El multimillonario Elon Musk aterrizó ayer domingo en la isla turística indonesia de Bali, donde pretende lanzar su servicio Starlink para extender Internet a zonas remotas del país. Millones de personas en Indonesia, un vasto archipiélago de más de 17.000 islas, carecen actualmente de servicios fiables de Internet.
Musk, en su primera visita al país del Sudeste Asiático, tiene previsto lanzar Starlink junto al presidente Joko Widodo en una clínica de Denpasar, la capital de Bali, el domingo por la tarde. Los servicios de Starlink se probarán este mes en la nueva capital de Indonesia, Nusantara, en la isla de Borneo, que abrirá sus puertas en agosto, según las autoridades.
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El gobierno indonesio está trasladando la capital desde la congestionada Yakarta, donde los investigadores afirman que grandes zonas podrían quedar bajo el agua en 2050 debido a la subida del nivel del mar y el hundimiento del terreno. Tras la prueba, Starlink, que obtuvo el permiso para operar en Indonesia a principios de este mes, podría extenderse comercialmente por todo el archipiélago.
Starlink ya está disponible en el Sudeste Asiático en Malasia y Filipinas. Utilizando una red de satélites de órbita terrestre baja, Starlink puede proporcionar Internet a lugares remotos o zonas en las que la infraestructura normal de comunicaciones ha quedado inutilizada. Según el Banco Mundial, alrededor de dos tercios de los aproximadamente 270 millones de habitantes de Indonesia tenían acceso a Internet en 2022.
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Fuente: AFP.
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Obispo advierte sobre los riesgos éticos en el uso de la IA
Monseñor Marcelo Benítez, obispo de la diócesis de Caazapá, dio apertura hoy a la ronda de debates de la Semana Social Paraguaya 2026, abordando el tema de “La inteligencia artificial a luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”.
Durante su intervención, el prelado se refirió a los alcances de la IA en la vida social y afirmó que “el acelerado avance tecnológico exige un firme discernimiento ético”.
Esto, de manera a evitar que la inteligencia artificial se convierta en una fuente de exclusión o en un instrumento de acumulación en pocas manos, indicó.
“La inteligencia artificial tiene indicios de que puede ser fuente de exclusión y generar más brechas. Se requerirá de un discernimiento ético cada vez que estas decisiones afecten a las personas”, expresó.
Sin embargo, el obispo aclaró que “la Iglesia no se opone a la ciencia ni al avance de la tecnología”. Pero, insistió en que toda innovación debe ser un medio y no un fin en sí misma, orientada siempre a “defender la dignidad, el trabajo y el desarrollo integral de las personas”, dentro del marco del respeto de la convivencia humana.
En otro momento de su alocución, el religioso, presidente de Cáritas Paraguay, sostuvo que “el criterio económico siempre debe ir de la mano de los valores espirituales”, basando su reflexión en los lineamientos de la Conferencia Episcopal Paraguaya y la encíclica Magnifica Humanitas.
El evento que se desarrolla bajo el lema de “El Bien Común en tiempos de transformaciones sociales y revolución tecnológica” contó con una importante concurrencia de referentes eclesiales, académicos y de la sociedad civil.
Es organizado junto a la Universidad Católica, la Pastoral Social Cáritas Paraguay y diversas entidades civiles y busca trazar compromisos concretos entre el Estado y la ciudadanía durante tres jornadas de debate.
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¿Es posible frenar el avance de la IA ante una amenaza existencial?
Los principales empresarios de la inteligencia artificial afirman que quieren reducir el ritmo vertiginoso del desarrollo de esta tecnología, pero la competencia, la reticencia del gobierno estadounidense y factores geopolíticos se interponen en el camino.
El sábado, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, defendió una desaceleración coordinada del desarrollo de la IA para comprender mejor los riesgos que suponen las capacidades avanzadas de esta tecnología.
Recibió apoyo público del CEO de OpenAI, Sam Altman, del director de xAI, Elon Musk, del presidente de Google DeepMind, Demis Hassabis y del director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella.
¿Por qué ahora?
En los últimos meses, OpenAI y Anthropic han reportado varios incidentes en los que sistemas de IA en fase experimental se escaparon de forma autónoma de sus entornos restringidos para acceder a internet y atacar sitios web y plataformas.
En algunos casos, estos sistemas de IA demostraron capacidad para coordinarse, establecer jerarquías entre ellos, hacer trampa y borrar las huellas de sus acciones.
El pasado martes, el investigador Jacob Coxon -quien renunció a su puesto en Anthropic y anteriormente trabajó en OpenAI- acusó públicamente a ambas empresas de mantener estándares de seguridad laxos y de estar “jugando con nuestras vidas”.
¿Reducir la velocidad por su cuenta?
La competencia entre los principales actores del sector es tan feroz, y con inversiones multimillonarias en juego, que ninguno está dispuesto a arriesgarse a levantar el pie del acelerador en solitario.
Amodei ha manifestado su disposición a coordinarse con sus rivales, sin incluir a China.
Consultados por la AFP sobre posibles conversaciones en este sentido, Anthropic, OpenAI y Google no respondieron de inmediato.
Por ahora, la única medida concreta a la que se comprometieron tanto Anthropic como OpenAI es permitir que observadores independientes verifiquen el trabajo interno de las empresas en materia de seguridad.
¿Maniobra de relaciones públicas?
Aunque buena parte del sector celebró el mensaje de Amodei, otros cuestionaron sus motivos.
Para Brian Roemmele, empresario y figura del sector de IA, se trata de un discurso comercial, divulgado semanas antes de la probable salida de Anthropic a la bolsa.
“Somos la empresa responsable; somos la cura; compren la prima de seguridad”, publicó en X.
Varias figuras del capital de riesgo en el sector tecnológico también acusaron a Anthropic de una “captura regulatoria”: buscar que las autoridades públicas consoliden, mediante regulación, una jerarquía con la startup en la cúspide.
“Dejen de fingir que la motivación para frenar es puramente altruista”, dijo David Sacks, exasesor de IA del presidente Donald Trump, que sigue siendo influyente en la Casa Blanca.
“Se enfrentan a una enorme exposición por responsabilidad relacionada con los productos si estos permiten un ciberataque verdaderamente dañino”, señaló.
¿Puede frenarse la IA sin el apoyo del gobierno de Trump?
El domingo, Trump desestimó las advertencias de los líderes de la IA calificándolas de “fuerzas negativas”.
Varios republicanos han mostrado reticencia a regular activamente la tecnología, por temor a que pueda frenar la innovación y dar ventaja a China en la carrera de la IA. Uno de ellos es el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
El domingo, Amodei reiteró que cree necesario una supervisión gubernamental de la IA.
Al igual que Altman y Hassabis, considera que las normas establecidas por la propia industria serían insuficientes.
¿Pisar el freno sin China?
Amodei propone limitar la coordinación a los países democráticos, excluyendo así a China. Sin embargo, la carrera por la IA y los avances de China en este ámbito crean “el dilema más difícil” en cuanto a si se debe o no pisar el freno, señaló el domingo en CBS.
Estados Unidos planea abordar la seguridad de la IA al margen de la visita del líder chino, Xi Jinping, a Washington, a finales de septiembre.
Pero China desconfía de cualquier intento estadounidense de imponer su propio marco regulatorio, según varios medios.
La diferencia es particularmente acentuada en cuanto a los llamados modelos “abiertos” de libre acceso promovidos por China, frente a los modelos “cerrados” de las grandes empresas estadounidenses.
Los modelos abiertos son por definición más difíciles de controlar, ya que pueden ser modificados por los usuarios y potencialmente usados con fines maliciosos.
Para permitir que las grandes empresas no chinas puedan levantar el pie del acelerador, Amodei pide controles de exportación más estrictos sobre los chips estadounidenses más avanzados hacia China y mejores salvaguardias contra la apropiación indebida de tecnologías de IA occidentales por parte de laboratorios chinos.
Fuente: AFP.
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El joven que encontró un negocio en el agua
Bruno Da Silva tenía 16 años cuando se acercó al mundo rural. Hoy, con 22, lidera proyectos vinculados al riego y ve en la tecnología, los datos y los problemas del campo una cantera de oportunidades para emprender.
Nació y creció en San Cristóbal, en el Este del país, pero el campo no formaba parte de su historia familiar. A los 16 años, Bruno se mudó a Santa Rita para terminar el colegio y comenzó a trabajar en un estudio de arquitectura. Dos años después llegó a Asunción para estudiar la misma carrera en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El giro llegó cuando volvió a conectarse con su padre, vinculado al agronegocio. Después de varias conversaciones, decidió probar suerte en las empresas familiares. Y según contó nuestro protagonista fue la mejor decisión que tomó en su vida.
A partir de ahí, su formación dejó de estar solamente en las aulas. Pasó por administración, marketing, proyección, ventas e IT dentro de la firma Irrigar, y posteriormente asumió responsabilidades en AgroRiego y AgroInvest. Esto le llevó a conocer cada área, entender dónde podía generar mayor impacto y convertir ese conocimiento en resultados. “Los resultados generan respeto y comunican valor”, sostuvo.
Hoy, uno de sus principales focos está puesto en el riego, un negocio que combina agricultura, ingeniería, tecnología y gestión. Reveló que con Irrigar ya fueron instalados más de 120 pivotes en Paraguay, unos 25 en Brasil y 16 en Bolivia.
Pero lo más interesante de su historia no es solamente la cantidad de equipos instalados sino la forma en que convierte los desafíos del agro oportunidades de negocio.
Como muestra compartió cinco datos que cambian la mirada sobre el riego. 1) El agua puede multiplicar la productividad: Según la base de datos de Irrigar, construida a partir de más de 15 años de experiencia, incorporar riego puede elevar entre 30 % y 50 % la producción de soja y entre 60% y 100% la de maíz; 2) La ganadería también puede cambiar de escala: En sistemas extensivos, la capacidad puede pasar de entre 0,5 y 2 unidades animales por hectárea a 8-12 cuando se combina pasto irrigado con rotación. Es decir, el riego no solo permite producir más: puede modificar completamente el modelo productivo; 3) El próximo gran territorio puede estar en el Chaco: Existe un potencial particularmente grande en el oeste paraguayo por la disponibilidad de agua dulce subterránea. Brasil, mientras tanto, es el referente regional por su escala y densidad de implementación; 4) Un pivote ya no es simplemente un sistema para llevar agua: La tecnología permite controlar equipos desde el teléfono, incorporar fertilización, trabajar con tasa variable, conectarse con sistemas meteorológicos y utilizar tecnología Corner. Irrigar instaló los dos primeros pivotes Corner de Paraguay. Su particularidad está en que pueden incrementar hasta 20 % el área irrigada en terrenos irregulares, atacando uno de los límites tradicionales de estos sistemas; 5) El verdadero diferencial está en gestionar los datos: El futuro del agro no pasa únicamente por sumar máquinas. Hay oportunidades en conectar tecnología, información y gestión para resolver problemas concretos del productor.
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Inicia la Semana Social 2026 para debatir sobre bien común y revolución tecnológica
El Seminario Metropolitano será escenario, desde este martes 15 y hasta el jueves 17 de setiembre, de la Semana Social Paraguaya 2026, bajo el lema “El Bien Común en tiempo de transformaciones sociales y revolución tecnológica”. El encuentro convocado por la Pastoral Social Cáritas Paraguay y la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, junto con otras instituciones aliadas, busca abrir un espacio de reflexión profunda sobre los desafíos del contexto global y nacional actual.
El eje central de esta edición plantea una interrogante clave para el desarrollo del país: ¿Cómo orientar los cambios sociales y tecnológicos para que el progreso esté al servicio de la dignidad humana y del Bien Común? La iniciativa pretende no solo analizar las mutaciones culturales y tecno-científicas en curso, sino también construir propuestas concretas y compromisos éticos orientados a edificar una sociedad más justa, equitativa y centrada en las necesidades reales de las personas.
El marco doctrinal y reflexivo de las jornadas se sustentará en dos documentos fundamentales de la Iglesia: la Carta Pastoral sobre el Bien Común de los Obispos del Paraguay y la Carta Encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV. Ambos textos ofrecen orientaciones éticas para cuestionar qué tipo de sociedad se está construyendo y de qué manera la innovación tecnológica debe subordinarse a la protección y al desarrollo integral del ser humano.
La programación oficial arranca este martes 15 de setiembre a las 8:30 con el acto de apertura, dando paso inmediato a la primera ponencia magistral titulada “Dos revoluciones tecnológicas, un mismo desafío”, donde se expondrá la visión eclesial frente al panorama contemporáneo. Seguidamente, se abordará el tema “Introducción a la Inteligencia Artificial a la luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”, buscando tender un puente entre la fe, la ética y las tecnologías emergentes.
La jornada inicial reunirá a destacados referentes del ámbito eclesial y académico. Entre los disertantes figura la Hermana Nancy Fretes, delegada episcopal para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Arzobispado; Mons. Guillermo Steckling, asesor eclesiástico del DAPAC; y Camilo Filártiga, abogado, politólogo e investigador universitario. El panel se completará con las intervenciones de Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, y Darío Sarah, filósofo, docente e investigador.