El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, urgió este martes a la COP29 de Bakú a llegar a acuerdos para financiar la lucha contra la crisis climática y no dejar esa tarea para la cita de 2025 en Brasil.
“No podemos dejar para (la COP30 de) Belém la tarea de Bakú”, dijo el líder izquierdista durante la apertura de la segunda jornada de la cumbre del G20 en Rio de Janeiro. Belém será la “última chance de evitar una ruptura irreversible en el sistema climático”, agregó.
Lula dice que en “la lucha por la supervivencia, no hay espacio para el negacionismo” sobre el cambio climático
Fuente: AFP
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La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
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Asunción necesita acuerdos para generar más valor al Paraguay
- Laura Ramos
- Presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay
Cuando hablamos de competitividad país solemos concentrarnos en indicadores macroeconómicos, inversión o exportaciones. Sin embargo, existe un factor igual de determinante: la calidad de nuestras ciudades. Una capital moderna, eficiente y planificada no solo mejora la vida de quienes la habitan, también fortalece la imagen del Paraguay como destino para invertir, emprender, innovar y generar empleo.
En ese contexto, el Foro Urbano Asunción–Medellín, impulsado por el Consejo de Desarrollo de Asunción (Codeasu) y coorganizado por el Club de Ejecutivos del Paraguay junto a otras organizaciones de la sociedad civil, representa mucho más que un espacio de debate.
Es un ejemplo concreto de cómo el sector privado puede contribuir a construir políticas públicas de largo plazo sin sustituir el rol del Estado, sino aportando conocimiento, articulación y visión estratégica.
La principal conclusión del encuentro fue clara: para transformar Asunción primero debemos modernizar su municipalidad. Una institución eficiente, transparente, profesional y con capacidad de gestión constituye el punto de partida para cualquier proyecto urbano sostenible.
No se trata únicamente de mejorar procesos administrativos, se trata de crear las condiciones para que las inversiones lleguen, los servicios funcionen y los ciudadanos recuperen la confianza en sus instituciones.
Desde el Club de Ejecutivos creemos que generar valor para el Paraguay también significa impulsar espacios donde las mejores ideas puedan convertirse en compromisos públicos. El desarrollo no depende exclusivamente de los gobiernos, requiere una ciudadanía organizada, una academia comprometida y un sector empresarial dispuesto a aportar experiencia, capacidad técnica y liderazgo.
Las grandes transformaciones urbanas del mundo no nacieron de una administración aislada, sino de acuerdos sostenidos entre múltiples actores. Ese debe ser también el camino de Asunción.
Los siete compromisos estratégicos propuestos en el foro constituyen una hoja de ruta para discutir con seriedad el futuro de nuestra capital y para exigir que quienes aspiran a gobernarla presenten propuestas concretas, medibles y viables.
Como presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay, estoy convencida de que nuestra responsabilidad trasciende la representación del sector empresarial.
Debemos ser un puente entre el conocimiento y la acción, promoviendo conversaciones que eleven la calidad del debate público y contribuyan a construir instituciones más fuertes.
Una Asunción mejor no será únicamente una buena noticia para sus habitantes. Será una señal de que Paraguay es capaz de planificar, ejecutar y sostener políticas de Estado que generen bienestar, confianza y competitividad. En definitiva, será una forma concreta de crear más valor para el Paraguay.
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Los océanos del mundo batieron récord de calor en junio último
Los océanos del mundo registraron el mes de junio más cálido del que se tiene registro y podrían batir nuevos récords en 2026, debido al efecto combinado del fenómeno de El Niño y el calentamiento global, anunció este miércoles el observatorio europeo Copernicus. Según los datos del servicio marino del organismo, la temperatura promedio en la superficie oceánica, que cubre dos tercios del planeta, fue de 20,98°C en junio y batió el máximo previo de junio de 2024 (20,89°C).
El primer semestre de 2026 en su conjunto es el segundo más cálido jamás registrado, solo por detrás de los primeros seis meses de 2024. “Las condiciones actuales podrían indicar el inicio de una nueva fase, que nos llevará, una vez más, a territorio desconocido”, advirtió Carlo Buontempo, director del Servicio Copernicus sobre Cambio Climático, citado en un comunicado.
“Con temperaturas oceánicas en estos niveles y El Niño en el horizonte, es probable que veamos cómo se rompen otros récords de temperatura en los próximos meses”, agregó.
Las temperaturas fueron particularmente altas en junio en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, la zona que sufre de lleno el efecto de El Niño, un fenómeno climático natural que calienta las aguas superficiales y provoca episodios de sequía, inundaciones y temperaturas récord en todo el mundo.
Así, el océano Pacífico tropical registró su primer semestre más cálido de la historia (26,91°C). Superó por muy poco el récord anterior establecido en 2016.
“Entre los años más calurosos”
Según los expertos, El Niño —llamado así en referencia al Niño Jesús, ya que el fenómeno se observó por primera vez alrededor de la época navideña— podría convertirse, a finales de año, en uno de los más intensos jamás registrados.
“Con la llegada de un año de El Niño (...), cabe esperar que 2026 figure entre los años más calurosos jamás registrados”, declaró Simon van Gennip, oceanógrafo de Mercator Ocean International, durante una conferencia de prensa virtual.
“Aún es imposible decir por cuánto exactamente”, agregó.
En 2024, el último año hasta la fecha marcado por este fenómeno, la temperatura promedio en la superficie de los océanos había alcanzado un nivel récord de 20,9°C, antes de descender ligeramente al año siguiente, según las estadísticas de Copernicus.
Este fenómeno climático natural, que se repite de cada dos a siete años, se suma a una tendencia más profunda de calentamiento de los océanos debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De hecho, los océanos desempeñan un papel regulador del clima al absorber el 90 % del exceso de calor generado por las actividades humanas, en particular la quema de petróleo, gas y carbón.
Ola de calor marina
Desde principios de año, el 82 % de la superficie oceánica mundial ha experimentado olas de calor marinas. Y casi la mitad ha sufrido episodios de intensos a extremos.
El océano Pacífico tropical y el mar Mediterráneo se han visto particularmente afectados.
El Mediterráneo, un mar muy sensible a los cambios atmosféricos, ha experimentado oleadas de calor en prácticamente toda su superficie (98 %) durante el primer semestre, y registró una temperatura récord de 24,34°C en junio de 2026.
El noroeste del Mediterráneo, en particular, se vio afectado por una temporada cálida que alcanzó el lunes un pico de intensidad sin precedentes para la zona, con una diferencia promedio de 5,2°C respecto a los valores normales, informó el martes el Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), con sede en Barcelona.
Ese organismo destacó que este récord se debió en gran parte a la ola de calor que acaba de atravesar Europa.
Las oleadas de calor marinas ponen a prueba a las especies marinas menos móviles, llegando incluso a provocar mortandades masivas entre corales, erizos de mar o moluscos, entre otros.
“Es importante monitorear estos fenómenos, ya que tienen repercusiones importantes en el clima”, señaló Van Gennip, y agregó que estas altas temperaturas podrían “aportar energía adicional a la atmósfera” para crear “circunstancias favorables” a fenómenos de lluvias extremas.
Fuente: AFP.
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Lula habló del Mundial: quiere “contratar” a Messi tras discreto debut de Brasil
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva bromeó ayer miércoles con “contratar a (Lionel) Messi para jugar en Brasil”, tras un triplete del astro de la archirrival Argentina en su estreno en el Mundial 2026. La Canarinha, en cambio, empató 1-1 en su debut contra Marruecos el pasado sábado.
“Estaba pensando en contratar a Messi para jugar en Brasil”, dijo Lula en Ginebra, un día después de que el argentino marcara los tres goles en la victoria 3-0 de la Albiceleste frente a Argelia. Campeón del mundo en 2022, Messi alcanzó así al alemán Miroslav Klose como máximo goleador de la historia de los Mundiales con 16 anotaciones.
Consultado sobre el 1-1 de Brasil ante Marruecos, el mandatario izquierdista consideró que el equipo africano es “el mejor” del Grupo C y que “más difícil fue España empatando (0-0) con Cabo Verde”. “Se dice que siempre que Brasil empieza muy desacreditado, gana la Copa” del Mundo, se esperanzó Lula, tras participar en el G7 en Francia.
Hincha del Corinthians, Lula, de 80 años, suele opinar sobre fútbol. El mandatario incluso aseguró en abril que el seleccionador de Brasil, el italiano Carlo Ancelotti, le consultó si debía convocar a Neymar. “Si está físicamente preparado, él tiene fútbol”, fue el veredicto de Lula sobre el astro brasileño.
“¿Sentían nostalgia de mí?”
“¿Sentían nostalgia de mí?”, gritó entre risas Neymar a la prensa ayer miércoles, en su primer entrenamiento junto a sus compañeros de la selección de Brasil en el Mundial de Norteamérica 2026, tras varias semanas lesionado. Neymar, en proceso de recuperación de una lesión muscular en la pantorrilla derecha, fue recibido con un pasillo por el resto de los jugadores del equipo de Carlo Ancelotti en el complejo de entrenamientos de Columbia Park, en Morristown, Nueva Jersey.
Compartió un momento de actividades suaves con ellos en campo. Sin embargo, el momento del debut de Neymar en su cuarta Copa del Mundo sigue en veremos. La Canarinha juega el viernes contra Haití, por la segunda fecha del Grupo C. El exjugador del FC Barcelona y Paris Saint-Germain, de 34 años, se perdió el sábado pasado el estreno de Brasil ante Marruecos, un empate 1-1 en East Rutherford (Nueva Jersey).
Máximo anotador histórico de la selección brasileña, con 79 goles, el astro disputó su último partido con su club, el Santos de Brasil, a mediados de mayo. No ha jugado con el Scratch desde 2023. El martes, Neymar hizo sus primeros entrenamientos en campo con el Brasil de Ancelotti, con trabajos al margen del grupo.
Fuente: AFP.