El director de OpenAI, Sam Altman, se disculpó ayer martes con la actriz estadounidense Scarlett Johansson, de 39 años, después de que la estrella de cine dijera que estaba “sorprendida” por una nueva voz sintética lanzada por el fabricante de ChatGPT, pero él insistió en que no estaba basada en ella. Se trata de “Sky”, una voz que OpenAI presentó la semana pasada en el lanzamiento de su tecnología de inteligencia artificial GPT-4o, más parecida a la humana.
En una demostración, “Sky” se mostró coqueta y divertida, saltando de un tema a otro sin problemas, a diferencia de la mayoría de los chatbots existentes. La tecnología -y el sonido de la voz- no tardaron en generar similitudes con el personaje de IA con voz de Johansson de la película de 2013 “Ella”.
Altman ya ha señalado la película dirigida por Spike Jonze, una advertencia sobre el futuro en la que un hombre se enamora de un chatbot de IA, como inspiración sobre hacia dónde le gustaría que fueran las interacciones de IA. La semana pasada atizó las especulaciones con una publicación de una sola palabra en X, que decía “ella”.
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“La voz de Sky no es la de Scarlett Johansson y nunca tuvo la intención de parecerse a la de ella”, dijo Altman en un comunicado el martes en respuesta a la controversia. “Elegimos al actor de doblaje detrás de la voz de Sky antes de contactar a la Sra. Johansson”. “Por respeto a la Sra. Johansson, hemos dejado de usar la voz de Sky en nuestros productos. Pedimos disculpas a la Sra. Johansson por no habernos comunicado mejor”.
La declaración se produjo después de que Johansson expresara su indignación el lunes, diciendo que estaba “sorprendida, enojada e incrédula de que el señor Altman buscase una voz que sonaba tan inquietantemente similar a la mía que mis amigos más cercanos y los medios de comunicación no podían notar la diferencia”. Dijo que Altman se había ofrecido en setiembre a contratarla para trabajar con OpenAI para crear una voz sintética, diciendo que podría ayudar a las personas a interactuar con la IA, pero ella se negó.
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Fuente: AFP.
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El Hackathon Kyhyje’ỹ IA reunirá a 14 equipos estudiantiles de Alto Paraná y Caaguazú
Un grupo de 64 estudiantes de los últimos años del Bachillerato Técnico en Informática participará del Hackathon Kyhyje’ỹ IA con el objetivo de crear herramientas digitales innovadoras. La iniciativa busca desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial generativa orientadas al aprendizaje de Matemática y Física utilizando el guaraní jopara, la variante lingüística cotidiana en Paraguay. La competencia presencial se llevará a cabo del 25 al 27 de septiembre en Alto Paraná, en el marco del Proyecto GuaranIA, una propuesta que busca integrar la tecnología en el ámbito escolar para favorecer la inclusión de poblaciones vulnerables y rurales.
El Proyecto GuaranIA es implementado por el Centro de Ingeniería para la Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica (CIDIT), con el apoyo financiero de BID Lab. La iniciativa cuenta además con el respaldo de universidades internacionales, aliados del sector público y privado, y el acompañamiento de las Direcciones Departamentales de Educación del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) de Alto Paraná y Caaguazú. Como preparación previa al certamen, los alumnos ya trabajaron en la creación de datos sintéticos en guaraní para entrenar y evaluar los modelos algorítmicos que impulsarán sus propuestas.
El nombre del desafío, Kyhyje’ỹ, se traduce como “sin miedo” y responde a un diagnóstico realizado en 2025 entre 1.178 estudiantes de secundaria. Dicho estudio identificó que las materias científicas generan temor al error y confusión idiomática al explicar conceptos abstractos. Frente a este escenario, el desafío plantea soluciones que trasciendan la mera traducción literal del castellano al guaraní, proponiendo la IA como un tutor pedagógico capaz de ofrecer asistencia conversacional, generar ejercicios prácticos y corregir procedimientos paso a paso de forma amigable.
Un total de 14 equipos multidisciplinarios asumirán el reto de diseñar, programar y estructurar los aspectos didácticos y lingüísticos de las plataformas. Cada grupo estará guiado por un mentor especializado en informática, al tiempo que docentes de Matemática y Física validarán los contenidos disciplinares. Durante la jornada intensiva de tres días, los competidores completarán el encuadre del problema, la codificación de las aplicaciones, la presentación de prototipos y la defensa de sus proyectos ante una mesa evaluadora.
Un jurado compuesto por expertos en tecnología, referentes pedagógicos del MEC, educadores y representantes de la Secretaría de Políticas Lingüísticas evaluará las propuestas. Las herramientas serán juzgadas sobre una escala de 100 puntos, valorando la función pedagógica, el rigor académico, el uso del jopara, la usabilidad y el trabajo colaborativo. Se premiarán los mejores proyectos en las áreas de Matemática y Física, además de entregar reconocimientos al mejor uso del guaraní y al mayor potencial de continuidad para su desarrollo continuo.
Tras la premiación, las soluciones ganadoras pasarán a una fase piloto de implementación directa en las aulas junto al equipo de investigación. La iniciativa cuenta con un alto respaldo de la comunidad educativa, donde el 97,1% de los alumnos y el 92,9% de los docentes expresaron su apertura para testear estas herramientas en clase. De este modo, el Hackathon Kyhyje’ỹ IA reafirma la viabilidad de articular la tecnología, la educación y la identidad lingüística nacional para responder a las necesidades concretas del alumnado paraguayo.
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Naomi Watts recibe el Premio Donostia en San Sebastián: “Sigo buscando desafíos”
El Festival de cine de San Sebastián homenajeó el sábado la versátil carrera de la actriz británica Naomi Watts, quien afirmó que todavía le queda hambre para interpretar papeles arriesgados que desafíen “la forma de pensar”. El certamen de la ciudad costera del norte de España le entregó a la intérprete su mayor distinción honorífica, el Premio Donostia, un galardón que en el pasado recayó en figuras como Gregory Peck, Julia Roberts, Johnny Depp, Al Pacino, Robert de Niro, Sigourney Weaver o Penélope Cruz.
“Siento que es un honor increíble recibir este premio en este momento de mi vida. He estado trabajando duro durante casi cuatro décadas y he tenido la fantástica oportunidad de colaborar con grandes del cine”, dijo en rueda de prensa la actriz nominada dos veces al Óscar por “21 gramos” y “Lo imposible”.
“Siempre estoy buscando hacer cosas nuevas (...) Sigo intentando hacer cosas interesantes con mi trabajo, para cambiar formas de pensar, alterar narrativas y ayudar a que la psique humana se comprenda mejor”, indicó Watts, quien se dio a conocer por su papel en el thriller psicológico “Mulholland Drive” de David Lynch, de quien dijo estar “para siempre agradecida”.
“Amo mi trabajo, amo actuar, amo contar historias y creo que ahora más que nunca el cine es un medio poderoso y estoy orgullosa de ser parte de esa comunidad”, prosiguió.
“Al estar aquí esta noche, pienso en la joven que se atrevió por primera vez a soñar con ser actriz. ¿Cómo es siquiera posible que yo hubiera soñado estar aquí (...) delante de todos ustedes, recibiendo esto? Es alucinante”, dijo emocionada tras recibir el Premio Donostia en una ceremonia de manos de manos de J.A. Bayona, quien la dirigió en “Lo imposible”.
Watts, parte del cambio
La actriz de 57 años ha trabajado con una larga lista de realizadores, desde Peter Jackson y Clint Eastwood, hasta Alejandro González Iñárritu y David Cronenberg.
Activista que reivindica el envejecimiento natural de las mujeres, Watts indicó que la situación en el cine ha cambiado en los últimos años.
Al empezar a actuar “me dijeron que mejor me diera prisa, porque todo se acaba a los 40. Y aquí estamos hoy. Ahora estoy cerca de los 60”, afirmó en la rueda de prensa.
“Las cosas han cambiado. Las mujeres son consumidoras de cine y televisión. Sus historias deberían verse reflejadas” en la pantalla, indicó. “Agradezco ser una pequeña parte de ese cambio”, agregó.
El otro Premio Donostia de esta 74ª edición del Festival de San Sebastián, que arrancó el viernes y finalizará con la entrega de premios el próximo sábado, fue recibido la víspera por el cineasta alemán Werner Herzog, con seis décadas de carrera y más de 70 filmes en su haber.
Carrera por la Concha de Oro
En la parte estrictamente cinematográfica, en la sección oficial en competencia por la Concha de Oro, el máximo premio del concurso, entraron a competir el sábado dos películas.
La primera, “5 minutos más”, es una comedia muy negra con tintes de ciencia ficción e incluso horror del director español Javier Ruiz Caldera, sobre una pareja que busca salvar su matrimonio con una escapada de fin de semana a una casa rural, para quedar atrapados junto al encargado de la vivienda en un bucle temporal.
“Nosotros aún no sabemos qué película hemos hecho. Creíamos que era más un thriller fantástico, pero estamos viendo que varias personas se han reído muchísimo”, explicó Ruiz Caldera en rueda de prensa.
Y la segunda es una nueva adaptación de la novela “Los miserables” de Víctor Hugo, esta vez dirigida por el francés Fred Cavayé y con un reparto que incluye a Vincent Lindon, Tahar Rahim y Camille Cottin.
Según explicó Cavayé en rueda de prensa, lo que lo motivó fue hacer un filme “que no fuera un remake de adaptaciones anteriores”, por lo que decidió “explorar otras pistas”, sobre todo las biografías de los personajes.
El resultado es una película de tres horas que pasan volando, con una historia -la de siempre- que continúa manteniendo al espectador en vilo, esta vez con tintes de thriller y hasta de western por momentos.
En la sección Horizontes Latinos, dedicada al cine de la región, el sábado se proyectó “Ceniza en la boca”, el nuevo largometraje del mexicano Diego Luna, que trata sobre una madre y sus dos hijos que emigran a España, en una historia donde las mujeres tienen un protagonismo especial.
Fuente: AFP.
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Hackean cuentas de OpenAI usando un modelo de IA de Anthropic en prueba de fallas
Investigadores de la start-up Hacktron AI accedieron a las cuentas de ChatGPT de empleados de OpenAI utilizando un modelo de inteligencia artificial (IA) de Anthropic, según un mensaje publicado el viernes en su sitio. La intrusión, confirmada a la AFP por OpenAI, se produjo en el marco de un ejercicio organizado por la propia empresa con el fin de identificar vulnerabilidades en sus sistemas con la ayuda de especialistas informáticos externos.
El caso se suma a la creciente preocupación entre los expertos en seguridad de que las herramientas de IA están haciendo que sea más rápido y barato llevar a cabo ciberataques sofisticados que antes requerían equipos especializados y meses de trabajo. Los investigadores de Hacktron dijeron que encontraron una vulnerabilidad en el foro público de ayuda de OpenAI, gestionado por la plataforma Discourse, que les permitió tomar el control del sitio.
“Informamos de inmediato la vulnerabilidad inicial a OpenAI y a Discourse y trabajamos con ellos” para coordinar la solución, explicó Hacktron en una entrada de blog. “Agradecemos su atención al detalle y la rápida resolución de este problema”, añadió la publicación.
OpenAI confirmó que la falla fue corregida en unas 14 horas desde que fueron notificados y pagó a los investigadores una recompensa de 6.500 dólares.
“Agradecemos a los investigadores por contactarnos y compartir sus hallazgos”, dijo Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, al explicar la solución adoptada.
Los investigadores de Hacktron afirmaron que inicialmente utilizaron Claude Opus 4.8 de Anthropic para identificar y explotar la falla de software, pero tuvieron dificultades para lograr que funcionara de forma consistente.
Luego recurrieron a Claude Opus 5, el modelo más reciente, que según los investigadores produjo un ataque funcional en tres horas.
Los hackers no utilizaron Claude Mythos, un modelo de Anthropic más avanzado que está restringido a un pequeño grupo de organizaciones de ciberdefensa evaluadas.
Anthropic ha descrito Mythos como el modelo con las capacidades de ciberseguridad más sólidas de todos los que ha desarrollado.
Hacktron indicó que continúa realizando pruebas similares en otras compañías.
Gemini también cometió ciberataques
Gemini, el modelo de inteligencia artificial de Google, penetró en sistemas informáticos externos, indicó la empresa el viernes a la AFP, lo que confirma un reporte del diario Wall Street Journal.
El debate en torno a la IA se ha intensificado con revelaciones recientes sobre modelos que han salido de entornos confinados para infiltrarse en sitios y plataformas externas.
En mayo, “durante una prueba estándar (de Gemini), el modelo encontró informaciones públicas en línea y adivinó claves para acceder a sitios que creyó que hacían parte de la prueba”, explicó Heather Adkins, una responsable de seguridad en Google, en una declaración transmitida a la AFP.
Sin precisar nombres, Google indicó que tres organizaciones se vieron afectadas y asegura que les informó de estas brechas.
Según el Wall Street Journal, en uno de los casos “el modelo probó varias combinaciones de contraseñas hasta que consiguió acceder a un sistema protegido”.
“Las tres veces, el modelo se detuvo”, informó Adkins, lo que sugiere que las intrusiones terminaron sin intervención humana.
Google indicó a la AFP que tuvo conocimiento del episodio en julio y luego abrió una investigación sobre el incidente.
Varios grandes ejecutivos del sector tecnológico abogan por ralentizar el desarrollo de potentes modelos de IA y por una forma de autorregulación del sector ante recientes incidentes de seguridad.
Fuente: AFP.
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El desafío de crear en tiempos de inteligencia artificial
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
A 75 años de la creación de Autores Paraguayos Asociados (APA), Augusto dos Santos comparte este “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, con artistas y representantes del gremio para abordar el avance de la inteligencia artificial generativa, que abre un nuevo escenario para la creación artística y la protección de los derechos de autor. David Portillo, presidente de APA, el asesor jurídico Ariel Torres y el cantante Humbertiko analizan los dilemas que plantea una tecnología capaz de generar música, replicar voces y producir obras a partir de creaciones humanas. Entre la innovación y la incertidumbre legal, el gran desafío es determinar dónde termina la herramienta y dónde comienza la autoría. Todo esto amenizado con el canto de Los Balsaldúa.
–Qué mejor manera de empezar un testimonio sobre los 75 años de APA que analizando un desafío tan actual como la IA generativa. ¿Cómo se confronta esta innovación que es tan poderosa con los procesos creativos?
–DP: La mirada sobre el impacto de la IA desde la gestión colectiva es muy rápida, es como tratar de estar detrás de la liebre y a veces no le ves, pero sabés más o menos por dónde va. Esto cambia demasiado rápido y la regulación de los derechos que surgen por la utilización de las obras es la que las sociedades de gestión colectiva gestionan en favor de los autores. Sin embargo, el fenómeno de la inteligencia artificial generativa es un producto que no tiene un autor. El autor es un ser humano. De hecho, el derecho de autor es un derecho humano. Entonces, a partir de esa disyuntiva la gestión colectiva también tiene sus dificultades porque es una cuestión que está activa y real funcionando. La gente está pagando por ejemplo por membresías de plataformas de puesta a disposición de música en donde compiten en el mismo espectro obras generadas por IA. Al día de hoy las subidas de obra generada IA en esas plataformas superan ya el cincuenta por ciento de lo que generan los humanos. Entonces, cómo se gestionan los derechos de los autores en un universo que claramente la cantidad de obra generada por IA desplaza la de los humanos.
–Decime cómo.
–DP: Esa es la cuestión que hoy se está debatiendo a nivel mundial, se están encontrando ciertas soluciones como para poder licenciar las obras y que los autores reciban una justa retribución por la utilización de sus obras incluso cuando sean consideradas a partir de las obras generadas por la IA. La IA genera, pero no crea y genera a partir de información que recibe para ser entrenada, que son finalmente obras de autores humanos. Toda esa disyuntiva hoy se está de a poquito desatando. Es difícil regular algo que está en plena evolución, pero también en plena vigencia. Es algo bastante complicado y complejo.
DESREGULACIÓN
–Ariel Torres es director jurídico de APA. ¿Cómo se cataloga una obra creada por inteligencia artificial?
–AT: La intervención de la inteligencia musical en la creación de obras musicales representa un verdadero desafío en el ámbito jurídico porque las leyes que regulan la creación están enfocadas en el hombre, no están enfocadas a la máquina o a la plataforma que desarrolla ese tipo de obras. La protección del derecho de autor supone la participación del ser humano en esa creación y es el ser humano el protegido por la ley. En ese sentido, la aparición de estas plataformas de inteligencia artificial que generan obras musicales realmente no está contemplado dentro de la ley y no está protegido propiamente dicho como una creación digital o electrónica o de la forma en que pueda técnicamente llamarse, de manera que esa protección del derecho de autor no la ampara. Sí existen conflictos judiciales a nivel mundial y en ese sentido somos un poco espectadores de lo que pueda ocurrir en otras regiones del mundo en ese aspecto para que justamente se pueda verificar la manera en que se aplican las leyes y de qué forma las regulan.
–Yo habitualmente escribo versos y me valgo de una plataforma para escoger ritmos adecuados, arreglos que son sumamente accesibles. ¿Qué es jurídicamente esa creación?, ¿es igual a una poesía genuinamente nacida de la creación humana esa orquestación creada en una computadora?
–AT: En una obra de esa naturaleza evidentemente existe una participación del ser humano. Una creación así nosotros la reconocemos cien por ciento como de la persona que declara ser autor de la obra. La inteligencia artificial puede ser una herramienta de trabajo. Para nosotros la IA puede representar una herramienta de creación, pero no está reconocida como titular de algún derecho en particular por esa obra.
ACELERACIÓN Y CONSUMO CONTINUO
–Humbertiko, ¿la IA es una compañera de trabajo o qué es para vos?
–H: La IA es como el tractor que hace que tu cosecha funcione mejor. Antes hacían las personas a mano, después hicieron arado, después al arado le pusieron bueyes y después ya vino el tractor. Cada vez hoy día tenemos tractores de otro level que sin eso no se puede hacer una cosecha. La IA es consecuencia de la aceleración y el consumo continuo de música y fonogramas. Antes nosotros teníamos que escuchar la radio y grabar en un cassette para tener un material para sacar con los músicos. Hoy día está a la orden del día tener a mano una canción. Querés escuchar pop, abrís una plataforma y escuchás pop. La IA es consecuencia de eso, de la aceleración y vamos a decir que ya hoy día la música es muy pasajera. Una canción lanzamos en enero, pegó en febrero, marzo, abril estuvo full en todas las radios analógicas y después en los shows, pero tres meses duró una canción.
–Los éxitos están durando menos hoy en día.
–H: Duran menos porque hay demasiadas opciones en el mercado y la manera de llegar a ellas también es con demasiada facilidad.
–Finalmente cuando vos estás frente a la compu y vos escogés todos los condimentos para generar una canción, eso no tiene otro nombre que composición, ¿no?
–H: Es y no es. Tenés que ser músico, claro y la IA carece de alma. Es como un ser humano que no tiene sentimiento que vos le podés hacer cantar, va a cantar, pero cómo va cantar. Es algo espiritual porque vos escuchás una IA y no tiene el mismo sentimiento que escuchar a los Basaldúa por ejemplo, verdad. A parte no tiene identidad local y entonces dónde está el secreto y dónde está el trabajo del chofer del tractor que vos tenés que entrenarle a tu IA. Nosotros usamos IA hace casi siete años, desde el primer moisés mi hijo ya había descubierto eso. Y nosotros tenemos un aprendizaje con la IA y te puedo decir hasta hoy día nunca pegó una canción en la que hayamos dado demasiado protagonismo a la IA. Al final acabó pegando el que se compuso analógicamente.
–¿Dónde está el secreto?
–H: La IA es un soldado, es una herramienta y es un personaje que tenés a disposición, un secretario. Ese secretario puede ser músico, puede ser dibujante, puede ser diseñador, poeta, todo. Entonces, vos le entrenás a tu empleado. Estas son mis canciones, quiero que las aprendas te dice OK, voy a archivar tus canciones y vas metiendo tus canciones porque vos le das permiso. Pero la IA ya tiene un filtro demasiado fuerte y ya no le podés meter tus canciones. Creo que hubo un problema legal con esas cosas que los propios músicos metieron sus canciones ahí donde hoy día ya están reclamando eso, pero los culpables son los propios músicos.
DINÁMICA CONSTANTE
Como intérprete, como cantante, ¿qué te pasó a vos cuando empezaste con esto? ¿Qué temores te generó y qué tranquilidad tuviste después
–DP: Yo soy de una generación en la que se compraban los discos de vinilo, escuchaba la radio, pasé por el cassette. Cuando tenía doce años grabé en cassette mi primer material, vi lo del CD, el minidisc, el mp3, después vino la nube. O sea, yo estoy acostumbrado a ver que la dinámica de la música cambia. Sin embargo, esto de la IA se puede comparar digamos como un fenómeno que viene de la innovación, una reacción que es recurrente a lo largo del tiempo.
–¿Y qué es lo nuevo que se plantea en este momento entonces?
–DP: Nunca antes ocurrió que la disputa de las obras creadas esté entre una máquina y un creador. Como intérprete te puedo decir que quizás hay gente que sabe mucho más que todos nosotros porque son consumidores digamos de este tipo de música. Hoy existen artistas virtuales que generan música con voces que no existen, con obras que no existen y que dan shows y la gente está pagando hasta entrada por eso. O sea, hay una cuestión que no se puede detener que finalmente lo que hace es pone a disposición una cuestión que el público tiene que tomar una decisión. Esa es una realidad y hay un debate muy amplio entre los colegas. Yo te hablo como intérprete, sobre la cuestión ética o moral del uso de las cuestiones generadas por la IA, cuando se habla por ejemplo de la voz de uno que está siendo copiada para replicar. Ahora le hacen cantar a Freddy Mercury con James Brown. Hay cuestiones de derechos de intérprete o de usos de la voz que ya van un poco también por otro lado. Sin embargo, este yo creo que ese temor como tal no está porque cuando uno hace arte de verdad uno tiene esa necesidad, es una cuestión vocacional, es una necesidad tener que hacer algo, tener que contar algo, tener que expresarte en el lenguaje que vos conocés.
BUENA FE
–Ahí está el punto gris porque pueden declarar como suya, pero no va a ser de nadie más sino de la inteligencia artificial. O sea, no va a haber nadie que le pueda reclamar.
–AT: Ahí hay una cuestión gira en torno a cómo funcionan las plataformas de IA que son generadoras de música. Las plataformas de IA se entrenan con base a obras ya existentes que son protegidas por el derecho de autor. Entonces, el debate es que las plataformas de IA hoy en día te generan una música. El usuario le pide tal tipo de música con tal ritmo, con tal letra, le puede proveer la letra si quiere y te genera con base en fragmentos de obras ya protegidas. Lo que ocurre ahí con las plataformas es justamente que se les exige el sinceramiento de su base de datos.
–Pero el sinceramiento es un asunto de buena fe, no hay forma de regular.
–AT: Exactamente.
–DP: Pasa que el registro de una obra es meramente declarativo. O sea, yo voy y manifiesto ante el ente registral o ante la entidad de gestión donde quiero que administren esos derechos y les digo yo soy el creador de esta obra o yo soy coautor, comparto con Juan Pérez tanto por ciento. Ahora, qué es lo que ocurre hoy en día. No tenemos todavía la forma de verificar que esa obra tenga algún componente creado por IA. En otros países sí hay plataformas que ya están identificando obras que tienen componentes de IA y son sancionados quienes declaran como cien por ciento suyas.
–AT: En cuanto a la interpretación creada con IA, ya hay muchísimos filtros. O sea, hoy día ya al toque salta que tiene tanto por ciento de humanidad y tanto por ciento de IA. O sea, con eso ya estamos evolucionando, pero va a ser para siempre una cuestión de buena fe si hiciste o no la melodía y la letra también.