El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó este sábado a “los aliados de Irán” de haber tratado de asesinarlo, después que su oficina informara de un ataque fallido con dron contra su residencia familiar en Cesarea. Según su oficina, el ataque no causó víctimas y Netanyahu no se hallaba en el lugar.
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El ejército indicó que el dron, procedente de Líbano, había impactado contra una “estructura” de Cesarea, sin aclarar si esta se hallaba en el terreno de la residencia de esa ciudad costera del centro de Israel.
El incidente se produce en plena guerra de Israel contra la formación libanesa proiraní Hezbolá, que el sábado reivindicó varios disparos de cohetes contra Israel, sin mencionar el atentado con dron denunciado por Netanyahu. También se produce en un contexto de creciente tensión entre Israel e Irán.
“Los aliados de Irán que hoy intentaron asesinarnos a mí y a mi esposa cometieron un amargo error”, afirmó Netanyahu en un comunicado.
“Les digo a los iraníes y a sus aliados en el Eje del Mal: cualquiera que perjudique a los ciudadanos del Estado de Israel pagará caro por ello”, añadió.
Verdadero rostro
El ataque “muestra el verdadero rostro” de Irán, afirmó el canciller israelí, Israel Katz.
Irán lanzó el 1 de octubre 200 misiles contra territorio israelí, en respuesta a los asesinatos por Israel del general iraní Abás Nilforushan y del jefe de Hezbolá libanés, Hasán Nasralá, en septiembre en Beirut.
El ataque fue también una represalia al asesinato en julio del jefe de Hamás, Ismail Haniyeh, en un atentado atribuido a Israel.
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El ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, prometió dar a esa andanada de misiles una respuesta “mortal, precisa y sorprendente”.
El jefe de los Guardianes de la Revolución (la milicia ideológica del régimen iraní), Hosein Salami, advirtió que su país responderá con un ataque “doloroso” si Israel pone en práctica sus amenazas.
Fuente: AFP
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Elecciones en Israel: el bloque de Netanyahu lidera sin mayoría parlamentaria
El bloque del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, superó al de la oposición pero quedó lejos de la mayoría necesaria para mantener el control del parlamento, según los resultados finales de las elecciones legislativas, que abren ahora el camino a difíciles negociaciones para formar gobierno. La coalición de derecha y extrema derecha de Netanyahu obtiene 53 escaños de los 120 que tiene la Knéset, el parlamento israelí, y el partido Likud del primer ministro siguió siendo el más votado, con 27 diputados, indicó la Comisión Electoral Central en un comunicado la madrugada de este viernes.
El bloque de la oposición, liderado por el centrista Gadi Eisenkot, consiguió 48 bancas, añadió. Los comicios del martes fueron los primeros desde el ataque sin precedentes del movimiento islamista palestino Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023. Se caracterizaron por la participación más alta desde 1999, con el 77%, y un avance espectacular de los dos partidos árabes, Raam y la Lista Unificada, que obtuvieron por sí solos 19 escaños, según los resultados definitivos.
Esas formaciones fueron blanco el jueves de acusaciones de fraude electoral difundidas por el bando de Netanyahu. Autoridades y medios de comunicación afirmaron, en particular, que se sospecha que estas formaciones habían recibido fondos de Catar para financiar la compra de votos.
El emirato del Golfo suele ser utilizado como chivo expiatorio por la clase política israelí, y de hecho la oposición hizo campaña acusando a Netanyahu y a su entorno de tener vínculos con ese Estado, un apoyo financiero clave de Hamás que ha sido sede de la dirección política de ese movimiento proiraní durante años.
Catar y los partidos árabes rechazaron estas acusaciones, mientras Eisenkot acusó a Netanyahu de intentar «deslegitimar los resultados». El servicio de inteligencia interna (Shin Bet) indicó que estaba investigando sospechas de irregularidades, al tiempo que afirmó que dicha pesquisa no busca «incriminar a toda una comunidad que votó de manera democrática y legal». Estas tensiones pueden sumir a Israel en una crisis política en medio del conflicto en Oriente Medio, en el que Netanyahu amenaza con relanzar una campaña militar contra Irán.
Negociaciones difíciles
Sin hacer referencia explícita a las acusaciones difundidas por el bando del primer ministro contra los partidos árabes, el ente electoral afirmó el jueves que «cierta información que ha circulado carece por completo de fundamento». «La investigación continúa en paralelo al proceso llevado a cabo por la Comisión Electoral Central. No tendrá ningún impacto en los resultados finales que se entregarán al presidente», agregó.
El escrutinio final se entregará oficialmente el miércoles al presidente Isaac Herzog, quien iniciará entonces un proceso de consulta con los líderes de los partidos representados en la próxima Knéset antes de designar a uno de ellos para intentar formar un gobierno, indicó la Comisión Electoral Central. La falta de mayoría en esta etapa augura negociaciones difíciles que podrían durar semanas. En caso de fracaso, el país podría tener nuevas elecciones, como ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de su historia.
El panorama indeciso que se perfila es un reflejo de la polarización del país, que se ha intensificado desde el ataque del 7 de octubre, cuya sombra se cernió sobre las votaciones. Estas legislativas también se desarrollaron en un contexto de críticas internacionales contra la conducción de la guerra en Gaza, así como contra la violencia y la expansión de los asentamientos en Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.
Fuente: AFP.
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El presidente de Israel pide formar gobierno tras unas elecciones sin mayoría clara
El presidente israelí Isaac Herzog llamó el miércoles a los partidos políticos a que “hagan todo” lo posible para formar una coalición de gobierno y evitar volver a las urnas, tras las elecciones legislativas que no arrojaron ninguna mayoría y marcaron un avance espectacular de los partidos árabes.
Pese a una participación de casi el 78 %, la más alta desde 1999, los resultados parciales y las estimaciones de los principales medios dibujan un panorama fragmentado.
Con el 85 % de los votos contados, el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu lograba 54 de los 120 escaños del Parlamento, sin alcanzar los 61 necesarios para obtener la mayoría.
La coalición opositora del centrista Gadi Eisenkot contaba con 49, mientras que los partidos árabes tendrían 17 bancas, un récord.
Los resultados definitivos podrían conocerse a más tardar el viernes. Luego, el presidente Isaac Herzog recibirá a los líderes de los distintos partidos para designar a quien deberá intentar formar gobierno.
Youssef Jabareen, líder de la Lista Unificada —una coalición de izquierda de mayoría árabe—, hizo un llamado a formar “una verdadera alianza judeoárabe” para desbancar a Netanyahu, quien con 19 años discontinuos en el poder es el primer ministro más longevo del país.
Herzog instó a los partidos a “hacer todo lo posible” para formar una coalición y así evitar nuevos comicios.
Sarah Confino, una jubilada de Tel Aviv, afirmó estar “decepcionada” por el resultado inconcluso “porque quería que Gadi Eisenkot obtuviera una victoria contundente”.
Pero Ben Tzyon Vayolid, un metalúrgico de la misma ciudad, espera que el bloque de Netanyahu gane. “Hizo todo lo posible para asegurar nuestra victoria y ganamos, y seguimos ganando”, afirmó.
“Panorama transformado”
El líder de la Lista Unificada, Youssef Jabareen, se ha declarado dispuesto a apoyar, pero sin formar parte de él, un gobierno de oposición “para tumbar” la coalición de Netanyahu.
“No vemos cómo podríamos participar en una coalición en las circunstancias actuales”, declaró a la AFP, invocando en particular la guerra en Gaza y la situación en la Cisjordania ocupada, donde han aumentado los asentamientos de israelíes —considerados ilegales según el derecho internacional— y los ataques violentos por parte de los colonos.
Ra’am también está abierto a una alianza.
Eisenkot, que había jurado durante la campaña no considerar esta opción, no reaccionó de inmediato a la mano tendida de las dos formaciones árabes.
Pero esta eventual coalición sería algo inédito en un país en el que la minoría árabe —casi el 20 % de la población, descendiente de palestinos que permanecieron en sus tierras tras la creación de Israel en 1948— sufre una fuerte discriminación, y donde la idea de trabajar con sus representantes resulta inaceptable para una parte de la población judía.
Ante la ausencia de una mayoría clara, podrían avecinarse semanas de negociaciones para armar alianzas e incluso nuevas elecciones si estas fracasan.
El Likud, la formación de Netanyahu, acusó a esos partidos de haber “robado” la elección.
“Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío mediante graves actos delictivos de corrupción, amenazas, violencia, mentiras y el uso de programas informáticos prohibidos para incitar a los votantes a acudir a las urnas”, señaló el partido en un comunicado.
Para el politólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén Gideon Rahat, el aumento “realmente espectacular” de la participación árabe en los comicios llegó a “transformar el panorama”.
Pero el 7 de octubre generó “mucha desconfianza y mucho miedo” entre la mayoría judía hacia la minoría árabe, añadió en declaraciones a la AFP.
De momento, solamente el líder del principal partido de izquierda de Israel e integrante del bloque de Eisenkot, Yair Golan, se mostró a favor de esta alianza.
“Tenemos una responsabilidad. Y tenemos la oportunidad de formar un gobierno de cambio en asociación con los ciudadanos árabes de Israel”, escribió en X.
Sin una alianza de este tipo, la situación parece estar de momento en un punto muerto, aseguró Ilana Shpaizman, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Bar Ilán.
“No queda nada”
Israel luce cada vez más aislado en la escena mundial, debido a la guerra en Irán y la campaña militar en Gaza, donde los residentes expresaron el miércoles su incertidumbre sobre el impacto de estos resultados para ellos.
“Nuestro temor es que estas elecciones puedan dar lugar a la llegada de un líder aún peor y de personas más violentas y sanguinarias”, declaró a la AFP Huda Al Huli, una desplazada de Gaza.
Eisenkot comparte muchas de las opiniones de Netanyahu en materia de seguridad y respaldó la ofensiva en Gaza tras el 7 de octubre, territorio que quedó reducido a escombros.
Sin embargo, se comprometió a crear un ambiente más inclusivo dentro de Israel y a frenar a los colonos violentos en Cisjordania.
Fuente: AFP.
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Netanyahu encabeza el recuento en Israel, pero sigue sin la mayoría para gobernar
La coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu aventaja a la oposición este miércoles, tras el recuento de dos tercios de los votos de las elecciones legislativas en Israel, pero por el momento sin mayoría para gobernar. El martes, los votantes acudieron masivamente a las urnas para dar un veredicto sobre el gobierno de Netanyahu, el primer ministro más longevo que ha llevado a Israel hacia la extrema derecha y ha desatado una ola de guerras en respuesta a los ataques del movimiento islamista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023.
Tras la votación, tanto Netanyahu como su rival, el centrista Gadi Eisenkot, prometieron cada uno formar un gobierno, a pesar de que no se prevé que alguno de ellos obtenga la mayoría. Tras el recuento del 66,3 % de los votos, el bloque de derecha y extrema derecha de Netanyahu lograba 54 de los 120 escaños del Parlamento. La coalición opositora de Eisenkot contaba con 48 y los partidos árabes, con 18.
Sin embargo, es probable que estos resultados parciales cambien con el transcurso de las horas. Las encuestas a pie de urna daban a Eisenkot, un exjefe militar y novato en la política, y a su bloque un empate técnico con el bando de Netanyahu, ambos con alrededor de 51 escaños y muy lejos del umbral necesario para controlar el Legislativo.
Los votantes de los partidos árabes israelíes acudieron en masa a las urnas en contra de Netanyahu, quien ha advertido sin cesar que esa minoría debilitará la orientación nacionalista judía hacia la que ha llevado al país. Los resultados parciales sugieren que el bloque de Eisenkot tendría suficientes escaños para obtener la mayoría si alcanzara un acuerdo de coalición con las formaciones árabes, pero gran parte de sus miembros se mostraron reacios a esta opción durante la campaña electoral.
Sin embargo, Yair Golan, líder del principal partido de izquierda de Israel e integrante del bloque de Eisenkot, hizo precisamente ese llamado este miércoles. “No debemos aceptar más la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”, escribió en X. “Tenemos una responsabilidad. Y tenemos la oportunidad de formar un gobierno de cambio en asociación con los ciudadanos árabes de Israel”, añadió.
Eisenkot había dicho durante la campaña que no gobernaría con legisladores árabes israelíes, haciéndose eco de la postura de Netanyahu, quien consideró que un gobierno dependiente de los votos árabes carecería de legitimidad. Los diputados árabes podrían brindar apoyo a Eisenkot en votaciones parlamentarias para mantener un gobierno de minoría sin unirse a una coalición.
Sin mayoría
Ante la ausencia de mayoría de cualquiera de los bandos podrían avecinarse semanas de negociaciones para armar alianzas e incluso nuevas elecciones si estas fracasan. Pero un empate podría beneficiar a corto plazo a Netanyahu, quien permanecería como primer ministro interino hasta que se forme un nuevo gobierno.
Se espera que los resultados completos estén disponibles el jueves por la noche o el viernes por la mañana. Netanyahu, al saludar a sus entusiastas seguidores en un centro de convenciones de Jerusalén, prometió un “gobierno de derecha fuerte” y afirmó que la “mayoría judía y sionista debe unirse”.
El primer ministro, de 77 años y quien ha gobernado a Israel de manera intermitente durante casi dos décadas, fue inusualmente breve y no se atribuyó directamente la victoria. El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo a los periodistas este miércoles que su respaldo a Netanyahu había ayudado “mucho” al primer ministro en los comicios.
“El cambio”
Eisenkot, al dirigirse a sus seguidores en Tel Aviv, lanzó una advertencia velada al primer ministro, quien, según analistas, podría aprovechar una guerra para impulsar un gobierno de unidad. “Ni se te ocurra utilizar la seguridad de Israel con fines políticos”, lanzó. Calificó a Netanyahu de “primer ministro interino, sin mandato ni la confianza del pueblo”.
Las elecciones se llevaron a cabo en un momento en que Israel se ve cada vez más aislado en la escena mundial, debido a la guerra en Irán y la campaña militar en Gaza, el aumento vertiginoso de la construcción de asentamientos y la violencia en la Cisjordania ocupada.
Eisenkot comparte muchas de las opiniones de Netanyahu en materia de seguridad y ha respaldado la ofensiva en Gaza tras el 7 de octubre, territorio que quedó reducido a escombros. Sin embargo, se ha comprometido a crear un ambiente más inclusivo dentro de Israel y a frenar a los colonos violentos en Cisjordania.
Tras una participación de casi el 78 %, la más alta desde 1999, Eisenkot dijo que sería un error celebrar una segunda votación y se comprometió a trabajar “rápidamente” para formar un gobierno. La gente “ha votado por el cambio”, afirmó en un discurso ante sus seguidores en un estadio de Tel Aviv. “Un líder digno aceptaría el voto de censura del pueblo y anunciaría hoy mismo su retiro de la vida política”.
Por otro lado, las listas árabes israelíes dieron la sorpresa, según las encuestas a pie de urna, que les atribuyen 18 o 19 escaños, lo que supone un fuerte avance. Los árabes israelíes, también conocidos como ciudadanos palestinos de Israel, representan alrededor del 21 % de la población del país.
Fuente: AFP.
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Elecciones en Israel, con resultado ajustado y sin un ganador claro
Ayer se realizaron las primeras elecciones legislativas desde el ataque de Hamás, del 7 de octubre de 2023, marcadas por una fuerte movilización. La oposición israelí aventaja por estrecho margen a Netanyahu, según las primeras estimaciones
AFP
El bloque de la oposición al primer ministro Benjamin Netanyahu lideró por estrecho margen en las elecciones legislativas de ayer martes en Israel, las primeras desde el ataque de Hamás, del 7 de octubre de 2023, marcadas por una fuerte movilización, según las primeras estimaciones.
El sufragio se celebró a la sombra de tres años de guerras regionales desatadas por esos ataques del movimiento palestino, con cuestionamientos sobre la respuesta del país y con la seguridad como tema central de la campaña.
Según las primeras proyecciones difundidas por cadenas de televisión israelíes, el bloque liderado por el exjefe militar Gadi Eisenkot, de centroderecha, aventajaba por poco al bloque dirigido por Netanyahu, que incluye a la extrema derecha. Los partidos árabes israelíes repuntaron fuertemente, por lo que podrían tener un papel decisivo en el próximo parlamento, según los primeros sondeos a boca de urna. Como ningún partido obtuvo la mayoría, las negociaciones para formar una coalición de gobierno se auguran arduas y podrían durar semanas. Según las proyecciones de las cadenas de televisión 11, 12 y 13, el “Bloque del Cambio”, encabezado por Eisenkot y formado por partidos que van de la derecha a la centroizquierda, recabaría entre 52 y 53 escaños de los 120 que tiene el Parlamento.
Por su parte, la coalición saliente de Netanyahu, que incluye a la extrema derecha ultranacionalista y los ultraortodoxos, obtendría 50.
En cuanto a las dos listas árabes, podrían conseguir un número récord de bancas, 17 o 18, según esos mismos sondeos. Sin embargo, el partido de Netanyahu, el Likud, fue el que más escaños obtuvo, según estas estimaciones, 24 o 25, justo justo por delante de la formación Yashar, de Eisenkot.
VOTO
Cerca de 7,3 millones de personas tenían derecho a voto, y miles de israelíes volaron desde el extranjero para participar en los comicios. Netanyahu ha sido primer ministro de Israel por 19 años de forma discontinua. Tras volver al poder a finales de 2022, Netanyahu, de 77 años, lanzó varias guerras que dejaron a Gaza en escombros, ocupó el sur de Líbano y bombardeó a su archirrival Irán con apoyo estadounidense. Pero su población también recibió bombardeos de Irán, de Hamás, del movimiento libanés Hezbolá y de los hutíes de Yemen, además de sufrir el peor ataque en la historia del país, del que muchos responsabilizan a Netanyahu.