WhatsApp es un canal habitual para la distribución de estafas, como la última que ha empezado a popularizarse, una modalidad de la supuesta oferta de empleo que paga a cambio de ver vídeos, en esta ocasión de YouTube. Un mensaje de un número desconocido inicia en WhatsApp el contacto entre los cibercriminales y las potenciales víctimas, a quienes una empresa sin nombre le pagará a cambio de aumentar la visibilidad de los creadores de contenido en YouTube.
Para ello, se les insta a marcar un ‘Me Gusta’ en los vídeos y enviar una captura de pantalla a modo de prueba para recibir a cambio 3 euros por cada una, pudiendo conseguir entre 40 y 500 euros al día. Las conversaciones las mantienen ‘bots’ ya que, como explican desde la firma de seguridad ESET, “independientemente de lo que se les conteste, estos enviarán la información de estas supuestas ofertas de trabajo”.
Los investigadores de esta firma han identificado que varios de los números están registrados en Indonesia, y además de iniciar la comunicación por WhatsApp, también han detectado que los mensajes se envían a servicios de comunicación enriquecida (RCS), esto es, las aplicaciones de SMS que añaden formatos más propios de plataformas como WhatsApp, Messenger o Telegram.
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En ESET creen que “estaríamos ante una intensificación de las campañas que utilizan este método para intentar estafarnos”. Y advierten de que, aunque al principio sí suelen abonar algo del dinero prometido, en una segunda fase lo habitual es que redirijan a la víctima a un portal en el que conseguir sus datos bancarios.
Existe otra modalidad de esta estafa que se ha actualizado para incorporar una llamada con la que los ciberdelincuentes inician el contacto para seguir posteriormente en un chat y prometer ingresos diarios a cambio de ver unos vídeos, que en lugar de YouTube pueden ser de TikTok.
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Fuente: Europa Press.
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La IA se encarece y las empresas ajustan su uso, tras boom inicial
La inteligencia artificial (IA) se encarece cada vez más, y las empresas empiezan a replantearse su entusiasmo por esta tecnología disruptiva. Tras la irrupción del ChatGPT, las empresas del sector adoptaron una estrategia habitual en Silicon Valley: cobrar precios muy bajos para enganchar a los clientes. Kevin Simback, de la incubadora de start-ups Delphi Labs, lo llama la era de la “inteligencia subvencionada”, una etapa en que los inversionistas asumían básicamente el costo para que las empresas pudieran ofrecer IA a precios reducidos.
“Pero eso está cambiando”, advirtió Simback. Ha comenzado una era en la que las grandes empresas de IA necesitan realmente ser rentables. De hecho, compañías líderes como OpenAI y Anthropic buscan salir a bolsa a finales de este año. Los precios están subiendo en todos los segmentos, y uno de los grandes motivos son los agentes de IA.
A diferencia de un chatbot que solo responde preguntas, los agentes realizan tareas específicas: reservan citas, escriben código o gestionan archivos. Y son caros de ejecutar, porque una única tarea puede activar a decenas de agentes que trabajan a la vez, y cada uno suma costos. Esos cargos se miden en “tokens”, la unidad básica que usan las empresas de IA para facturar a los clientes. Una sola tarea impulsada por agentes puede consumir decenas de veces más tokens que un simple mensaje de chat.
Mientras tanto, los chips informáticos y los centros de datos necesarios para respaldar toda esta IA no dan abasto con la demanda, lo que provoca escasez de capacidad de cómputo y añade aún más incertidumbre a un sector incipiente. “El costo de uso de la IA para la programación ha aumentado de forma exponencial”, señaló Mark Barton, de la consultora tecnológica Omniux.
Ante este nuevo paradigma, algunos cuestionan el despliegue a mansalva de la IA.
“En algunos casos, se está viendo que el coste de los tokens supera el coste del empleado en uno o dos meses, simplemente porque la usan demasiado”, señaló Jack Gold, analista de J.Gold Associates.
Un gasto más inteligente
Incluso Meta —que a principios de este año animaba a los empleados a usar tantos tokens como fuera posible como medida de productividad— ha revisado su postura.
“Nadie debería usar herramientas de IA solo por el hecho de usarlas”, escribió el director de tecnología, Andrew Bosworth, en un memorando al personal citado por The Wall Street Journal.
El director de operaciones de Uber fue más allá esta semana y dijo que todo este gasto en IA no muestra ningún aumento apreciable de productividad.
Para recortar costos, algunas empresas optan por modelos de IA gratuitos y de código abierto que cualquiera puede descargar. No son tan potentes como el ChatGPt de OpenAI o el Claude de Anthropic, pero son suficientes para muchas tareas.
Otras eligen modelos más pequeños y especializados (los SLM, Small Language Models), diseñados para sectores concretos como el inmobiliario o las finanzas, en lugar de los grandes modelos de propósito general (los LLM, Large Language Models), base del ChatGPT, Claude o Gemini.
La diferencia de precio puede ser abismal.
“El gran modelo monolítico cuesta 15 dólares por millón de tokens, pero uno puede reducirlo a unos cinco centavos si usa el modelo más pequeño”, explicó Adrian Balfour, de la consultora Enverso.
Todo apunta a que la IA tenderá a convertirse en un insumo básico, donde el modelo específico pesará menos que su costo y su adecuación a cada uso. Pero no conviene descartar todavía a los modelos de última generación de los grandes actores. “Los usuarios más avanzados” siempre estarán dispuestos a pagar por lo mejor, aseguró John Belton, de Gabelli Funds. “La tarta es cada vez más grande”, agregó.
Fuente: AFP.
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Chip con neuronas humanas aprende a jugar el popular videojuego “Doom”
Investigadores australianos han logrado que neuronas humanas cultivadas en laboratorio e integradas en un chip de silicio aprendan a jugar a ‘Doom’, una muestra del potencial de estos “ordenadores biológicos”. Los expertos de Cortical Labs crearon una tecnología que aprovecha el funcionamiento del sistema de redes del cerebro.
Cada uno de estos denominados “ordenadores biológicos” contiene alrededor de 200.000 células cerebrales humanas vivas, cultivadas a partir de células madre obtenidas de donaciones de sangre. Tras dominar Pong, un videojuego donde una paleta se mueve arriba y abajo para golpear una pelota y enviarla al otro lado de la pantalla, las células cerebrales pasaron a retos más complejos.
Al principio, las neuronas estaban “al nivel de un principiante que nunca ha jugado a un videojuego”, explica la AFP Alon Loeffler, el científico principal de aplicaciones de Cortical Labs. ‘Doom’, lanzado en los años 1990 y convertido en uno de los videojuegos más populares de la historia, transcurre en un mundo caótico en 3D donde el jugador debe explorar el entorno y eliminar enemigos, una tarea nada sencilla para un grupo de células.
“Chocaban mucho contra las paredes, disparaban a las paredes, se daban la vuelta, hacían cosas raras como esas”, relató Loeffler. “Y, finalmente, empezaron a apuntar a los enemigos con más regularidad y precisión”. Aunque la ejecución no es perfecta, la investigación revolucionaria demuestra que las neuronas pueden adaptarse a estímulos en tiempo real y completar tareas de aprendizaje orientadas a objetivos, según Cortical Labs.
Inteligencia más “sostenible” que la IA
Los investigadores convirtieron el entorno digital de ‘Doom’ en patrones de señales eléctricas que las neuronas del chip pueden entender. Cuando aparece un enemigo, unos electrodos específicos estimulan las neuronas en el chip especial, llamado CL1, lo que provoca una reacción. Cada patrón de actividad neuronal produce respuestas concretas, como disparar, moverse a la izquierda o a la derecha.
Los investigadores supervisan la actividad eléctrica de las neuronas desde una pantalla conectada al CL1, representada por miles de pequeños puntos. A partir de estos datos, el equipo ajusta sus entradas para influir y entrenar la actividad de las neuronas. El CL1 no se limita a los videojuegos: el chip puede programarse para todo tipo de aplicaciones, desde el cribado de fármacos hasta el aprendizaje automático similar a la inteligencia artificial.
“Apenas estamos empezando a vislumbrar lo que estos cultivos neuronales pueden llegar a lograr cuando se integran en sistemas como nuestro CL1”, afirma Brett Kagan, director científico y de operaciones, y describe el chip CL1 como “una forma de inteligencia más sostenible y potente”.
El cerebro humano funciona con una potencia estimada de 20 vatios, un nivel de eficiencia que la computación de silicio y la inteligencia artificial aún no han logrado igualar.
Aunque no está “destinado a reemplazar lo que hace la IA”, el objetivo es “ofrecernos capacidades que nunca antes habíamos tenido”, explica el científico.
Las células tienen una vida útil de seis meses y, por ahora, no son capaces de producir resultados consistentes y programables.
Sin embargo, los analistas señalan que el valor del proyecto podría residir en su consumo de energía más sostenible en comparación con los chips convencionales.
“Necesitamos mejores formas de gestionar ese consumo energético y alcanzar niveles más altos de eficiencia”, apunta William Keating, director ejecutivo de la empresa de investigación de semiconductores Ingenuity. “No se trata de ciencia descabellada ni de un grupo de estafadores. Es ciencia de verdad y está logrando avances reales”, asegura.
Fuente: AFP.
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Anthropic alcanza una valorización de USD 965.000 millones
La empresa de inteligencia artificial Anthropic informó el jueves que recaudó 65.000 millones de dólares en una nueva ronda de financiación que valora al creador de Claude en 965.000 millones de dólares, superando por primera vez a su rival OpenAI antes de una esperada salida a bolsa. La compañía de San Francisco, fundada por extrabajadores de OpenAI, triplicó prácticamente en tres meses su valoración (380.000 millones en febrero), tras el cierre de una nueva ronda de financiación récord liderada por los fondos de inversión Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia Capital.
"Estos fondos nos ayudarán a atender la demanda histórica que estamos experimentando, mantenernos a la vanguardia de la investigación y llevar Claude a más lugares de trabajo", declaró Krishna Rao, director financiero de Anthropic. La ronda también incluye 15.000 millones de dólares de compromisos ya anunciados por parte de gigantes de la computación en la nube, entre ellos 5.000 millones de Amazon.
La start-up afirma que su facturación anualizada (una extrapolación a 12 meses de los ingresos recientes) ha superado el umbral de 47.000 millones de dólares, frente a 14.000 millones cuando realizó su ronda de financiación en febrero. Este salto ilustra la adopción acelerada de sus herramientas profesionales, entre las que destaca Claude Code, su asistente de programación para desarrolladores.
El auge de Anthropic se basa en una apuesta: entregar la IA generativa prioritariamente a las empresas. OpenAI, por su parte, había apostado primero por el mercado de consumo, ampliamente dominado por su modelo ChatGPT y por las herramientas Gemini de Google. Este éxito, no obstante, ha ido acompañado de grandes dificultades para Anthropic a la hora de atender la demanda de capacidad de cálculo, por falta de suficientes chips y servidores.
Para hacer frente a la explosión de esta demanda, Anthropic firmó recientemente acuerdos por varios gigavatios de capacidad con Amazon, Google y Broadcom, así como una asociación con SpaceX, el grupo de Elon Musk.
Valorada ahora por encima de su principal rival OpenAI, cuyo último tramo de financiación en marzo la situó en 852.000 millones de valoración, se espera que Anthropic salga a bolsa de aquí a finales de año, según los analistas y los mercados financieros. Por su parte, OpenAI se dispone a presentar su documentación previa a su salida a bolsa, según varios medios, mientras que SpaceX publicó su expediente la semana pasada, en camino hacia un posible récord de una salida a los mercados.
Fuente: AFP.
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La protección de los niños en línea es una “prioridad urgente”, dice la ONU
Garantizar la seguridad de los niños en línea es una “prioridad urgente”, declaró este viernes Naciones Unidas, al alertar sobre las deficiencias de las restricciones de edad aprobadas recientemente en varios países. Los abusos en línea “son el resultado de decisiones de diseño y prácticas comerciales que comprometen la seguridad, en particular funciones adictivas como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones incesantes de las aplicaciones”, aseguró en un comunicado Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
"Reforzar la protección de los niños en línea es una prioridad urgente por la que debemos velar no solo para que se implemente, sino también para que se haga correctamente", añadió. Türk pidió medidas más firmes tanto de los Estados como de las empresas, al asegurar que “limitarse a restringir el acceso a las plataformas que siguen siendo peligrosas no puede ser un fin en sí mismo para proteger eficazmente a los niños”.
Australia prohibió en 2025 varias redes sociales para menores de 16 años, lo que despertó el interés de muchos países. En Francia, el Senado aprobó un proyecto de ley destinado a prohibir las redes sociales para menores de 15 años. Para Türk, centrarse únicamente en estas restricciones no cambiará en nada los diseños y los algoritmos que han hecho que estas plataformas sean peligrosas.
Los gigantes tecnológicos deben integrar la seguridad “desde el diseño, en lugar de hacer recaer esta responsabilidad en los padres y los niños”, añadió. El alto comisionado también señaló que las prohibiciones pueden eludirse fácilmente y que le preocupa que tales restricciones puedan empujar a los menores hacia plataformas más riesgosas y aún menos supervisadas.
Su oficina publicó diez directrices para la seguridad de los más pequeños en internet. Estas prevén, en particular, garantizar la máxima protección de los datos de los niños de manera predeterminada. Indican, por ejemplo, que la “microsegmentación” de menores con fines comerciales “no debería permitirse”.
Fuente: AFP.