El fiscal general Tarek William Saab anunció ayer jueves que se registran dos nuevas muertes por hechos violentos en Venezuela que totalizan 27 fallecidos desde las cuestionadas elecciones que dieron por ganador al mandatario Nicolás Maduro, entre denuncias de fraude de la oposición.
Se trata de “dos motorizados” cuyos decesos están bajo investigación de la Fiscalía, detalló Saab a la televisión estatal sin ofrecer más detalles.
El fiscal había responsabilizado en días anteriores a la oposición por estas muertes, la mayoría ocurridas en las protestas desencadenadas contra la reelección de Maduro el pasado 28 de julio que también dejaron cerca de 200 heridos y más de 2.400 detenidos, que el gobierno tacha de “terroristas”.
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El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela proclamó a Maduro como ganador con el 52 % de los votos frente a un 43 % de su principal rival Edmundo González Urrutia sin presentar el detalle del escrutinio, al alegar un jaqueo contra el sistema de votación. La oposición, sin embargo, denunció fraude y sostiene tener pruebas que demuestran su triunfo.
Cuestionamientos
Los cuestionamientos llevaron a Maduro al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, para dirimir las denuncias. La máxima corte respondió ayer jueves convalidando su reelección para un tercer mandato de seis años, hasta 2031.
Maduro denuncia a González Urrutia y la líder opositora María Corina Machado como artífices de un intento de golpe de Estado y ha pedido cárcel para ambos, pese a no existir una orden de captura. La Fiscalía está presta para “avanzar, profundizar en esas investigaciones” en su contra, declaró Saab.
El máximo tribunal además remitirá a la Fiscalía la decisión de la certificación de la reelección de Maduro para que se sume a la investigación penal contra González Urrutia y Machado en virtud de que los documentos que la oposición defiende como pruebas de su victoria podrían ser “presuntamente falsos o forjados”.
Fuente: AFP
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Chalecos amarillos convocan a protestar el 31 de octubre y crece el temor por Halloween en Francia
El movimiento de los chalecos amarillos llamó a una nueva jornada de protestas para el próximo 31 de octubre en Francia, en una convocatoria que eleva la tensión con el Gobierno de Emmanuel Macron. Los manifestantes pretenden movilizarse en defensa de las libertades públicas y denunciar las restricciones impuestas a las marchas no sindicales, mientras crece la preocupación por posibles episodios de violencia durante Halloween.
El anuncio se realizó este sábado 24 de octubre durante una conferencia de prensa en la plaza de la Bastilla, en París, antes de una manifestación contra el alto costo de vida y en apoyo a las reivindicaciones estudiantiles. La jornada concluyó por la noche, después de registrarse enfrentamientos en distintos puntos del país.
Los representantes del movimiento sostienen que existe un profundo malestar social que las autoridades no están atendiendo. También acusan al Ejecutivo de recurrir al desprecio, la falta de diálogo y la represión frente a los reclamos ciudadanos.
Benjamin Ball y Azelma Sigaux, integrantes de la coordinación de los chalecos amarillos, anunciaron que el próximo viernes se concentrarán frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos para defender el derecho a manifestarse y otras libertades que, según denunciaron, están amenazadas.
Restricciones y tensión
La nueva convocatoria se produce en un escenario de fuerte confrontación entre el Gobierno y los movimientos sociales. Tras los disturbios y saqueos del 17 de octubre, las autoridades francesas endurecieron las medidas de seguridad y prohibieron numerosas manifestaciones no sindicales durante este sábado.
Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio nacional. Sin embargo, las restricciones no lograron disipar el malestar de los sectores movilizados, que consideran las prohibiciones una señal de retroceso en las libertades públicas.
La próxima fecha concentra una preocupación adicional: las protestas coincidirán con Halloween, una celebración que también se realiza en Francia y que suele reunir a personas en las calles. En medio del clima de tensión, la posibilidad de que las concentraciones sociales coincidan con las actividades de esa noche alimenta los temores de nuevos enfrentamientos y desórdenes.
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La juventud europea se moviliza contra la clase política en una histórica ola de protestas
De las escuelas ocupadas en Roma al campamento en el centro de Madrid, pasando por las manifestaciones en Francia, los jóvenes de toda Europa expresan su ira contra una clase política que, a su juicio, no los escucha. Sus demandas son diversas, pero están unidos por la voluntad de hacer escuchar voces que a menudo son marginadas, a veces con métodos radicales ante la violenta respuesta policial.
“Nos quedaremos en la calle para arrebatar el futuro a las clases dirigentes que nos lo han quitado”, afirma Damiano Fusa, un estudiante de 18 años del Liceo Cavour de Roma, el primero en ser ocupado en la capital italiana antes de que decenas de otros centros fueran bloqueados por sus alumnos.
“Nadie nos representa”, declaró a la AFP, criticando tanto a la coalición de extrema derecha de la primera ministra italiana Giorgia Meloni como a los anteriores gobiernos de centroizquierda por sus recortes en educación y su incapacidad para tomar en cuenta las necesidades de los jóvenes.
Cientos de miles de estudiantes han manifestado en Francia, España y otros países europeos en las últimas semanas, con protestas que en ocasiones degeneraron en disturbios. Las reacciones oficiales se han concentrado principalmente en temas de orden público: Francia impuso toques de queda parciales e Italia desplegó militares, una respuesta que, para los manifestantes, oculta sus reclamos y podría empeorar la situación.
“Los políticos dan respuestas completamente desconectadas de la realidad, completamente absurdas”, opina Luis Marques, de 19 años, estudiante de Psicología en Lisboa. Los jóvenes exigen a los gobiernos tomar medidas contra el alza de los alquileres en las ciudades, reducir el gasto en defensa a favor de la educación y generar más oportunidades laborales para la juventud.
Pero los expertos señalan un problema más amplio: una parte importante de la población no se siente representada políticamente y siente cada vez más enojo por ser marginada. “Estos jóvenes no solo no se sienten integrados en la política, sino que tampoco se sienten escuchados en absoluto”, señala Geoffrey Pleyers, presidente de la Asociación Internacional de Sociología.
Para Rosario Forlenza, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Luiss de Roma, se trata de una “revuelta generacional europea” surgida de una crisis social y económica “a la que la política, en el fondo, no sabe dar respuesta”. “En toda Europa, los jóvenes representan la minoría de la población, una parte que disminuye cada vez más y, por tanto, su peso social, económico, cultural, político y electoral es cada vez más insignificante”, agrega.
“Inspirar a otras personas”
La ira de los jóvenes se siente especialmente en Francia e Italia, donde están previstas nuevas manifestaciones este sábado. “La gente está furiosa, ya no aguanta más. Trabajar duro todo el día para no poder llenar el carrito de compras”, contó a la AFP Eddy, un estudiante de 20 años, durante una marcha en Burdeos el pasado fin de semana.
“¿Romperlo todo va a cambiar las cosas? Creo que puede ser un sacudón para los políticos. Ya no sabemos qué hacer para que nos escuchen. ¿Las urnas? No creemos en ellas”, añadió. Los distintos movimientos de protesta nacionales en Europa se inspiran unos de otros, e incluso miran hacia movimientos juveniles en países más lejanos, como Bangladés, India o Nepal.
En Italia, un lema dirigido a los estudiantes la semana pasada los exhortaba a “hacer como en Francia” y algunos símbolos se utilizan ampliamente, como la bandera pirata de One Piece, que suele estar presente en las protestas juveniles en todo el mundo. Marcos Navarro, un madrileño de 22 años que trabaja como técnico de control de calidad en un laboratorio, explica que a la capital española están llegando manifestantes de toda Europa para compartir sus experiencias.
“Vinieron a preguntarnos: ‘¿cómo hicieron? ¿cómo se organizan?’ Ya intercambiamos ideas”, explicó el joven, quien desde finales de septiembre acampa junto a cientos de personas en la plaza de la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, para protestar contra el costo de la vivienda y los desalojos. Ayla Herrero, una antropóloga de 26 años que colabora en la enfermería de la acampada, considera que “es bastante motivador para nosotros saber que inspiramos a otras personas, que esto no se queda solo aquí”.
“Inaceptable”
La inquietud generada por el aumento del gasto militar en Europa desde la invasión rusa de Ucrania también es motivo de gran preocupación. Nikos Mavroudis, un estudiante de secundaria de 17 años del barrio de Exarchia en Atenas, estima que ese dinero podría destinarse más bien a renovar su escuela, donde se caen pedazos de yeso.
“No es aceptable que las aulas sean peligrosas”, sentencia el joven, quien sueña con ser cocinero y piensa irse a vivir a otro lugar de Europa, “a países donde las cosas van mejor”. En la secundaria Morgagni de Roma, donde bloquearon las puertas con pupitres, los alumnos destacan el estado de deterioro de las instalaciones.
Un joven de 18 años, que prefirió mantener el anonimato, lamenta que en Italia los medios y los responsables políticos se centren demasiado en los saqueos y los actos de vandalismo cometidos por algunos manifestantes. Y es “únicamente para dirigir el odio contra los estudiantes, que son las víctimas de este sistema”, señala.
Al ser consultada sobre la violencia, Sabrina Brizzola, de 24 años, coordinadora de la Unión de Estudiantes Universitarios Italianos, afirma que asociaciones como la suya deberían “organizar y canalizar esta ira generacional” porque “los temas son comunes”. Aunque luego cada uno se manifieste “con los métodos que considere apropiados”.
Fuente: AFP.
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Protestas por el costo de vida
- AFP
Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron ayer Francia, cuando su presidente, Emmanuel Macron, enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.
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Francia estalla contra el costo de vida y las protestas dejan cientos de detenidos
Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron este sábado Francia, cuando su presidente Emmanuel Macron enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y Jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.
“Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados”, escribió Macron en la red social X. Las autoridades anunciaron un balance inicial de unos 400 detenidos.
Aunque los manifestantes criticaron la acción policial desde finales de septiembre contra las protestas estudiantiles, la movilización de este sábado se centraba en el encarecimiento de la vida, que se plasma sobre todo en el alza del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
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“A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.
No a la intimidación
En Marsella y en Lille, manifestantes accedieron a los ayuntamientos y, en la primera, derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República Francesa. En el de Limoges, un incendio se declaró en la noche.
Pese a que la manifestación oficial en París discurrió de manera festiva, antes de su inicio las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y usaron un cañón de agua en respuesta a los objetos lanzados por manifestantes enmascarados en la plaza de la República
Y las autoridades tuvieron que enfrentar también protestas no autorizadas en otros puntos de la capital como en los turísticos Campos Elíseos, cerca del museo del Louvre o en los alrededores del Palacio de Elíseo, sede de la presidencia francesa.
“No nos dejaremos intimidar”, aseguró el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que acusa al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon -muy popular entre los jóvenes- de estar detrás de las protestas.
“La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, abundó la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial y podría disputarse el balotaje con Mélenchon.
La situación se tensó cuando atardecía. Las autoridades activaron unidades de élite antidisturbios en París, donde se registraron incendios de papeleras y autos y se saquearon comercios en las calles del centro, constataron periodistas de AFP.
Fuente: AFP
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