Siete personas, entre ellas tres niños y un adolescente, murieron en un incendio, probablemente de origen criminal, ocurrido la madrugada del jueves en un edificio de viviendas en Niza, en el sureste de Francia.
El fuego destruyó un apartamento en el séptimo y último piso de un edificio de un barrio popular del oeste de la ciudad, donde hay mucha actividad relacionada con el narcotráfico.
Tres niños de 5, 7 y 10 años, y tres adultos murieron en el apartamento, dijo el prefecto del departamento de Alpes Marítimos, Hugues Moutouh. Además, un adolescente de 17 años falleció al tirarse por la ventana intentando escapar de las llamas.
Un hombre de 47 años, que también saltó del apartamento, está gravemente herido, dijo el prefecto. Otras dos personas fueron hospitalizadas en “relativa emergencia”, según los bomberos. Los bomberos recibieron una llamada a las 2:28 (00:28 GMT) y lograron rescatar a varias personas en el apartamento.
El vicealcalde de Niza Anthony Borré dijo que las imágenes de las cámaras de seguridad muestran a tres personas encapuchadas en el lugar cuando empezó el fuego. El edificio donde ocurrió el incendio fue construido en 1977 y fue objeto de un programa de renovación en los años 2000.
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El primer ministro francés, Gabriel Attal, y el titular de Interior Gérald Darmanin tienen previsto desplazarse a la ciudad. El presidente Emmanuel Macron dio las gracias a los equipos de socorro y manifestó su solidaridad con las víctimas.
Fuente: AFP
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Francia: 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos
El presidente Macron prometió Firmeza luego de que ayer estallaran nuevos disturbios con destrozos de tiendas.
- AFP
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró ayer domingo que “nada justifica” ni “excusa” los disturbios y saqueos registrados la vís-pera en plenas protestas con-tra el encarecimiento de la vida y prometió que los auto-res de estos actos, que conmocionaron el país, “pagarán”. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse, el caos registrado el sábado las gran-des ciudades puso bajo presión al Gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad,... las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que dejó casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. “Todos sentimos esta noche rabia y vergüenza (...) Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de este modo es insoportable”, lamentó el mandatario, que prometió “ayudas rápidas” a los comerciantes afectados por los saqueos, que continuaron ayer domingo. A los autores de los disturbios y saqueos, de los que acusó a “grupúsculos de extrema izquierda” y a “delincuentes”, les dijo que “pagarán” y “responderán” de sus actos.
“Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, agregó. El mandatario centroderechista, que desde 2017 enfrentó varias oleadas de protestas sociales y disturbios urbanos, pidió en cambio no “confundir” a los vándalos con quienes llevaron a las calles sus reivindicaciones “legítimas” en manifestaciones multitudinarias. Su esperado discurso a los franceses llega después de que, a lo largo del día, la oposición pidiera explicaciones y respuestas al Gobierno.
El presidente dijo que las autoridades podrían prohibir “si fuera necesario” determinadas manifestaciones los próximos días, pero evitó anunciar medidas drásticas. La líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial, criticó un “poder macronista exhausto, agotado, desorientado”, y “una profunda crisis de confianza y de autoridad que hace pesar una amenaza sobre la democracia”.
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Protestas por el costo de vida
- AFP
Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron ayer Francia, cuando su presidente, Emmanuel Macron, enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.
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El fuego destruye un ayuntamiento histórico francés y deja una pérdida irreparable
El histórico Ayuntamiento de Limoges, un edificio que forma parte de la historia y la identidad de una ciudad quedó reducido a una estructura devastada por las llamas. La estructura sufrió un incendio de grandes proporciones durante los disturbios que sacuden al país y terminó con el derrumbe de buena parte de su construcción, en una escena que evidencia la dimensión de los daños.
El inmueble, construido en 1876, tiene un importante valor arquitectónico y simbólico para Limoges. Durante casi 150 años, sus muros fueron testigos de la evolución de la ciudad y de numerosas actividades vinculadas con la administración municipal y la vida pública. Su deterioro representa, por tanto, mucho más que la destrucción de una edificación: supone un golpe al patrimonio histórico y a la memoria colectiva de sus habitantes.
Las imágenes del siniestro muestran a los bomberos desplegando esfuerzos para contener las llamas, mientras el fuego avanzaba por distintos sectores del edificio. Pese a las tareas de emergencia, la intensidad del incendio terminó debilitando la estructura, que horas después comenzó a ceder.
Uno de los momentos más impactantes fue el desplome del campanario, seguido por el colapso de otras partes de la construcción. Las escenas reflejan la fuerza destructiva del fuego y la dificultad de preservar un inmueble histórico cuando las llamas comprometen sus principales elementos estructurales.
El incendio se produjo en medio de los disturbios protagonizados por manifestantes en Francia. La destrucción del ayuntamiento dejó una imagen devastadora y abrió interrogantes sobre las consecuencias de la violencia en espacios que pertenecen al conjunto de la ciudadanía.
Aunque la magnitud definitiva de los daños deberá establecerse mediante evaluaciones técnicas, la pérdida de gran parte de un edificio de estas características plantea un enorme desafío para la conservación del patrimonio. Reconstruir sus muros podría ser posible, pero recuperar íntegramente su autenticidad histórica y los testimonios materiales acumulados durante generaciones sería una tarea mucho más compleja.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, informó que las fuerzas de seguridad francesas detuvieron este sábado a 1.200 personas durante las protestas masivas contra el encarecimiento de la vida en todo el país, que terminaron con disturbios y dejaron 150 policías y gendarmes heridos.
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Francia estalla contra el costo de vida y las protestas dejan cientos de detenidos
Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron este sábado Francia, cuando su presidente Emmanuel Macron enfrenta un fin de mandato convulso.
A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y Jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.
Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.
“Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados”, escribió Macron en la red social X. Las autoridades anunciaron un balance inicial de unos 400 detenidos.
Aunque los manifestantes criticaron la acción policial desde finales de septiembre contra las protestas estudiantiles, la movilización de este sábado se centraba en el encarecimiento de la vida, que se plasma sobre todo en el alza del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
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“A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.
No a la intimidación
En Marsella y en Lille, manifestantes accedieron a los ayuntamientos y, en la primera, derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República Francesa. En el de Limoges, un incendio se declaró en la noche.
Pese a que la manifestación oficial en París discurrió de manera festiva, antes de su inicio las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y usaron un cañón de agua en respuesta a los objetos lanzados por manifestantes enmascarados en la plaza de la República
Y las autoridades tuvieron que enfrentar también protestas no autorizadas en otros puntos de la capital como en los turísticos Campos Elíseos, cerca del museo del Louvre o en los alrededores del Palacio de Elíseo, sede de la presidencia francesa.
“No nos dejaremos intimidar”, aseguró el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que acusa al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon -muy popular entre los jóvenes- de estar detrás de las protestas.
“La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, abundó la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial y podría disputarse el balotaje con Mélenchon.
La situación se tensó cuando atardecía. Las autoridades activaron unidades de élite antidisturbios en París, donde se registraron incendios de papeleras y autos y se saquearon comercios en las calles del centro, constataron periodistas de AFP.
Fuente: AFP
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