El Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó al Gobierno colombiano iniciar con la erradicación de los hipopótamos que instaló el narcotraficante Pablo Escobar en su zoológico de la conocida como Hacienda Nápoles, en el departamento de Antioquia.
La sentencia insta al Ministerio de Ambiente a evitar la reproducción de estos animales en un plazo de tres meses ante su proliferación descontrolada que afecta principalmente al municipio de Puerto Triunfo, informa la prensa colombiana. Activistas de la zona denunciaron ante el tribunal la omisión de las autoridades ante este caso.
“La presencia de estos animales, introducidos de manera ilegal en la década de los 80, ha generado una amenaza significativa a la biodiversidad local, afectando a especies nativas tales como las nutrias, las tortugas, los manatíes, los bagres rayados, entre otros peces, mamíferos, aves y plantas que forman parte de los ecosistemas afectados”, explica el documento de alegato del activista demandante.
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Esta “especie invasora” ocasiona un impacto ambiental negativo en los ecosistemas locales y viola el derecho constitucional de las comunidades a “disfrutar de un ambiente sano”, según la denuncia. El demandante alega además que existen evidencias científicas que demuestran lo dicho anteriormente, sin embargo las autoridades hayan realizado “una intervención oportuna y eficaz”.
El Tribunal Administrativo acogió estos argumentos y ordenó al Gobierno cubrir los gastos de esterilización y reubicación de esta especie para evitar su reproducción, así como realizar un rastreo y búsqueda de los animales para evitar su expansión.
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Fuente: Europa Press
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Colombia: rescatistas intensifican tareas para hallar sobrevivientes
En las ciudades más afectadas las familias han dormido en los parques por el temor a nuevos terremotos, ya que se han reportado 130 réplicas.
- AFP
Colombia declaró ayer tres días de duelo en honor a los más de 230 fallecidos que dejó el potente terremoto, mientras socorristas y voluntarios trabajan sin descanso para rescatar a los últimos sobrevivientes.
Con una magnitud de 7,4, el sismo ocurrido el lunes a las 7:34 fue el más mortífero que ha sacudido Colombia en lo que va del siglo y afectó en especial poblaciones del Pacífico y de la región cafetera en el oeste del país.
El Gobierno anunció que las banderas ondearían a media asta en los edificios oficiales y embajadas colombianas en el extranjero, “en homenaje a todos los fallecidos”, cuyo número asciende a 239, según la autoridad de atención a desastres.
En las ciudades de Pereira y Cali los equipos de emergencia trabajaron toda la noche con grúas, perros y maquinaria pesada en la búsqueda de sobrevivientes, mientras que los voluntarios formaban cadenas humanas para retirar los escombros a mano.
“Yo sé que hoy y mañana vamos a sacar gente con vida (...). Yo ya soy un viejo, pero soy sabueso”, dijo Julio César Pineda, un rescatista de 67 años, incansable pese a las jornadas nocturnas bajo penumbras por los cortes de electricidad que afectan a casi toda Pereira.
FASE FINAL
“Estamos entrando en la fase final de las primeras 72 horas”, dijo el alcalde de Cali, Alejandro Eder, en referencia al periodo en el que es más probable encontrar sobrevivientes.
“No quiere decir que no haya sobrevivientes después, pero sí es más difícil”, añadió.
En las ciudades más afectadas las familias han dormido en los parques por el temor a nuevos terremotos. Desde el sismo se han presentado más de 130 réplicas.
La solidaridad ha aliviado las jornadas de búsqueda. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
En Cali un grupo de cineastas prestó micrófonos, luces y cámaras para identificar cualquier señal de vida.
En las zonas más afectadas el “olor a carne descompuesta” es “superfuerte”, dijo una rescatista.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera.
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Ni el terremoto fue suficiente para escapar del ataque de las abejas
Siempre todo puede ser peor. O, como dice el conocido refrán, no hay mal que por bien no venga. Pero para el actor y director teatral argentino Hugo Kogan, el terremoto que sacudió Colombia tuvo un ingrediente adicional que difícilmente figuraba entre sus planes de viaje: un feroz ataque de abejas.
Kogan había llegado el domingo a Manizales, procedente de Bogotá, por motivos laborales. Al día siguiente, mientras se encontraba en el restaurante de su hotel, comenzó a sentirse el movimiento provocado por el terremoto que afectó a distintas zonas del territorio colombiano.
Ante la situación, le recomendaron dirigirse hasta el atrio de la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, ubicada a pocos metros del establecimiento, para ponerse a salvo. Parecía una buena idea. Hasta que la naturaleza decidió agregar un nuevo capítulo a la historia.
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Mientras caminaba hacia el templo, otro movimiento sísmico habría provocado que un grupo de abejas instaladas en una de las cúpulas saliera de su escondite y se lanzara directamente contra quienes se encontraban en las inmediaciones. El argentino terminó convertido en el blanco principal del inesperado ejército volador.
“Me picotearon por todos lados”, contó posteriormente al relatar el episodio. El ataque fue tan intenso que recibió alrededor de 50 picaduras y tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde además presentó vómitos y náuseas.
Los médicos debieron retirarle más de medio centenar de aguijones. Allí recibió una explicación que seguramente no contribuyó demasiado a tranquilizarlo: sobrevivió, entre otras razones, porque no era alérgico al veneno de las abejas. De haberlo sido, la historia podría haber terminado de una manera mucho más grave.
Por fortuna, Kogan logró recuperarse y fue dado de alta esa misma noche. Actualmente continúa con tratamiento a base de antibióticos y corticoides.
Pero todavía le quedaba una última sorpresa. Al abandonar el hospital pudo observar las consecuencias que había dejado el terremoto, en medio de un escenario marcado por daños materiales, cortes de electricidad y restricciones de circulación.
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Después de semejante experiencia, su próximo objetivo parece bastante sencillo: volver a Argentina a finales de agosto. Probablemente, por ahora, con una regla de oro para sus próximos viajes: si la tierra tiembla, primero mirar el techo... y después buscar dónde están las abejas.
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Colombia: búsqueda incansable de sobrevivientes tras terremoto que dejó 216 muertos
Socorristas y voluntarios colombianos rescataron con vida el martes a una mujer de 32 años bajo los escombros de un edificio derrumbado, en medio de vítores y aplausos mientras los equipos, agotados, buscan más supervivientes del terremoto más fuerte que ha sufrido el país este siglo. Daniela Largo estuvo más de 35 horas bajo las ruinas de un hotel, hasta que salió en una camilla envuelta en una manta azul, mientras los equipos de rescate y los familiares gritaban de alegría.
El terremoto de magnitud 7,4 sacudió la mañana del lunes a varias ciudades de la región cafetera y del Pacífico. En medio de las calles llenas de vidrios, pedazos de muros y cables colgando avanzan las labores de rescate. Las autoridades revisaron a la baja el número de muertos, con un total de 216, después de que la gobernación del Valle del Cauca y la alcaldía de Cali corrigieran las cifras anteriores.
“En el momento que estábamos perdiendo las esperanzas, recibimos una llamada”, dijo a la AFP la madre, Sandra Milena Pérez, en Pereira. Pérez explicó que un vecino oyó gritos de auxilio bajo los escombros y llamó a voluntarios y rescatistas profesionales para intentar salvarla. En Pereira y Cali, las ciudades más afectadas, las familias duermen en los parques por el temor a las réplicas. Manzanas enteras quedaron reducidas a escombros. “Con las manos, con guantes trabajamos en esto (...) Es triste ver que el tiempo se nos está pasando”, para encontrar gente con vida, dijo Pablo César Ruiz, voluntario en Cali.
Búsqueda incansable
Beatriz Arcos estuvo cerca de una hora bajo las ruinas de su apartamento en Cali. Un muro le cayó encima. Fue atendida en el hospital y regresó a ver lo que quedó del edificio de tres pisos donde vivía. “Es tan rápido que uno no puede ni explicar (...) Mi esposo sufrió, mi mamá también se golpeó las piernas”, dijo aún dolorida en la espalda. Sentada frente a la edificación, espera que su hijo pueda rescatar documentos y pertenencias.
Los equipos de emergencia trabajaban con grúas, perros y maquinaria, mientras los voluntarios forman cadenas humanas para retirar los escombros a mano. Varias instalaciones hospitalarias resultaron dañadas y muchos pacientes fueron atendidos en las aceras. Las escuelas públicas están cerradas.
Los vecinos se suman a los bomberos con picos y palas y escarban con las manos entre los escombros. Cada tanto los equipos de rescate se detienen para escuchar alguna señal de vida.
Un mero silbido de respuesta anima a las brigadas, explicó el voluntario Andrés Felipe Mejía. Así fue que llegaron hasta un hombre y su nieto bebé en un edificio derrumbado, aunque la madre del niño seguía atrapada, según explicó. El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el 7 de agosto, declaró el estado de emergencia en el país y ha visitado las ciudades más afectadas.
“Perdimos todo”
Ubicada en el turístico Eje Cafetero, Pereira es la segunda ciudad más golpeada con 72 fallecidos. La mayoría de los 480.000 habitantes quedaron sin electricidad y poca conexión a internet. El martes recorrían las calles en motocicletas para constatar la magnitud del desastre. Pasan la noche a la intemperie por temor a las réplicas o porque sus viviendas están muy agrietadas.
“Es de película (...) como de terror porque es todo a oscuras, pero también es muy bonito la gente como se une”, dijo Daniel Hernández, un tatuador y voluntario de 31 años.
En un parque se levanta hoy un refugio improvisado con carpas y colchones. En los supermercados escasea el agua y alimentos. “Perdimos todo, pero estamos vivos”, dijo John Tabasco, un mesero de 23 años, junto a su mujer e hijo de siete meses. “Han sido momentos de miedo, pánico, psicosis”, añadió.
Solidaridad
En medio de la destrucción, muchos se movilizaron para ayudar. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
El epicentro del terremoto se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó, una región pobre a la cual resulta difícil acceder debido al daño en las carreteras.
Durante una visita a Pereira el martes, De la Espriella anunció ayudas para los damnificados, entre ellos subsidios de vivienda.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera.
El terremoto también afectó a seis aeropuertos, de los cuales dos permanecen cerrados para vuelos comerciales el martes. Cali, Pereira y Manizales ordenaron toques de queda nocturnos. Estados Unidos, aliado del nuevo gobierno, ofreció una ayuda de 15,5 millones de dólares para atender la emergencia.
Fuente: AFP.
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León XIV se declaró “vivamente apenado” por el terremoto en Colombia
El papa León XIV se declaró este martes “vivamente apenado” por el terremoto que sacudió el lunes a Colombia y que dejó al menos 169 muertos y más de 600 heridos, informó el Vaticano. El pontífice está “vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas y numerosos heridos”, según un telegrama enviado en su nombre por el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, al presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana.
En el telegrama, Parolin le pidió al Monseñor Francisco Múnera Correa “que transmita el sentido pésame de su santidad León XIV a los familiares que, en esta hora de profundo dolor, lloran la pérdida de seres queridos”. Igualmente, “pide al Señor que derrame sobre el querido pueblo colombiano los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana; y les imparte de corazón la bendición apostólica”.
Un comunicado divulgado este martes en Colombia apuntó que los fallecidos se concentran en las ciudades de Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, en el oeste del país.
En Pereira, la ciudad más golpeada y situada en el denominado Eje Cafetero, se han registrado al menos 60 muertos, según el último balance de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales. El sismo fue percibido en países vecinos. Se sintió en algunas regiones de Venezuela, la capital ecuatoriana Quito y en diversas provincias de Panamá.
Fuente: AFP.