El veterano estadounidense Harold Terens, de 100 años, se casó este sábado con su prometida, Jeanne Swerlin, de 96, en un pueblo de Normandía, en el noroeste de Francia, cerca de las playas donde tuvo lugar el Desembarco el 6 de junio de 1944. Al son de “I will always love you”, “Ave María” y de gaitas, Terens y Swerlin se dieron el “sí, quiero” en la localidad de Carentan-les-Marais ante decenas de invitados, algunos en uniforme militar.
“Esperé 96 años para encontrar al hombre correcto y ahora estoy teniendo una boda que solo una reina y un rey pueden tener”, declaró Swerlin a la AFP antes de la ceremonia. Terens, vestido con un traje azul claro, entró en el salón de bodas local entre aplausos de sus amigos y familia, mientras su bisnieta esparcía pétalos de flores por el suelo.
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Vestida de rosa satinado, Swerlin dijo “Oui!” cuando el alcalde de la localidad francesa, Jean-Pierre Lhonneur, le preguntó si deseaba tomar a Terens como esposo. “Estamos muy honrados de que el señor Terens haya elegido casarse aquí, en Carentan, donde en junio de 1944 se produjo la unión de las tropas aliadas que desembarcaron en las playas de Utah y de Omaha”, había dicho el alcalde.
Después de la ceremonia, el veterano debía celebrar el enlace “con sus familiares, en la intimidad”, declaró a la AFP Sarah Pasquier, encargada del Ayuntamiento de Carentan-les-Marais de los actos relacionados con el aniversario del “Día D”. Y luego, “dependiendo de si está cansado o no”, Terens, que vive con su pareja en Boca Ratón, Florida, podría participar en un desfile de veteranos, explicó Pasquier.
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Por la noche, la alcaldía organizó un baile similar a los que se celebraban en la época de la liberación, en el marco de las conmemoraciones del “Día D”. “Los civiles están invitados a vestirse como en los años 1940 y los soldados de la base estadounidense de aquí cerca serán bienvenidos”, agregó. Terens, que fue condecorado en 2019 con la máxima distinción francesa, la Legión de Honor, fue homenajeado de nuevo el jueves junto a numerosos otros veteranos durante las ceremonias del “Día D”.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Terens se casó con Thelma, su primera esposa, con quien tuvo tres hijos. Cuando esta falleció, quedó destrozado pero tres años después conoció a Jeanne Swerlin, quien también había enviudado, y desde entonces no se han separado. “Soy probablemente la persona más afortunada del mundo”, dijo Terens a la AFP a principios de mayo. “Lo tengo todo. Cien años y sigo adelante”.
Fuente: AFP.
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“¿Mi abuelo era nazi?”: EE. UU. publicó en línea carnés de afiliación al partido nazi
Muchas familias alemanas se enfrentan a una pregunta incómoda: ¿qué hizo el abuelo durante la guerra? Ahora la respuesta está a solo unos clics de distancia, con inquietantes secretos saliendo a la luz. El cambio se produjo en marzo, cuando los Archivos Nacionales de Estados Unidos publicaron en línea las digitalizaciones de aproximadamente 12 millones de carnés de afiliación al partido nazi de Adolf Hitler.
Los registros, incautados por las tropas estadounidenses tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, solo estaban disponibles anteriormente en microfilme, una técnica fotográfica que permite almacenar documentos en formato miniatura. Desde la publicación masiva en línea, los secretos de muchas familias alemanas que habían permanecido ocultos durante décadas quedaron de repente a solo una simple búsqueda de distancia.
Dos importantes publicaciones semanales, Die Zeit y Der Spiegel, lanzaron rápidamente herramientas en línea para ayudar a indagar en los vastos documentos con mayor rapidez.
“¿Mi abuelo era nazi?”, preguntaban los titulares de las noticias en toda Alemania. Desde entonces, cientos de miles de alemanes han buscado en los registros los nombres de sus antepasados, muy conscientes de que podrían enfrentarse a verdades desagradables.
Una de ellas, Corinna, de 60 años, dijo que se enteró de que su difunto padre se unió a los nazis en 1935, dos años después de que Hitler tomara el poder. Su hija Helena, de 26 años, encontró pruebas en el archivo digitalizado.
“Cuando mi hija menor me lo contó por teléfono y luego me envió una captura de pantalla del archivo, me sorprendió bastante”, dijo Corinna, quien pidió a la AFP que no utilizara su apellido. Dijo que sabía que su padre había combatido en Francia y Rusia con el ejército alemán, y que había resultado gravemente herido, pero que él nunca mencionó ninguna simpatía nazi después de la Segunda Guerra. Incluso ella creía que era socialdemócrata.
Décadas de silencio
Aunque el Estado alemán ha hecho grandes esfuerzos por recordar y redimir el pasado nazi y el Holocausto, en muchas familias ha prevalecido una cultura del silencio. Más de uno de cada diez ciudadanos se había afiliado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) cuando el Tercer Reich fue derrotado en 1945.
Pero después de la guerra, esta generación “dejó claro, a través del ambiente dentro de la familia, que ciertas cosas no debían discutirse”, dijo el historiador Johannes Spohr, quien ha ayudado por años a personas a rastrear el pasado nazi de sus antepasados.
Spohr señaló que muchos antiguos nazis “a menudo no solo guardaban silencio, como se suele afirmar, sino que también contaban una versión diferente de la historia”, al presentarse a menudo como víctimas del nazismo o incluso como miembros del pequeño movimiento de resistencia.
Encuestas recientes han mostrado que un porcentaje increíblemente alto de alemanes, entre el 11 % y el 18 %, cree que sus abuelos intentaron ayudar a quienes eran perseguidos por el régimen nazi, señaló. La cifra real, según las últimas investigaciones, es inferior al 1 %, dijo.
Felix Puelm, un profesor de historia de 42 años, dijo a la AFP que descubrió que su abuela, ya fallecida, se había unido a los nazis en 1940 cuando tenía 19 años. Para entonces, dijo, “ella ya había visto que los nazis habían iniciado la guerra contra los países vecinos” y “había visto claramente hacia dónde se dirigían las cosas”. “Y, sin embargo, tomó su decisión”, consideró.
Cuestiones complejas
Puelm dijo que le hubiera gustado saberlo antes y haber podido “hacerle más preguntas” a su abuela antes de que falleciera. Comentó que, tras la guerra, sus abuelos no mostraron ninguna simpatía por el régimen de Hitler. “Pero no habían revelado todo lo que hicieron en aquella época”, aseguró el profesor, quien trabaja en la Universidad Silpakorn de Tailandia. Spohr dijo que la fecha en que alguien se unió a los nazis puede dar pistas sobre su nivel de compromiso.
“Si alguien se unió en la década de 1920 o a principios de la de 1930, antes de que Hitler llegara al poder, eso suele indicar una convicción, que realmente querían luchar activamente por la causa”, explicó. A partir de 1933, es posible que más personas hayan actuado por oportunismo, para asegurarse un empleo o beneficiarse de alguna otra manera de la jerarquía nazi.
Puelm explicó que esta nueva ventana a los archivos del nazismo podría llevar a más alemanes a reflexionar sobre el actual auge de la extrema derecha encarnada en el partido Alternativa para Alemania, que lidera las encuestas. Espera que estas revelaciones impulsen a “muchas familias a tomarse el tiempo para considerar las razones que las llevaron a unirse a un partido así”.
Fuente: AFP.
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Indignación en Francia: agresor serial habría matado a una niña desaparecida
Una ola de indignación se desató en Francia tras conocerse que el principal sospechoso en la desaparición de una niña de 11 años había sido acusado en repetidas ocasiones de abusar sexualmente de menores sin que se tomaran medidas al respecto. Un cadáver fue hallado el jueves y se está llevando a cabo la identificación formal de los restos, informó una fuente cercana al caso a la AFP.
Decenas de policías y voluntarios llevaban días peinando la campiña del suroeste del país en busca de Lyhanna, quien desapareció el viernes 29 de mayo cerca de Fleurence, un pueblo del departamento de Gers. La niña fue vista por última vez subiéndose al auto de un hombre. Un hombre de 41 años, padre de dos hijos, fue detenido como principal sospechoso. Tras mostrarle imágenes de cámaras de seguridad, admitió haberla llevado en auto, pero insistió en que la había dejado en una piscina.
La fiscal Clemence Meyer indicó el miércoles que ya existían denuncias previas contra él, lo que desató una indignación nacional por las supuestas deficiencias judiciales. En diciembre de 2017, una madre denunció que su hija, de 17 años, mantenía una relación con este hombre. El caso se archivó en 2018 después de que la joven afirmara que había dado su consentimiento.
En enero de 2022, una denuncia lo acusaba de haber violado a una niña menor de 15 años en 2020 en su domicilio, en el suroeste de Francia. El caso se remitió al fiscal local, pero fue desestimado en 2024 por falta de pruebas. En agosto de 2025, la madre de una menor nacida en 2014 presentó una denuncia por violaciones cometidas “entre septiembre de 2024 y mayo de 2025 en el domicilio” del sospechoso, según Meyer.
La denuncia fue remitida a la fiscalía local, que en enero ordenó a la policía que iniciara una investigación. Sin embargo, el sospechoso aún no había sido interrogado cuando Lyhanna desapareció. “Lo que estamos descubriendo día tras día es absolutamente insoportable. Esto plantea una pregunta más profunda: ¿Qué importancia le damos a los testimonios de las víctimas? ¿Cómo se llevan a cabo las investigaciones?”, declaró la portavoz del gobierno Maud Bregeon a la cadena CNews y la radio Europe 1.
El ministro del Interior, Laurent Nunez, comunicó el miércoles al Parlamento que había solicitado al Ministerio de Justicia una investigación sobre la gestión de los casos. “Todos estamos consternados por este fallo que, a mi juicio, pone de manifiesto nuestra mala organización”, declaró por su parte el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.
Fuente: AFP.
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Francia: detienen a 780 personas por disturbios en festejos por triunfo del PSG
Los jugadores del Paris Saint-Germain ya aterrizaron en la capital francesa para festejar con sus aficionados el segundo título de la Liga de Campeones ganado el sábado en Budapest, en una ciudad tomada por la policía tras una noche de disturbios que empañaron las celebraciones. El avión con la delegación parisina aterrizó sobre las 14:30 GMT en el aeropuerto Charles de Gaulle y del avión bajaron en primer lugar el capitán Marquinhos y el presidente Nasser Al-Khelaifi agarrando ambos el trofeo de Campeón de Europa.
Jugadores y técnicos tomaron un autobús, escoltados por la policía, para dirigirse al Campo de Marte, al pie de la Torre Eiffel, donde miles de aficionados, 100.000 según las autoridades, ya esperan para celebrar el segundo título europeo del PSG, un año después de haber ganado el primero.
El triunfo dio paso a una noche de festejos en buena parte de Francia, salpicada también por disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que acabaron con la detención de 780 personas, un aumento del 32 % con respecto a hace un año, cuando ya se vivieron escenas de violencia tras el primer título continental del PSG.
Disturbios en una quincena de ciudades
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, deploró que 57 policías resultaran heridos durante los disturbios en una quincena de ciudades, incluidos saqueos en Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Grenoble, pese al despliegue de 22.000 agentes en todo el país, 8.000 sólo en la capital.
Marquesinas y mobiliario urbano destrozados, contenedores de basura y coches incendiados, escaparates con los cristales reventados, comercios saqueados... Los daños eran aún visibles el domingo por la mañana en numerosas zonas de la capital tras una noche que dejó 219 heridos en todo el país, de ellos 8 graves. También falleció un motorista en el periférico, la autopista que rodea la capital, en un accidente de tráfico que no está directamente relacionado con los festejos. Para evitar nuevos incidentes, las autoridades han desplegado casi 6.000 policías y gendarmes en París.
Recibimiento en Campo de Marte y Elíseo
Tras los festejos en el Campo de Marte, los jugadores se desplazarán luego al Elíseo, donde les recibirá el presidente Emmanuel Macron, y acabarán la jornada en el Parque de los Príncipes para presentar el nuevo trofeo a sus aficionados, que esta vez sufrieron mucho más que hace un año para ver a su equipo llevarse la victoria.
No obstante, los hinchas parisinos se han acostumbrado esta temporada al sufrimiento, ya que todas las finales que ha disputado el PSG (Supercopa de Europa, Copa Intercontinental y Trofeo de los Campeones) acabaron con la tanda de penales y en todas ganó el equipo parisino.
Víctima del penal que dio al PSG la posibilidad de empatar a un gol y forzar los penales, el georgiano Kvicha Kvaratskhelia fue elegido por la UEFA el mejor jugador del torneo, sucediendo en el palmarés a su compañero Ousmane Dembélé, autor del gol en la final de Budapest.
“Invencibles”, tituló su portada el diario L’Equipe; “El mito sucede al triunfo”, describió por su parte Le Parisien.
Con esta victoria, el técnico español (que ganó este título por primera vez con el Barcelona en 2015) entra a sus 56 años en el selecto club de entrenadores que han ganado en tres ocasiones la Copa de Europa, junto a Bob Paisley, Zidane y Pep Guardiola, y queda a dos del récord de Carlo Ancelotti.
Equipo dinástico
Tras convertirse en el segundo equipo en la historia reciente en conservar la corona europea (el Real Madrid lo hizo tres años consecutivos, de 2016 a 2018), algunos ya consideran que el fútbol europeo vivirá bajo el yugo del PSG durante algunos años más. “Para el París Saint-Germain, era la oportunidad de mostrar claramente que este equipo es dinástico”, aseguró este domingo el diario británico The Guardian.
La pregunta que se hacen ahora todos los aficionados es hasta dónde podrá llegar este PSG, campeón de nuevo pese a tener una temporada muy complicada por las lesiones, incluso en la final, ya que varios pesos pesados (Marquinhos, Dembélé, Vitinha, Kvara) no pudieron acabar por problemas físicos... y sin embargo el trofeo viaja de nuevo a París.
Fuente: AFP.
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La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.