Al menos 30 muertos y 15 heridos dejó este lunes el accidente de un autobús de pasajeros que rodó a un abismo de 800 metros en la localidad de Yocalla, en Potosí, en el sur de Bolivia, informó la policía.
“Son por lo menos 30″ fallecidos que se han podido contabilizar y que están siendo trasladados a la morgue, señaló el coronel Víctor Benavides a la AFP.
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El siniestro ocurrió en una carretera angosta de doble sentido entre Potosí y Oruro. Citando también a la policía, el canal Unitel reportó 15 heridos, sin precisar el número total de ocupantes del vehículo.
Las autoridades manejan como primera hipótesis el exceso de velocidad. Al parecer el chofer “no ha podido” controlar el autobús, añadió el coronel Benavides.
Los heridos han sido trasladados a un hospital cercano, y algunos están en estado “de gravedad”, agregó el oficial. Entre los heridos hay al menos tres menores de edad.
Se trata del accidente de tránsito de mayor gravedad registrado este 2025, luego de que a fines de enero otro autobús se despistara, también en Potosí, y dejara un saldo de 19 fallecidos.
El vehículo, que cubría la ruta entre La Paz y Villazón, en la frontera con Argentina, se salió de la pista al tomar una curva y dio un vuelco.
Al año mueren unas 1.400 personas en las vías de Bolivia, principalmente por imprudencia del conductor y fallas mecánicas, según cifras del Ministerio de Gobierno.
El departamento de Potosí concentra el 10,6% de todos los accidentes de tránsito con personas muertas, de acuerdo con el estatal Observatorio Boliviano de Seguridad Cidadana.
Fuente: AFP
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El presidente de Bolivia presenta proyecto para atraer inversión extranjera
El presidente de Bolivia Rodrigo Paz envió el martes al parlamento un proyecto de ley para atraer inversión extranjera, la primera de un paquete destinado a cambiar las políticas de los gobiernos de izquierda que lo precedieron durante 20 años. El centroderechista Paz, en el poder desde noviembre pasado, se posicionó como un duro crítico de las políticas de sus antecesores Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
Dijo que recibió un país burocrático, corrupto, con millonarias inversiones estatales sin resultados económicos. Comparó al Estado con una “cloaca de dimensiones extraordinarias”. El proyecto de ley de 103 artículos, tiene tres ejes. El primero es “normalizar” al capital privado, debido a que “hoy por hoy la inversión es el hecho atípico en Bolivia”, dijo el martes el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, en rueda de prensa.
Según el gobierno, el porcentaje de inversión extranjera directa en otros países de la región oscila entre el 20 % y 30 % del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en Bolivia no supera el 2 % o el 3 %. El segundo y tercer eje es crear un sistema de incentivos y de regulación que permita dar seguridad, estabilidad y confianza al inversionista.
Espinoza dijo que el objetivo es dar seguridad jurídica, tras gobiernos izquierdistas que privilegiaron el rol estatal. Morales, por ejemplo, nacionalizó en su gobierno empresas de hidrocarburos, eléctricas, telefónicas, de pensiones y mineras que estaban en manos de capitales extranjeros. A su llegada al gobierno, Paz propuso abrir el país a las inversiones extranjeras occidentales, con la idea de que “la ideología no da de comer”.
Bolivia, con Morales y Arce, fue amigo de Cuba, Venezuela, China y Rusia y se alejó de las inversiones de empresas privadas internacionales. Tras presentar este proyecto de ley de inversiones, el gobierno anunció que enviará próximamente otras leyes estratégicas para la explotación en hidrocarburos, minería, electricidad y litio. Bolivia busca salir de la peor crisis económica de los últimos 40 años.
Fuente: AFP.
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La “tragedia de los comunes”
- Por Mônica R. de Carvalho
Hace más de cien años, la economista Katharine Coman publicó un artículo en la American Economic Review (1911), en el que abordaba la “tragedia de los comunes”, un concepto discutido repetidamente a lo largo de la historia desde Malthus. Transcurrido tanto tiempo, el problema y la controversia planteados siguen siendo no solo actuales, sino cada vez más complejos. Cuando Coman escribió su artículo, reflexionaba aún sobre los problemas de irrigación de tierras y sobre cómo resolver la cuestión de los bienes “comunes”: aquellos cuyo uso por parte de una persona impide el uso por parte de otra (bienes rivales), pero que, al mismo tiempo, son de acceso abierto y están disponibles para todos (bienes no excluyentes).
Incertidumbre, dispersión espacial y temporal, larga duración. ¿Cuántos problemas de la actualidad se presentan de esta manera? En particular, podemos pensar en los problemas ambientales. Las cuestiones de acceso abierto están asociadas a preocupaciones crecientes relacionadas con la calidad del aire y del agua, los residuos peligrosos, la extinción de especies, la preservación del ozono estratosférico y la estabilidad del clima global frente a la acumulación constante de gases de efecto invernadero. Sin embargo, lo más interesante es que, a pesar de los grandes avances en los estudios económicos a lo largo del último siglo, los instrumentos para el desarrollo de políticas económicas destinadas a contribuir a la resolución de estos problemas son, en cierta medida, antiguos. Hablamos, por ejemplo, de impuestos sobre las emisiones de carbono o de mercados en los que se negocie el derecho a contaminar.
¿Pero realmente funcionan? Durante mucho tiempo, la respuesta fue más teórica que empírica. En 2024, un grupo liderado por Jan Minx publicó en Nature Communications el artículo Systematic Review and Meta-Analysis of Ex-Post Evaluations on the Effectiveness of Carbon Pricing, que analizó 483 estimaciones extraídas de 80 evaluaciones realizadas sobre 21 sistemas de fijación de precios del carbono en funcionamiento en distintas partes del mundo. El veredicto es alentador y modesto al mismo tiempo: en al menos 17 de estos casos, la introducción de un precio al carbono produjo reducciones inmediatas y significativas de las emisiones, de entre el 5 % y el 21 %, alrededor del 10 % en promedio, o cerca del 7 % cuando se corrige el sesgo de publicación típico de esta literatura. Y ello a pesar de que los precios aplicados son, casi siempre, demasiado bajos en comparación con lo que recomienda la ciencia climática. Es decir, la intuición centenaria de que es posible disciplinar el uso de un bien común simplemente cobrando por él resiste la prueba de los hechos y de los datos. El problema no parece residir en el instrumento, sino en la intensidad con que se aplica, así como en la reticencia política a hacerlo.
En el artículo Global Economic Exposure to Climate Change Amplified by Spatially Compounding Climate Extremes (BIESS, B.; GUDMUNDSSON, L.; SENEVIRATNE, S. I., Nature Communications, marzo de 2026), investigadores del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich muestran que el riesgo climático ha dejado de ser un problema local. Cruzando proyecciones de modelos climáticos con datos del PIB distribuidos a escala global, miden no las pérdidas ya contabilizadas, sino la riqueza expuesta a olas de calor, lluvias extremas, sequías y escasez de agua y, sobre todo, la probabilidad de que varios lugares sean afectados simultáneamente.
La conclusión es inquietante: las regiones de menores ingresos son precisamente las más propensas a enfrentar fenómenos extremos simultáneos junto con otras partes del mundo, lo que reduce las posibilidades de ayuda externa y amplifica la inestabilidad económica. Se trata de la “tragedia de los comunes” en su versión contemporánea: el gas emitido en un patio trasero presenta la factura en otro, y el seguro natural contra las pérdidas, la diversificación geográfica del riesgo, se desvanece precisamente cuando más se necesita. Después de más de cien años, las soluciones siguen siendo conocidas: impuestos, mercados de cuotas y regulación. Lo que ha cambiado es el costo de seguir postergándolas. Bajo un cielo sin fronteras, el patio es de todos nosotros.
Texto elaborado por Mônica R. de Carvalho, Core Faculty y profesora asociada de la Fundación Dom Cabral, donde actúa en las áreas de Finanzas y Gobierno Corporativo. Mônica es economista y doctora en Estudios Globales por la Sophia University (Japón).
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Paz tomó decisiones “impopulares, pero necesarias” para sacar a Bolivia de la crisis
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aseguró el jueves que su gobierno de centroderecha comenzó a sacar el país de su peor crisis económica en cuatro décadas, en su primer discurso a la nación tras su asunción hace nueve meses. Paz asumió el poder el 8 de noviembre tras 20 años de gobiernos de izquierda, encabezados primero por Evo Morales (2006-2019) y luego por Luis Arce (2020-2025).
“Nos dejaron una patria arrasada y moribunda”, afirmó el mandatario, quien acusó a sus predecesores de haber llevado a Bolivia a una situación en la que “apenas podía respirar”. Paz pronunció su discurso en Sucre, capital constitucional de Bolivia, con motivo del 201 aniversario de la independencia del país.
Aseguró que se tomaron decisiones “impopulares”, pero “necesarias para que la crisis deje de dañar a nuestra economía y sacrificar nuestro futuro”, dijo. Su gobierno enfrentó su mayor desafío entre mayo y junio, cuando varias ciudades sufrieron escasez de alimentos, combustibles y medicamentos por bloqueos de rutas contra el Ejecutivo.
El gobierno acusa a Morales de haber orquestado esos bloqueos. El expresidente es objeto de una orden de aprehensión por su presunto papel en esas manifestaciones. “Acabamos de vencer 53 días de una resistencia del pasado que se niega a aceptar que una nueva Bolivia está naciendo”, afirmó Paz.
El mandatario destacó el regreso de la confianza de los mercados, las reformas emprendidas y la apertura diplomática del país andino. También elogió los resultados de su gobierno en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, al resaltar la expulsión de “17 jefes de las organizaciones criminales que vivían en Bolivia con protección y absoluta impunidad”, entre ellos, el buscado narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
Fuente: AFP.
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Bolivia: guerra entre PCC y Comando Vermelho deja nueve muertos
Una ola de violencia dejó nueve personas asesinadas en los últimos cinco días en la región de Santa Cruz, motor económico de Bolivia, que el gobierno atribuyó ayer lunes a una guerra entre mafias brasileñas por el control de una ruta para traficar cocaína. La policía registró la matanza de cuatro personas en una hacienda, el descubrimiento de dos cuerpos decapitados en las cercanías de una carretera y otros tres homicidios, incluido el de un policía.
Los crímenes fueron cometidos por sicarios vinculados a los grupos armados enfrentados de Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, que se expanden en el país andino, según el Ministerio de Gobierno. “Están peleando (por) un corredor por el cual los narcotraficantes sacan droga hacia el exterior”, dijo a la prensa Marco Antonio Oviedo, ministro de Gobierno (Interior).
El alto funcionario informó que desde el inicio del gobierno del presidente centroderechista Rodrigo Paz, en noviembre, capturaron y expulsaron del país a 17 “capos” de organizaciones criminales internacionales. Entre ellos se cuenta al narco uruguayo Sebastián Marset, detenido en marzo y entregado a Estados Unidos, además de varios líderes de bandas brasileñas.
También se incautaron 58 avionetas, más de 360 inmuebles, casi 300 toneladas de cocaína y marihuana y se destruyeron 190 pistas de aterrizaje clandestinas, informó el Ministerio de Gobierno a la AFP.
Oviedo anunció que la policía de Brasil instalará oficinas en su país para cooperar en el combate contra estos grupos criminales.
“Exigimos al gobierno nacional la adopción urgente de medidas preventivas”, declaró María René Álvarez, presidenta de la Asamblea Legislativa regional de Santa Cruz.
Unos 250 efectivos policiales se desplazaron ayer lunes a la población fronteriza de San Matías, de unos 15.000 habitantes, en cuyas cercanías ocurrió la mayoría de los asesinatos, según medios locales. Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína, según la ONU, después de Colombia y Perú.
Fuente: AFP