Una tabla de mármol presentada por Sotheby’s como la más antigua del mundo grabada con los Diez Mandamientos se vendió por más de 5 millones de dólares, anunció la casa de subastas neoyorquina, a pesar de las dudas sobre su autenticidad. Tras una puja que duró varios minutos en la sede de la empresa, el objeto de 52 kilos, que Sotheby’s cree que data de entre los años 300 y 800 d.C., durante el periodo romano bizantino, se vendió por 4,2 millones de dólares, o 5.004.000 dólares con tasas incluidas.
Sotheby’s había estimado el precio entre 1 y 2 millones de dólares. Descubierta en 1913 durante unas excavaciones para la construcción de un ferrocarril en lo que hoy es Israel, la tablilla lleva inscritos en alfabeto paleohebreo los versículos de nueve de los Diez Mandamientos que aparecen en la Biblia y la Torá.
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“La persona que la desenterró no se dio cuenta de su importancia y se la llevó a casa para utilizarla como pavimento. Permaneció allí unos treinta años, hasta que un arqueólogo residente en Israel, el doctor Jacob Kaplan, reconoció su importancia y la compró”, explicó a la AFP Sharon Liberman Mintz, especialista en textos judíos de Sotheby’s Nueva York, durante una presentación de la pieza a principios de diciembre.
La piedra pasó después por el Museo de la Torá de Brooklyn, antes de ser adquirida por un coleccionista privado, su último propietario antes de la venta. Según la especialista de Sotheby’s, “no existe ninguna otra piedra de este tipo en manos privadas (...) todas las demás piezas son pequeños fragmentos” y se encuentran en museos.
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Antes de la venta, otros expertos citados por The New York Times pedían cautela ante la dificultad de autentificar un objeto de este tipo. “Los objetos de esta región están plagados de falsificaciones”, dijo Brian Daniels, director de investigación del Penn Cultural Heritage Center de Filadelfia, aunque opinó que éste podría ser “auténtico”.
“No hay forma de saber” la antigüedad de la tabla, añadió Christopher Rollston, presidente del Departamento de Lenguas y Civilizaciones Clásicas y de Oriente Próximo de la Universidad George Washington. En su comunicado anunciando el resultado de la venta, Sotheby’s señaló que “este objeto histórico ha sido estudiado por destacados especialistas en la materia y citado en numerosos artículos y libros académicos, el más reciente de los cuales se publicó a principios de este año”.
Fuente: AFP.
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Lo que nunca conté cuando desapareció el submarino ARA San Juan
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
“Reza por ellos y ella”, respondió aquel submarinista cuando lo llamé para preguntarle sobre “el San Juan”. No voy a escribir su nombre. No. Lo llamaré como aludimos a él entre amigos cuando comparte sus historias bajo el agua.
Marko es un tipo increíble. Es un hombre de mar, aunque desde algunas décadas dejó atrás sus tiempos de intensa actividad embarcado. Alguna vez, junto a él abordé un submarino. Tampoco diré en qué puerto fue. Quiero cuidar su presente porque aquello que dejó atrás, su historia personal como “marino de guerra”, pese al paso del tiempo, siempre vuelve. ¿Qué recuerdo de aquel ingreso subrepticio al sumergible? No mucho. Aunque admito que la estrechez de los lugares comunes me impresionó. Pero aquella impresión fue como supe cómo se respira en un submarino.
“Es muy necesario ahorrar el consumo de oxígeno y de aire comprimido…”, comenzó a explicar un veterano. Voz suave y pausada. “La respiración debe ser profunda, con un ritmo constante y lenta. El aire es preciso gestionarlo con el diafragma.
Como quienes practican el yoga, se debe combinar la respiración abdominal con la torácica y la clavicular para maximizar la oxigenación”, añadió con serenidad. “Solo así podrás dejar atrás –en el muelle– el estrés, aumentarás tu capacidad pulmonar y conseguirás centrarte sobre tu eje para que tu mente esté en total equilibrio con tu cuerpo”, indicó.
Viajé con la memoria hasta una lejana clase de asanas. Tal vez hubiera poco más de siete metros entre un lado y el otro de la embarcación diseñada para que no pueda ser detectada. Hacia el frente y a mis espaldas me pareció estar en un largo tubo interrumpido por una sucesión de pesadas puertas.
“La respiración yóguica que les propongo, para quienes quieren saber más, tiene como objetivo maximizar el intercambio de gases dentro de la nave para reducir la acumulación de dióxido de carbono en este espacio, no solo disminuir el estrés, como ya les dije, sino reducir la frecuencia cardíaca para bajar al mínimo el consumo de aire”.
LA PRUEBA
Aquellas palabras aún resuenan una y otra vez en mis oídos. “El estado actual de la unidad es operativo con una profundidad limitada a 100 metros, una velocidad autoimpuesta a máxima etapa 3 y como importante la indiscreción del ruido de la línea de eje al momento de parar máquinas”. La voz sonó clara. La sala de audiencias se conmovió. El silencio devino en murmullo.
El comandante Pedro Martín Fernández –con esas treinta y nueve palabras– describió ante sus superiores cuál era el estado operativo del submarino ARA San Juan un día de abril de 2017, siete meses antes de que la nave desapareciera de los radares.
Los familiares del comandante Fernández se estremecieron cuando escucharon esa voz que –aunque lo desean como nunca antes– ya no pueden escuchar. Desconocían de esa grabación cuya escucha, como elemento de prueba, fue presentada por la defensa del capitán de navío Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos que, en esta causa, está imputado junto con el exjefe del Comando de Adiestramiento, Luis López Mazzeo; el exjefe del Estado Mayor del Comando Submarinos, Héctor Alonso, y el exjefe de Operaciones Hugo Correa.
Tres informantes muy sólidos me aseguran que estos tres últimos acusados tampoco sabían. A los cuatro la Fiscalía los acusa porque, al parecer, “incumplieron y omitieron sus deberes para con el alistamiento, mantenimiento y control operativo del submarino y, justamente por esas conductas, se produjo un estrago culposo agravado”.
Los jueces Mario Gabriel Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto, integrantes del Tribunal Oral Federal de Río Gallegos –que deberán decidir– recibieron las objeciones de fiscales y querellantes por la inesperada escucha. “Las familias no fueron advertidas”, argumentan. “Fueron emocionalmente afectadas”. También denunciaron que “no se preservó debidamente la información militar sensible que la prueba contiene”.
¿Estaba en condiciones de navegar el ARA San Juan? Aquel viernes 17 de noviembre de 2017, en el inicio de la nocturnidad, como rumor, en Mar del Plata –poco más de 1.720 kilómetros al sur de mi querida Asunción– se escuchó por primera vez que “desapareció el ARA San Juan”. En un par de horas aquella inquietante novedad comenzó a circular desde el puerto. Aunque en voz baja, el ARA San Juan estaba en boca de todos y todas. Sin embargo, en la tele o en la radio no se decía nada.
El cielo estaba color gris plomo. Clima inclemente. Tempestad. Pese a que la finalización del invierno estaba a la vuelta de la esquina, la meteorología era severa con la ciudad enclavada en la costa bonaerense. El Atlántico Sur, cuando sopla rugiente la sudestada, es de temer. Mar del Plata estaba en silencio profundo. El celu estallaba. Colegas periodistas desde países vecinos y redacciones lejanas querían saber, saber y saber. No tenía para responder.
Fuentes gubernamentales, navales y de la sociedad civil relacionadas con la Armada no aportaron nada. Pero… algo ocultaban o, peor aún, no sabían cómo decir lo que no querían que estuviera pasando o que... hubiera pasado. ¿Se perdió contacto con el ARA San Juan? ¿Emitió una llamada de emergencia? ¿Está desaparecido? “No tengo nada para decirte”.
¿El submarino está en una misión de patrullaje? “No puedo responder a esa pregunta. Se trata de información sensible, secreta. ¡Podría afectar la seguridad nacional!”, escuché una y otra vez. Misterio de Estado. Un grupo de personas en el portón de acceso a la Base Naval Mar del Plata, donde se aloja la fuerza de submarinos, también querían saber. Un oficial naval se acercó para invitarlos a pasar. “Solo familiares”.
Quedé con mis ojos clavados en las espaldas de quienes, sumidos en la angustia, con paso apresurado, silenciosos, marchaban en procura de respuestas. Las luces en el interior de la capilla Stella Maris, a unos pocos metros del acceso a esa unidad militar, estaban encendidas. Después de varios intentos vuelvo a dar con Marko. “Comenzó el operativo de búsqueda”, me dice.
OTROS SUBMARINOS
Por varios pescadores sabemos que la meteorología en el mar es pésima. Los que todo lo saben y lo recuerdan –apostados allí solo como curiosos– parlotean. Las angustias crecen con cada recuerdo. “El 12 de agosto de 2000 el submarino Kurks, de la armada rusa, durante un ejercicio de combate en el mar de Barents, después de dos explosiones se hundió con 118 tripulantes…”. Alguien sollozaba.
La vigilia se extendía. Otro recordó que el 22 de mayo de 1968, el submarino nuclear norteamericano Scorpion, con 99 submarinistas a bordo, dejó de comunicarse con su base. Un día antes fue el último contacto registrado cuando se encontraba en inmersión a unos 90 kilómetros de las Islas Azores. El memorioso charlatán hizo silencio.
Un informante clave, horas más tarde, me confidenció que varios sensores hidroacústicos reportaron anomalías desde las Islas Canarias, desde Terranova y desde la Argentina. Luego supe que, en abril de 2021, cincuenta y tres marinos a bordo del KRI Nanggala-402 se perdieron para siempre a unos 100 kilómetros de la costa de Bali. Alguien que salió del interior de la Base Naval Mar del Plata para mezclarse entre quienes buscábamos información. Lo rodeamos. Dejó trascender, en voz muy baja, que a las 7:15 del 15 de noviembre, el capitán de fragata Pedro Martínez Fernández, mientras navegaban sumergidos a 432 kilómetros de la costa, a la altura del Golfo de San Jorge reportó que el “ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías n.° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barra de baterías. Baterías de proa fuera de servicio al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”.
Ocho días antes habían zarpado desde el puerto de Ushuaia. “No me comprometan”, pidió el portavoz anónimo con los ojos vidriosos. ¿Dónde está el San Juan?, era el interrogante único en una ciudad que sabe de qué se trata el mar. Lo ama y respeta. Navegantes, pescadores, buzos, nadadores, surfers… El 25 de octubre de 2017 el submarino San Juan con sus cuarenta y cuatro tripulantes dejó este puerto por última vez. Despedidas, adioses, promesas de regreso, de volver pronto… Como viajero que siempre gusta de viajar sé que partir no siempre es irse. Tampoco es querer y poder volver. Mucho menos, decir adiós.
El ARA San Juan, como cada vez que se lanzaba al mar, las primeras millas las navegó en la superficie. Quienes estábamos entonces cerca de la costa lo vimos pasar frente al Cabo Corrientes. Algunos pescadores saludaban. La falta de dragado obligaba a los buques a navegar cerca de la costa hasta donde las avenidas Colón o Pedro Luro se sumergen. Allí viran a estribor en busca de aguas profundas. Esa derrota cumplió el sumergible.
A OCHO AÑOS
¿Qué se sabe del San Juan, dónde está… qué pasó, Marko?, pregunté una vez más al submarinista amigo. “Reza por ellos y ella”, repitió. Como en el primer momento me quedó la convicción de que sabía más de lo que podía (o quería) decir. La consulta era a la vez la pregunta que –consternados– se hacían en la entrada de la Base Naval Mar del Plata familiares, amigos, amigas de los tripulantes de la embarcación desparecida.
También era la demanda de las y los periodistas que cubríamos la tragedia que nadie confirmaba formalmente. “Buscar un sumergible es muy difícil. Muy complejo”, dijo un experto en el uso del sonar (sigla en inglés de Sound Navigation And Ranging) destinado en un buque de superficie con muchos años de servicio.
“Los submarinos están diseñados para no ser detectados. Son cazadores invisibles”, precisó. Un pescador, en la triste madrugada del día después de la desaparición del ARA San Juan, a tres periodistas nos contó, con lágrimas en los ojos, que “Comando, como cada vez que Eliana (Krawczyk, primera oficial naval y submarinista en Latinoamérica) y sus compañeros partían, la acompañó hasta el muelle primero, hasta la planchada después y, con los primeros movimientos de los remolcadores con los que los prácticos guiaban aquel barco de guerra hasta el canal para salir del puerto marplatense, con sus ojos fijos en el caso del sumergible. Te partía el alma…”, agregó.
¿Comando? Sí, un perro callejero que se encariñó con la submarinista del San Juan. “Algunas veces se zambullía y con esfuerzo, nadaba a la par de la embarcación, intentaba abordarla para luego emprender el regreso al muelle donde se quedaba hasta el regreso. Seguro que está allá, en el muelle…”, especuló. Imposible verificarlo. Nadie podía ingresar en la Base Naval Mar del Plata.
Dos fuentes del más alto nivel que aún se desempeñan en organismos multilaterales –en la madrugada del 18 de noviembre, unas pocas horas después de la desaparición del ARA San Juan– que trabajan en la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), por WhatsApp off the record, me informaron que se había registrado “una explosión en la zona donde navegaba” el submarino argentino. ¿Hay certezas? “Sí.
Los sensores desplegados en las Islas Crozet, de Francia; en la Isla Ascensión; y, en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte lo reportaron. Algunos analistas estiman que la anomalía registrada se produjo aproximadamente a un kilómetro de profundad”. Con esa información consulté numerosas fuentes locales. Civiles y militares. Negaron. Desmintieron.
“¡Es imposible!”, enfáticamente respondieron algunos de los consultados. El 23 de noviembre, el capitán de fragata Enrique Balbi confirmó formalmente que aquella organización detectó “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión” en la zona por donde se encontraba el sumergible. Tiempo después el instrumental instalado en el buque Seabed Constructor (cinco Autonomous Underwater Vehicle - AUV) confirmó aquellos datos off the record que recibí desde Viena.
Los restos del ARA San Juan estaban (y están todavía) “unos veinte kilómetros al norte del punto estimado donde se produjo la explosión/implosión a unos 900 metros de profundidad”. ¿Por qué no se informó antes? “Comunicar en tiempos de crisis y de angustias sociales, bajo presión, no es sencillo”, argumenta este miércoles una fuente sólida y confiable. ¿Y, por qué se demora tanto el juicio oral para establecer responsabilidades y sancionar a los culpables cuando todo parece estar tan claro? “La justicia tiene sus tiempos”, responde.
Ocho años pasaron desde la tragedia. Volví al puerto cuando el juicio se inició en Río Gallegos. Un viejo suboficial retirado de la marina de guerra me contó que “en noviembre de 2018, murió Comando. Se quedó en el muelle esperando a la capitana Eliana…”, dijo con angustia. Sentí que no hablaba conmigo.
“Dicen que un tumor en el estómago lo mató. Pero algunos pescadores supersticiosos precisan que expiró cuando los AUV del Seabed Constructor encontró al San Juan en el fondo del mar. En un bar cercano al puerto se comenta que un tal Julián Trejo, oficial de la Fuerza Aérea que conoció de cerca la historia de amor entre Eliana y Comando, discretamente, lo enterró en algún lugar con honores militares”.
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Argentina evita pagar USD 16.100 millones tras victoria judicial en Nueva York
Una Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó este viernes la sentencia que condenaba a Argentina a pagar 16.100 millones de dólares de indemnización por la estatización en 2012 de la petrolera YPF, según el fallo al que accedió la AFP.
El 8 de setiembre de 2023 Loretta Preska, jueza del Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan, había condenado a Argentina a pagar indemnizaciones a empresas que, según la magistrada, se vieron perjudicadas por la nacionalización de YPF.
El presidente de Argentina, Javier Milei, calificó el fallo favorable a Argentina de este viernes como algo “histórico e impensado, el mayor logro jurídico de la historia nacional”, en un discurso este viernes en Buenos Aires.
También criticó duramente al actual gobernador opositor de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, uno de los señalados como artífices de la estatización cuando era funcionario del gobierno nacional.
“Tuvimos que venir a arreglar las cagadas del inútil, imbécil e incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta y presidiaria (expresidenta) Cristina Kirchner”, lanzó el mandatario.
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El monto, si se suman los intereses, hubiese aumentado a unos 18.000 millones de dólares, explicó en un comunicado el gobierno argentino.
Estatización
En 2012, Argentina expropió el 51 % de las acciones de YPF, parcialmente controlada por el gigante español Repsol.
Dos años más tarde, la petrolera española fue indemnizada con 5.000 millones de dólares para zanjar un litigio, pero no fue el caso de los accionistas minoritarios como Petersen Energía o Eton Park Capital, que en conjunto poseían el 25,4 % del capital de YPF.
En 2015 presentaron una demanda alegando que el país no había presentado una oferta pública de adquisición (OPA) como preveía la ley.
El bufete Burford Capital, especializado en la compra de litigios ajenos, pagó 16,6 millones de dólares para financiar las demandas judiciales y se hubiera beneficiario del 38 % del monto de la sentencia de Preska.
Argentina había presentado distintos recursos desde la sentencia en 2023 para intentar revertir el fallo. El pago hubiera provocado un duro impacto en las reservas del país sudamericano de unos 43.536 millones de dólares.
El panorama se volvió aún más sombrío cuando en junio de 2025 la jueza Preska ordenó a Argentina entregar el 51 % de las acciones de YPF para saldar parcialmente el pago indemnizatorio. La decisión fue apelada y en agosto un tribunal determinó que no debían entregarse las acciones.
YPF nació a principios del siglo XX como una empresa estatal pero se privatizó en 1993. En 2012 la expresidenta Kirchner decidió renacionalizarla porque no producía suficiente petróleo y gas natural para satisfacer la demanda local.
- Fuente: AFP
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Juez rechaza desestimar cargos contra Maduro en su segunda audiencia
El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro apareció sonriente el jueves ante un tribunal de Nueva York, donde no tomó la palabra, en su segunda comparecencia desde su captura por parte de Estados Unidos. En el transcurso de una audiencia que duró poco más de una hora, el juez a cargo del caso hizo saber que no tenía intención de acceder a una solicitud de sus abogados para desestimar los cargos por razones procesales.
Procesado por narcotráfico junto con su esposa Cilia Flores, de 69 años, el antiguo hombre fuerte de Venezuela, de 63 años, se mostró relajado, sonriente, con su uniforme gris de preso, tomando notas, conversando con sus abogados a través de un intérprete y lanzando miradas a los bancos de la prensa. Los dos están detenidos en una cárcel de Brooklyn desde hace casi tres meses.
Sólo habían salido el 5 de enero, dos días después de su captura, para su primera audiencia, en la que Maduro se declaró “prisionero de guerra” y “no culpable” de las acusaciones en su contra. Son cargos de conspiración por “narcoterrorismo”, conspiración para importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la tenencia de esas armas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el jueves que Maduro enfrentará “otros cargos” judiciales más adelante. “Ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados, como probablemente saben”, declaró a la prensa en la Casa Blanca. “Asumo que tendrá un juicio justo. Pero me imagino que enfrentará otros juicios”, sostuvo.
Maduro gobernó Venezuela desde marzo de 2013. Tras su caída, asumió la presidencia interina Delcy Rodríguez, quien era su vicepresidenta y ha dado un vuelco en la relación con Estados Unidos bajo presión de Trump. El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos del juicio, pero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener antes una licencia de la administración que permita realizar la transacción.
Pollack argumenta que ese requisito viola el derecho constitucional de Maduro a tener la representación legal de su elección, y exigió que el caso fuera desestimado por razones procesales.
Al frente del tribunal está el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, reconocido por su larga trayectoria en el estrado.
“Desesperados” por justicia
Tanto seguidores como opositores de Maduro se concentraron desde temprano afuera de la sede judicial, donde la seguridad fue reforzada.
“Estamos desesperados por cualquier forma de justicia, por todo lo que hemos pasado”, dijo el educador venezolano Carlos Egana, de 30 años, sosteniendo un muñeco inflable del líder chavista con traje de presidiario y esposas.
Militantes de izquierda levantaban pancartas con mensajes como “Liberen a Maduro” y críticas a la política de Trump: “¡De Venezuela a Irán, basta de sanciones y bombas!”.
En determinado momento hubo un breve altercado entre manifestantes, la policía intervino y escoltó a un hombre fuera del lugar.
“Confiamos”
Recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus condiciones extremas, Maduro está presuntamente aislado en una celda sin internet ni periódicos.
Según una fuente cercana al gobierno venezolano, Maduro lee la biblia y algunos de sus compañeros en la prisión le llaman “presidente”.
Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y con sus abogados por un máximo de 15 minutos, agregó la misma fuente.
El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, insistió ayer jueves en Venezuela en los “vestigios de ilegitimidad” del proceso contra su padre, porque se originó con un “secuestro”.
No obstante, remarcó a la AFP: “Confiamos en el sistema legal de los Estados Unidos”.
“Nicolasito”, como se le conoce popularmente, acompañó a centenares de seguidores del presidente depuesto en la plaza Bolívar de Caracas, donde una pantalla gigante transmitía la cobertura del juicio. “¡Libertad, libertad para Cilia y Nicolás!”, coreaban los presentes.
Maduro y Flores fueron sacados a la fuerza por comandos estadounidenses en las primeras horas del 3 de enero, con apoyo de ataques aéreos contra la capital venezolana y un importante despliegue naval.
En el operativo murieron al menos 83 personas y más de 112 resultaron heridas, de acuerdo con funcionarios venezolanos. Ningún efectivo estadounidense murió.
Bajo presión estadounidense, Rodríguez dirige un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero con una economía en ruinas.
La mandataria interina impulsó una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos. También reformó la ley de hidrocarburos, todo en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a la vasta riqueza de gas y petróleo venezolanos. Este mes, Washington restableció lazos diplomáticos con Venezuela, en una señal de deshielo luego de siete años de ruptura.
Fuente: AFP.
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La Iglesia anglicana entronizó a la primera mujer líder en casi 500 años
Sarah Mullally fue entronizada el miércoles como la primera mujer líder espiritual de la Iglesia anglicana, durante una ceremonia en la catedral de Canterbury, en el sureste de Inglaterra. La nueva arzobispa de Canterbury, de 63 años, exenfermera, casada y madre de dos hijos, prestó juramento ante unas 2.000 personas, entre ellas el primer ministro, Keir Starmer, el príncipe heredero Guillermo y su esposa Catalina.
La nueva líder anglicana sucede a Justin Welby, quien dimitió en noviembre de 2024 tras verse implicado en la gestión de un escándalo de agresiones físicas y sexuales. Sarah Mullally es la primera mujer en ocupar el cargo de líder espiritual de la Iglesia anglicana, presente en 165 países, después de sus 105 antecesores varones.
“Me comprometo solemnemente ante ustedes al servicio de la Iglesia de Inglaterra, de la comunión anglicana y de toda la Iglesia de Cristo en el mundo entero, para que juntos proclamemos el Evangelio de Cristo que nos reconcilia con Dios y derriba los muros que nos dividen”, declaró Mullally al prestar juramento.
Sarah Mullally había llegado previamente a Canterbury en una peregrinación a pie de varios días desde la Catedral de San Pablo, en Londres. Ordenada sacerdotisa en 2002, Mullally se convirtió en la primera obispa de Londres en 2018, cuatro años después de que se autorizara a las mujeres acceder al episcopado, tras intensos debates internos en la Iglesia de Inglaterra.
Su nombramiento, por ejemplo, fue fuertemente criticado por varios arzobispos en África. Sarah Mullally tendrá que enfrentarse además a profundas divisiones dentro de la comunión anglicana a nivel mundial. Según estimaciones de bases de datos cristianas, como la World Christian Database, existen alrededor de 958.000 anglicanos en toda América Latina, siendo Brasil, con 103.000, el país con la mayor comunidad.
Fuentes de la Iglesia anglicana en España cuantifican en unos 20.000 sus fieles en ese país. La Iglesia de Inglaterra se convirtió en el organismo religioso de Reino Unido tras la ruptura del rey Enrique VIII con el catolicismo en el siglo XVI.
Fuente: AFP.