Un pueblo japonés instaló una barrera de color negro para bloquear una popular vista al monte Fuji que atraía hordas de turistas molestas para los vecinos. Temprano, un grupo de operarios municipales empezaron a fijar la tupida malla de 2,5 metros de altura y 20 de longitud a unos postes metálicos y terminaron el trabajo alrededor de mediodía.
La drástica medida fue anunciada en abril por el ayuntamiento de Fujikawaguchiko, en el centro de Japón, ante las molestias y las actitudes incívicas de numerosos turistas que acudían al lugar. En este municipio abundan los puntos desde donde fotografiar la emblemática montaña, pero este destaca porque la majestuosa silueta del volcán sobresale por encima de una tienda de conveniencia Lawson, ubicuas en este país.
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Esto atraía a numerosos turistas que abarrotaban la estrecha acera frente a la tienda, fumaban fuera de las zonas autorizadas, cruzaban la carretera con el semáforo en rojo o incluso trepaban a la azotea de una clínica dental adyacente para conseguir un mejor plano para sus fotografías.
“Es una pena porque realmente es una fotografía emblemática”, lamentó a la AFP Christina Roys, una turista neozelandesa de 36 años que acudió al lugar el martes por la mañana. “Pero es totalmente comprensible” porque la vista atraía a mucha gente en un lugar “bastante peligroso” con la carretera justo al lado, reconoció.
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Desde el levantamiento de las restricciones de la pandemia, el turismo en Japón no para de crecer y alcanza cifras récord. Pero este flujo de visitantes también genera tensiones con la población local por la cantidad excesiva de turistas o la aparición de comportamientos inadecuados. Las autoridades están tomando medidas para contener estos problemas.
En el mismo monte Fuji, las autoridades impondrán a partir de este verano una tasa de acceso y una cuota máxima diaria en la principal ruta de senderismo para escalar el volcán. Y en Kioto se ha prohibido el acceso de los turistas a las callejuelas del barrio de las geishas, después de casos de acoso de los visitantes contra estas mujeres para tomarles una fotografía.
Fuente: AFP.
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De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
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Maíz y almidón para la chipa y el mbejú
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.
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Los lapachos en flor impulsan a Paraguay como destino clave del turismo en el Cono Sur
Los lapachos o tajy que cada año tiñen de rosa y amarillo a Paraguay fueron destacados por la plataforma española Civitatis entre las experiencias naturales imperdibles de la primavera en Sudamérica. La empresa incluyó a Paraguay junto con Chile, Argentina y Uruguay en un informe sobre los fenómenos naturales que convierten a determinados destinos en escenarios únicos durante una ventana limitada del año, impulsando una tendencia creciente conocida como turismo estacional, donde el momento del viaje es tan importante como el destino elegido.
Según Civitatis, el lapacho se consolida como uno de los grandes símbolos de la primavera paraguaya. Durante las semanas que marcan la transición entre el invierno y la nueva estación, estos árboles cubren de flores calles y espacios públicos, creando paisajes urbanos que atraen tanto a visitantes locales como extranjeros. La plataforma recomienda especialmente recorrer Asunción durante este período para combinar la observación de los lapachos en flor con la riqueza histórica, arquitectónica y gastronómica de la capital.
A ello se suman experiencias vinculadas con la naturaleza, entre ellas recorridos por el Jardín Botánico, city tours y excursiones al Reposo del Yhaguy en Itacurubi de la Cordillera, opciones que permiten descubrir paisajes que alcanzan su mejor momento cuando las temperaturas se vuelven más agradables.
Una tendencia mundial
“Estas vivencias, que tienen fecha de vencimiento y la condición de llegar en el momento justo para encontrarlas, son una tendencia que adquiere cada vez más impulso entre nuestra comunidad de viajeros, para quienes los destinos se eligen en función de su calendario natural”, explicó Nicolás Posse, Regional Business Development South America de Civitatis.
La compañía señala que cada vez más viajeros planifican sus escapadas para coincidir con espectáculos naturales efímeros como floraciones, vendimias, deshielos o migraciones de fauna. Además de Paraguay, Civitatis identificó otros escenarios naturales que alcanzan su máximo esplendor durante la primavera:
Chile sobresale por el fenómeno del Desierto Florido de Atacama, que transforma temporalmente algunas zonas de uno de los lugares más áridos del planeta en un inmenso jardín natural. También destacan los viñedos del Valle de Casablanca y las actividades al aire libre en la cordillera de los Andes.
Argentina ofrece algunos de los paisajes más fotogénicos de la estación, especialmente en Trevelin, provincia de Chubut, donde los campos de tulipanes florecen con la Cordillera de los Andes como telón de fondo. Mendoza y Bariloche también forman parte de las recomendaciones por sus viñedos y paisajes patagónicos. Uruguay, por su parte, invita a recorrer Montevideo y su renovada vida al aire libre, además de sus circuitos de enoturismo y los atractivos de Punta del Este antes de la llegada de la temporada alta de verano.
Naturaleza, cultura y gastronomía
Desde Civitatis recuerdan que estos fenómenos naturales dependen de condiciones climáticas específicas, por lo que recomiendan consultar previamente las fechas previstas de floración y los calendarios de cada destino. Con más de 4.200 destinos disponibles en su catálogo y más de 1,2 millones de viajeros al mes, la plataforma española sostiene que el turismo estacional se ha convertido en una de las principales tendencias para quienes buscan experiencias auténticas vinculadas con la naturaleza, la cultura y la gastronomía local.
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Paraguay y Japón avanzan en tecnología satelital
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la UNA, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. El proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la JICA. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área. Permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos.
GENERAR CONOCIMIENTO
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
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Paraguay y Japón impulsan centro de tecnología satelital con cooperación de USD 24 millones
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
En el Campus
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la Universidad Nacional de Asunción, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. De esta manera, el proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la Jica. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área.
Conocimiento
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
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La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
El acuerdo
El convenio se sustenta en el acuerdo por notas reversales entre los gobiernos de Paraguay y Japón para la cooperación financiera no reembolsable destinada al desarrollo de instalaciones relacionadas con tecnología satelital, firmado en Asunción el 10 de marzo de 2026 y actualmente vigente.
La cooperación permitirá al Paraguay avanzar en autonomía tecnológica y capacidad científica, con participación del sector público y la academia. El objetivo estratégico es consolidar al país como un potencial hub regional de tecnología espacial, mediante el desarrollo de capacidades propias para generar, procesar y utilizar información satelital orientada al desarrollo sostenible y a una mejor toma de decisiones públicas.