El Kremlin dijo este viernes que el presidente Vladimir Putin está abierto a hablar con Donald Trump sin condiciones previas, horas después de que el presidente electo norteamericano dijera que está preparando una reunión con el mandatario ruso para atajar el conflicto en Ucrania.
“El presidente ha manifestado de manera reiterada que está abierto a contactar con líderes internacionales, incluido el presidente de Estados Unidos, incluido Donald Trump”, dijo a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
“No hay condiciones previas, lo único necesario es que exista un deseo mutuo y una voluntad política de resolver los problemas a través del diálogo”, añadió el vocero. “Donald Trump ha demostrado su voluntad de resolver los problemas a través del diálogo. Nos alegra (...), partimos de un deseo mutuo de reunirnos”, señaló, aunque recalcó que aún no hay ninguna reunión agendada.
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Trump, que asumirá la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero, aseguró el jueves que está preparando una reunión con Putin para “poner fin” a la guerra en Ucrania, que dura ya casi tres años. Durante su campaña electoral, el republicano prometió poner fin a este conflicto “en 24 horas”, y ya ha pedido un “alto el fuego inmediato” y conversaciones.
Putin se ha mostrado dispuesto a negociar siempre y cuando las conversaciones tengan en cuenta las “realidades sobre el terreno” en Ucrania, donde las fuerzas rusas siguen avanzando en el este, ocupando casi el 20 % del territorio de su vecino.
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Fuente: AFP
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EE. UU. y China coinciden en que el estrecho de Ormuz “debe seguir abierto”
La Casa Blanca afirmó que el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz durante su encuentro este jueves en Pekín.
“Las dos partes estuvieron de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía”, dijo la Casa Blanca. Desde el inicio de la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán impone un cierre casi total de este paso por donde antes transitaba una quinta parte del comercio global de petróleo y gas.
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Desde abril, a pesar de la tregua vigente entre ambas partes, Estados Unidos responde con un bloqueo de los puertos iraníes. China se ve afectada directamente porque, según la firma de análisis del tráfico marítimo Kpler, más de la mitad del crudo que importa por vía marítima procede de Oriente Medio y transita por ese estrecho.
Según la Casa Blanca, Xi expresó en su encuentro con Trump su oposición a una “militarización” del paso y a la instauración de un peaje, como pretende Irán. En su comunicado, la parte estadounidense afirmó que ambos líderes habían mantenido “un buen encuentro” y no mencionó el espinoso tema de Taiwán.
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En cambio, Xi puso el énfasis en las diferencias de ambos países sobre esta isla con un gobierno democrático propio que Pekín considera como propia. “La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, afirmó durante la cumbre, según la cadena oficial CCTV.
“Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa”, advirtió.
Fuente: AFP
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Trump busca en China apertura de empresas
Portavoz chino afirmó que el gobierno está dispuesto a “ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
- AFP.
Donald Trump llegó ayer miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primera cumbre bilateral desde 2017.
Al bajar del Air Force One, el presidente republicano levantó el puño en señal de victoria. En la pista lo recibieron con flores, una alfombra roja y 300 jóvenes con uniformes blancos que gritaban “welcome” (bienvenido).
Detrás suyo iban los directores ejecutivos de Tesla, Elon Musk, y de Nvidia, Jensen Huang, símbolos de los acuerdos de negocios que Trump quiere firmar en la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi diez años.
El jueves, Trump será recibido por Xi a las 10H00 locales (02H00 GMT) en el Gran Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmén, el corazón del poder político de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar.
“China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
DESDE EL 2017
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales.
Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles.
Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán. La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.