Un ataque armado contra personas que se encontraban en una peluquería del norte de Quito, donde operan bandas narcotraficantes, dejó cinco muertos y un herido, informó ayer sábado la Policía. La matanza se produjo la noche del viernes en el convulso barrio de Pisulí.
“Varios individuos armados ingresaron al establecimiento y dispararon, causando la muerte de cinco personas y una herida”, informó la policía a periodistas. Dos de los fallecidos tenían antecedentes penales por robo, secuestro extorsivo, asesinato, tenencia y porte de armas, agregó la institución, que investiga las circunstancias del ataque para localizar a los responsables.
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Desde el 31 de agosto Ecuador registró cuatro ataques armados contra empleados del sistema penitenciario que dejaron cuatro muertos (incluidos los directores de dos cárceles) y una persona herida.
Los enfrentamientos -dentro y fuera de las prisiones- entre grupos del narco que mantienen vínculos con carteles internacionales se han vuelto frecuentes en el país, que pasó a figurar entre los más violentos del mundo. Ecuador, con 17 millones de habitantes, registró en 2023 un récord de 47 homicidios por cada 100.000 personas, frente a la tasa de 6 que tenía en 2018.
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Los choques dentro de las cárceles han dejado más de 460 muertos desde 2021. Ante una violenta arremetida del crimen en enero, el gobierno del presidente Daniel Noboa declaró la guerra a estas organizaciones y desplegó los militares en las calles para combatirlas.
Entre enero y septiembre de 2024 se reportaron 4.236 asesinatos, frente a 5.112 del mismo período de 2023, según el ministerio del Interior. Ecuador, ubicado entre Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de cocaína, decomisó 168 toneladas de drogas en los primeros siete meses de 2024.
Fuente: AFP.
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#8M: la violencia contra la mujer no termina el día de la agresión
La violencia sexual no termina con la agresión, sino cuando las víctimas encuentran puertas cerradas en el sistema de salud. Así lo advierte Karla Gutiérrez, gestora de Asuntos Humanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF) en México, quien sostiene que la falta de atención médica oportuna y libre de estigma prolonga el sufrimiento de las personas sobrevivientes. Desde su experiencia en proyectos de MSF en México, alerta que miles de víctimas enfrentan barreras para recibir asistencia dentro de las primeras 72 horas, un periodo clave para prevenir infecciones, embarazos no deseados y reducir el impacto del trauma. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la especialista insiste en que garantizar atención digna y permanente es una responsabilidad urgente de los Estados.
Por años he escuchado historias que empiezan con una frase que se repite como un eco: “No sabía a dónde ir” o “tenía mucho miedo de decir lo que me hicieron”.
Como trabajadora humanitaria en Médicos Sin Fronteras (MSF), he acompañado a mujeres, niñas, adolescentes, hombres y personas LGBTQI+ que han sobrevivido a la violencia sexual. He aprendido que la violencia no termina cuando ocurre la agresión: continúa cuando el Estado no garantiza las condiciones y los recursos necesarios para asegurar una atención médica oportuna, integral, de calidad, confidencial y libre de estigma para todas las personas sobrevivientes a este tipo de violencia. Continúa cuando una puerta está cerrada, cuando un servicio no funciona de noche o cuando vives lejos y no tienes un lugar cercano para pedir ayuda. Pasa, a su vez, cuando un servidor público en una ventanilla duda del testimonio, juzga o cuestiona a la persona sobreviviente.
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En América Latina, sobrevivir a una agresión sexual no garantiza recibir atención médica inmediata. Lo vemos en nuestros proyectos en Ciudad de México, Tapachula, en Ciudad Juárez, entre otros. La violencia ocurre en el tránsito migratorio, pero también dentro de las relaciones de pareja, en el núcleo familiar, en espacios cotidianos que deberían ser seguros. No distingue edad, estatus migratorio o situación económica, pero sí hace que las vulnerabilidades de las víctimas sean más profundas y los efectos devastadores. Y cuando el sistema falla, la violencia se prolonga y se hace más intensa. En todos nuestros proyectos activos durante 2025, los equipos de MSF atendieron a mujeres horas, días o meses después de haber sido agredidas, temerosas de solicitar los servicios médicos por miedo a ser señaladas o juzgadas. Vimos a niñas y adolescentes violentadas en espacios donde deberían estar seguras; a mujeres que fueron agredidas una y otra vez por “el amor de su vida”. Hemos acompañado a mujeres que cruzaron fronteras huyendo de situaciones que ponían en riesgo sus vidas en sus lugares de origen y que, adicionalmente, tuvieron que enfrentar múltiples formas de violencia y contextos simultáneos de desprotección. Cada historia es distinta, pero todas comparten algo: la urgencia de ser atendidas.
La importancia de las 72 horas
Existe una ventana crítica de atención después de una agresión sexual. 72 horas que pueden marcar la diferencia entre prevenir o no una infección por VIH y hepatitis (accediendo a profilaxis posexposición), 120 horas que te permitirán acceder o no a anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado, y hasta seis meses para evitar, diagnosticar y curar enfermedades de transmisión sexual como sífilis. Lamentablemente, solo una minoría logra llegar a las atenciones médicas dentro del plazo inicial de 72 horas.
En 2025, en las actividades de MSF que comprendían proyectos también en Reynosa, Matamoros y Coatzacoalcos, además del Centro de Atención Integral (CAI), Tapachula, CDMX y Ciudad Juárez, atendimos a 261 casos de personas sobrevivientes de violencia sexual. Sin embargo, solo 23 casos, es decir, el 8,8%, fueron atendidos durante las 72 horas posteriores a la agresión.
Perder esta ventana no es un descuido individual, es parte de una falla estructural que se demuestra cuando los servicios no están disponibles las 24 horas, cuando no hay personal capacitado, especializado y sensibilizado para atender este tipo de casos o cuando la atención está fragmentada entre salud, protección y justicia.
La violencia sexual es una urgencia médica. Y como toda urgencia, no puede esperar a que amanezca, no puede depender del turno de alguien más, no puede quedar sujeta a prejuicios. La atención oportuna no sólo previene infecciones, enfermedades o embarazos no deseados, sino también reduce el impacto del trauma, evita nuevas formas de violencia y salva vidas.
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Atención digna
Mi trabajo me ha permitido ser testigo de la importancia de una atención digna. Cuando una persona sobreviviente es recibida sin preguntas que juzgan, cuando se le explica cada procedimiento con respeto, cuando puede decidir sobre su propio cuerpo, algo cambia. En medio del dolor, recupera una parte de su autonomía, recupera un poco de poder.
Pero también he visto lo contrario, he visto cómo el estigma hiere por segunda vez, cómo la desconfianza institucional hace que muchas personas nunca regresen a solicitar servicios públicos, cómo el silencio se convierte en la única opción cuando el sistema no escucha, cuando no te quedan alternativas. Los 261 casos detectados por MSF, por supuesto, son tan sólo una fracción de una realidad más amplia, pero revela las fallas que deben ser atendidas con urgencia: acceso tardío a una respuesta médica y brechas en la respuesta institucional.
Este 8 de marzo no quiero hablar solo de cifras, quiero hablar de responsabilidad. Necesitamos que ese garantice una atención médica oportuna en casos de violencia sexual, con servicios disponibles las 24 horas, insumos médicos esenciales asegurados y personal capacitado en protocolos clínicos sensibles, con enfoque centrado en la persona sobreviviente, con una oferta de servicios que responda a las distintas necesidades, realidades y contextos de las personas que se enfrentan a la violencia sexual.
No garantizar una atención eficaz, integral y de calidad también constituye la cadena de violencia que viven las personas sobrevivientes.
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Ecuador bombardeó un campamento de las FARC con apoyo de EE. UU.
Ecuador bombardeó el pasado viernes, con apoyo de Estados Unidos, un campo de entrenamiento de una disidencia de la guerrilla de las FARC que opera en la frontera con Colombia, informó el presidente Daniel Noboa. Los gobiernos aliados de Daniel Noboa y Donald Trump unieron fuerzas esta semana para lanzar una ofensiva contra el narcotráfico, que convirtió al país sudamericano en uno de los más violentos de la región.
La operación fue ejecutada en la amazónica provincia de Sucumbíos (noreste) poco antes de la reunión que tendrá Trump con los gobernantes de Ecuador, Argentina, Paraguay, Bolivia, El Salvador y Honduras en Miami. Al ritmo punk de la canción Psycho Killer (asesino psicópata) del grupo Talking Heads, Noboa compartió en Instagram un video en el que se observa la explosión de una vivienda rústica ubicada a orillas de un río y rodeada de vegetación.
“Destruimos el descanso de Mono Tole, cabecilla de CDF (Comandos de la Frontera), y área de entrenamiento de narcotraficantes”, se lee en la secuencia que publicó el mandatario de 38 años. En las imágenes también se ve un helicóptero militar sobrevolar la zona y luego aterrizar cerca del río. De acuerdo con autoridades ecuatorianas, la disidencia CDF está implicada en el asesinato de 11 militares durante un operativo contra la minería ilegal en mayo de 2025.
“A solicitud de Ecuador, el Departamento de Guerra ejecutó acciones específicas para avanzar en nuestro objetivo compartido de desmantelar las redes narcoterroristas”, escribió en X Sean Parnell, portavoz del Pentágono, sin precisar detalles. La cooperación bilateral en seguridad entre Ecuador y Estados Unidos permite el intercambio de información estratégica y el fortalecimiento de capacidades.
El Ministerio de Defensa ecuatoriano señaló que el campamento tenía capacidad para albergar a unas 50 personas. No se han registrado heridos o fallecidos tras el bombardeo. El lugar “formaba parte de los anillos de seguridad de esta estructura vinculada al narcotráfico”, agregó la cartera. Por Ecuador circula un 70 % de la droga que proviene de sus vecinos Colombia (norte) y Perú (sur), los mayores productores de cocaína del mundo. Esto ha desatado una sangrienta guerra entre grupos criminales que deja una tasa récord de homicidios en el país.
Fuente: AFP.
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8-M: informe sobre “la violencia que deja huellas” en la sociedad
El Ministerio Público, a través de un análisis del Observatorio, difundió un informe donde visibiliza cinco hechos punibles en los que predominan las víctimas mujeres -niñas, adolescentes y jóvenes- registrados entre los años 2021 y 2025 en Paraguay, evidenciando el fuerte impacto que estos delitos generan en la vida de las afectadas.
Durante este periodo de cinco años se registraron 17.305 denuncias de abuso sexual en niños, 6.507 casos de coacción sexual y violación, 782 casos de acoso sexual y 671 casos de proxenetismo. A estos delitos se suman 38.794 denuncias por incumplimiento del deber legal alimentario y 172.722 denuncias por violencia familiar.
En el contexto del 8M, Día Internacional de la Mujer, que se recuerda hoy, la Fiscalía expone estos hechos punibles que reflejan una problemática estructural que trasciende el ámbito penal. La violencia contra niñas y adolescentes genera profundas consecuencias psicológicas, sociales y económicas que pueden extenderse durante toda la vida de las víctimas.
Comprender estas consecuencias resulta fundamental para dimensionar el impacto real del fenómeno, explicó la psicóloga Soledad Barge, integrante del equipo técnico del Observatorio del Ministerio Público.
ETAPAS CRÍTICAS
La infancia y la adolescencia temprana constituyen etapas clave para la formación de la personalidad, la autoestima y las habilidades sociales. Cuando una niña es víctima de abuso sexual durante estos períodos, se produce una alteración profunda en los procesos de desarrollo psicológico. La exposición a la violencia sexual en la infancia se asocia con mayores niveles de depresión, ansiedad, estrés postraumático y conductas autodestructivas.
El trauma puede manifestarse de diversas maneras, tales como recuerdos intrusivos, miedo persistente, dificultades para confiar en otras personas –especialmente en los adultos–, así como problemas en la regulación emocional.
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Perú: reportan más de 30 heridos por explosión en una discoteca
Una explosión en el interior de una discoteca en el norte de Perú dejó este sábado más de 30 heridos, informaron autoridades que investigan las causas, en una región golpeada por el crimen organizado.
El hecho ocurrió esta madrugada en la discoteca Dalí del distrito Víctor Larco Herrera en la provincia de Trujillo, unos 500 km al norte de Lima, informó un comunicado del gobierno regional del departamento La Libertad que catalogó el incidente como “atentado”.
Decenas de personas se encontraban en la discoteca disfrutando de la presentación del grupo de cumbia Amor Rebelde cuando un fuerte estallido alarmó a todos, de acuerdo a un video transmitido por el canal Sol TV Perú de Trujillo.
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“Tenemos 33 heridos ya reportados hasta la actualidad, entre ellos cinco en estado de gravedad”, dijo el gerente regional de Salud, Alberto Florián, al canal de televisión Latina Noticias. La mayoría de los heridos, entre ellos dos menores de edad, que fueron trasladados a dos hospitales fueron atendidos por esquirlas en el cuerpo, agregó.
Violencia
El gobierno regional señaló que se están “realizando las acciones de investigación y atención necesarias frente a este lamentable suceso”. La provincia de Trujillo es la más afectada por el crimen organizado en los últimos años, por lo que permanece en estado de emergencia desde marzo de 2025.
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El gobierno tomó esta medida por el aumento de delitos como extorsión, homicidios y sicariato. Perú atraviesa una grave crisis de criminalidad. En 2025 se registraron 2.200 homicidios por delincuencia organizada y las denuncias por extorsión aumentaron en 19%, según datos de la policía.
Fuente: AFP