- Fuente: AFP
El presidente ruso, Vladimir Putin, hablará el miércoles en Moscú con los dirigentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dos aliados tradicionales de Rusia en América Latina, anunció el Kremlin este martes.
“Venezuela es un socio fiable de Rusia. Los lazos bilaterales continúan desarrollándose en todos los ámbitos”, subrayó a los periodistas el consejero diplomático de Putin, Yuri Ushakov.
Según él, los mandatarios latinoamericanos prevén firmar un “tratado de asociación estratégica” con Rusia durante la reunión.
También se organizó una reunión, el miércoles, entre Putin y Díaz-Canel, indicó la fuente.
Rusia recibirá en los próximos días a dirigentes de una treintena de países con motivo de los festejos por el 80º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Las celebraciones terminarán el 9 de mayo con un gran desfile militar en la plaza Roja de Moscú, en presencia del presidente chino, Xi Jinping, y del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, entre otros.
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Las claves del pacto petrolero entre EE. UU. y Venezuela
Estados Unidos y Venezuela respaldaron el miércoles el papel clave que jugará en el inédito acuerdo energético la petrolera NABEP, encabezada por un polémico empresario venezolano vinculado con el chavismo. North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda compañía petrolera privada de Venezuela, operará concesiones por 100 años para 17 yacimientos de crudo con reservas de 65.000 millones de barriles de petróleo en Venezuela, según un informe de la Casa Blanca.
Ello en el marco del acuerdo “histórico” anunciado el viernes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Alejandro Betancourt, principal accionista de NABEP, se enriqueció con opacos negocios durante los gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro (2013-2026). Pero ¿por qué las autoridades eligieron esta empresa? ¿Quién es Betancourt? y ¿Qué es NABEP?
Lo que dijeron las autoridades
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y la presidenta interina, Delcy Rodríguez, defendieron durante un encuentro el miércoles en Caracas la designación de esta empresa por ser la segunda productora privada de petróleo en el país caribeño.
NABEP “es una compañía con escala, tecnología y un historial comprobado, y es venezolana”, dijo Wright en una conferencia de prensa conjunta con Rodríguez.
“NABEP ha demostrado un historial sumamente exitoso en la producción de grandes volúmenes de petróleo en Venezuela. Ese es un socio comercial en el que usted puede confiar”, agregó Wright.
Rodríguez afirmó por su parte que Betancourt fue “sobreseído hace años” de casos de corrupción por los que fue investigado en Venezuela.
“No tiene causa en Estados Unidos (...) muchas veces una persona es juzgada antes en los medios que en los tribunales”, recalcó Rodríguez.
El acuerdo
Un informe difundido el lunes por la Casa Blanca explicó el complejo convenio para controlar indirectamente los recursos petroleros venezolanos.
El informe precisó que el gobierno de Rodríguez otorgó a NABEP “concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles”.
Añadió que “sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su empresa matriz”.
Además, la empresa otorgará a Estados Unidos el derecho a comprar “a costo de producción” un 20 % garantizado del petróleo extraído y asegurará “un suministro estable de petróleo de bajo costo” para la reposición de la reserva de petróleo estadounidense.
También le da el derecho opcional de adquirir el 80 % restante de su producción.
El reporte dice que el gobierno estadounidense tiene derecho de veto sobre el consejo de administración y que la mayoría de sus integrantes deberá tener nacionalidad estadounidense.
NABEP y Betancourt
La empresa, fundada en 2024 y con sede en Barbados, produce entre 150.000 y 180.000 barriles diarios, según especialistas.
Por delante solo se ubica la estadounidense Chevron, con una producción entre 230.000 y 250.000 b/d.
Está previsto que NABEP pague a Venezuela 200.000 millones de dólares en regalías e impuestos durante los primeros 25 años.
Alejandro Betancourt, de 46 años y perfil bajo, forma parte de un grupo de empresarios venezolanos conocidos como “bolichicos” que se enriquecieron durante los gobiernos de Chávez y Maduro.
La justicia venezolana lo vinculó en 2017 a una trama de corrupción en la estatal petrolera PDVSA.
Según Transparencia Venezuela, Betancourt firmó en 2009 a través de su empresa Derwick Associates contratos por 5.000 millones de dólares para importar plantas generadoras de electricidad, cuando el país comenzó a enfrentar una crisis energética, agravada con los años.
El gobierno pagó un sobreprecio de 138 % por equipos que solo produjeron el 20 % de los megavatios prometidos. En 2025 Betancourt fue detenido en Reino Unido, y Suiza abrió un proceso judicial penal en su contra por lavado de dinero. Medios de prensa aseguran que Betancourt regresó a Venezuela en junio procedente de Miami, Florida.
Fuente: AFP.
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Presencia de ministro ruso en G20 no impactó en conversaciones, afirmó EE. UU.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo el martes que la presencia de su homólogo ruso en las reuniones del G20 esta semana no tuvieron ningún efecto en la cumbre, pese a la frustración de los aliados europeos de Ucrania. “Quisiera señalar que 19 de los 20 países estuvieron de acuerdo, así que… no ha habido ningún impacto”, declaró Bessent en una conferencia de prensa, en referencia a un comunicado de la presidencia que recibió una aprobación casi unánime. “Sé que algunos europeos se quedaron con un sabor amargo, pero creo que es muy importante entablar diálogo”, añadió al término de dos días de reuniones en Asheville, Carolina del Norte.
Los líderes financieros del G20 concluyeron el martes su reunión de dos días con una declaración que todos respaldaron plenamente excepto China, mientras Estados Unidos insistió en que la presencia de un ministro ruso no afectó las conversaciones. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que el hecho de que casi todos los participantes aceptaran la declaración final de la presidencia sugiere que “no ha habido ningún impacto” derivado de la participación de Rusia en la cumbre.
Los aliados europeos de Ucrania habían expresado su frustración después de que el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, fuera recibido en las reuniones organizadas por Estados Unidos en Asheville, Carolina del Norte. La guerra en Oriente Medio y los aranceles del presidente Donald Trump también fueron telón de fondo del encuentro.
La declaración de la presidencia del G20 pidió una “navegación libre, segura y previsible por el estrecho de Ormuz”, aunque China se desmarcó de esa sección del comunicado emitido.
Este paso estratégico está prácticamente bloqueado por Teherán desde el inicio de la guerra a finales de febrero tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.
La tradicional foto de todos los miembros participantes del G20 se tomó el lunes sin la presencia de Siluanov, tras la protesta de funcionarios europeos.
Un portavoz de la Unión Europea señaló que los representantes habían recibido con muy poca antelación el aviso de la participación del ministro ruso.
La presencia de Siluanov “creó incomodidad, sin ninguna duda”, añadió el ministro canadiense de Finanzas, François-Philippe Champagne, en una entrevista con la AFP.
El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, declaró que “no es el momento de normalizar” las relaciones con Moscú.
Señaló que la inclusión de Rusia implica debatir asuntos económicos sensibles con representantes de un gobierno que está “librando una guerra agresiva” y “matando civiles a diario” en su conflicto en Ucrania.
Bessent, sin embargo, replicó al término de la cumbre que “algunos europeos se quedaron con un sabor amargo, pero creo que es muy importante entablar diálogo”.
“Y señalaré que el ministro de Finanzas con quien me reuní no está sancionado”, añadió en referencia a Siluanov.
La tensión también se produce luego de que Alemania responsabilizó el martes a Rusia de un intento de “ataque híbrido” con un dron en un aeropuerto estratégico alemán el mes pasado. Anunciaron medidas diplomáticas.
Con Estados Unidos al frente de la presidencia rotativa del G20, Washington ha tratado de movilizar a sus socios para aumentar la presión económica sobre Irán y encontrar vías para impulsar el crecimiento global.
Cuando se le preguntó sobre si también había instado a Rusia a recortar su apoyo a Irán, Bessent dijo previamente a los periodistas que “muchas conversaciones es mejor mantenerlas en privado”.
Desequilibrios comerciales
Otro punto con el que China discrepó fue una declaración según la cual “los desequilibrios excesivos y persistentes entrañan riesgos y pueden generar distorsiones económicas”.
Esto refleja críticas al exceso de capacidad industrial en la segunda mayor economía del mundo, que según sus detractores genera competencia desleal y empuja los precios a la baja.
“Tenemos que debatir y estudiar una acción colectiva, porque los desequilibrios globales tal y como existen hoy no son sostenibles”, afirmó Champagne.
El G20 está compuesto por 19 naciones más la UE y la Unión Africana, y se creó tras la crisis financiera asiática de 1997-1998 para reforzar la estabilidad económica y financiera mundial.
Las conversaciones del G20 sobre finanzas sirven de antesala a la cumbre de líderes que Trump convocará en diciembre en Miami.
Otro asunto que salió a relucir fue el apoyo a Ucrania, que también se debatió al margen de la reunión por el más reducido Grupo de los Siete (G7) de economías avanzadas.
Moscú ha intensificado sus ataques sobre Kiev este verano boreal, más de cuatro años y medio después del inicio de la invasión rusa en Ucrania.
Las conversaciones auspiciadas por Estados Unidos siguen congeladas, mientras el Kremlin mantiene sus exigencias maximalistas para poner fin a la guerra. El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, dijo el martes que se ha producido un “aumento de brutales ataques con cohetes contra la población civil”. “Esto tiene que llegar a su fin”, enfatizó.
Fuente: AFP.
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EE. UU. y Venezuela apuntan a cerrar acuerdo petrolero por 65.000 millones de barriles
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó el martes a Caracas para cerrar con el gobierno de Venezuela un histórico acuerdo que cede la explotación de una quinta parte de las reservas petroleras de ese país. Inmerso en una guerra contra Irán que provocó una fuerte alza del precio de la gasolina, el presidente Donald Trump sorprendió el viernes al anunciar un acuerdo para explotar yacimientos en Venezuela equivalentes a 65.000 millones de barriles de crudo.
El secretario Wright llegó a las 20:30 locales (0:30 GMT) y dijo durante un breve encuentro con la prensa que los acuerdos que prevé firmar el miércoles “son para traer paz, oportunidades y prosperidad al pueblo de Venezuela y al pueblo de los Estados Unidos”. “Creo que se avecinan tiempos muy buenos a medida que grandes inversiones fluyan hacia este país”, agregó según un video divulgado en la cuenta de X del Departamento de Energía estadounidense.
Su viaje coincide con el anuncio por separado de Chevron de sus planes para ampliar operaciones en Venezuela, aseguró la fuente. La presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó lo anunciado por Trump, aunque enfatizó que su país mantendrá la soberanía de los recursos de hidrocarburos, como estipula la Constitución.
El martes, el parlamento -dominado por el oficialismo- y la Fuerza Armada de Venezuela respaldaron el acuerdo. “Acompañamos, aprobamos y estamos de acuerdo en todos los términos del reciente acuerdo estratégico que ha tenido el país con los Estados Unidos”, dijo el ministro de Defensa, el general Gustavo González López, en un breve pronunciamiento transmitido por VTV.
“Normalizar” la economía
En una entrevista en español publicada en YouTube, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio dijo al periodista venezolano Sergio Novelli que una empresa privada está trabajando con Estados Unidos para “normalizar” la economía venezolana.
“Lo que esto es ahora es un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Guerra, porque ellos tienen una cuenta especial que puede tomar posesión de cierto porcentaje de este tipo de cosas para normalizar ese sistema”, dijo Rubio.
“Ahora lo que tenemos es un sistema en el cual esta compañía va a producir más con el apoyo de Estados Unidos y va a poder atraer la inversión privada necesaria para invertir en la capacidad productiva de estos campos”, agregó.
El subsuelo venezolano alberga las mayores reservas de oro negro del mundo (más de 300.000 millones de barriles estimados), pero su producción sigue siendo muy limitada.
Desde la operación militar estadounidense que permitió la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero, el gobierno Trump se ha centrado en relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos venezolanos.
Este acuerdo suscitó críticas de opositores venezolanos, pero también de algunos sectores oficialistas.
“No impide la transición democrática”
Esta negociación con un gobierno interino, que solo fue reconocido por Washington tras la caída de Maduro, “no impide de ninguna manera la transición democrática que debe llegar”, insistió la fuente estadounidense.
El plan de Washington sigue siendo primero estabilizar y relanzar la economía venezolana, muy dependiente de sus exportaciones de hidrocarburos, para que un eventual gobierno proveniente de la oposición pueda heredar luego un país en pie y con recursos, explicó.
Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez por su colaboración para alinearse con los objetivos geoestratégicos de Washington.
El papel de Betancourt
Poco antes del anuncio del viaje de Wright a Caracas, la Casa Blanca detalló mediante una nota explicativa el complejo acuerdo para controlar indirectamente los recursos petroleros venezolanos.
“Las autoridades interinas de Venezuela han otorgado a North American Blue Energy Partners (NABEP), una compañía petrolera privada que es el segundo mayor productor privado de petróleo del país y un operador probado, concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles” explica la nota.
“Sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su empresa matriz”, añadió el texto.
NABEP fue fundada por un inversor venezolano, Alejandro Betancourt, que ha sido investigado durante años al menos por España y Suiza por blanqueo de capitales, aunque esas investigaciones fueron luego archivadas.
Al ser preguntado sobre porqué Washington eligió negociar con Betancourt, la fuente estadounidense contestó: “Verificamos su historial a través de nuestro sistema. No enfrenta ningún cargo en Estados Unidos por violación de ninguna de nuestras leyes”.
Fuente: AFP.
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Venezuela sin Maduro: inflación, apagones y menos miedo
A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la sensación para muchos venezolanos es agridulce. Celebran su captura y una brisa de libertad, pero sienten que la crisis que pulverizó salarios y obligó a millones a migrar continúa. Marbelis Daliz y su esposo Arlindo Da Silva tienen una tienda de repostería donde lidian con una asfixiante inflación y cortes eléctricos por el colapso de los servicios, males crónicos del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.
“Después del 3 de enero tuvimos una expectativa y una felicidad que decíamos: ‘ya, Venezuela cambió’”, cuenta Marbelis a la AFP mientras prepara con prisa una pavlova para un cliente con el temor de que un apagón la deje a oscuras. Pero “lamentablemente la realidad nos aplastó”, añade. Sus ganancias apenas cubren los costos, pero se niega a rendirse. “La economía es un desastre”, afirma esta repostera de 54 años, aunque aún no pierde las esperanzas de un cambio real.
La economía venezolana sufre desde 2019 una dolarización de facto ante la descomunal devaluación de su moneda. Con la tutela estadounidense del país muchos esperaban una lluvia de dólares, pero la inflación anual en bolívares se acerca al 575 %. También es alta la inflación en dólares, pero no hay cifra oficial para 2026. El año pasado fue de 35 %. A los venezolanos los siguen “matando los aumentos de precios”, cuenta Zaida Mujica, una activista social de 61 años.
Tenía “muchas esperanzas” sobre lo que haría Estados Unidos tras derrocar a Maduro. Pero “se llevaron al dictador y no a la dictadura (...). No ha pasado nada que beneficie al pueblo”, lamentó. Tras la caída de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo fuerte presión de Washington, impulsó una reforma a la ley de hidrocarburos y nueva legislación para la minería, con el objeto de atraer inversión externa.
Pero el venezolano de a pie sigue atado a precarios salarios en un país donde la canasta alimentaria se ubicó en julio en más de 700 dólares, según el centro de estudios Cendas. Rodríguez ajustó en abril en 240 dólares el ingreso de los trabajadores del gobierno, pero el salario mínimo es de apenas 130 bolívares mensuales, unos centavos de dólar.
La producción diaria de petróleo de Venezuela aumentó casi 29,8 % desde enero, según cifras oficiales. “Un cambio político era importantísimo, necesario, pero no es suficiente para generar estabilidad y crecimiento macroeconómicos”, dice José Manuel Puente, académico del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). El experto considera que mientras el país mantenga “la inflación más alta del mundo” no habrá bienestar.
“Estamos sobreviviendo”
Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro tras bombardear Caracas y zonas aledañas, Javier Chacón y su esposa Delia, ambos costureros de 44 años, celebraron puertas adentro, temerosos de la represión que marcó sus 13 años de mandato.
“Lógicamente pensamos que iba a haber un cambio”, cuenta Chacón a la AFP en Quinta Crespo, un mercado popular de Caracas. Pero todavía “estamos sobreviviendo”, asegura.
Para colmo de males, dos terremotos el 24 de junio que dejaron más de 6.500 muertos y cientos de edificios en ruinas agravaron la situación, en especial en La Guaira, destino turístico vecino de Caracas que fue devastado.
El apartamento de Carmen Ramírez, comerciante de 40 años que vende artículos de aseo en una plaza de Caracas, sufrió daños.
“Tienes que salir y seguir luchando”, se consuela mientras acomoda su mercancía en la parte trasera de su camioneta que usa como vitrina y almacén.
“El monstruo sigue vivo”
Marbelis Daliz palpa un cambio: la pérdida del miedo luego de una época de silencio marcada por arrestos masivos tras la reelección de Maduro en 2024, que la oposición denunció como un fraude.
En su local impregnado por el olor de pasteles de cambur recién horneados celebra que ahora la gente se atreve a protestar.
“Yo no me atrevía ni a colocar un post sobre política en Instagram, ahora sí, ahora pongo: ¡qué chévere que Maduro se fue!”, señala.
Desde hace meses, maestros, trabajadores de la salud, familiares de presos políticos e incluso militantes de izquierda se manifiestan en plazas públicas.
Además, se inició un diálogo político entre el gobierno interino y un sector opositor auspiciado por Washington con miras a una transición democrática.
Sin embargo, para venezolanos como Jerry Ostos, exprisionero político de 56 años liberado en marzo, el miedo sigue latente. El gobierno “sigue manteniendo presos por opinar distinto”, señala.
Purgó dos años de cárcel por mostrar una pancarta con un mensaje contra Maduro y debe presentarse a tribunales cada mes porque el expediente por magnicidio sigue abierto. El gobierno dice haber excarcelado a 1.046 presos políticos desde enero, pero según la ONG Foro Penal casi 400 siguen tras las rejas. “El monstruo todavía está vivo”, dice Ostos.
Fuente: AFP.