y bendijo una placa dedicada a su predecesor, el papa Francisco, quien eligió Lampedusa para su primer viaje en 2013.
Regresará al Vaticano a primera hora de la tarde.
Lampedusa es el segundo destino migratorio de Europa que visita León XIV, quien había aprovechado su viaje al archipiélago español de Canarias para denunciar la trata de personas, el mes pasado.
Su presencia “envía un mensaje claro en una época en la que el debate político mundial sobre la migración se centra más en las fronteras y la disuasión que en la protección y la responsabilidad compartida”, aseguró a la AFP Filippo Ungaro, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).
La visita de León XIV “reviste una importancia histórica, geopolítica y social considerable, además de su dimensión religiosa”, destacó por su parte monseñor Antonino Raspanti, presidente de la Conferencia Episcopal de Sicilia, en una entrevista el viernes con el diario Corriere della Sera.
El papa se ha pronunciado anteriormente en contra de las medidas para reprimir la migración y ha calificado de “inhumano” el trato dispensado por el gobierno de Trump hacia los inmigrantes. En un discurso el viernes para conmemorar el 250º aniversario de Estados Unidos, el Sumo Pontífice pidió “moderación” en el discurso público estadounidense y recalcó que las “sucesivas oleadas de inmigrantes” han contribuido a construir el país.
Fuente: AFP.
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El Vaticano confirmó la excomunión de seis obispos lefebvreristas
El Vaticano confirmó ayer jueves la excomunión de seis obispos de la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y advirtió de que cualquier fiel laico que “adhiera formalmente” al grupo sufrirá la misma sanción. “Los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma”, y los fieles laicos que formen parte de la Fraternidad serán considerados “cismáticos y excomulgados”, precisó en un decreto el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo que vela por la doctrina católica en el mundo.
El decreto del Vaticano llega un día después de que el grupo, fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y con unos 600.000 fieles en todo el mundo, consagrara a cuatro nuevos obispos, desafiando la petición expresa del papa León XIV de que no lo hicieran. La excomunión concierne a los cuatro obispos recién consagrados, los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, el estadounidense Michael Goldade y el suizo Pascal Schreiber.
También queda excomulgados los obispos español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, que ejercieron de consagrantes “sin mandato pontificio”, según el decreto firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El decreto calificó la ceremonia, celebrada en Suiza este miércoles, de “acto de naturaleza cismática”.
“Profundo dolor”
El miércoles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, mencionó ante los periodistas “el profundo dolor” en el seno de la Iglesia ante estas ordenaciones, que, según él, “rompen la unidad de la Iglesia” y constituyen “un acto cismático” acompañado de “sanciones muy precisas”, entre las que destaca, en primer lugar, “la excomunión” de los obispos de la comunidad.
“Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución”, añadió.
La Fraternidad de San Pío X rechaza los cambios modernizadores de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), y defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.
Sus fieles siguen una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica y celebran misas de rito tridentino, en latín y con el sacerdote de espaldas.
El papa León XIV había llamado a la Fraternidad a renunciar a su proyecto: “Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió.
En 1988, el papa Juan Pablo II hizo un llamamiento similar en vano a la Fraternidad, que aquel año consagró a cuatro obispos. La ordenación auspiciada por Marcel Lefebvre provocó la excomunión inmediata de los obispos, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
Fuente: AFP.
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Fraternidad San Pío X consagró a cuatro obispos, un acto “cismático” para el Vaticano
La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles por su cuenta a cuatro nuevos obispos, un acto “cismático” según el papa León XIV, que pidió a esta comunidad tradicionalista que renunciara a su proyecto. En una ceremonia en la pradera suiza de Écône, adonde asistieron miles de fieles de todo el mundo, la comunidad consagró a cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.
Al ignorar el llamado último lanzado esta misma semana por el papa, los cuatro nuevos obispos consagrados se encuentran de facto excomulgados, al igual que los otros dos obispos con los que hasta ahora contaba la Fraternidad Pío X. La comunidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), agrupa a unos 600.000 fieles, según estimaciones, que se rigen por una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica.
Rechaza en su conjunto los avances de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático. “Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar, por la fe, por la profesión integral de la fe de la Iglesia”, afirmó durante la homilía el padre Davide Pagliarani, que dirige la Fraternidad San Pío X.
La misa de consagración, de cuatro horas y en latín, se organizó al aire libre en la pradera de Écône, en el mismo lugar donde Lefebvre consagró a los primeros cuatro obispos de su comunidad, en 1988. “Es un día histórico. Está ocurriendo algo muy importante ahora, esto no va a detenerse aquí”, declaró a la AFP Jean-Pierre Stauffer, de 79 años, que viajó desde Ginebra para asistir a la ceremonia, pese a la lluvia.
“Acto cismático”
Para el Vaticano, consagrar a un obispo sin el acuerdo del papa es un acto de insubordinación directa que conlleva la excomunión automática de los obispos y constituye un “acto cismático”. “Les suplico desde el fondo de mi corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió recientemente León XIV en una carta dirigida a Pagliarani, superior general de la Fraternidad.
En su misiva, el papa advirtió que, en caso de cisma, los sacramentos, como el matrimonio o la confesión, administrados por los obispos dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica. “No es un acto de rebelión: es un acto que nace del amor por la Iglesia”, dijo a la AFP el cura Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône.
“No hay absolutamente nada cismático o contrario a la Iglesia en nuestras acciones. Esperamos que llegue el día en el que el papa vea esto. Para nosotros, ser cismáticos es lo peor que podría ocurrir, preferiríamos morir a ser cismáticos”, insistió. “La Iglesia está buscando adaptarse constantemente, para adaptar su mensaje y dirigir las almas hacia el cielo” pero “se ha adaptado demasiado al mundo”, consideró. En 1988 el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar a la Fraternidad para disuadirla de ordenar nuevos obispos. Fue en vano. La ordenación provocó una excomunión inmediata, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
La comunidad afirma estar presente en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes. La Fraternidad San Pío X es influyente en ciertos círculos conservadores, y cuenta hoy día con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto repartidos por 77 países. Es no obstante muy minoritaria dentro del catolicismo, que cuenta con más de 1.300 millones de fieles en todo el mundo.
Fuente: AFP.