El papa Francisco pasó “una noche tranquila”, dijo este lunes el Vaticano, un día después de que el pontífice de 88 años diera las gracias a los médicos por sus cuidados en las más de tres semanas que ha estado hospitalizado.
El líder de los casi 1.400 millones de católicos del mundo ha mostrado leves signos de mejoría en los últimos días y parece responder bien a su tratamiento para la neumonía. “El papa pasó una noche tranquila, está descansando”, según un comunicado del Vaticano el lunes.
El domingo al mediodía, el pontífice agradeció al personal médico en su mensaje dominical del Ángelus, que por cuarta semana envió por escrito en lugar de pronunciarlo desde el Palacio Apostólico en la plaza de San Pedro.
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“Hermanos y hermanas, en mi prolongada hospitalización, también yo experimento el esmero en el servicio y la ternura en el cuidado, especialmente por parte de los médicos y de los operadores sanitarios, a quienes doy las gracias de corazón”, escribió. El papa no ha sido visto en persona desde que fue ingresado el 14 de febrero en el hospital Gemelli de Roma, donde está siendo atendido.
Los doctores no se han pronunciado sobre cuánto durará el ingreso ni tampoco sobre el tiempo que podría tomar la convalecencia de Jorge Bergoglio, en pleno “Año Santo” con miles de peregrinos en Roma.
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Esta hospitalización, la cuarta y más larga desde 2021, genera preocupación por los problemas previos que debilitaron su salud en los últimos años: operaciones en el colon y el abdomen, y dificultades para caminar. Y plantea además la cuestión de su capacidad para desempeñar sus funciones, máxime cuando el derecho canónico no prevé ninguna disposición en caso de un problema grave que pueda afectar a su lucidez.
Fuente: AFP
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El Vaticano confirmó la excomunión de seis obispos lefebvreristas
El Vaticano confirmó ayer jueves la excomunión de seis obispos de la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y advirtió de que cualquier fiel laico que “adhiera formalmente” al grupo sufrirá la misma sanción. “Los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma”, y los fieles laicos que formen parte de la Fraternidad serán considerados “cismáticos y excomulgados”, precisó en un decreto el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo que vela por la doctrina católica en el mundo.
El decreto del Vaticano llega un día después de que el grupo, fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y con unos 600.000 fieles en todo el mundo, consagrara a cuatro nuevos obispos, desafiando la petición expresa del papa León XIV de que no lo hicieran. La excomunión concierne a los cuatro obispos recién consagrados, los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, el estadounidense Michael Goldade y el suizo Pascal Schreiber.
También queda excomulgados los obispos español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, que ejercieron de consagrantes “sin mandato pontificio”, según el decreto firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El decreto calificó la ceremonia, celebrada en Suiza este miércoles, de “acto de naturaleza cismática”.
“Profundo dolor”
El miércoles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, mencionó ante los periodistas “el profundo dolor” en el seno de la Iglesia ante estas ordenaciones, que, según él, “rompen la unidad de la Iglesia” y constituyen “un acto cismático” acompañado de “sanciones muy precisas”, entre las que destaca, en primer lugar, “la excomunión” de los obispos de la comunidad.
“Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución”, añadió.
La Fraternidad de San Pío X rechaza los cambios modernizadores de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), y defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.
Sus fieles siguen una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica y celebran misas de rito tridentino, en latín y con el sacerdote de espaldas.
El papa León XIV había llamado a la Fraternidad a renunciar a su proyecto: “Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió.
En 1988, el papa Juan Pablo II hizo un llamamiento similar en vano a la Fraternidad, que aquel año consagró a cuatro obispos. La ordenación auspiciada por Marcel Lefebvre provocó la excomunión inmediata de los obispos, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
Fuente: AFP.
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Fraternidad San Pío X consagró a cuatro obispos, un acto “cismático” para el Vaticano
La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles por su cuenta a cuatro nuevos obispos, un acto “cismático” según el papa León XIV, que pidió a esta comunidad tradicionalista que renunciara a su proyecto. En una ceremonia en la pradera suiza de Écône, adonde asistieron miles de fieles de todo el mundo, la comunidad consagró a cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.
Al ignorar el llamado último lanzado esta misma semana por el papa, los cuatro nuevos obispos consagrados se encuentran de facto excomulgados, al igual que los otros dos obispos con los que hasta ahora contaba la Fraternidad Pío X. La comunidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), agrupa a unos 600.000 fieles, según estimaciones, que se rigen por una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica.
Rechaza en su conjunto los avances de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático. “Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar, por la fe, por la profesión integral de la fe de la Iglesia”, afirmó durante la homilía el padre Davide Pagliarani, que dirige la Fraternidad San Pío X.
La misa de consagración, de cuatro horas y en latín, se organizó al aire libre en la pradera de Écône, en el mismo lugar donde Lefebvre consagró a los primeros cuatro obispos de su comunidad, en 1988. “Es un día histórico. Está ocurriendo algo muy importante ahora, esto no va a detenerse aquí”, declaró a la AFP Jean-Pierre Stauffer, de 79 años, que viajó desde Ginebra para asistir a la ceremonia, pese a la lluvia.
“Acto cismático”
Para el Vaticano, consagrar a un obispo sin el acuerdo del papa es un acto de insubordinación directa que conlleva la excomunión automática de los obispos y constituye un “acto cismático”. “Les suplico desde el fondo de mi corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió recientemente León XIV en una carta dirigida a Pagliarani, superior general de la Fraternidad.
En su misiva, el papa advirtió que, en caso de cisma, los sacramentos, como el matrimonio o la confesión, administrados por los obispos dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica. “No es un acto de rebelión: es un acto que nace del amor por la Iglesia”, dijo a la AFP el cura Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône.
“No hay absolutamente nada cismático o contrario a la Iglesia en nuestras acciones. Esperamos que llegue el día en el que el papa vea esto. Para nosotros, ser cismáticos es lo peor que podría ocurrir, preferiríamos morir a ser cismáticos”, insistió. “La Iglesia está buscando adaptarse constantemente, para adaptar su mensaje y dirigir las almas hacia el cielo” pero “se ha adaptado demasiado al mundo”, consideró. En 1988 el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar a la Fraternidad para disuadirla de ordenar nuevos obispos. Fue en vano. La ordenación provocó una excomunión inmediata, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
La comunidad afirma estar presente en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes. La Fraternidad San Pío X es influyente en ciertos círculos conservadores, y cuenta hoy día con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto repartidos por 77 países. Es no obstante muy minoritaria dentro del catolicismo, que cuenta con más de 1.300 millones de fieles en todo el mundo.
Fuente: AFP.
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Paraguay participa en el segundo consistorio convocado por el papa León XIV
Paraguay participa en el segundo consistorio extraordinario convocado por el papa León XIV, que inició ayer viernes con la participación de 178 cardenales y que concluye en la fecha, a través del cardenal paraguayo Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, que viajó al evento en el Vaticano acompañado por el presbítero Aldo Bernal Chena, secretario canciller de la Arquidiócesis de Asunción.
En el segundo día de sesiones, los cardenales analizaron hoy cómo “Construir en la bondad: los talleres de nuestro tiempo” y el camino de implementación del Sínodo, luego de participar en la celebración eucarística presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.
Para el análisis, previamente el cardenal Stephen Brislin realiza una introducción a partir de la carta encíclica Magnifica Humanitas, presentada el 25 de mayo pasado. Los cardenales debaten entre otros puntos sobre las fracturas que dificultan la construcción del bien común.
Ayer, tras el discurso de bienvenida del Santo Padre, las sesiones giraron en torno las transformaciones sociales, las polarizaciones, las tensiones políticas y la violencia, la falta de respeto hacia las minorías, la hostilidad hacia la Iglesia y el aumento del antisemitismo, la crisis de la familia y la soledad de los mayores y los jóvenes, según Vatican News.
En la fecha, se enfocarán también en “El camino de implementación del Sínodo”, con una previa Introducción basada en el documento “Hacia las Asambleas Sinodales 2027–2028: etapas, criterios e instrumentos para la preparación”, a cargo del Cardenal Mario Grech. Hacia el final de la jornada, antes de la puesta en común de las reflexiones, los Cardenales tendrán un diálogo con el Santo Padre, quien luego dirá un discurso de cierre y presidirá una celebración eucarística, para luego compartir una cena con los miembros del Colegio Cardenalicio.
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El pasaje a la evolución
- Marcelo Pedroza
- Doctor en Psicología y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Sexto Empírico en su Esbozos pirrónicos y la obra Vidas de Diógenes Laercio, ayudan a rescatar el pensamiento de Agripa, un nombre que el paso del tiempo ubicó como voz potente de la corriente filosófica llamada escepticismo, y al cual le atribuyen los llamados cinco caminos de la duda o tropos (argumentos), del griego tropoi.
Aunque ya Enesidemo había creado sus tropos, los cuales son diez y tratan sobre la suspensión del juicio, además de ahondar acerca de la tibia justificación de las explicaciones de carácter casual.
También la tradición en la materia narra que Apelas escribió un texto cuyo título llevaba el nombre de Agripa.
Donde los hombres creen haber alcanzado una verdad, el escéptico descubre opiniones contrapuestas sostenidas con argumentos igualmente convincentes, allí el desacuerdo se hace presente. Entonces ese supuesto conocimiento se pone en duda y el pensamiento crítico entra en un terreno que impacta en el asunto, dándole a la presunta certeza un manto de incertidumbre y llevando toda explicación a otra fuente que la argumente, creando una progresión ad infinitum de pruebas.
El conocimiento sensible pide confirmación, lo que activa la capacidad de razonar e impulsa una secuencia sin fin de objeciones, asociadas a lo sensible en cuestión y también al conocimiento intelectual.
El pensamiento racional, al buscar fundamentos absolutos, descubre que cada respuesta conduce a una nueva exigencia de prueba.
Las relaciones que se establecen en el proceso de análisis muestran hipótesis que requieren tesis, y en ese pensar, fluyen los cambios de pareceres acerca de lo observado, como de lo estudiado.
Por lo tanto, lo que parece verdadero desde un punto de vista puede dejar de parecerlo desde otro. De modo que, la realidad conocida nunca se presenta de manera completa e independiente de las condiciones bajo las cuales es observada y pensada.
Hay un derecho a pensar diferente, a cambiar. A darle una síntesis sabiendo que el cauce está repleto de miradas adaptadas a las circunstancias y por ello, susceptibles de ser refutadas. La verdad corre el riesgo de ser solo una hipótesis.
Entonces, el pensamiento aparece como una actividad abierta, siempre dispuesta a revisar sus conclusiones. De manera que, la razón está subordinada a un examen constante de sus propios fundamentos. Es, desde un criterio propio, el pasaje a la evolución.
De Agripa, filosófo escéptico, se dice que vivió al final del siglo I d. C. Su huella implica reconocer que el ejercicio del pensamiento se alimenta a través de la pluralidad de perspectivas y la posibilidad de errar para aprender. Su vitalidad actual radica en haber trasladado el problema de la duda desde el ámbito de la percepción al de la justificación racional.