El efecto Netflix: fiscal recomendará una nueva sentencia para los hermanos Menéndez
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El fiscal de distrito en Los Ángeles dijo recomendaría una nueva sentencia para los hermanos Lyle y Erik Menéndez, encarcelados de por vida por el asesinato de sus padres en 1989, dictamen que los haría elegibles para libertad bajo palabra. El fiscal George Gascon afirmó que pediría a un juez que dictamine que los dos hombres, cuyo caso ha vuelto a recibir atención por una serie y un documental emitidos en Netflix, deberían ver reducida su sentencia de forma que fueran elegibles para libertad condicional en los próximos meses.
“Luego de una muy cuidadosa revisión de todos los argumentos... Creo que bajo la ley, una nueva sentencia es apropiada y voy a recomendar esto a una corte mañana”, dijo Gascon a reporteros. Los hermanos Menéndez fueron sentenciados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional tras el juicio que fue televisado y que ocupó los titulares de medios en todo el mundo.
En la época, los fiscales argumentaron que ambos hombres conspiraron para acabar con la vida de sus padres ricos en un intento por acelerar una herencia por 14 millones de dólares. Sin embargo, la defensa se basó en que los hermanos habrían sido víctimas de abuso sexual y físico continuo por parte de su padre, y del silencio cómplice de su madre, por lo que estallaron después de años de sufrimiento.
El fiscal reconoció que el auge de la serie sobre el caso llevó a la fiscalía a ver el proceso con nuevos ojos. “Creo que muchas veces, por razones culturales, no les creemos a las víctimas de agresión sexual, ya sean mujeres u hombres”, afirmó el fiscal. El asesinato en 1989 de José y Mary Louise Menéndez en su elegante casa de Beverly Hills fue objeto de un auténtico frenesí mediático en Estados Unidos.
El juicio de Lyle y Erik se retransmitía diariamente por televisión, una novedad para la época, e incluso se considera la antesala mediática del “juicio del siglo”, que comenzó meses después contra el futbolista estadounidense O.J. Simpson. Los hermanos, que en ese entonces tenían 18 y 21 años, no fueron condenados en primera instancia porque el jurado se estancó sin la unanimidad necesaria para pronunciar su veredicto.
En 1996, un segundo juicio en el que el juez se negó a examinar numerosos elementos relacionados con agresión sexual concluyó con su condena a cadena perpetua irreductible por asesinato premeditado. El padre de la familia era José Menendez, inmigrante cubano impulsado por el sueño americano, que amasó una fortuna y fue vicepresidente de la empresa de alquiler de autos Hertz y luego director de operaciones del sello discográfico RCA.
Los dos hijos, que inicialmente no fueron considerados sospechosos, desviaron la atención de los investigadores y acusaron del crimen a la mafia, pero una denuncia reveló la confesión del asesinato, grabada durante las sesiones con un psicoterapeuta. La serie de ficción “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”, producida por Netflix, reavivó el interés por este caso, al punto de que el gigante del streaming también le dedicó al caso un nuevo documental.
Ambas producciones han sido ampliamente comentadas y replicadas por en TikTok e Instagram, y provocaron una amplia movilización digital a favor de los dos hermanos, que ya completan 35 años en prisión. El nuevo examen al caso reveló nuevos elementos, como una carta en la que Erik le cuenta a una prima sobre las agresiones sexuales de su padre, o el testimonio de un artista en el que dice haber sido drogado y violado por José Menéndez en los años 80.
El fiscal Gascon dijo que su recomendación solo sería para una nueva sentencia por asesinato en un grado menor, un cargo que podría acarrear una pena desde 50 años de prisión hasta cadena perpetua. “La decisión final la tomará el juez”, aclaró. “Sin embargo, debido a su edad, bajo la ley, al tener menos de 26 años al momento de los crímenes, ellos serían elegibles para libertad condicional de forma inmediata”, explicó.
La Justicia restituyó como gerente de la empresa Cargo Line a Gustavo Martínez, quien fue desplazado de forma irregular del mencionado cargo. Foto: Jorge Jara
Juez califica de exceso medida cautelar brindada y restituye como administrador judicial de la empresa Cargo Line a Gustavo Martínez
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Giro radical y revés judicial en el caso de la empresa Cargo Line Paraguay S.A. Una nueva resolución judicial pateó el tablero y desnudó los excesos de la polémica medida cautelar ejecutada el pasado 16 de septiembre. El juzgado a cargo del magistrado Guillermo Trovato consideró que los efectos de aquella actuación de su colega Mafalda Cameron fueron completamente desmedidos y resolvió sustituirla por una administración judicial independiente, devolviéndole el oxígeno institucional a las firmas, cuya administración estaban a cargo del empresario Juan José Zapag.
En un verdadero acto de justicia, Gustavo Martínez Venialgo —quien había sido apartado de la empresa durante el cuestionado procedimiento encabezado por el abogado hoy procesado penalmente por coacción y otros delitos, Fernando Marecos— fue designado ahora como el nuevo administrador judicial de la compañía Cargo Line Paraguay.
Este nuevo pronunciamiento modifica sustancialmente el turbio escenario generado por el A.I. N.º 1392, firmado el 16 de septiembre de 2026 por la duramente criticada jueza Mafalda Cameron Luque. En la decisión judicial, la magistrada había dispuesto una simple “intervención”, pero en la práctica provocó un verdadero golpe de timón: suspendió a las autoridades legítimas de las sociedades y desplazó por completo a los órganos de administración. El actual fallo judicial del juez Trovato arranca la careta de esa maniobra, sosteniendo que semejante desplazamiento es característico de una administración judicial forzada y jamás de una intervención preventiva.
Pero el punto más grave y escandaloso que detectó el juzgado es otro: como consecuencia de la polémica medida cautelar brindada por la jueza Cameron, la propia parte demandante terminó colocada como la autoridad principal de las empresas afectadas. El juzgado advirtió, con rigurosidad, que la medida cautelar terminó pareciéndose peligrosamente a la pretensión final que se busca en el juicio, otorgando el botín antes de dictar sentencia.
Frente a esta flagrante anomalía, la Justicia resolvió reencauzar el proceso y reemplazar la medida cautelar brinda a favor de Blas Zapag y Nora Zapag por una administración ejercida por terceros ajenos al litigio. La decisión impacta de lleno en el violento procedimiento del 16 de septiembre, cuando el abogado Fernando Marecos fungió de ejecutor para apartar de sus funciones al entonces gerente general, Gustavo Martínez. Hoy, la misma Justicia le da la razón a Martínez al nombrarlo administrador judicial provisional de Cargo Line Paraguay S.A.
Asimismo, en el fallo del juez Trovato se nombra a José Eduardo Fleitas Gómez como administrador de Cimportex Paraguaya Ind. y Com. S.A., y de María Graciela Álvarez Benítez como interventora de ambas sociedades.
La nueva resolución judicial fulmina la medida cautelar anterior firmada por la cuestionada jueza Mafalda Cameron, calificándola de “excesiva”. Con esto, el conflicto de Cargo Line suma un capítulo que pone bajo la lupa la sospechosa actuación de Fernando Marecos y el llamativo criterio de la jueza Cameron. El juicio de fondo sigue abierto, pero se corrigió el rumbo correcto y se recuperó la administración de ambas empresas.
“La Sombra”: el nuevo filme de terror paraguayo se estrena hoy en cines
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El cine nacional suma este jueves 1 de octubre una nueva propuesta al género de suspenso y terror con el estreno de “La Sombra”, el tercer largometraje del realizador paraguayo-estadounidense Michael Kovich Jr. Tras una concurrida avant première, el martes pasado, la película desembarca oficialmente en las principales salas del país. La producción llega precedida por un auspicioso paso por el circuito internacional, que incluye exhibiciones en la sección Ventana Sur - VS Fantastic! en Argentina, así como selecciones oficiales en el Festival Internacional de Cine Friki en Ecuador y el Dracula Film Festival en Braşov, Rumanía.
La trama, protagonizada por un elenco integrado por Fernando Abadie, Ariell López, Clotilde Cabral, Martina Núñez y Héctor Lozzca, se centra en la historia de Santiago y Miguel. Tras cometer un crimen, ambos hermanos huyen de la ciudad para ocultarse en una vivienda aislada donde mantienen a una mujer en cautiverio. Sin embargo, el refugio se convierte paulatinamente en una trampa marcada por visiones perturbadoras y manifestaciones sobrenaturales que quebrantan su lealtad y los obligan a enfrentar sus propios demonios.
Más allá de los recursos del horror psicológico y sobrenatural, el relato propone una profunda exploración sobre la culpa, el encierro y las consecuencias de los actos propios. La narrativa enfatiza que la verdadera amenaza no proviene necesariamente del exterior, sino de la carga emocional y psicológica que los personajes arrastran consigo. Con una extensión de 82 minutos y una clasificación para mayores de 16 años, el largometraje combina tensión dramática con una cuidada ambientación atmosférica.
Dirigida por Michael Kovich Jr., la producción nacional llega a la pantalla grande con dosis de suspenso y terror. Foto: Gentileza
En el ámbito técnico, la obra es una coproducción entre Paraguay y España que fue rodada íntegramente en un plazo de ocho días en locaciones de Asunción y Luque. El equipo principal contó con Jero Buman en la dirección de fotografía, Jackie Neuman en la dirección de arte, Leo Sobrino en caracterización y efectos, y Martín de Lemos a cargo del sonido. La banda sonora fue compuesta por De Lemos junto a Rodrigo Quintás, mientras que el propio Kovich Jr. asumió el montaje de la cinta.
Este lanzamiento consolida la trayectoria cinematográfica de Michael Kovich Jr., sumándose a sus anteriores estrenos en salas: “El Supremo Manuscrito” (2019) y “El Apartamento” (2023). La realización contó con el respaldo de Michael Kovich Jr. Films en coproducción con I-Real Studios, Julio Angulo y Fernando Abadie, además del apoyo institucional del Fondec, ITCqure y Canal Trece.
Dirigida por Michael Kovich Jr., la producción nacional llega a la pantalla grande con dosis de suspenso y terror. Foto: Gentileza
Aníbal Ortiz: del Coronel Oviedo sin cine a Biarritz
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Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El actor paraguayo llega al Festival de Biarritz con Narciso, de Marcelo Martinessi, después de una trayectoria que comenzó en Coronel Oviedo, una ciudad que durante años no tuvo una sala de cine. Antes de llegar a Berlín, San Sebastián o Biarritz, Ortiz fue parte de un movimiento audiovisual nacido en el interior del Paraguay y protagonizó Latas vacías, una película que terminó ayudando a reabrir una sala de cine en su propia ciudad.
Hay una parte de la historia de Aníbal Ortiz que empieza mucho antes de los grandes festivales internacionales. Empieza en Coronel Oviedo, donde durante años hacer cine parecía una posibilidad lejana. Allí, Ortiz se fue formando entre el teatro y las primeras experiencias audiovisuales de un grupo de jóvenes que buscaban contar historias desde el interior del país.
Su recorrido no nació dentro de una industria cinematográfica consolidada. Ortiz se vinculó al teatro y a proyectos audiovisuales locales, participó en cortometrajes y fue construyendo su experiencia dentro de aquella pequeña comunidad cinematográfica ovetense. La actividad fue creciendo con concursos, talleres y producciones realizadas con recursos limitados. Latas vacías terminaría siendo el resultado más visible de aquel proceso.
La película, dirigida por Hérib Godoy, fue rodada y producida en Coronel Oviedo con muy pocos recursos. Ortiz interpretó a Alfonso, un joven que busca tesoros enterrados —el conocido “plata yvyguy”— y cuya historia transcurre entre la tragedia, la superstición y la vida cotidiana del interior paraguayo. La película fue realizada con gente de la propia comunidad y en buena medida de manera autodidacta.
Equipo de "Narciso" en Biarritz. Foto: David Sánchez
El éxito de Latas vacías superó las expectativas de quienes la habían hecho. La película recibió el premio del público en el Festival Internacional de Cine de Asunción y comenzó después un recorrido por distintas ciudades. Más de 500 habitantes de Coronel Oviedo viajaron hasta Asunción para acompañar su estreno, una movilización que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de aquella experiencia.
Pero el impacto no terminó en la pantalla. La repercusión de la película contribuyó a despertar nuevamente el interés por el cine en Coronel Oviedo y a la reapertura del antiguo Cine Guaraní, que llevaba años sin funcionar como sala cinematográfica. El propio Hérib Godoy explicó entonces que lo importante había sido recuperar entre los ovetenses la experiencia de sentarse frente a una pantalla grande, con buen sonido y compartir una película con otras personas.
Aquello tenía un significado especial para una ciudad que había crecido prácticamente sin salas de cine. El movimiento audiovisual local había comenzado años antes, con un grupo de amigos que realizaba cortometrajes y organizaba concursos para estimular a estudiantes y aficionados. Latas vacías fue, en ese sentido, la culminación de un proceso que había comenzado mucho antes de que la película llegara a los festivales.
Para Ortiz, además, aquella película fue un punto de partida profesional. Después llegarían otros trabajos, entre ellos La redención, también dirigida por Godoy, y Matar a un muerto. Su trayectoria se fue ampliando hasta desembocar en Narciso, la película de Marcelo Martinessi que pasó por la Berlinale y que ahora llega al Festival de Biarritz.
Entre todos esos trabajos hay también una constante: el vínculo con el guaraní y con una forma de contar Paraguay desde sus propios códigos culturales. Latas vacías, por ejemplo, fue rodada en guaraní y utilizó la lengua como parte esencial de la identidad de sus personajes y de la historia.
Ese vínculo vuelve a aparecer en Narciso. Para Ortiz, trabajar con Martinessi supone también formar parte de un cine paraguayo que busca contar sus propias historias y llevarlas a espacios internacionales sin desprenderse de su identidad.
El recorrido resulta significativo: un actor que comenzó haciendo cine desde una ciudad del interior, en un contexto sin una infraestructura cinematográfica estable, termina presentando una película paraguaya en uno de los festivales internacionales dedicados al cine latinoamericano.
Entre Coronel Oviedo y Biarritz hay miles de kilómetros y más de una década de trabajo. Pero la historia tiene un hilo conductor: la posibilidad de hacer cine desde el interior, incluso cuando las condiciones parecen no estar dadas. Latas vacías ayudó a demostrarlo en una ciudad que había vuelto a tener una pantalla; Narciso lleva ahora esa misma experiencia mucho más lejos, hasta el circuito internacional de festivales.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
“Narciso” lleva el nuevo cine paraguayo a Biarritz
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Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El estreno de la película de Marcelo Martinessi en el Festival Biarritz Amérique Latine, que se celebra del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026 en Biarritz, Francia, reúne al director, a la nueva directora del INAP, Natalia Fuster, y a la embajadora paraguaya en Francia, Cynthia Filártiga. Los tres hablan de memoria, autoritarismo, guaraní, coproducción y del reto de conseguir que el cine paraguayo tenga una presencia cada vez mayor fuera del país.
Hay algo que va más allá del estreno de una película cuando Narciso llega a Biarritz. La presencia de la cinta de Marcelo Martinessi en este festival francés reúne alrededor de una misma pantalla a un cineasta, a la nueva responsable del organismo encargado de impulsar el audiovisual paraguayo y a la embajadora de Paraguay en Francia. La película llega después de su paso por otros grandes festivales internacionales y se convierte así en una nueva oportunidad para mostrar una cinematografía todavía pequeña, pero cada vez más visible fuera de sus fronteras.
Para Martinessi, la cuestión no es únicamente conseguir que una película paraguaya viaje, sino construir una cinematografía capaz de hacerlo de manera sostenida. “Paraguay tiene eventualmente, cada cierto tiempo, películas que pueden salir y representar al cine paraguayo con su música, su cultura, con su talento, con su historia, con su memoria”, explica. El director considera que el país está todavía “en el comienzo de algo” y que formar parte de ese proceso resulta especialmente emocionante. “Se conoce mucho más de Argentina, de Brasil, de México, de Colombia, de Chile incluso, porque son cinematografías más consolidadas”, señala. “Pero pienso que estamos en el comienzo de algo.”
El cineasta paraguayo Marcelo Martinessi en Biarritz. Foto: David Sánchez
Una película para pensar
Narciso no busca, según su director, ser simplemente una película de entretenimiento. “Las películas que nosotros hacemos no son películas para entretener. Son películas para pensar, son películas para dialogar”, explica Martinessi. La película se adentra en uno de los períodos más oscuros de la historia paraguaya, pero el director no pretende que el pasado quede convertido en una pieza de museo. “Somos herederos de una historia de autoritarismo y eso no se va del todo”, afirma. Para Martinessi, el cine puede servir precisamente para revisar esa herencia: “Nosotros como sociedad estamos obligados a aprovechar herramientas como el cine para poder repensarnos y para poder construir futuros.”
En Narciso, además, el guaraní ocupa un lugar deliberado. No es únicamente una cuestión lingüística, sino una manera de reflejar la realidad social del país. “Eso fue intencionado porque usualmente en la realidad sería así”, explica el director. “El guaraní sigue siendo muy presente en nuestra cultura.”
El reto de construir una industria
La llegada de Narciso a Biarritz coincide con una nueva etapa en el Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP). Natalia Fuster Cascio acaba de asumir la Dirección Ejecutiva del organismo y ha aprovechado su presencia en Francia para mantener reuniones con instituciones como el CNC y La Fémis. Su objetivo es dar continuidad a los procesos iniciados en los últimos años por su antecesor, Christian Gayoso, y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de internacionalización del audiovisual paraguayo. La gestión de Gayoso dejó, entre otros resultados, el desarrollo de acuerdos internacionales y la firma del acuerdo de coproducción cinematográfica entre Paraguay y Francia.
“El gran desafío” es conseguir mecanismos que permitan que las producciones puedan salir del país y encontrar nuevos socios y nuevos públicos, explica Fuster. La directora del INAP considera especialmente importante la cooperación con Francia: “Lo ideal es que realmente los acuerdos se puedan ejecutar y que podamos tener esa salida tanto de productores paraguayos como franceses”, señala.
La directora del INAP, Natalia Fuster Cascio en Biarritz. Foto: David Sánchez
España, una tarea que busca continuar
Pero Francia no es la única vía que Paraguay quiere explorar. Fuster explica que esta semana mantendrá conversaciones con representantes del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) de España para retomar el trabajo que se había iniciado durante la gestión de Gayoso y estudiar la continuidad de un eventual acuerdo de cooperación y coproducción entre ambos países. El proceso quedó en suspenso tras el fallecimiento de Ignasi Camós, entonces director general del ICAA, el pasado 23 de abril.
“Me voy a conversar justamente con los representantes del ICAA para ver las posibilidades de dar continuidad”, explica Fuster. “Yo creo que lo vamos a lograr, pero todo lleva su tiempo: su tiempo de estudio, de ver cuáles son las mejores salidas.” La posibilidad de ese acuerdo había sido planteada como un nuevo paso en la estrategia de internacionalización del audiovisual paraguayo. La intención, según Fuster, es recuperar las conversaciones y analizar ahora con las nuevas autoridades españolas cómo continuar el proceso.
Más allá de Asunción
Para Fuster, internacionalizar el cine paraguayo no significa únicamente conseguir que algunas películas lleguen a festivales extranjeros. También implica ampliar quién puede hacer cine dentro del propio país. Entre sus prioridades está aumentar el acceso al audiovisual en el interior de Paraguay y generar nuevos públicos. El INAP trabaja, explica, en proyectos de exhibición mediante salas alternativas, incluso con estructuras inflables que permiten organizar proyecciones en lugares donde no existen salas convencionales.
“La idea es no solamente trabajar en Asunción, sino difundir a través del interior del país, donde hay poco acceso al audiovisual, y crear una política que permita crear público que quiera ir al cine.” La institución también estudia cómo incorporar de manera más específica la animación y el videojuego a sus convocatorias y fondos concursables. Para Fuster, hay talento suficiente para que el cine paraguayo dé un salto durante los próximos años. Su horizonte es una mayor presencia de directores paraguayos en los grandes festivales internacionales y una presencia sostenida del país fuera de sus fronteras. “Yo creo que hay mucho talento en Paraguay”, afirma.
Francia como puerta cultural
En ese proceso, Francia ocupa un lugar particular. Cynthia María Filártiga Lacroix, embajadora de Paraguay en Francia, considera que el cine y la cultura pueden desempeñar un papel que va mucho más allá de la promoción artística. “La cultura es la que nos acerca y la que genera empatía y aprendizaje entre las sociedades”, explica. Para la embajadora, la cultura permite abrir espacios de diálogo que en ocasiones resultan más difíciles en ámbitos políticos o económicos: “A través de la cultura podemos aprender unos de otros y enriquecernos mutuamente.”
Filártiga destaca precisamente el convenio de coproducción cinematográfica entre Francia y Paraguay como uno de los hitos de esa relación. El acuerdo, firmado en Cannes en mayo de 2025, establece un marco para que las coproducciones puedan ser reconocidas como nacionales en ambos países y acceder a los beneficios, fondos e incentivos correspondientes. La diplomacia cultural se convierte así en una herramienta para acompañar a los artistas y las producciones paraguayas y para impulsar las industrias culturales del país.
La embajadora considera que el cine paraguayo todavía debería verse mucho más en Francia. “Tenemos, sin duda, un cine que está creciendo”, afirma, y destaca especialmente la trayectoria de Martinessi, a quien considera “uno de los referentes más importantes que tenemos a nivel internacional”. Sobre Narciso, su valoración tiene también una dimensión histórica: “Muestra con poesía y con magia, con belleza, uno de los capítulos más negros de nuestra historia”. Para Filártiga, esa es precisamente una de las funciones del cine: “El cine cura heridas. El cine hace que podamos reflexionar y tratar de evitar repetir errores del pasado”.
Una industria que quiere salir al mundo
Las tres perspectivas terminan encontrándose en un mismo punto. Martinessi habla de la necesidad de que las historias paraguayas puedan viajar; Fuster busca crear las condiciones institucionales para que esas películas puedan producirse y circular; y Filártiga trabaja desde la diplomacia para abrir espacios internacionales. Biarritz es, en ese sentido, algo más que una parada en el recorrido de Narciso: es también un escenario donde Paraguay intenta mostrar que su cine puede formar parte de una conversación internacional.
El desafío ahora es que no se trate de una aparición aislada, sino del principio de una presencia continuada. Como resume Martinessi: “Pienso que estamos en el comienzo de algo, y es muy emocionante ser parte de ese comienzo.”
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.