La vicepresidenta Kamala Harris aventaja al magnate Donald Trump en tres estados clave de cara a las elecciones de noviembre en Estados Unidos, según nuevas encuestas divulgadas este sábado, aparentemente revirtiendo la distancia que el expresidente había logrado allí el año pasado.
Las encuestas de intenciones de voto realizadas por The New York Times y Siena College mostraron que la candidata demócrata supera al republicano Trump por un margen idéntico de 50 % a 46 % en Michigan, Pensilvania y Wisconsin.
Bajo el sistema de votación del colegio electoral en Estados Unidos, esos tres estados populosos de la región Medio Oeste son considerados clave para apuntalar la victoria de cualquiera de los candidatos de ambos partidos el próximo 5 de noviembre.
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Los datos revierten las encuestas en esos estados que durante casi un año habían mostrado a Trump empatado o ligeramente por delante del presidente estadounidense, el demócrata Joe Biden, quien abandonó la carrera el mes pasado y designó a Harris en su lugar.
De todas formas, puede cambiar mucho el panorama en los casi tres meses antes de las elecciones de noviembre. La encuesta mostró que los votantes todavía prefieren a Trump en los temas clave de la economía y la inmigración, aunque Harris tenía una ventaja de 24 puntos cuando se les preguntó en quién confían en el caso del aborto legal.
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Los demócratas, en cualquier caso, llegan alentados por el entusiasmo que despertó la acelerada candidatura de Harris, pues muchos expresaron alivio después de que Biden, de 81 años, se hiciera a un lado forzado por crecientes críticas tras un pobre desempeño en el primer debate televisivo contra el expresidente Trump (2017-2021).
Fuente: AFP
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Trump alerta sobre escalada entre Argentina y Reino Unido: “Sería un desastre”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que un conflicto entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas sería un “desastre”, pero aseguró que si se llegara a ese punto lo llamarían y sería capaz de resolverlo. Argentina y Reino Unido se disputan la soberanía del archipiélago austral que los llevó a una guerra en 1982 que se saldó con la rendición del gobierno dictatorial argentino.
Semanas atrás, Trump dijo que no descarta reconsiderar la neutralidad de su país sobre el diferendo binacional. Las Malvinas son “muy interesantes”, pero Reino Unido tiene en la actualidad “un pequeño problema con la inmigración. Tienen un pequeño problema con la energía (...) no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos”, para reactivar un conflicto en Malvinas, dijo a periodistas el mandatario estadounidense en su visita a Dublín.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre (...) si lo hacen, probablemente podré arreglarlo”, aseguró el republicano. La semana pasada, el presidente argentino Javier Milei reflotó un proyecto para instalar una Base Naval Integrada de su país en el Canal de Beagle, en el extremo sur. El anuncio de Milei se dio en el marco del rechazo argentino al proyecto petrolero británico “Sea Lion”, cerca de Malvinas.
En una escalada en la disputa retórica por la soberanía de Malvinas, el gobierno argentino denunció penalmente el martes a empresas vinculadas a la israelí Navitas por realizar bajo licencia británica la exploración hidrocarburífera en la cuenca norte de las islas. La guerra de Malvinas culminó con victoria británica sobre una Argentina gobernada por el dictador Leopoldo Galtieri tras 74 días de combates que dejaron 649 argentinos y 255 británicos muertos.
Fuente: AFP.
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25 años del 11-S: el atentado que también cobró la vida de dos paraguayos
Emiliano Cáceres
Este 11 de septiembre se cumplen exactamente 25 años de los atentados de terroristas más mortíferos en la historia de los Estados Unidos. Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por miembros de la organización terrorista Al Qaeda y utilizados como proyectiles.
Los dos primeros vuelos fueron estrellados contra la Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, el tercero fue estrellado contra el edificio del Pentágono y el cuarto se estrelló en Pensilvania. Aquel día más de 2.700 personas perdieron la vida, entre ellas, dos paraguayos. A continuación, repasamos parte de lo que ocurrió en aquella trágica jornada de septiembre y sus consecuencias.
Los objetivos
Los terroristas tenían cuatro objetivos específicos aquel 11 de septiembre. Los dos primeros eran las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC), dos de los edificios más emblemáticos de Manhattan, Nueva York. El World Trade Center (en español, Centro de Comercio Mundial) era el corazón financiero de Estados Unidos. El complejo constaba de 7 edificios: las mencionadas torres gemelas, el WTC 1 (Torre Norte) y el WTC 2 (Torre Sur). Los otros eran el WTC 3 (Hotel Marriot), el WTC 4 (donde funcionaban bolsas de valores), el WTC 5, el WTC 6 (con Oficinas de Aduanas y Protección Frontetiza) y el WTC 7.
Cabe mencionar que al momento de culminar su construcción en 1973, las Torres Gemelas eran los dos edificios más altos del mundo. Para 2001, seguían siendo los dos edificios más altos de Nueva York. La Torre Norte contaba con 417 metros, mientras que la Torre Sur. Con 415 metros. Ambas tenían 110 pisos.
El tercer objetivo era El Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ubicado en el Condado de Arlington, Virginia, cerca de Washington DC. Curiosamente, esa misma fecha, 11 de septiembre, se cumplían exactamente 60 años del inicio de la construcción de este edificio, la cual se había dado el 11 de septiembre de 1941, poco antes del ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, el Pentágono fue el edificio de oficinas más grande del mundo, hasta 2010, cuando fue superado por Bolsa de Diamantes de Surat, en la India.
En cuanto al cuarto y último objetivo, algunas investigaciones señalan que era el Capitolio de los Estados Unidos, sede del Congreso del país norteamericano, donde funcionan la Cámara de Senadores y la Cámara de Representantes. Pero otros señalan que en realidad, era la Casa Blanca. Sin embargo, el cuarto vuelo secuestrado nunca llegó a su objetivo.
Antecedente y motivaciones
Contrariamente a lo que muchos piensan, el 11-S no fue el primer atentado terrorista sufrido por las Torres Gemelas del WTC. El 26 de febrero de 1993, se produjo un primer atentado que demostró que aquel complejo ya era un objetivo para el terrorismo, muchos años antes e incluso muchos consideran que sirvió como un “ensayo general”.
Un coche bomba estalló en el estacionamiento subterráneo de la Torre Norte. Esto provocó un enorme cráter de varios pisos de profundidad en subsuelo. Se utilizaron alrededor de 600 kg de nitrato de urea reforzado con gas hidrógeno. El saldo fue de 6 fallecidos (entre ellos una mujer embarazada) y más de 1.000 heridos.
El objetivo era derrumbar la Torre Norte sobre la Torre Sur. Sin embargo, la estructura estaba diseñada para soportar impactos en su base. El cerebro detrás de este primer ataque fue Ramzi Youseft, un terrorista vinculado con Al Qaeda y sobrino de Khalid Sheikh Mohammed quien años después, bajo las ordenes de Bin Laden, sería el principal arquitecto del 11-S.
Tras el fracaso de este plan, la organización terrorista no abandonó su objetivo. Como no pudieron derribar los edificios desde abajo, decidieron atacarlos por arriba, utilizando aviones comerciales como misiles.
Las motivaciones de Al Qaeda para llevar a cabo estos ataques fueron detalladas en la “Carta a Estados Unidos” de 2002. Se detallan tres motivos básicos: El apoyo de EE.UU. a Israel. Para Al Qaeda, el respaldo político, económico y militar de Washington hacia Israel significaba opresión al pueblo palestino y una afrenta directa al mundo islámico.
El segundo fue la presencia militar en tierras sagradas. Luego de la Guerra del Golfo en 1991, EE.UU. sentó tropas y bases militares en Arabia Saudita, país que alberga las dos ciudades más sagradas del Islam: La Meca y Medina. Para la organización terrorista, la presencia de soldados occidentales “infieles” en suelo sagrado era una profanación, una ocupación militar intolerable y un insulto a su soberanía.
El tercer punto fueron las sanciones contra Irak. Durante la década de los 90, la ONU y el gobierno de EE.UU. mantuvieron un embargo estricto y sanciones económicas contra el gobierno iraquí. Al Qaeda explotó propagandísticamente el tremendo impacto humanitario de estas sanciones, acusando a la Casa Blanca de provocar la muerte por desnutrición y falta de medicamentos de cientos de miles de niños y civiles musulmanes.
Los vuelos secuestrados y los ataques
La Comisión del 11 de septiembre, con datos recolectados de cajas negras y grabadores de datos de vuelo, elaboró un informe teniendo en cuenta la Hora Local del Este de EE.UU. (EDT). Fueron cuatro vuelos domésticos de las aerolíneas American Airlines y de United Airlines.
El vuelo 11 de American despegó del Aeropuerto Logan de Boston con destino a Los Ángeles. A las 07:59 AM (EDT). La aeronave era un Boeing 767-223ER. A bordo iban 2 pilotos, 9 auxiliares de vuelo y 81 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores, totalizando 92 personas en el avión. Los terroristas iniciaron el ataque a las 08:14 horas. Luego, a las 08:21, el transpondedor de la aeronave, un aparato que envía datos de vuelo a Control de Tráfico Aéreo (ATC) fue apagado de forma manual. A las 08:46:40 EDT, el 767 impactó entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte del WTC.
El segundo vuelo, el United 175, despegó del Aeropuerto Logan a las 08:14 horas. El avión era un Boeing 767-222. La tripulación estaba conformada por 2 pilotos y 7 auxiliares de vuelo. Llevaban un total de 56 pasajeros, incluyendo a los 5 terroristas, para un total 65 personas a bordo. Despegaron de la misma pista que el American 11 y también iban con destino a Los Ángeles.
Los secuestradores irrumpieron en la cabina de pilotaje entre las 08:42 y las 08:46 (prácticamente al mismo tiempo que el primer impacto). Su transpondedor fue apagado aproximadamente a las 08:47. A las 09:03, la aeronave impactó contra la Torre Sur.
En cuanto al American 77, a las 08:20 despegó del Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles con destino a Los Ángeles, operado por un Boeing 757-223. Llevaba a 64 personas a bordo: 2 pilotos, 4 auxiliares de vuelo y 58 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores. Su última comunicación fue a las 08:51. Luego, hacia las 08:54, fue tomado por los terroristas. Su transpondedor fue apagado a las 08:56. A las 09:37, tras un giro de 330° para perder altura, la aeronave fue estrellada en la fachada Oeste del Pentágono.
Finalmente, el United 93, que debía hacer la ruta Netwark-San Francisco y que era operado por un Boeing 757-222. Llevaba 2 pilotos, 5 auxiliares y 37 pasajeros, incluidos los 4 secuestradores, para un total de 44 personas a bordo. La aeronave despegó a las 08:42, con 42 minutos de retraso. Esto fue crucial para que, ya en el aire, los pasajeros se enteraran de los ataques en Nueva York.
Alrededor de las 09:28, cuando sobrevolaban el Estado de Ohio, los terroristas asaltaron la cabina. Los controladores aéreos alcanzaron a escuchar gritos de “¡Mayday!” y sonidos de lucha física. El transpondedor se apagó a las 09:41. En este vuelo hubo una revuelta de pasajeros y tripulantes de cabina. Intentaron derribar la puerta de la cabina de mando con el carrito de servicio. Ante este panorama, el secuestrador al mando terminó estrellando la aeronave de forma invertida (boca abajo) en un descampado en Shanksville, Pensilvania.
Sobre cuál era el objetivo original de los terroristas al secuestrar este vuelo, la comisión investigadora afirma que el más probable era el Capitolio en Washington DC, sede del Congreso estadounidense. Sin embargo, algunas fuentes sugieren que el objetivo era la Casa Blanca, sede del Poder Ejecutivo, residencia oficial del Presidente de los Estados Unidos.
El caos y el derrumbe de las torres
En todas las zonas de impacto se desató el caos. Canales de televisión de todo el mundo interrumpieron sus programaciones habituales y comenzaron a transmitir imágenes que pronto recorrieron el mundo. Todo el planeta quedó en shock ante lo que estaba ocurriendo: Estados Unidos sufriendo un ataque terrorista en su propio territorio.
Las sirenas, carros de bomberos, patrullas, ambulancias, vehículos militares, todo sistema de emergencia comenzó a movilizarse. El país entero entró en alerta máxima. El entonces presidente estadounidense, George W. Bush, se encontraba en un aula de niños en la Escuela Primaria Emma E. Booker, en Sarasota, Florida. Tras el segundo impacto, su jefe de gabinete se le acercó y le dijo al oído una frase que quedó para la posteridad: “Un segundo avión chocó contra la otra torre. Estados Unidos está bajo ataque”
El cielo norteamericano se cerró por complete y el mandatario fue evacuado con el Air Force One, un Boeing 747-200B modificado, con matrícula militar VC-25A. Despegaron el Aeropuerto Internacional de Sarasota-Bradenton a toda potencia. El avión presidencial actuó como bunker aéreo y fue escoltado por dos aviones de combate F16.
Como el Pentágono ya había sido atacado, se temía que los próximos objetivos pudieran ser la Casa Blanca, el Capitolio o alguna otra importante sede gubernamental. Es por eso que el Servicio Secreto se negó rotundamente a llevar a Bush a Washington. El Air Force One ascendió a 45.000 pies de altitud para evadir los radares. Posteriormente realizaron dos paradas estratégicas en dos bases militares con búnkeres.
Mientras trasladaban al presidente, a las 09:58 EDT, la Torre Sur colapsó y se derrumbó en Nueva York tras el impacto que provocó un incendio que duró aproximadamente 55 minutos. Poco después, a las 10:28, la Torre Norte corrió el mismo destino, una hora y cuarenta y dos minutos después del impacto.
Las emblemáticas Torres Gemelas, que por décadas habían sido un símbolo del poderío económico de Estados Unidos, una postal obligatoria de Nueva York y el corazón financiero de la nación norteamericana, habían quedado reducidas a escombros y con ellas se fueron miles de vidas.
Entre tanto, el Air Force One aterrizó en la Base de la Fuerza Aérea Barksdale (Luisiana) a las 11.45. Allí el avión presidencial pudo repostar y se pudo dar un espacio seguro al mandatario para que brinde un breve mensaje a la nación. La segunda escala fue en Base de la Fuerza Aérea Offutt (Nebraska) donde llegaron a las 14:50 EDT. Allí se encontraba la sede del Comando Estratégico de los EE. UU. (STRATCOM).
Desde un búnker subterráneo de máxima seguridad, con tecnología de comunicaciones avanzada, Bush pudo encabezar una videoconferencia con el Consejo de Seguridad Nacional y los servicios de inteligencia para evaluar la magnitud de los ataques.
No fue hasta las 18:34 EDT que el mandatario pudo aterrizar en Washington, cuando se descartaron más amenazas inmediatas y el espacio aéreo estuvo bajo control militar. El Air Force One llegó a la Base Aérea de Andrews y luego George Bush dio un mensaje al país desde el despacho oval a las 20:30 EDT.
Miles de pérdidas humanas
Cuando el humo se disipó, se pudo dimensionar la magnitud del desastre. De acuerdo a las cifras oficiales, la cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977. En los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York se registraron 2.753 muertes, incluyendo a los ocupantes de las aeronaves que impactaron contra los edificios, y a 343 bomberos y 71 policías que dieron sus vidas en actos heroicos tratando de salvar a más personas.
En el Pentágono fallecieron 184 personas, entre los 64 ocupantes del vuelo más 120 trabajadores militares y civiles que trabajaban en la sede del Departamento de Defensa. Mientras que en el vuelo 93 de United, el único que no llegó a su objetivo y acabó estrellado en Pensilvania, murieron 44 personas, los 33 pasajeros, los 7 tripulantes y los 4 secuestradores.
De acuerdo a las cifras oficiales, cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977. Si se cuentan a los 19 terroristas, el número asciende a 2.796.
Consecuencias geopolíticas
Estos acontecimientos tuvieron una fuerte repercusión política, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. El presidente norteamericano de ese entonces, el republicano George W. Bush, apenas llevaba 8 meses en el cargo. Había asumido el 20 de enero de ese mismo año. Fue electo en unas reñidas elecciones a finales de 2000, cuando competió contra el candidato demócrata Al Gore, quien había sido el vicepresidente del Bill Clinton.
En ese momento, el mandatario tenía un margen de aprobación de 51%. Pero, tras los atentados, ese margen se disparó al 90%, el índice más alto jamás registrado por la encuestadora Gallup hasta ese momento. La ciudadanía se unió en torno a la figura presidencial ante la emergencia nacional.
En un intento por capitalizar ese apoyo, el presidente formuló la conocida como “Doctrina Bush”: EEUU no haría distinciones entre grupos terroristas y los países que los albergaran. Esto dio lugar a la invasión a Afganistán en 2001 y a la controvertida invasión a Irak en 2003, bajo la premisa de que Saddam Hussein, presidente de Irak desde 1979, supuestamente poseía armas de destrucción masiva.
Sectores de la oposición estadounidense acusaron a Bush de querer “sacar provecho” del trauma colectivo dejado por el 11-S, instrumentando el dolor nacional para avanzar en una agenda de control petrolero e influencia militar en Medio Oriente.
Un golpe a la industria aeronáutica
En lo que respecta a la aviación comercial, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 representaron un antes y un después. El historiador aeronáutico Antonio Luis “Tony” Sapienza aseguró a La Nación/Nación Media que “antes del 11 de septiembre no había mucho control en los vuelos internos en EE.UU. Lo que controlaban eran más que nada armas. Después de los atentados, los controles en vuelos aumentaron muchísimo, tanto dentro de EE.UU. como a nivel mundial. Aumentó la lista de elementos que no se pueden llevar en el equipaje de mano, como líquidos y navajas”.
El historiador relató que estuvo dos veces en Estados Unidos, en el 81 y en el 87, realizando en ambas ocasiones vuelos internos. Y, al menos en los 80, el control era muy poco. ”No recuerdo que te revisaran los bolsones de mano, no se pensaba que pudiera haber un secuestro o un atentado dentro de Estados Unidos. En el 81 volé desde Nueva York a Nueva Orleans y de Nueva Orleans a Miami. Entré al avión sin que me revisen el bolsón de mano. En el 87 hice un vuelo entre Miami y San Diego y de San Diego a Houston tampoco nos revisaron nada. Entramos en la fila, hice el checkin y nada, ni siquiera pasamos por un detector. Obviamente todo eso cambió después de los atentados del 11 de septiembre”, precisó.
En la misma línea se expresó Fabián Martínez, periodista y creador de contenido, quien realizó un entrenamiento como piloto aviador civil. “Hubo un antes y un después en la industria de la aviación. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 desnudaron las falencias de seguridad en la aviación, tanto en Estados Unidos como a nivel mundial. Dejaron al descubierto las debilidades no solo de las aerolíneas, sino también de los aeropuertos y de los gobiernos”, contó.
Dos paraguayos perdieron la vida
El luto por las muertes del 11-S también alcanzó a nuestro país. Una familia de Asunción y otra familia de Misiones lloraron a dos de nuestros compatriotas. Se trata de Carlos Alberto Samaniego López, de 29 años, oriundo de Asunción, y Obdulio Amias Ruiz Díaz Shug, de 44 años, oriundo de San Ignacio, Misiones.
Samaniego era un profesional del sector financiero e hincha fanático de Olimpia. Buscando consolidar su carrera profesional, se fue a vivir a Estados Unidos, donde llevaba pocos años residiendo. Trabajaba en la firma de inversiones Cantor Fitzgerald, cuyas oficinas funcionaban entre los pisos 101 a 105 de la Torre Norte. El impacto ocurrió por debajo de dicha zona, dejando a todos los que se encontraban allí atrapados. Ningún empleado de esa firma que se hallaba en esas oficinas logró sobrevivir. El cuerpo de Carlos Alberto fue identificado semanas después, mediante pruebas de ADN.
Obdulio residía desde hacía más de una década en Nueva York, con su esposa e hijos. Laboraba en el área de mantenimiento y servicios técnicos del World Trade Center. Se encontraba realizando sus labores rutinarias cuando se desató el infierno. Fue de las tantas personas que quedaron atrapadas bajos los escombros y no pudo sobrevivir.
Surgimiento de teorías conspirativas
Inmediatamente después de los atentados, comenzaron a surgir un sinfín de teorías sobre lo ocurrido. De hecho, el 11-S está considerado como el acontecimiento que dio inicio a la era de las teorías conspirativas modernas. En aquel entonces, internet aún estaba en pañales, las redes sociales no existían y los videos y posteos virales no estaban prácticamente en los planes de nadie. Fueron los primeros y rudimentarios foros web y correos electrónicos los que se convirtieron en el nido de especulaciones por parte de los primeros internautas.
Una de las teorías más famosas y difundidas a nivel mundial es que la causa del derrumbe de las Torres Gemelas no fueron los choques de aviones, sino que se trató de una demolición controlada. A diferencia de la versión oficial, que concluyó que el colapso de las torres se debió a que los incendios provocados por los impactos debilitaron los soportes de acero de los pisos afectados, esta teoría sugiere que en realidad explosivos fueron colocados previamente a los ataques, en puntos estratégicos, y que esa fue la verdadera causa del derrumbe.
La teoría sostiene que la temperatura de los incendios no era suficiente para debilitar la estructura de las torres y que el desplome vertical y simétrico de los edificios, sumado a los destellos y columnas de humo divisadas en los pisos inferiores durante la caída, son pruebas de que se utilizaron cargas de demolición tradicionales. Para los defensores de esta teoría, la velocidad casi de caída libre con la que colapsaron las estructuras sigue siendo el principal cabo suelto que la narrativa oficial no logra esclarecer.
Entre tanto, el consenso científico internacional, liderado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), descarta firmemente el supuesto uso de explosivos. Las investigaciones oficiales sostienen que el combustible de los aviones actuó como queroseno que despojó al acero de su aislamiento térmico, provocando que los soportes perdieran el 50% de su capacidad de resistencia a 600 ° C.
El Memorial: el National September 11 Memorial & Museum
Actualmente en la Zona Cero se erige un nuevo complejo con un memorial que homenajea a las víctimas de los atentados de aquella trágica jornada septembrina. Las “Piscinas Gemelas”, un monumento denominado “Reflecting Absence” (en español, Reflejando Ausencias) consisten en dos piscinas cuadradas ubicadas cada una exactamente donde se erigían las Torres Gemelas.
Se trata de las dos fuentes de agua artificiale más grandes de norteámerica, diseñadas por los arquitectos Michael Arad y Peter Walker. El concepto central es el monumento al vacío. El agua cae en cascada por paredes de granito de 9 metros hacia un foso central que parece no tener fin. Esto simboliza la pérdida irreparable y el vacío dejado por los ataques. Alrededor de los parapetos de bronce que bordean las fuentes están grabados con láser los nombres de las 2.977 víctimas, incluidos los paraguayos Carlos Samaniego y Obdulio Ruiz Díaz.
En el nuevo complejo del World Trade Center, el edificio principal es el One Wolrd Trade Center, anteriormente conocido como Freedom Tower (en español, Torre de la Libertad). Con una altura de 541 metros (1.776 pies, en alusión al año de declaración de independencia de los Estados Unidos) y 104 plantas, es el edificio más alto del hemisferio occidental.
En la cultura popular
El 11-S ha tenido un impacto significativo en la cultura popular, siendo retratado en numerosas películas, series y hasta libros. En el cine, entre las obras más conocidas que representaron los atentados están la película United 93, dirigida por Paul Greengrass y estrenada en 2006, que retrata los acontecimientos del secuestro del cuarto avión; y la película World Trade Center, conocida en Hispanoamérica como Las Torres Gemelas, dirigida por por Oliver Stone y protagonizada por Nicolas Cage, que retrata la supervivencia de oficiales de la Policía del Puerto que quedaron atrapados entre los escombros.
En lo que respecta a series y documentales, podemos destacar las siguientes; Punto de inflexión: El 11-S y la guerra contra el terrorismo, una miniserie documental de Netflix que trata sobre el auge de Al Qaeda y las decisiones de la era Bush; 9/11: Así se vivió en América, una docuserie de National Geopgraphic que también se puede encontrar en Disney+, construida enteramente con archivos de video e imágenes cronológicas de aquella jornada; 9/11: Inside the President’s War Room, una serie de testimonios inéditos del propio George W. Bush y su gabinete sobre las decisiones tomadas a bordo del Air Force One.
En cuanto a libros y ensayos, las obras más conocidas son las siguientes: El informe de la Comisión del 11-S, documento oficial de acceso público que funciona como la radiografía completa de los acontecimientos de ese día; Lo que vi aquel día (The Looming Tower), autoría de Lawrence Wright, un libro de investigación periodística ganador del Premio Pulitzer que explica minuciosamente cómo se gestó el ataque desde los años 90.
El 11-S incluso tuvo un impacto en el mundo de la animación. Se teoriza que fue uno de los tantos acontecimientos supuestamente predichos por la famosa serie animada Los Simpson. En el primer episodio de la temporada 9, Homero Contra la Ciudad de Nueva York, la escena donde se muestra la portada de una revista que alinea el precio 9 dólares justo al lado de la silueta de las Torres Gemelas, hace que se forme visualmente la cifra “9/11”, es decir, septiembre 11.
Por otro lado, en la película original de Disney, Lilo y Stitch, representa la repercusión de los atentados. En la secuencia final, Sitich robaba un avión comercial Boeing 747 para rescatar a Lilo de la nave del personaje de Gantu. Sitich utilizaba la aeronave para esquivar los edificios de la ciudad. Sin embargo, tras los acontecimientos del 11 de septiembre, Disney temió herir la sensibilidad colectiva tras la tragedia, de modo que ordenó a los animadores modificar la secuencia final, donde vemos que, en lugar del avión comercial utilizan la nave espacial roja de Jumba y Pleakley.
Si bien los escombros fueron removidos y la humareda se disipó hace tiempo, un cuarto de siglo después, las consecuencias geopolíticas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 aún persisten. Los acontecimientos de aquella jornada siguen alimentando debates sobre lo ocurrido y sobre cómo el país más poderoso del mundo pudo ser golpeado de esa manera en su propio territorio.
A ello se suman las profundas huellas que dejó en la industria de la aviación y en los sistemas de seguridad a nivel mundial. Veinticinco años después, el 11-S continúa siendo un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia contemporánea y cuya memoria permanece intacta.
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Una película sobre Bolsonaro desata la polémica en plena campaña electoral en Brasil
La policía brasileña realizó el jueves un vasto operativo por el presunto desvío de recursos públicos hacia la productora de un biopic sobre el exmandatario Jair Bolsonaro, una cinta envuelta en investigaciones que afectan la campaña presidencial de su hijo Flávio. La operación puso el foco en el campo conservador de cara a las elecciones de octubre, mientras una crisis inédita entre jueces en la corte suprema preocupa al gobierno del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección.
Lula y Flávio Bolsonaro están empatados en las encuestas para una probable segunda vuelta, por lo que se prevé una lucha ajustadísima. El diputado bolsonarista Mario Frias, del Partido Liberal, y la productora audiovisual Karina Gama están entre los blancos de la operación del jueves, según una decisión judicial consultada por la AFP.
Gama es titular de Go Up Entertainment, productora de “Dark Horse”, protagonizada por el actor estadounidense Jim Caviezel en la piel del ultraderechista Jair Bolsonaro. Frias es productor ejecutivo de la película que aún no se estrena. A ambos se les prohibió salir del país y la policía incautó siete armas de fuego a Frías, dijo una fuente de la Policía Federal (PF) a la AFP.
La operación indaga sobre un “supuesto desvío de recursos públicos provenientes de enmiendas parlamentarias” por “centenas de millones de reales” (millones de dólares), informó una nota policial.
Las enmiendas son un instrumento para que legisladores destinen discrecionalmente recursos a proyectos de interés público.
Go UP Entertainment fue uno de los 49 blancos de allanamiento e incautación ejecutados el jueves.
Se indaga si recursos asociados a contratos públicos con el instituto sin fines de lucro Conhecer Brasil, presidido por Karina Gama, “posteriormente fueron direccionados” a Go Up Entertainment, según la decisión judicial.
Flávio Bolsonaro afirmó en un acto de campaña que la operación es un “intento de interferencia política”.
El juez del supremo que autorizó la operación es Flávio Dino, exministro de Justicia de Lula.
El campo Lula “a la defensiva”
“Dark Horse” quedó en la mira luego de que Flávio Bolsonaro reconociera en mayo haber pedido giros millonarios al banquero Daniel Vorcaro - hoy preso - para supuestamente pagar la película.
La policía indaga si aquellos fondos se usaron en realidad para financiar a otro hijo de Bolsonaro, Eduardo, radicado en Estados Unidos y con una condena en Brasil por coacción a la justicia.
La operación del jueves corre en paralelo a esta otra investigación.
Por su lado, el campo de Lula muestra preocupación por el eventual impacto en la contienda electoral de la crisis desatada en el supremo, a raíz precisamente del caso Vorcaro, detenido por fraude financiero.
Exministro de Jair Bolsonaro, el juez André Mendonça pidió investigar mensajes del banquero a un número atribuido a su colega Alexandre de Moraes, en los que pedía ayuda para eludir la investigación que luego llevó a su arresto y la liquidación de su banco Master.
Moraes condujo en 2025 el juicio que llevó a la cárcel a Jair Bolsonaro por golpismo.
La crisis en el supremo puso a la campaña de Lula a la “defensiva”, dijo una fuente del gobierno bajo el anonimato.
Aunque la fuente atribuyó el momento “delicado” a hechos que no tienen “nada que ver” con Lula, señaló que resultan difíciles de explicar a un electorado que asocia a Moraes al antibolsonarismo.
Dijo confiar en que aún falta correr “mucha agua bajo el puente” hasta las elecciones del 4 de octubre. El Partido de los Trabajadores de Lula mantuvo el jueves una reunión de su dirigencia en la que se trató del impacto electoral de la polémica, dijo una fuente petista a la AFP.
Fuente: AFP.
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Presidenciales en Brasil: Flávio Bolsonaro asegura voto del sector del agronegocio
Con sus sombreros y botas, miles de vaqueros alientan al jinete sobre el toro embravecido en la mayor fiesta de rodeo de Brasil. Confían en que el joven gane el pulso, así como apuestan a que Flávio Bolsonaro derrotará a Lula en las elecciones presidenciales. El poderoso sector del agronegocio se mantiene fiel a la derecha y debe votar mayoritariamente en octubre al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, aunque suscite menos entusiasmo que su padre.
Grandes y pequeños productores rurales se dan cita anualmente en la Festa do Peão de Barretos, animada por exhibiciones de potentes toros, elegantes caballos y conciertos de música sertaneja, el country local, en un ambiente comparable al Far West. Junto a un amigo, Luiz Mário Pereira, un ganadero con camisa a cuadros, sigue en pantalla desde un espacio VIP el campeonato de rodeo, que ocurre a pocos metros en la arena entre los clamores del público.
Pereira recorrió 2.000 km desde su estado de Sergipe (noreste) para asistir a esta fiesta que en su 71ª edición recibió durante diez días casi un millón de visitas. Lula “debería ver el agronegocio con otros ojos”. Jair Bolsonaro “tenía una mirada más especial hacia nosotros”, dice a la AFP. Como muchos, al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva le reprocha desde una mala gestión de la mayor economía latinoamericana hasta un alza de impuestos para los ricos.
En cambio, Flávio Bolsonaro fue aplaudido cuando visitó en agosto la fiesta, si bien a diferencia de su padre, que estuvo allí en campaña para su frustrada reelección en 2022, el senador no montó a caballo cual vaquero desenvuelto en la arena. “Es nuestra esperanza”, dice Pereira, a quien le basta que el conservador sea hijo del expresidente para votar por él.
“Alimentamos el mundo”
Brasil es conocido como el granero del mundo por ser uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del planeta, así como de carne bovina. “Alimentamos el mundo”, dice orgullosa Suelen Carlomagno, en su hacienda de caña de azúcar en la localidad de Colombia, vecina de Barretos, en el rico estado de Sao Paulo.
Tras supervisar el trajín de las máquinas cosechadoras que cortan la caña en su campo, esta terrateniente, de 44 años, enumera los problemas que dice trajo el tercer mandato de Lula. “Prácticamente no hubo diálogo, se aumentaron los impuestos” y los financiamientos se volvieron “inviables” con los tipos de interés altos, lo que llevó a muchas empresas a entrar en reestructuración judicial, dice.
El agronegocio registró el año pasado un crecimiento de 11,7% tras una caída de 3,2% en 2024. La actividad que genera este sector contribuye en un cuarto al PIB brasileño, según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada.
Como una “gran favela”
Frente a la visión progresista de Lula, el sector hace frente común con la derecha. Tenemos “más vía libre” con un gobierno conservador, dice Carlos Roberto dos Santos, un ganadero y médico cirujano, de 62 años. Santos exporta la mayoría de la carne de sus 1.500 cabezas, cuyo precio en el mercado de valores sigue desde su celular. Lamenta que con Lula hubiera un desfase del gasto público, -la deuda pública se disparó desde 2022 más de 10 puntos porcentuales hasta casi 82% del PIB-, debido dice a programas sociales.
“Los de derecha tenemos mucho miedo” de que la izquierda lleve a Brasil a una situación como la de Argentina, que pasó de parecerse a un “país europeo” a una “gran favela” antes de la llegada del ultraliberal Javier Milei, opina. Su hacienda, sobrevolada por garzas bajo el cielo azul, está al otro lado de la carretera que conduce a la Festa do Peão y a su camping.
Bolsonaro con pistola
Entre miles de tiendas de campaña, varias camionetas estacionadas lucen eslóganes como “Fora Lula” en la parte trasera. Junto a una entrada, destaca un Jair Bolsonaro de cartón con un arma de juguete en su cintura, bajo los colores de Brasil y de Estados Unidos. Donald Trump es un aliado del expresidente, hoy condenado por golpismo, y si bien impuso aranceles a productos agrícolas de Brasil, muchos quitan hierro al asunto.
El republicano hizo lo mismo con “varios países” para enfrentar la competencia de China, argumenta Márcio Braga. Este exagricultor de 52 años debió de abandonar su hacienda en el sur de Brasil tras varias sequías y penurias económicas para instalarse en una ciudad en Sao Paulo, una situación que dice se repite entre los pequeños productores rurales.
“Aquí matamos la nostalgia del campo”, dice su esposa Rosemary, de 49, que celebra colocarse de nuevo el sombrero, la hebilla y compartir las comidas a base de buey. Ambos sienten que Lula dio la espalda al agronegocio y que Jair Bolsonaro apoyó sobre todo a los grandes propietarios, pero confían en que Flávio, empatado en las encuestas con el izquierdista, “reformará” el país.
Fuente: AFP.