El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió ayer martes que su homólogo ruso, Vladimir Putin, todavía quiere negociar un acuerdo de paz en su guerra con Ucrania, cuando las conversaciones mediadas por Washington parecen estar estancadas.
Consultado en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense ABC si Putin quiere la paz, Trump respondió: “Creo que sí”. La declaración se produce después de que el magnate republicano cuestionara el sábado si el líder ruso se toma en serio la paz, tras una inesperada reunión con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, al margen del funeral del papa Francisco en Roma.
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Trump también insinuó en la entrevista que Putin quiere tomar el control de toda Ucrania. Pero “por mi culpa, no lo va a conseguir”, zanjó. El líder republicano ha estado presionando para que se alcance una tregua en ese conflicto que alcanza ya tres años, pero no ha logrado cumplir su promesa electoral de terminarlo.
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Putin propuso recientemente un alto el fuego de tres días en torno a las conmemoraciones la próxima semana por el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, pero rechazó una petición de Washington respaldada por Ucrania de un cese de 30 días.
Fuente: AFP
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Trump dice que podrían atacar objetivos restantes en Irán: “Están militarmente derrotados”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista emitida este domingo que solo tomaría dos semanas atacar “cada uno de los objetivos” restantes en Irán, y añadió que la república islámica ya está “militarmente derrotada”.
En la entrevista con la periodista independiente Sharyl Attkisson —la cual fue grabada la semana pasada—, también calificó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como un “tigre de papel” y acusó a los aliados de Washington de no haberle prestado asistencia en la campaña contra Teherán. “No estuvieron allí para ayudar”.
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Estos comentarios se conocen luego de que Irán anunciara, este domingo, que ha respondido a la última propuesta estadounidense para poner fin a un conflicto que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel. “Están militarmente derrotados. En su propia mente, tal vez no lo sepan. Pero creo que sí lo saben”, dijo Trump en la entrevista.
Sugirió que el ejército estadounidense podría “intervenir durante dos semanas más y atacar cada uno de los objetivos. Tenemos ciertos objetivos que deseábamos alcanzar —y probablemente ya hemos atacado el 70 % de ellos—, pero tenemos otros que, hipotéticamente, podríamos atacar”. “Pero incluso si no hiciéramos eso, ya saben, serían solo los toques finales”, lanzó.
Fuente: AFP
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El infierno de los ucranianos en prisiones rusas
Cuentan sus carceleros que el joven teniente ucraniano hablaba demasiado. “Lo llamaban ‘el charlatán’ porque discutía sin parar”, afirma un exagente de los servicios penitenciarios rusos. Entonces lo apalearon sin contemplación. “Tenía lesiones extensas, hematomas infectados en los glúteos y la parte posterior de los muslos”, describe Alexéi, el exagente penitenciario ruso que trabajaba en ese momento en la unidad médica.
Según Alexéi (nombre modificado), el teniente ucraniano fue privado de atención médica adecuada. Murió en esa prisión rusa en octubre de 2022 y es posible que su cuerpo, gangrenado, fuera enterrado de forma anónima. Alexéi nunca supo su nombre.
Miles de soldados y civiles ucranianos fueron o están siendo sometidos a violencia física y psicológica en centros de detención en Rusia y en Ucrania ocupada, según señalan una decena de testimonios recogidos por la AFP, así como informes de múltiples ONG, medios de comunicación y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Exprisioneros y familiares de detenidos, tanto militares como civiles, relatan cómo fueron “quebrados como cachorros”, palabras textuales de uno de ellos.
Tres exmiembros de la administración penitenciaria rusa, que desertaron y huyeron del país, confirmaron estas violencias, para las cuales, según uno de ellos, tenían “todo permitido”.
La AFP habló directamente con uno de estos exguardianes, y tuvo acceso a los testimonios de otros dos a través de Vladimir Osechkin, director de Gulagu.net (No al Gulag), organización que documenta abusos en el sistema penitenciario ruso.
Por motivos de seguridad no se revelan las identidades de estos tres hombres, verificadas con documentos oficiales, ni los nombres de las prisiones donde trabajaron.
Estas fuentes describen una violencia generalizada y los esfuerzos sistemáticos de Moscú por ocultarla.
Según las autoridades ucranianas citadas en el otoño boreal de 2025 en un informe de la OSCE, 89% de las personas liberadas afirman haber sufrido malos tratos en cautiverio, incluidas violencias sexuales en 42% de los casos.
La mayoría de los detenidos fueron privados de comunicación con el mundo exterior, como ocurría en la época del gulag.
“Consiguen hacerte creer que nadie te espera”, relata Iaroslav Rumiantsev, de 30 años, exsoldado ucraniano que sobrevivió a tres años y tres meses de cautiverio. Consultada por la AFP, la administración penitenciaria rusa no respondió. En 2025, el presidente Vladimir Putin afirmó que Moscú trata “humanamente” a sus prisioneros.
Permiso sin restricciones
El activista ruso Vladimir Osechkin, de 44 años, que vive en Francia bajo protección policial, afirma que los detenidos ucranianos se encuentran atrapados en un sistema organizado y controlado por el poderoso servicio de seguridad (FSB) y la administración penitenciaria, con la complicidad de los órganos judiciales.
Los abusos y agresiones en detención, frecuentes desde 2014 con la guerra entre Kiev y los separatistas apoyados por Moscú, se multiplicaron con la invasión rusa de Ucrania lanzada el 24 de febrero de 2022.
En los últimos cuatro años se pudo confirmar la muerte en prisiones rusas de al menos 143 prisioneros ucranianos, entre ellos seis civiles, precisa la Fiscalía ucraniana.
En febrero de 2026 alrededor de 7.000 prisioneros de guerra ucranianos se encontraban en manos rusas, según el presidente, Volodimir Zelenski.
A ello se suman 15.378 civiles “detenidos ilegalmente”, según datos transmitidos a la AFP a comienzos de marzo por la oficina ucraniana de derechos humanos.
El primer día de la invasión, en febrero de 2022, Serguéi (nombre modificado) era miembro de las fuerzas especiales de la administración penitenciaria rusa.
Muy pronto su jefe propuso a su unidad realizar misiones en prisiones donde estaban detenidos ucranianos.
“Antes de la primera misión, el jefe de nuestro grupo territorial reunió al personal y explicó que las normas en vigor ya no se aplicarían en el trabajo con prisioneros de guerra. En otras palabras, dio permiso para usar la fuerza física sin restricciones. Y nadie sería responsable”, relata.
“En la práctica, el jefe nos dijo: ‘Trabajen con dureza, no teman nada’”, añade.
Opuesto a la invasión de Ucrania, Serguéi asegura que se negó a participar en los actos violentos, dimitiendo en 2022 y abandonado Rusia. “No habría podido vivir con ese peso ni mirar a mis hijos a los ojos”, destaca.
Muchos de sus colegas, dice, estaban “contentos” de poder usar “toda la violencia que quisieran” y acudían a las misiones “con alegría”. Según la Fiscalía ucraniana, la presencia de prisioneros ucranianos fue constatada en al menos 201 centros de detención en 49 regiones de Rusia, incluyendo el Extremo Oriente ruso, además de 116 lugares de encarcelamiento en Ucrania ocupada.
Cucarachas y ratones crudos
Rumiantsev, de la infantería de marina ucraniana, fue hecho prisionero en Mariúpol en mayo de 2022 tras rendirse junto a las tropas de Kiev atrincheradas en la planta de Azovstal. Pasó por cuatro prisiones rusas antes de ser liberado en 2025. Primero estuvo brevemente en la de Olenivka, en la región de Donetsk, donde una explosión causó la muerte de al menos 50 prisioneros ucranianos en julio de 2022 y dejó decenas de heridos.
Posteriormente fue trasladado al centro de detención Nº2 de Taganrog, en el suroeste de Rusia, considerado uno de los peores centros de tortura.
A su llegada, cuenta que, junto con unos 250 prisioneros, atravesó corriendo un pasillo formado por guardias que los golpeaban.
Era un “comité de bienvenida” descrito también por otros detenidos y una práctica ya utilizada en los “campos de filtración” en Chechenia durante la última guerra en esa república del Cáucaso.
Después, los golpes continuaron. Rumiantsev describe a los detenidos prácticamente reducidos a un estado de animales aterrorizados. “Hombres que defendieron su tierra, que van al gimnasio, hombres fuertes.... los quiebran como cachorros. Los destruyen”, insiste.
Para resistir, él y otros prisioneros se aferraban a su identidad y a su pasado, repitiéndose: “Soy un ser humano y tengo valor”.
La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE publicó en septiembre de 2025 un informe basado en testimonios de unos 200 exprisioneros ucranianos.
Según este informe, los métodos de tortura incluyen descargas eléctricas -incluso en los genitales-, ataques de perros, violaciones, simulacros de ejecución -incluidos falsos ahorcamientos-, ejercicios físicos extremos y la obligación de permanecer en posiciones dolorosas.
El exagente penitenciario ruso Vitali (nombre modificado) señala que presos comunes también pueden participar en las violencias, utilizadas según él para obtener falsas confesiones en investigaciones judiciales, así como para recopilar información militar o reclutar colaboradores bajo coerción.
La comida también es utilizada como herramienta de castigo. Rumiantsev afirma que en ciertos momentos solo tenía “dos minutos” para comer, como un animal, bajo amenaza de golpes.
En una investigación publicada en diciembre de 2025, un exprisionero declaró a Human Rights Watch que llegó a ingerir cucarachas de su celda por el hambre que tenía, mientras otros detenidos comían ratones crudos.
A esto se suman reglas de sometimiento como la prohibición de mirar a los guardias a los ojos y castigos constantes. Rumiantsev recuerda uno: permanecer de pie durante 16 horas seguidas sin permiso para ir al baño, hasta el punto en el que algunos detenidos se orinaban encima. También menciona “experimentos”, como cuando los guardias les hicieron tomarse de las manos y les aplicaron descargas eléctricas para observar “cuántas personas sufrían dolor”.
Marcado en la carne
En 2023, Alexéi era miembro de una unidad médica en una prisión rusa. En ese momento relató su vida cotidiana al director de la ONG Gulagu.net, Osechkin, durante conversaciones de varias horas a las que AFP tuvo acceso. Alexéi explica cómo, en su cárcel, los prisioneros ucranianos eran golpeados con tubos de calefacción de polipropileno porque son materiales que “no se rompen”.
Después de estas palizas los detenidos recibían cuidados superficiales pero, tras cada visita a la enfermería, debían decir: “Gracias a la Federación Rusa por estos cuidados”. En ocasiones los equipos médicos participaban directamente en las agresiones. Según una investigación del medio RFE/RL, médicos rusos grabaron las palabras “Gloria a Rusia” en el abdomen de un prisionero ucraniano, Andrii Pereverziev, mientras era operado en prisión. Tras su liberación en 2025, tuvo que someterse a otra operación para retirar ese lema marcado en su carne.
Para el exsoldado Rumiantsev, “la idea” detrás de estos abusos es someter y traumatizar a los militares para que no vuelvan a oponerse a Moscú. Junto a sus compañeros estaba obligado a cantar canciones soviéticas en prisión. Y si no cantaba “lo suficientemente fuerte o afinado”, recibía un “castigo”.
En 2024 fue trasladado a una colonia penitenciaria menos dura en la región rusa de Udmurtia. Los guardias seguían golpeándolos, pero con menos violencia, igualmente él ya se había “acostumbrado” a que les “destrozaran la cara” entre gritos. Durante su detención también encontró carceleros más humanos que se mostraban “apenados” y afirmaban que algún día “Rusia pedirá disculpas”.
Invisibles
Según Osechkin, muchísimos prisioneros ucranianos son convertidos en “invisibles”. El activista ha documentado casos en los que sus nombres fueron cambiados para impedir su identificación y también se les suele mantener aislados. Alexéi, el exmiembro de una unidad médica penitenciaria, observó que una prisión entera había sido “vaciada” y destinada exclusivamente a ucranianos que eran sometidos a agresiones y abusos graves, sin posibilidad de testigos.
También se instauraron prácticas para ocultar la identidad de los autores de las torturas, que la mayoría de las veces actuaban encapuchados. Serguéi, el exmiembro de las fuerzas especiales penitenciarias rusas, explica que durante el “trabajo” con los prisioneros de guerra ucranianos, los integrantes de su unidad no llevaban cámaras corporales ni números de identificación en sus uniformes.
“Tampoco se rellenaban los registros de intervención”, afirma. “No había ningún informe sobre el uso de la fuerza física. Actuaban como querían, dando rienda suelta a sus inclinaciones sádicas”.
Además de ser invisibilizados, los ucranianos suelen permanecer incomunicados.
El hijo de Natalia Kravtsova, Artem, combatiente de la brigada nacionalista Azov, fue capturado en Mariúpol en mayo de 2022. Un año después, esta mujer de 52 años recibió confirmación de la Cruz Roja de que estaba encarcelado, sin más información.
Desde entonces no supo nada más. Ni siquiera está completamente segura de que Artem, de 33 años, siga vivo. Con cada anuncio de intercambio de prisioneros, Kravtsova siente una esperanza que luego termina frustrada. “Aunque por fuera esté tranquila, por dentro ardo”, detalla.
Cuando se logra localizar a un detenido, a veces es posible utilizar plataformas en línea de la administración penitenciaria rusa para escribirle, aunque esto requiere un número de teléfono ruso.
Una activista rusa, que habló con la AFP bajo condición de anonimato, explica que utiliza su propio número para permitir que una decena de ucranianos escriban a sus familiares.
El exsoldado Rumiantsev recibió una sola carta poco antes del final de su cautiverio. Dice que fue el único momento en que lloró en prisión.
“Vi esas primeras palabras dirigidas a mí de una manera tan cálida. Solo mi familia me habla así. Se me llenaron los ojos de lágrimas y temblé. Entonces mi amigo me puso la mano en el hombro y me dijo: ‘Eso significa que sigues siendo un ser humano’”.
Aksinia Bobruiko, una ucraniana de 39 años refugiada en Alemania, lucha por obtener noticias de su madre, una civil llamada Olga Baranevska.
El 15 de mayo de 2024, Baranevska, de 62 años, vivía en Melitópol, en Ucrania ocupada, cuando desapareció. Dos meses después, su hija supo a través de amigos en la zona que estaba encarcelada.
Bobruiko explicó a la AFP que su madre era maestra en Melitópol antes de la invasión de 2022 y que se negó a colaborar con las nuevas autoridades rusas “por razones ideológicas”.
En noviembre de 2024, Olga Baranevska, que sufre graves problemas de salud, fue condenada a seis años de prisión por presunta posesión de “explosivos”. Gracias a un contacto en la zona ocupada, Bobruiko logró recibir pruebas de vida, aunque sin información detallada.
Procesos judiciales
Tras atravesar una depresión, Aksinia Bobruiko recuperó “la fuerza” documentando historias de civiles detenidos y colaborando con la ONG “Noumo, Sestri!” (“¡Vamos, hermanas!”), que ayuda a mujeres encarceladas y a sus familiares.
La organización fue creada por una exdetenida que atravesó el infierno: Liudmila Gusseínova.
Gusseínova, de 64 años, pasó tres años y 13 días detenida en Donetsk, en el este de Ucrania ocupada, entre 2019 y 2022. Directora de un refugio para niños, fue arrestada por sus posiciones proucranianas.
Durante su encarcelamiento nunca pudo comunicarse con su familia, contó a la AFP, y únicamente logró recibir noticias a través de un abogado al que veía brevemente cada tres o seis meses.
Para no perder la cordura escribió un diario que escondía en el forro de su bolso. “Allí plasmé mis emociones”, explica. También redactó “conversaciones” imaginarias con sus amigos.
Tras su arresto, Gusseínova pasó primero 50 días en Izoliátsiya, una prisión de Donetsk de terrible reputación.
En una celda vigilada permanentemente por cámaras, debía permanecer de pie todo el día bajo amenaza de castigo.
Sus guardianes la sometieron a humillaciones con una bolsa de tela sobre la cabeza. Según ella, algunos militares llamaban regularmente a prisioneras y prisioneros para que los “entretuvieran”.
Después de Izoliátsiya, fue trasladada al centro de detención Nº5 de Donetsk, donde compartió una pequeña celda fría con unas veinte reclusas comunes.
Las condiciones de higiene eran “espantosas”: colchones sucios “llenos de insectos”, prisioneras con tuberculosis, VIH o eccema, y retretes en “un agujero”.
Un día fue llevada ante un investigador. “Se puso un pañuelo en la nariz de lo mucho que apestaba mi cuerpo. Y le dijo a otro de los investigadores: ‘No te acerques a ella, ¿no ves que está llena de chinches?’. Y era verdad: tenía chinches que me corrían por encima”, recuerda.
Para frenar este “sistema de tortura y sometimiento”, el activista Osechkin reclama procesos judiciales internacionales contra sus responsables y que se revele su identidad. “Los encontraremos y castigaremos a todos”, promete Serguéi.
Fuente: AFP.
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Trump anuncia un alto el fuego de tres días entre Ucrania y Rusia
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un alto el fuego de tres días a partir del sábado entre Ucrania y Rusia, que lo han confirmado.
Moscú ya había anunciado previamente una tregua unilateral con motivo de las conmemoraciones del 9 de mayo en Rusia, pero ambos países se enfrentaron en las últimas horas.
“Esperemos que sea el principio del fin de una guerra muy larga, mortífera y difícil”, escribió Trump en su plataforma Truth Social, precisando que la tregua incluiría en particular “un intercambio de prisioneros de 1.000 detenidos de cada país”. Trump demostró que el desenlace de la guerra estaba “cada vez más cerca”.
Las negociaciones se reanudaron esta semana entre negociadores ucranianos y estadounidenses en Florida (sudeste).
Estas negociaciones habían pasado a un segundo plano desde el inicio de la guerra en el Oriente Medio.
El viernes el presidente ucraniano Volodimir Zelenski dijo esperar la llegada a Ucrania de los negociadores estadounidenses en las próximas semanas.
Justo después de la publicación del mensaje de Trump, el presidente ucraniano ordenó al ejército no atacar el desfile previsto para el sábado en la Plaza Roja.
Yuri Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, declaró a periodistas que su país aceptaba la tregua.
Moscú había amenazado con lanzar un ataque masivo en el corazón de Kiev si Ucrania interrumpía este desfile del 9 de mayo, fecha de celebraciones en Rusia de la rendición alemana en 1945.
Cruces de ataques
Una breve alarma antiaérea sonó el viernes por la mañana en Kiev debido a la amenaza de un misil balístico, según las autoridades locales. El riesgo de bombardeos sigue siendo constante, aunque muchos habitantes se han acostumbrado.
La invasión rusa a gran escala de Ucrania, iniciada en 2022, ha causado cientos de millas de muertos y se ha convertido en el conflicto más sangriento en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Un importante incendio forestal se declaró en la zona prohibida de Chernóbil, en el norte de Ucrania, tras la caída de un dron, indicaron este viernes las autoridades locales, que aseguraron que no se ha detectado ningún aumento de la radiactividad.
Antes del anuncio de Trump, Zelenski acusó el viernes a Moscú de no hacer ningún intento por respetar el alto el fuego que había declarado unilateralmente.
Según la fuerza aérea ucraniana, Moscú lanzó durante la noche 67 drones de largo alcance contra el país. Esta es la cifra más baja en casi un mes.
Rusia aseguró el viernes haber respondido “de manera simétrica” a las “violaciones” del alto fuego por parte de Ucrania.
La defensa aérea rusa afirmó haber interceptado 409 drones ucranianos desde la entrada en vigor de su cese de hostilidades. Estos drones habrían sido derribados en una decena de regiones, incluida la de Moscú, según la misma fuente.
Un dron lanzado por Ucrania mató a un hombre de 41 años y su hija de 15 en la parte de la región ucraniana de Jersón ocupada por los rusos, anunció la administración respaldada por Moscú.
El presidente ucraniano también sufrió ataques de su ejército contra infraestructuras petroleras rusas, incluyendo un depósito cerca de Moscú y una refinería en los Urales. Además 13 aeropuertos en el sur de Rusia tuvieron que cerrar tras un impacto en una instalación de control aéreo en Rostov del Don.
Putin convocó una reunión del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia sobre este ataque, calificándolo de “acto de naturaleza terrorista” capaz de poner en peligro la aviación civil.
En las últimas semanas, el ejército ucraniano, que reforzó sus capacidades en materia de drones, intensifica sus ataques en territorio ruso, alcanzando objetivos situados a cientos de kilómetros de Ucrania.
- Fuente: AFP
Lea más: Rusia y Ucrania no respetan el alto al fuego unilateral
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Tregua con Irán se mantiene pese a intercambio de disparos, afirma Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el alto el fuego con Irán sigue vigente a pesar del ataque iraní del jueves contra tres destructores estadounidenses en el estrecho de Ormuz, que calificó de “una nimiedad”. Poco antes, Washington dijo haber atacado “instalaciones militares iraníes” como represalia a la agresión contra sus buques en Ormuz, vía clave para el tránsito de hidrocarburos bloqueada por Teherán desde que estalló la guerra el 28 de febrero.
Irán, por su parte, acusó a Estados Unidos de haber iniciado el intercambio de disparos y de incumplir el cese de hostilidades. Estos nuevos enfrentamientos debilitan aún más la tregua vigente desde el 8 de abril, es decir, desde hace casi un mes, en un momento en que la Casa Blanca sigue esperando una respuesta de la república islámica a su última propuesta para poner fin al conflicto de manera duradera.
El viernes por la mañana, la defensa aérea de Emiratos Árabes Unidos entró en acción ante drones y misiles lanzados desde Irán, denunció su Ministerio de Defensa. Teherán no ha reaccionado de inmediato a esta información. A principios de esta semana había desmentido “categóricamente” cualquier participación en los ataques de los últimos días denunciados por ese país del Golfo.
El jueves en la noche, Trump instó a la república islámica a firmar un acuerdo “¡RÁPIDO!” en un mensaje publicado en su red Truth Social, so pena de ser golpeado “mucho más duro y con mucha más violencia en el futuro”. El Centcom, el mando militar estadounidense a cargo de las operaciones en Oriente Medio, informó en la red social X que las fuerzas iraníes lanzaron “múltiples misiles, drones y pequeñas embarcaciones” contra sus tres buques de guerra, pero ninguno fue alcanzado. Agregó que eliminó “las amenazas entrantes” y atacó “las instalaciones militares iraníes responsables”.
“Alto el fuego a largo plazo”
Por su parte, el mando militar central de Irán acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego al atacar un petrolero y otro barco, al asegurar que las fuerzas de Teherán respondieron “de inmediato y en represalia a los buques militares estadounidenses”. La televisión iraní había informado poco antes de explosiones escuchadas en un puerto de la isla de Qeshm, situada en el estrecho de Ormuz.
Teherán bloquea este paso estratégico para el comercio mundial de hidrocarburos desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, que ha causado miles de muertos, sobre todo en Irán y Líbano, y ha sacudido la economía mundial.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país ha actuado como mediador, se había mostrado optimista antes de los enfrentamientos del jueves: “Creo firmemente que este alto el fuego se convertirá en un alto el fuego a largo plazo”. Ante la falta de avances en las negociaciones, los precios del petróleo bajaron moderadamente el jueves y subieron ligeramente el viernes por la mañana. El barril de Brent, la referencia mundial, se cotizaba por encima de los 101 dólares.
Barcos varados en el estrecho
Trump había considerado el miércoles “muy posible” un acuerdo de paz con la República Islámica al referirse a “muy buenas conversaciones en las últimas 24 horas”, aunque al mismo tiempo volvió a agitar la amenaza de reanudar los bombardeos ante la situación en Ormuz. Unos 1.500 buques y sus tripulaciones, de unos 20.000 miembros en total, permanecen “atrapados” en el Golfo debido al bloqueo que Irán sostiene sobre Ormuz, informó en Panamá el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez.
Trump lanzó el lunes una operación naval para escoltar a los buques comerciales bloqueados y forzar la apertura del estrecho, pero la interrumpió horas después, al alegar avances en las negociaciones con Irán. Sin embargo, dentro de Irán, los civiles se mostraban escépticos.
“Ninguna de las partes en estas negociaciones es realmente capaz de llegar a un acuerdo”, dijo el fotógrafo Shervin, de 42 años, en un mensaje enviado desde Teherán a periodistas de la AFP en París. “Este es otro de los juegos de Trump; de lo contrario, ¿por qué se están enviando tantos buques de guerra y fuerzas militares hacia Irán?”, añadió.
Conversaciones en Líbano
Cualquier acuerdo entre Estados Unidos e Irán también podría ayudar a reducir las tensiones en Líbano, donde una tregua separada reavivó tensiones después de un ataque israelí en el sur de Beirut que mató a un comandante del grupo proiraní Hezbolá. Un funcionario del Departamento de Estado estadounidense, que pidió el anonimato, indicó que una nueva ronda de conversaciones entre Israel y Líbano tendrá lugar el 14 y 15 de mayo.
Líbano se vio arrastrado al conflicto en Oriente Medio cuando Hezbolá, un movimiento apoyado por Teherán, lanzó cohetes contra Israel en represalia por la muerte del guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en los bombardeos israeloestadounidenses. Pese a una tregua en teoría vigente, el Ministerio de Salud libanés informó que al menos 12 personas murieron en una serie de ataques aéreos israelíes el jueves.
Fuente: AFP.